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#388 ¿Está el Teísta Anti-realista en un Predicamento?

November 22, 2014
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En primer lugar, a pesar de que soy ateo, he aprendido mucho leyendo sus respuestas en la sección de Preguntas y Respuestas y viendo sus debates. A pesar de que algunas veces usted hace mi sangre hervir con sus visiones, hay muchas áreas donde ambos estamos de acuerdo. Una de ellas es su posición nominalista (o anti-realista) sobre los objetos abstractos, la cual usted recientemente discutió (Pregunta #325). Mi pregunta, sin embargo, tiene que ver con las implicaciones de su visión nominalista, la cual pienso que lo deja a usted en una posición difícil en cuanto a su ontología de la belleza y posiblemente en cuanto a su ontología moral.

Cuando usted refuta el cientifismo, usted argumenta de que hay verdades más allá de la esfera de la ciencia e incluida en esas verdades están las verdades estéticas. Esta creencia parece tener implicaciones platónicas. De hecho, usted mismo insinúa eso en su primer debate con Peter Atkins, cuando usted responde a su cientifismo diciendo “[…] ‘lo hermoso’ como ‘el bien’ no puede ser científicamente probado”. Con esa declaración, usted explícitamente hace un compromiso ontológico con la existencia de la belleza como algo que existe fuera de nuestra percepción. No puedo ver como su visión respecto a la belleza no sea más que otro concepto platónico.

Ahora, usted debe comenzar a ver el problema. ¿Cómo puede usted conciliar su nominalismo con su visión platónica? Usted no puede ser nominalista para algunas propiedades y después ser realista en lo que trata con propiedades que usted quiere que existan objetivamente. Eso es simplemente ser quisquilloso. Cualquier derrotador (defeater) que usted tenga para creer en la existencia de las propiedades o de los números aplicará, de igual manera, a la existencia del objeto abstracto de la belleza. Además, ¿cómo puede usted tomar una posición platónica sobre la belleza, cuando una de sus motivaciones para tomar la posición nominalista es su creencia de que el Platonismo es irreconciliable con el teísmo clásico? ¿Es la belleza un aspecto de Dios?, ¿cómo puede ser eso si Él es inmaterial?

La contradicción que hay entre el nominalismo y la visión platónica de la belleza está conectada a su ontología moral. Usted ha hecho sus visiones sobre la base de los valores morales bastante claras: el carácter de Dios es “el bien”. El problema es que si usted es un anti-realista y niega que las verdades estéticas sean objetivas, entonces se hace mucho más plausible que las declaraciones morales no sean objetivamente verdaderas. La intuición que me dice que un hombre, cuyos ojos no estén alineados, cuya nariz esté torcida y cuya cara esté proliferada con acné es objetivamente un hombre feo es simplemente tan fuerte como la intuición que me dice que robar por diversión es objetivamente malo. No hay ninguna razón para limitar que su anti-realismo se extienda a las verdades morales. Esto (como usted probablemente ya se habrá dado cuenta) socava la segunda premisa de su “Argumento de los Valores Morales Objetivos” que dice: los valores morales objetivos existen.

Por lo tanto, eso hace parecer que usted está en un predicamento. Si usted rechaza la objetividad de las declaraciones estéticas, usted inmediatamente socava las creencias acerca de la objetividad de las declaraciones morales. Si usted afirma la objetividad estética, usted inmediatamente se ha dirigido hacia el Platonismo, el cual usted ha escrito que es irreconciliable con el teísmo clásico. ¿Usted ve alguna manera de salir de este predicamento?

Yo le voy a agradecer mucho una respuesta. Espero conocerle algún día y discutir algunos temas que ambos encontramos fascinantes.

Víctor

  • United States

Respuesta de Dr. Craig


R [

Creo que el predicamento percibido surge, Víctor, por confundir dos sentidos diferentes en el cual se usa la palabra “realismo” en las discusiones contemporáneas. La palabra “realismo”, de la manera que algunos filósofos la utilizan, como por ejemplo Michael Dummett, es un tipo de realismo de valor verdadero (o alético). Este realismo sostiene simplemente que las declaraciones de cierto tipo de discurso (por ejemplo, el discurso matemático o el discurso moral) tienen valores objetivos de verdad, es decir, que son objetivamente verdaderos o falsos. Esto es muy diferente de lo que pudiéramos llamar “realismo ontológico”, el cual mantiene que los objetos de cierto tipo existen, por ejemplo, los números o las propiedades. Los anti-realistas ontológicos no necesitan ser anti-realistas aléticos—es decir que uno pudiera negar, por ejemplo, que existen los objetos matemáticos y aún mantener que las declaraciones matemáticas son objetivamente verdaderas o falsas. De hecho, me atrevo a decir que la mayoría de los anti-realistas ontológicos son realistas aléticos.

Mi propia visión sería que las declaraciones que pertenecen al discurso moral, estético y matemático son objetivamente verdaderas o falsas a pesar de que no haya objetos abstractos como los números y las propiedades morales o estéticas. Así que, por ejemplo, es verdad que “1+1 = 2” aunque no haya entidad abstracta indicada por “1 +1”; y es verdad que “la cara de Jan, mi esposa, es bonita” aunque no haya ningún objeto abstracto que exista que sea la propiedad de belleza (de hecho, no siquiera incluiría la cara de Jan en mi inventario ontológico; Jan ciertamente existe, pero además de ella ¿hay otro objeto que indique “su cara”?), y es verdadero que las “acciones de ISIS son crueles” a pesar de que no haya ningún objeto que indica “crueldad”. Tú simplemente no necesitas esas extrañas entidades abstractas causalmente decadentes en tu ontología para ser un realista acerca del valor de verdad de esas declaraciones.

Ahora tú das a entender en tu argumento que el realismo alético implica un realismo ontológico. Tú dices “al decir ‘[…] “lo hermoso” como “el bien” no puede ser probado científicamente’ […] usted explícitamente hace un compromiso ontológico con la existencia de la belleza como algo que existe fuera de nuestra percepción”. ¡Ajá! Lo que has hecho es presuponer cierta visión acerca de cómo nosotros hacemos compromisos ontológicos. Tú supones que las declaraciones que contienen los llamados “términos singulares” (términos que son utilizados para referirse a individuos) como son los nombres propios, las descripciones definitivas y los demostrativos como “este” y “eso” no pueden ser verdaderos a menos que haya objetos en el mundo que sirvan como denotaciones (indicaciones) o referentes de esos términos.

¡Yo estoy totalmente en desacuerdo! Esto parece ser un dato de un lenguaje ordinario que frecuentemente nosotros afirmamos como enunciados verdaderos que contienen términos singulares que no denotan o indican objetos existentes. Consideremos los siguientes ejemplos:

  • La temperatura de hoy en Atlanta estará calurosa.
  • La desilusión de Sherrie con su esposo era profunda e innegable.
  • El precio de las boletas es de diez dólares.
  • El miércoles cae entre el martes y el jueves.
  • Su sinceridad fue conmovedora.
  • Santiago no pudo pagar su hipoteca.
  • El panorama del Valle Jezreel desde la cima de la montaña Monte Carmelo fue impresionante.
  • Tu constante queja es inútil.
  • La pérdida de Spassky terminó el duelo.
  • Él lo hizo por amor a mí y a los niños.
  • Sería fantástico pensar que todos los términos singulares que aparecen en estas oraciones tienen objetos en el mundo que corresponden a ellos. Creo que estás de acuerdo conmigo aquí. Pero dado tus criterios de compromiso ontológico, entonces estarás forzado a decir que todas esas oraciones son falsas, lo cual parece ser igualmente absurdo.

    Lo que se quiere aquí, Víctor, es una teoría de referencia que nos permita decir que nosotros nos referimos de manera exitosa, incluso en los casos donde no exista ningún objeto real en el mundo que sea la denotación de los términos que utilizamos. En mis obras publicadas sobre Dios y los objetos abstractos, he defendido solo una teoría de referencia, la cual ha sido formulada por el filósofo sueco Arvid Båve. Este no es el lugar para entrar en los detalles de dicha teoría; pero podrías consultar mi contribución al libro “Beyond the Control of God? Six Views on the Problem of God and Abstract Objects, [¿Más Allá del Control de Dios? Seis Visiones sobre el Problema de Dios y los Objetos Abstractos] ed. Paul Gould (London: Bloomsbury, 2014).

    Así que ¿cómo yo reconcilio mi anti-realismo ontológico con mi realismo alético y el discurso moral y estético? ¡Ciertamente no escogiendo cuidadosamente algunas propiedades para que sean verdaderas y otras no! Más bien, lo hago negando el supuesto criterio del compromiso ontológico que nos endorsa con dicha ontología inflacionaria.

    Por lo tanto, no hay predicamento del cual se necesita encontrar una salida.

    - William Lane Craig