#740 Interpretación Literal de Génesis 1-11
November 19, 2022Dr. Craig,
Me ha conmovido su historia de lucha personal y su invitación a que los cristianos sean caritativos y tolerantes con los que tienen puntos de vista diferentes sobre la interpretación de Génesis 1-11. Usted defiende firmemente que se sitúe en el género de la mitohistoria, pero también tiene cuidado de decir que no considera que la interpretación literal sea inválida o ilegítima.
Según mi experiencia como líder cristiano laico, la interpretación literal de Génesis 1-11 es cada vez más problemática, especialmente si se enseña como un principio central e indiscutible de la creencia cristiana. Se ha convertido en un arma en manos de los ateos militantes. Es un obstáculo para los buscadores honestos y un escollo para los jóvenes cristianos que eventualmente descubren hechos biológicos, geológicos y astronómicos que contradicen lo que sus padres y otras autoridades de confianza les enseñaron alguna vez. Las luchas, la incredulidad e incluso la apostasía son su estela.
¿Podrá llegarse a un punto en el que debamos declarar honesta y caritativamente, aunque a regañadientes, que la interpretación literalista de Génesis 1-11 es insostenible? ¿Es poco caritativo preguntar eso?
Tom
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Tom, mi lectura del panorama cultural en Occidente es exactamente la misma que la tuya. El creacionismo de la Tierra Joven, aunque bienintencionado, es cada vez más un obstáculo para el Evangelio. Entonces, ¿cuál debe ser nuestra respuesta? En mi siguiente libro El Adán Histórico, intento resolver esta cuestión.
Distingo entre el creacionismo de la Tierra Joven como afirmación hermenéutica y el creacionismo de la Tierra Joven como afirmación científica. Desde el punto de vista hermenéutico, la afirmación es que Génesis pretende ser un relato histórico que debe interpretarse básicamente de forma literal. Desde el punto de vista científico, la afirmación es que algún tipo de «ciencia creacionista» es la perspectiva correcta del mundo en oposición al consenso científico actual.
Aunque el creacionismo de la Tierra Joven es ampliamente despreciado, su aseveración hermenéutica es eminentemente verosímil y merece ser tomada en serio por los eruditos bíblicos. No son pocos los académicos revisionistas no evangélicos que están de acuerdo en que el creacionismo de la Tierra Joven ha interpretado correctamente el texto [1]. La diferencia entre ellos es que el creacionista de la Tierra Joven cree que el texto, así interpretado, es un relato verdadero de los orígenes, mientras que el revisionista cree que el relato es falso, aunque tal vez contenga verdades profundas.
Por otra parte, la afirmación científica del Creacionismo de la Tierra Joven es tremendamente inverosímil. Según admiten sus defensores, el creacionismo de la Tierra Joven pone al Génesis en conflicto con la ciencia convencional, por no hablar de la historia y la lingüística [2]. En defensa de su perspectiva, los científicos creacionistas tienden a centrarse en las anomalías dentro del paradigma científico actual, sin darse cuenta de que la presencia de anomalías no sirve para anular el peso abrumador de las pruebas ni para establecer un paradigma alternativo creíble.
Creo que esta es una perspectiva caritativa y sensata de la cuestión. Nos permite admitir que la interpretación literal no es inválida o ilegítima como afirmación hermenéutica, aunque dicha interpretación sea sin embargo falsa como afirmación científica. Por supuesto, si podemos demostrar, como intento hacer, que una interpretación no literal es hermenéuticamente mejor (es decir, que capta con mayor precisión el significado original del texto tal y como lo habrían entendido su autor y su público), ¡mucho mejor! Si, como muchos han propuesto, Génesis 1-11 es mitohistoria, entonces nuestra afirmación hermenéutica no entra en conflicto con nuestra afirmación científica. Por lo tanto, puede surgir, como resultado de un cuidadoso análisis de género de Génesis 1-11, que no sean necesarias nuevas reinterpretaciones del texto para integrar sus enseñanzas con los datos de la ciencia, la historia y la lingüística contemporáneas. Eso sería una buena noticia para el cristianismo en la cultura occidental.
[1] Véase, por ejemplo, Gerhard von Rad, Genesis: A Commentary, rev. ed., The Old Testament Library (Louisville: Westminster John Knox Press, 1972), 47-8; James Barr, Fundamentalism (Philadelphia: Westminster, 1978), 42; John Day, From Creation to Babel: Studies in Genesis 1-11, Library of the Hebrew Bible/ Old Testament Studies 592 (Londrés: Bloomsbury, 2013), 2.
[2] Harlow enumera las siguientes áreas de conflicto: Génesis 1: astronomía, ciencia atmosférica y biología evolutiva; Génesis 2-5: genética, paleoantropología y antropología cultural; Génesis 6-9: biogeografía y geología; y Génesis 10-11: paleoetnografía y lingüística (Daniel Harlow, "After Adam: Reading Genesis in an Age of Evolutionary Science", Perspectives on Science and Christian Faith 62 [2010]: 193). Aunque algunos de estos conflictos puedan resolverse, el conflicto de la ciencia moderna con el creacionismo de la Tierra Joven sigue siendo enorme.
- William Lane Craig