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#678 La Creación y la Causación Simultánea

March 06, 2026
P

Bonjour, Dr. Craig. Gracias por su trabajo y por todo lo que hace en favor de la fe cristiana. Mi pregunta se refiere a la causación atemporal. Muchos escépticos sostienen que Dios no pudo haber creado el universo porque no había tiempo en el cual pudiera haberlo creado. Pero yo suscribo su postura de que, en lugar de decir que «Dios existía antes de que el universo existiera», debemos decir que «Dios existía atemporalmente sin el universo». Sin embargo, estoy teniendo dificultades con una analogía presentada por Trent Horn, y esperaba que pudiera abordarla.

Horn afirma que «la causa de un efecto no siempre tiene que ocurrir antes que el efecto», y respalda esto con Kant: «La mayor parte de las causas operantes en la naturaleza son simultáneas con sus efectos… si la causa hubiese cesado de existir siquiera un momento antes, el efecto no podría haber surgido». Luego, Horn utiliza la analogía del ladrillo que atraviesa la ventana: «En este caso, es evidente que el ladrillo es lanzado antes de que la ventana se rompa, y la ventana no se rompe antes de que el ladrillo la golpee. Pero observe que hay una breve superposición en la cual la causa (el ladrillo volando por el aire) es simultánea con el efecto (la ventana rompiéndose). Si el ladrillo desapareciera incluso un microsegundo antes de tocar la ventana, entonces el efecto nunca ocurriría. Por lo tanto, debe haber un momento en el cual la causa y el efecto suceden al mismo tiempo». En este ejemplo, ¿no sería la causa no el ladrillo en sí mismo, sino la acción de lanzar el ladrillo, haciendo así que la causa y el efecto no sean eventos simultáneos? Y, de ser así, ¿qué otros ejemplos podríamos ofrecer a nuestros amigos escépticos de causas y efectos que sean eventos simultáneos?

Merci, y que Dios lo bendiga.

Paul

Canadá

Respuesta de Dr. Craig


R

¡Gracias por tus buenos deseos, Paul! Me ocupo de tu pregunta principalmente porque has argumentado de manera tan convincente que la simultaneidad de causa y efecto no solo es verosímil, sino prácticamente ineludible, socavando así a los críticos populares de la doctrina de la creación y, en particular, del argumento cosmológico kalām.

Vale la pena señalar de paso que yo no defiendo la causación atemporal, es decir, la postura según la cual en la creación la causa (Dios) es atemporal y el efecto (el mundo) es temporal. Por el contrario, argumento en contra de esa posición. Pero también conviene observar que, si uno cree que las causas son necesariamente temporalmente anteriores a sus efectos, el teísta es libre de sostener que, aunque el tiempo físico (el tiempo tal como desempeña un papel en la física) haya comenzado en el big bang, Dios existía literalmente antes del big bang en un tiempo metafísico, no métrico, en el cual no pueden distinguirse segundos, minutos, horas ni días; una postura defendida por John Lucas, Richard Swinburne y Alan Padgett.

Mi propia posición es que en la creación la causa es simultánea con el efecto, es decir, ambos ocurren en el mismo instante de tiempo, a saber, el primer instante del tiempo. Dios existiendo solo, sin el mundo, es atemporal; pero coexistiendo con el mundo es temporal. El instante en que Dios causa que el universo llegue a existir es el mismo instante en que el universo llega a existir. ¿Qué podría ser más evidente? ¿Cómo podrían no ser simultáneos la causa y el efecto?

Por tanto, estoy completamente de acuerdo con la afirmación kantiana de Horn de que «la causa de un efecto no siempre tiene que ocurrir antes que el efecto». En efecto, ¿cómo podrían no ser simultáneos la causa y su efecto? Como dice Horn, «si el ladrillo desapareciera incluso un microsegundo antes de tocar la ventana, entonces el efecto nunca ocurriría». Me encantaría que los críticos de la causación simultánea nos explicaran cómo una influencia causal puede saltar a través de tal brecha temporal para producir un efecto en un momento posterior. En una cadena causal, el último eslabón de la cadena aparentemente tiene que ser simultáneo con el efecto, o el efecto no ocurriría.

«En este ejemplo, ¿no sería la causa no el ladrillo en sí mismo, sino la acción de lanzar el ladrillo, haciendo así que la causa y el efecto no sean eventos simultáneos?» No, la causa de que la ventana se rompa es el golpe del ladrillo contra la ventana. Tú eres responsable de haber lanzado el ladrillo que golpeó la ventana y, por tanto, puedes ser penalmente responsable por haberla roto. Eres la causa agente que inició la cadena causal que culminó en la rotura de la ventana. Tu lanzamiento del ladrillo es la causa remota de la rotura de la ventana, pero la causa próxima es el impacto del ladrillo contra la ventana.

Ahora bien, en la creación no hay diferencia entre causa remota y causa próxima, porque no existe ningún nexo causal intermedio entre Dios y el mundo: Dios produce inmediatamente el mundo. Sus actos son como acciones básicas que yo realizo con respecto a mi propio cuerpo. Si decido pensar en mis vacaciones de verano, lo hago inmediatamente, sin tener que causar primero algo intermedio.

La única salvedad que debe añadirse aquí es que el acto creador de Dios es la causa-evento de la llegada a la existencia del universo, mientras que Dios mismo es la causa agente responsable de la llegada a la existencia del universo. Imagina, a modo de analogía, que rompieras la ventana, no arrojando un ladrillo, sino golpeándola tú mismo. Entonces tu golpe sería la causa-evento de la rotura de la ventana, y tú serías la causa agente responsable de esa rotura. De manera análoga, Dios es la causa agente que actúa para traer el universo a la existencia.

- William Lane Craig