#191 ¿Es la Incredulidad Culpable?
February 18, 2012Estimado Doctor Craig, soy una brasileña cristiana. Su trabajo para el Reino ha sido una tremenda ayuda para mí en mi vida espiritual.
Yo creo que Dios existe, pero estoy turbada con una pregunta.
Se supone que los cristianos piensen que Dios castigará a los ateos por elegir no creer. Pero, ¿cómo puede un ateo sincero ser culpado por no creer? No pienso que el creer es una opción.
Supongamos que sus amigos le empujen a creer en Papá Noel. ¿Puede obligarse usted mismo a creer en Papá Noel? Lo más que puede hacer es actuar como un creyente, pero nunca será un creyente sincero. ¡Por lo tanto será un hipócrita!
Ahora bien, supongamos que Papá Noel "le pide" que sufriera por él. Si usted no cree en él, ¿tendría la motivación suficiente para soportar sufrimiento por él? ¿Puede usted ser culpable por rechazar sufrir por Papá Noel?
Jesús le pide al creyente hacer más que sufrir por él. Cristo pide al creyente odiar su propia vida en este mundo (Juan 12:25). Ahora bien, ¿cómo puede un ateo tener la motivación suficiente para obedecer a Cristo si ni siquiera cree en Jesús?
Si un ateo sincero piensa que Dios es un cuento de hadas, ¿cómo puede él ser culpable? Si el creer no es una opción, nadie puede ser culpable por no creer. Parece absurdo castigar a un ateo por ser ateo, es como castigar a un perro por ser perro.
¿Cómo debemos responder a esta objeción?
Gracias!
Wagner
Brazil
Respuesta de Dr. Craig
R
Entiendo que los ateos contemporáneos tienen gran resentimiento con la afirmación bíblica de que Dios hace a las personas moralmente culpables por su incredulidad. Ellos quieren mantener su incredulidad en Dios sin aceptar la consecuencia por eso. Esta actitud les permite rechazar a Dios con impunidad.
Ahora bien, estamos de acuerdo en que una persona no puede ser considerado moralmente responsable por no cumplir un deber del cual esté desinformado. Así que toda la pregunta es: ¿está la gente suficientemente informada para ser considerada moralmente responsable por dejar de creer en Dios? La respuesta bíblica a esa pregunta es inequívoca. En primer lugar, Dios ha provisto una revelación de Sí mismo en la naturaleza que es lo suficientemente clara para todas las personas cognitivamente normales y así saber que Dios existe. Pablo escribe a la iglesia de Roma:
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido(Romanos 1.18-21).
Desde el punto de vista de Pablo, las propiedades de Dios, Su eterno poder y deidad, son reveladas claramente en la creación. Así que las personas que dejan de creer en el eterno y poderoso Creador del mundo, no tienen excusa. De hecho, Pablo dice que ellos, en efecto, saben que Dios existe, pero suprimen esta verdad por causa de su maldad (injusticia). Como resultado, su forma de pensar se nubla tanto que se pueden engañar a sí mismos pensando que son indagadores de mente abierta quienes buscan la verdad de una forma honesta. La capacidad humana para razonar y autoengañarse, estoy seguro que todos lo hemos visto, es ciertamente muy grande; desde la perspectiva bíblica, los ateos caen victima de ella.
En segundo lugar, a parte de la revelación de Dios por medio de la naturaleza, está el testimonio interno por medio del cual el Espíritu Santo atestigua de las grandes verdades del Evangelio, incluso diría yo, el hecho de que Dios existe. Cualquier persona que deja de creer en Dios hasta el fin de su vida lo hace sólo por una terca resistencia a la obra del Espíritu Santo, que procura traer esa persona al conocimiento de Dios. En la perspectiva bíblica, las personas no son corderos inocentes y perdidos que andan desamparadamente sin una guía. Más bien, ellos son rebeldes determinados cuyas voluntades están puestas en contra de Dios y que deben ser sometidos por el Espíritu de Dios.
La diferencia, entonces, entre Dios y Papá Noel, es que (i) hay buena evidencia a favor de la existencia de Dios la cual es evidente para todos y (ii) hay un testigo objetivo que es el Espíritu de Dios el cual garantiza la creencia en las verdades cristianas. Por supuesto, el no creyente va a negar que hay tal evidencia o tal testimonio del Espíritu. Pues bien, nosotros los cristianos no estamos de acuerdo con ellos sobre eso. Creemos que están equivocados. Es por eso que nos involucramos en debates para demostrarles que la evidencia es suficiente y que sus objeciones son débiles.
Wagner, contrario a lo que tú dices, desde la perspectiva bíblica, la incredulidad es una elección. Es una elección de resistir la fuerza de la evidencia y la atracción del Espíritu Santo de Dios. El no creyente es como alguien que está muriendo de una enfermedad mortal y que se rehúsa a creer en la evidencia médica sobre la eficacia de una cura que se le ofrece y que también rechaza el testimonio de su médico a favor de esa cura. Como resultado, sufre las consecuencias de su propia terquedad. Él no tiene a nadie a quien culpar sino a sí mismo.
Los ateos y los agnósticos no son como perros. Ellos son personas creadas a imagen de Dios, dotadas de libre albedrío y buscados por un amoroso Padre Celestial que anhelan la reconciliación con ellos. Su incredulidad es culpable porque ellos la mantienen a pesar de las evidencias y el desafío del Espíritu Santo.
- William Lane Craig