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#741 Debatiendo con tu Esposa

November 19, 2022
P

Dr. Craig,

Me pregunto cómo influyen sus habilidades para debatir (e incluso sus habilidades en apologética o en filosofía) en su matrimonio y en sus amistades en el caso en el que usted y su esposa o sus amigos no estén de acuerdo. ¿Discute menos, más o mejor gracias a estas habilidades? (Al decir mejor, me refiero a que sea con más cordialidad y también de manera más hábil). Sé que enseña que no se debe ser pendenciero, como enseñan las Escrituras. Por otro lado, como incluso Jesús y Pablo parecían entrar en debates acalorados para defender la fe, me pregunto si sus habilidades le hacen menos impetuoso en el matrimonio y las amistades cuando hay desacuerdos. Gracias por su ministerio y su ejemplo.

Olatunde

Respuesta de Dr. Craig


R

En realidad, Olatunde, creo que la situación es casi lo contrario. En una situación de debate, el objetivo es ganar la discusión. Pero he aprendido que en un matrimonio el objetivo no es ganar la discusión. El objetivo es llegar a una solución mutuamente aceptable, para que se restablezca la armonía y los buenos sentimientos. El hombre que piensa que el objetivo es ganar una discusión con su mujer está siguiendo una estrategia miope y contraproducente, porque deja problemas sin resolver que conducen a la amargura y al distanciamiento emocional. Las pequeñas fisuras pueden convertirse con el tiempo en grietas. Perseguir la estrategia de ganar empeora el matrimonio y conduce a una mayor infelicidad.

Así que si te encuentras en un desacuerdo con tu mujer, pregúntate: ¿Cómo podemos resolver esto? Escúchala con atención y no menosprecies sus sentimientos. Intenta no reaccionar emocionalmente ni tomar represalias. Haz preguntas. Busca siempre una forma de resolver el problema de manera mutuamente aceptable.

Al mismo tiempo, te aconsejo que no te apresures a proponer una solución. Dale la oportunidad de desahogarse y expresar su punto de vista. Si te lanzas demasiado pronto a sugerir soluciones, ella puede rechazarlas perentoriamente porque siente que no ha sido escuchada adecuadamente. Si hay algo por lo que debas disculparte, pídele perdón. Deja que el Señor la convenza de lo que puede haber hecho mal para contribuir a la situación. No es necesario que juegues al Espíritu Santo. Más bien trata de ver en qué puedes ser tú el culpable y debes estar dispuesto a disculparte por lo que hiciste o dijiste. A continuación, sugiere gentilmente una solución: «Tal vez podríamos…».

En nuestro matrimonio, es realmente Jan quien se ha beneficiado de mi experiencia en el debate. Sabe cómo comunicarse conmigo en mi longitud de onda. Así que a menudo presenta su caso en forma de esquema: «(a)… (b)…». Piensa que si tiene buenas razones para lo que piensa o siente, es más probable que yo esté de acuerdo con su punto de vista. Aprecio su esfuerzo por acercarse a mí de una manera que yo entienda.

Así que olvídate de ganar. En lugar de eso, céntrate en mantener tu relación «siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz». (Efesios 4:2-3).

- William Lane Craig