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#753 Una Nueva Excusa Atea

March 01, 2023
P

Dr. Craig,

A lo largo de los años, me he dado cuenta de que cuando los teístas preguntan a los ateos «¿Qué hace falta para convencerte de que Dios existe?», suelen salir con algún milagro agigantado y complicado que refleja la epistemología seriamente defectuosa y la falta de apertura mental ante la pregunta. Pero cierta respuesta a esta pregunta ha ido ganando adeptos en la comunidad atea de internet y me gustaría conocer su opinión al respecto. «No sé qué haría falta para convencerme de que Dios existe. Pero si Dios existe, entonces Él sabría lo que se necesita para convencerme de Su existencia (y también debería ser capaz de llevar a cabo esta tarea). Y el hecho de que no lo haya hecho hasta ahora significa sólo una de dos cosas: Él realmente no existe, o Él no quiere que yo sepa que Él existe (o simplemente no le importa)».

Encuentro esta respuesta como una excusa barata y retórica que evade con desesperación cualquier intento de asumir la carga de prueba cuando se habla de filosofía de la religión, pero esa solo es mi opinión. Me gustaría escuchar lo que usted tiene que decir.

Respetuosamente,

Christian

Estados Unidos

Respuesta de Dr. Craig


R

I Estoy de acuerdo contigo, Christian, en que la respuesta que describes es una evasiva, de hecho, es la culminación de una evasión de responsabilidad. «¡Yo no tengo la culpa de mi incredulidad! Es culpa de Dios». Ningún buscador sincero de Dios podría culpar a Dios de esta manera, porque le impide a uno encontrar a Dios. Esta excusa no es más que una versión nueva y de moda de la vieja cuestión de la culpabilidad de la incredulidad, que ya he tratado en otras ocasiones (PdS #191; #735). Contrariamente a las afirmaciones de los que quieren evadir la responsabilidad, creo que una persona es culpable de su incredulidad.

La nueva versión que describes es, no obstante, interesante por su carácter autodestructivo. Observa que el objetor asume que Dios tiene conocimiento medio: «si Dios existe, entonces sabría lo que hace falta para convencerme de su existencia». Pero entonces la objeción se deshace por tal conocimiento: porque en ese caso Dios puede haber sabido que no importa qué evidencia Él proporcionara, el corazón endurecido de aquel que hace las excusas la habría resistido y este habría fracasado en amar y servir a Dios. Recordemos que a Dios no le interesa simplemente convencer a las personas de que añadan otro elemento (Dios) a su inventario ontológico. Más bien Él quiere que cada persona entre en una relación de amor de adoración y conocimiento de Dios. Aunque Él proporcionara pruebas coercitivas de Su existencia, eso no garantiza que el que hace las excusas llegue libremente a amar y adorar al ser cuya existencia se ha visto obligado a reconocer. Por lo tanto, Dios no tiene ninguna obligación de proporcionar mayores pruebas de las que ya ha provisto, puesto que sabía que no servirían de nada.

La conclusión de la objeción «El hecho de que no lo haya hecho hasta ahora significa sólo una de dos cosas: Él realmente no existe, o Él no quiere que yo sepa que Él existe (o simplemente no le importa)» es un non-sequitur. Porque otra explicación es que Dios sabía que aportar más evidencia no serviría de nada. Otra explicación, sin embargo, es que Dios proporcionará tales evidencias en el futuro a nuestro amigo que está evadiendo la responsabilidad, una vez que su corazón se haya ablandado y esté más abierto a las propuestas de Dios. En cualquier caso, la culpa, por ahora, recae en el propio incrédulo, no en Dios.

- William Lane Craig