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#826 Grandeza Máxima y el Número de Personas Divinas

January 09, 2025
P

En «Trinity Monotheism Once More: A Response to Daniel Howard-Snyder», usted escribe: «Si Dios fuera un alma dotada de un único conjunto de facultades racionales, entonces podría hacer todas estas cosas. Al ser un alma más ricamente dotada, ¿está Dios de alguna manera incapacitado?».

Al afirmar que el alma de Dios está «más ricamente dotada» porque tres es más que uno, ¿sugiere esto que hay un ser concebible más grandioso que el Dios tri-personal? Si Dios poseyera diez conjuntos de facultades cognitivas, cada uno de los cuales es suficiente para ser persona, ¿sería un ser más grandioso? Si es así, ¿puede el modelo permanecer intacto? No estoy seguro, pero imagino que se podría mantener el modelo abandonando la idea de que tres es superior, de alguna manera, a uno.

Gracias por considerar la pregunta. Soy un gran admirador de su trabajo.

Que Dios le bendiga,

Jack

Estados Unidos

Respuesta de Dr. Craig


R

Creo que estás sobreinterpretando mi palabra «ricamente», Jack. Me refería a la palabra simplemente en el sentido de «abundantemente», no en un sentido que implique grandeza. Así que un Dios dotado de diez conjuntos de facultades cognitivas, cada uno suficiente para ser persona, estaría, en efecto, más abundantemente dotado de facultades racionales que un Dios tripersonal, pero no por ello sería más grandioso. No hay ninguna razón para pensar que el mero aumento del número de personas divinas aumente la grandeza de Dios.

Ahora bien, pienso que un Dios tripersonal es más grandioso que un Dios unitario, que es una sola persona. Pero eso no se debe meramente a un aumento del número de personas. Más bien, como han argumentado varios filósofos cristianos, la perfección moral esencial de Dios implica una pluralidad de personas divinas. Dios es, por definición, el ser más grandioso concebible. Como el ser más grandioso concebible, Dios debe ser moralmente perfecto.  Ahora bien, un ser perfecto debe ser un ser amoroso.  En efecto, el amor es una perfección moral; es mejor ser amoroso que no serlo. Por consiguiente, Dios debe ser un ser perfectamente amoroso. Ahora bien, es propio del amor entregarse. El amor se extiende a otra persona en lugar de centrarse totalmente en uno mismo. Por tanto, si Dios es perfectamente amoroso por su propia naturaleza, debe entregarse en amor a otro.  Pero ¿quién es ese otro?  No puede ser ninguna persona creada, ya que la creación es un resultado del libre albedrío de Dios, no un resultado de Su naturaleza. Amar pertenece a la esencia misma de Dios, pero crear no pertenece a su esencia.  Así que podemos imaginar un mundo posible en el que Dios es perfectamente amoroso y, sin embargo, no existen personas creadas.  Así pues, las personas creadas no pueden explicar suficientemente a quién ama Dios. De ello se deduce que el otro al que se dirige necesariamente el amor de Dios debe ser interno a Dios mismo.

Ahora bien, la respuesta obvia a este argumento es decir que ser perfectamente amoroso no requiere más que la disposición a amar a otro, en caso de que exista otra persona. Un marinero abandonado en una isla desierta, por ejemplo, puede ser considerado una persona amorosa por su disposición a amar y no deberíamos considerarlo como menos amoroso porque sucede que se encuentra solo. 

Pero creo que el caso de Dios es muy distinto. Porque Dios, como ser de máxima grandeza, no depende de circunstancias contingentes para expresar su amor. Puede crear personas a las que amar si es necesario. En su caso, su disposición esencial a entregarse por amor a otro no puede quedar sin ser actualizada. Un Dios unitario que tiene el poder de crear personas a las que puede entregarse en amor, pero que se niega a hacerlo y se contenta con permanecer solo, no puede decirse que sea perfectamente amoroso, ni siquiera disposicionalmente. Pero si Dios incluye en sí mismo una pluralidad de personas, entonces no hay necesidad de crear personas para que se exprese su disposición amorosa.

En otras palabras, Dios no es una persona única y aislada, como sostienen formas unitarias de teísmo como el islam; más bien Dios es una pluralidad de personas, como afirma la doctrina cristiana de la Trinidad.  Desde la perspectiva unitaria, Dios es una persona que no se entrega esencialmente por amor a otro; esencialmente, sólo se ama a sí mismo y es una cuestión contingente si ama a alguien más.  Por tanto, no puede ser el ser más perfecto.  Sin embargo, desde la perspectiva cristiana, Dios es una tríada de personas en relaciones eternas de amor y entrega mutua. Así, puesto que Dios es esencialmente amoroso, la doctrina de la Trinidad es más plausible que cualquier doctrina unitaria de Dios.

Este argumento implica que Dios es más grandioso si hay una pluralidad de personas divinas, pero no implica el número concreto de personas divinas que debe haber. Algunos filósofos cristianos, en particular Richard Swinburne, han defendido la posición de que debe haber exactamente tres personas divinas, pero sus argumentos no me han parecido convincentes. Debo decir, sin embargo, que no hay ninguna razón para pensar que la mera multiplicación del número de personas divinas sea algo grandioso. Por tanto, me conformo con la afirmación de que el hecho de que Dios sea trino es sólo una propiedad esencial de Dios.

- William Lane Craig