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#820 Darle a los argumentos una oportunidad

January 08, 2025
P

Hola Dr. Craig,

A pesar de mi escepticismo, sigo escuchando sus podcasts, que aprecio y encuentro muy enriquecedores.

Tengo una pregunta sobre la fe.

Sin fe, todo lo que uno tiene son fríos argumentos racionales y el silencio que, frente a la ubiquidad del sufrimiento y las necesidades humanas, son al menos tan propensos a repeler como a nutrir la creencia. Hace parecer que a Dios no le importa la situación. Los cristianos tienden a responder con: «Pero Jesús compartió el sufrimiento humano en la cruz, lo que demuestra que a Dios sí le importa». Tal vez, aunque se asume que ocurrió la Resurrección, lo cual es discutible. Pero ¿por qué tener algunos sufrimientos? Muchos tipos de sufrimiento parecen simplemente inútiles. ¿De qué sirve la demencia o el cáncer infantil, por ejemplo? Entonces el cristiano tiende a responder con algo como: «Dios se mueve de maneras misteriosas», que es otra forma de decir: «Sólo ten fe». Pero entonces surge la pregunta: «¿Por qué tener fe en primer lugar?», la que en realidad sólo se puede responder pragmáticamente, es decir, porque es una especie de consuelo. Pero entonces la única discusión racional que queda es: ¿por qué Dios requeriría la fe, un bien aparentemente arbitrario íntimamente relacionado con la educación y las experiencias personales, para la creencia cristiana? Si Dios no puede o no quiere conceder fe a todos, entonces esto no puede tener importancia fundamental: puede ser un consuelo en esta vida, pero una elección tan arbitraria no puede, si Dios es justo, determinar el destino eterno de uno mismo.

Para mí, el silencio total de Dios me aleja de la religión, o al menos me mantiene a distancia de lo que parece una estrategia de afrontamiento o incluso una mera elección de estilo de vida en lugar de una verdad indudable. ¿Es bueno mi razonamiento aquí o hay otra forma más racionalmente persuasiva de considerar la fe?

Gracias

Grant

Reino Unido

Respuesta de Dr. Craig


R

¡Gracias por tu pregunta, Grant! Me alegra que sigas escuchando nuestros podcasts y examinando lo que se dice.

Me parece que tu pregunta muestra muchas tensiones internas que tiran en direcciones opuestas al mismo tiempo, lo que dificulta encontrar una perspectiva coherente.

Por ejemplo, tus dos primeras oraciones dan la impresión de que piensas que los argumentos apologéticos a favor del teísmo cristiano son ineficaces y, de hecho, contraproducentes. No estoy de acuerdo, ya que los testimonios conmovedores que recibimos cada semana dan fe de la eficacia de los argumentos; pero escuchemos lo que tú tienes que decir.

Tú observas que los cristianos podrían responder a la afirmación de que a Dios no le importa nuestro sufrimiento apuntando al sufrimiento sustitutivo de Cristo a nuestro favor. ¡Muy buena respuesta! (A mi parecer). Pero luego, de repente, cambias de rumbo y, en lugar de negar el punto, te quejas: «Tal vez, aunque se asume que ocurrió la Resurrección, lo cual es discutible». ¡Espera un minuto! Decir que la resurrección de Jesús es discutible es decir que se cuestiona su facticidad. ¡Pero entonces volvemos a esos argumentos fríos y racionales que ya descartaste! Descartas los argumentos como indiferentes y luego te quejas de la falta de argumentos. Si crees que los argumentos no son buenos, entonces necesitas abordar los argumentos que los eruditos del Nuevo Testamento han ofrecido a favor de la resurrección de Jesús, no simplemente descartar su enfoque como indiferente.

Luego cambias de rumbo y te concentras en el problema del mal. Una vez más, no se puede plantear una objeción intelectual al teísmo cristiano basado en el mal y al mismo tiempo rechazar la respuesta intelectual del cristiano al problema del mal porque parece indiferente. (Yo mismo he tenido cuidado de distinguir entre el problema intelectual del mal y el problema emocional del mal, ya que la respuesta al primero puede, de hecho, parecer seca e indiferente a una persona que sufre emocionalmente por el problema). Para una «Respuesta fría y racional» al problema del mal, ve mi capítulo en Fundamentos filosóficos para una Cosmovisión Cristiana. El ateo tiene que demostrar que es imposible o muy improbable que Dios tenga razones moralmente suficientes para permitir los males en el mundo, una carga de prueba tan pesada que ningún ateo ha podido sostenerla.

Dices que el cristiano tiende a responder diciendo: «Dios se mueve de maneras misteriosas», lo que tu comparas con decir: «Simplemente ten fe». No creo que esas afirmaciones sean en absoluto equivalentes; pero, de nuevo, dejémoslo pasar. Rechazas esta respuesta porque plantea la pregunta: «¿Por qué tener fe en primer lugar?» Afirmas que esta pregunta «sólo puede responderse de manera pragmática». ¡Vaya! ¿Por qué pensar eso? Yo diría que se puede responder racionalmente dando esos argumentos a favor de la fe cristiana que tú ya has descartado como fríos, racionales e indiferentes. La única razón que proporcionas para ignorar estos argumentos es emocional. Incluso si tuvieras razón sobre el impacto emocional de tales argumentos, eso no haría absolutamente nada para demostrar que son insuficientes para fundamentar la fe racionalmente.

¿Te das cuenta de lo que quiero decir con la tensión interna en tu pregunta? Por un lado, descartas los argumentos, no porque no sean sólidos, sino porque son emocionalmente insatisfactorios, pero luego, por otro lado, te das la vuelta y te quejas de la falta de argumentos sólidos.

Luego afirmas: «la única discusión racional que queda es: ¿por qué Dios requeriría fe... para la creencia cristiana?» ¡Espera! «¿Discusión racional?» Eso es lo que rechazaste en tu primera frase como «fríos argumentos racionales». No puedes entablar una discusión racional si descartas que tu interlocutor utilice argumentos fríos y racionales. Estás tratando de tener todo al mismo tiempo.

La respuesta a tu pregunta es que Dios quiere tener una respuesta libre y amorosa de nuestra parte a su amor. Por eso Dios «no está dispuesto a otorgar fe a todos». Él no se involucra en coerción divina, tratándonos como marionetas, moviendo nuestros hilos. Él nos ha dado libre albedrío para responder a sus misericordiosas iniciativas, y ha dado testimonio de la verdad de la fe cristiana tanto por su propio testimonio interno del Espíritu Santo como por evidencias externas objetivas.

Tu queja de que la fe es «un bien aparentemente arbitrario íntimamente relacionado con la educación y las experiencias personales» no tiene en cuenta el hecho de que (i) incluso dentro de los parámetros de un determinismo tan blando, tenemos suficiente libertad para responder a Dios de una manera moralmente significativa (no existe un perfil sociológico o psicológico de las personas que llegan a la fe cristiana), y (ii) incluso esas experiencias personales y la educación están bajo el control soberano de un Dios que quiere que tu vengas a la fe («De un solo hombre hizo todas las naciones, para que habitaran toda la tierra; y marcó sus tiempos señalados en la historia y los límites de sus tierras. Dios hizo esto para que lo buscaran y tal vez lo alcanzaran y lo encontraran, aunque él no está lejos de ninguno de nosotros» Hechos 17:26-27). Si eliges no poner tu fe en Dios, es sólo porque lo rechazas a Él y todo su esfuerzo por salvarte.

¡Tú reacción ante el «silencio total de Dios» al mantenerte «a distancia» de la religión, paradójicamente asegura que Dios te parecerá silencioso! ¡Lo alejas y luego te quejas de que no te habla! ¡Otra vez la tensión! De hecho, Dios te está hablando, por ejemplo, a través de esos podcasts que mencionaste. No tienes que hacer más que escuchar y prestar atención.

Finalmente, en tu última pregunta: «¿Es bueno mi razonamiento aquí o hay otra forma más racionalmente persuasiva de ver la fe?» Nuevamente vemos personificada la tensión interna de la que hablo. Confías en el «razonamiento» y quieres encontrar una «forma racionalmente persuasiva de considerar la fe». ¡Genial! Pero entonces, cuando se te presentan tales argumentos, no puedes rechazarlos consistentemente porque son fríos, racionales e indiferentes. La fe puede estar racionalmente basada en buenos argumentos, como he tratado de demostrar en mis escritos y debates. Es necesario darle a esos argumentos una oportunidad.

- William Lane Craig