English Site
back
5 / 06

#387 Si el Dios de ISIS Fuese Real, ¿Estaría yo Obligado a Seguirle?

November 22, 2014
P

Estimado Dr. Craig,

Usted ya podría estar consciente de que Frank Turek tiene una pregunta que él les va a hacer a los ateos: “Si el cristianismo fuese verdadero, ¿te convertirías en cristiano?” Bueno, recientemente, un ateo revirtió esta pregunta y preguntó: “Si el Estado Islámico (IS o ISIS como se conoce en inglés) fuese verdadero (por el cual él quería decir, si el tipo específico de Alá en el cual IS cree, existe) entonces de la misma manera, ¿te convertirías en miembro de IS”?

Ahora bien, mi intuición es decir “no”. Yo no seguiría a un Dios a quien encuentro tan horrendo, que vaya a aprobar la violación, los asesinatos masivos y la conversión forzada de la manera que lo estamos mirando suceder en este tiempo en el Oriente Medio.

Sin embargo, surgen dos problemas:

En primer lugar, si digo esto, el ateo simplemente puede responder diciendo: “¡Exactamente! Y ahora estoy seguro que estás consciente de como yo también me siento. Aún si tu Dios cristiano existiese, yo no le seguiría, porque encuentro que ciertas cosas acerca de su moralidad son horrendas y objetables”. Esto parecería algo que detendría la conversación.

Pero, en segundo lugar, parece haber un problema aún mayor:

Por mi entendimiento de la Teoría de Mandamiento Divino (TMD), parece que la respuesta a dar debería ser “sí, bajo dichas circunstancias yo debería ser un miembro del IS”. Después de todo, si la ontología moral está, en última instancia, basada en el carácter de Dios, entonces si el Dios real que existiese después de todo es el Dios del Estado Islámico, y no el Dios cristiano, entonces yo no tendría ninguna alternativa intelectual que no sea tragar en seco y tratar su carácter como el paradigma de la Bondad Moral. La violación, etc., sería algo realmente bueno, si el Dios de ellos existiese y se aplicara el principio de la TMD.

Esto me ha puesto muy preocupado acerca de la TMD, ya que parece un principio inadecuado para basar la moralidad. Parece que comete la falacia de tratar de llegar a un “debería” desde un “es”. Por ejemplo, se mueve desde “un Dios particular existe” a “por lo tanto, deberíamos tratar del carácter de Dios como el paradigma”. Este principio parece tristemente inadecuado, ya que se puede aplicar independientemente al contenido actual del carácter de Dios (o, para formularlo de una manera diferente, se puede aplicar a cualquier Dios que una persona esté convencida que existe). En este caso específico, puede ser aplicado tanto al Dios cristiano como al Dios de IS, y el único factor determinante sería cuál de esos Dioses realmente existe (como Sam Harris lo dijo en el debate con usted, se deduce a “lo siento, Buster, tienes el Dios equivocado).

O piénselo de esta manera. Consideremos los siguientes 5 enunciados:

El contenido del carácter necesario de Dios es (A)

El contenido del carácter necesario de Dios es (B)

El contenido del carácter necesario de Dios es (C)

El contenido del carácter necesario de Dios es (D)

El contenido del carácter necesario de Dios es (E)

Es obvio que estos enunciados no pueden todos ser verdaderos (especialmente porque estamos tratando con algo que es lo mismo en todos los mundos posibles). Como más, solo uno de ellos puede ser verdadero.

Sin embargo, el problema es: No parece haber bases del porqué uno de ellos deba ser verdadero sobre los otros.

Bajo la TMD, no podemos invocar ese cuerno del dilema de Eutifrón que afirma que hay verdades morales independientes del carácter de Dios. Por ejemplo, si el carácter (B) es uno en el que Dios aprueba la violación, los asesinatos masivos y la conversión a fuerza, y el carácter (D) es uno en el que Dios es todo-amoroso y prohíbe esas cosas, no podemos apelar a un estándar de moral externo para juzgar que (D) es mayor que (B), y por lo tanto declarar que (D) debe ser el que existe. Esto se debe a que (aparte de que no existe ningún estándar externo, de alguna manera según la TMD) si (B) fuese verdadero, entonces la mera existencia de este Dios particular lo establecería como el estándar de sí mismo, en contra de todos los otros caracteres, incluyendo el carácter de ser todo-amoroso (D), sería deficiente o “no tan grande”.

Si nosotros, como cristianos, intentamos argumentar que (D) debe ser verdadero porque ese carácter de Dios es el “mayor” entonces parece que estamos o razonando en un círculo (por ejemplo, Dios (D) existe porque (D) es el carácter mayor, porque Dios (D) existe), o estamos concediendo un cuerno del dilema de Eutifrón—de que el carácter necesario de Dios, sin embargo, está determinado por la manera que encaja a un estándar más allá del propio Dios. Inclusive, si queremos recurrir al concepto de Dios como el “Ser Máximamente Grande” para tratar de resolver el asunto, el propio carácter de Dios establece el paradigma de lo que es la “grandeza” moral (esta no es como las otras Propiedades de “Hacer Grande” (Engrandecedores), como el poder, necesidad y conocimiento, ya que en esos casos Dios está siendo medido contra la manera que él se relaciona con las demás cosas que no sean él mismo: por ejemplo, si o no él puede hacer 100% de las acciones posibles, si o no él existe en 100% de los mundos posibles y si o no sabe 100% de las proposiciones verdaderas, etc).

Así que todo esto parece reducirse a “cualquiera Dios que exista, ese carácter de Dios es el paradigma de Bondad”.

Observe que no es adecuado simplemente decir que porque nuestro Dios, el Dios cristiano, es necesariamente existente, por lo tanto esa situación hipotética no debería perturbarnos, dado que estamos convencidos de la verdad del cristianismo. El desafío al que estoy apuntando es al principio de la TMD mismo. Aún podemos correr el experimento mental e imaginarnos (así como les pedimos a los ateos y a los musulmanes que se imaginen) “¿Qué si fuese demostrado que yo estaba equivocado? Qué si, epistémicamente, he estado equivocado y tuviera el Dios equivocado, ¿cuáles serían las implicaciones del principio de la TMD”?

De hecho, eso parece una instancia donde la epistemología y la ontología moral se sobreponen significativamente (usualmente veo a apologistas, como usted, metiéndose en mucho problema para aclarar las diferencias entre ellas y para mantenerlas separadas). Podemos probar el principio ontológico de la TMD al preguntar: “¿Qué si, epistémicamente, yo estuviese equivocado acerca de cuál Dios realmente existe?”

Parece que también debemos hacer la pregunta: “¿Qué si, epistémicamente, estoy malentendiendo algún valor y deber moral en particular?” Este tendría que ser el caso si el Dios de IS existiera, ya que su ontología moral superaría nuestra epistemología moral personal—por ejemplo, tendríamos que revisar nuestro entendimiento del bien y mal para permitir ciertas instancias legítimas de violación, asesinatos masivos y conversiones forzadas.

Sin embargo, al no ser que esto parezca como una situación extraña de imaginar, no se olvide que les preguntamos a los ateos y los musulmanes (etc.) a hacer esto todo el tiempo. Frecuentemente, desafiamos las visiones morales que sostienen los no creyentes que ellos usan para argumentar en contra de Dios, y sugerimos que tal vez ellos están equivocados en su epistemología moral. De hecho, el cristianismo mismo hace eso. El cristianismo dice que los humanos, a pesar de ser creados a la imagen de Dios y con la ley escrita en nuestros corazones, estamos “dañados” y defectuosos en nuestros valores y morales, y necesitamos transformarlos sobre el curso de santificación de nuestras vidas para ser más como Cristo (por ejemplo, a la hora de la verdad, la ontología moral de Dios debe tener autoridad sobre nuestra epistemología moral—no podemos mantenernos insistiendo de que él está equivocado, si él realmente existe y es el paradigma). ¿Tiene nuestra compresión epistémica y moral algún papel que jugar aquí que no sea un alegato en réplica o circular?

Así que, con todas estas preocupaciones sobre nuestros hombros, imagínese mi preocupación acerca de qué decirle al ateo. Si yo digo que “sí, si el Dios de IS existiese, él sería la Bondad misma y tendría que seguirlo”, usted se puede imaginar cómo él respondería: “¡Ve! ¡Mira lo esclavos distorsionados que son ustedes los teístas! Ustedes simplemente seguirían a Dios a ciega porque él es Dios”. Citando a Sam Harris, otra vez, en el debate que él tuvo con usted, el ateo probablemente afirmaría: “yo, por lo contrario, puedo respaldar ese Dios y condenarlo”.

Si la TMD es realmente una teoría sólida, entonces me debe estar faltando algo o no lo debo estar entendiendo.

¡Y todo eso de esa simple pregunta!

Muchas gracias,

Anónimo

  • United Kingdom

Respuesta de Dr. Craig


R [

Anónimo, no pude dejar de observar que tú pareces estar atrapado emocionalmente en esta objeción. Pienso que la primera cosa que se necesita hacer, entonces, es tratar de desenredar tus emociones de los temas filosóficos que están en juego aquí. Entonces, podrás pensar más claro acerca de los argumentos.

Me parece que, aparte del giro psicológico que el objetor ateo le da al argumento, no hay nada esencialmente nuevo aquí que ya no haya sido abordado por los teóricos del mandamiento divino, incluyéndome a mí. Por “giro psicológico” quiero decir formular la pregunta en términos de tu reacción personal a la situación. Como he señalado en respuesta a otras preguntas psicológicas como esta (por ejemplo, “si se encontraran los huesos de Jesús, ¿abandonarías la fe cristiana?”), preguntas de este tipo no son más que de interés auto-biográfico. No es de importancia filosófica lo que yo haría o creería bajo ciertas circunstancias. Lo que es relevante filosóficamente es qué yo debería hacer bajo dichas condiciones. Al formular la pregunta de una manera psicológica, el objetor pone al creyente en una situación psicológica complicada la cual lo distrae de los asuntos reales.

Por lo tanto, esta forma psicológica de formular la pregunta no es nada más que una trampa retórica. Esta trampa se hace especialmente evidente en un caso como el tuyo donde se le pregunta al creyente lo que él haría en una situación lógicamente imposible, una clase del mundo de “Alicia en el País de la Maravilla” la cual no pudiera posiblemente ser real.

En las situaciones de Turek, la pregunta también es puramente psicológica. No es un argumento filosófico para nada. Es una táctica evangelística para medir cuán abierto está el interlocutor de uno. Si sentimos que el no creyente está simplemente arrojando cortina de humo (ninguna pregunta u objeción sincera), a veces puede ser algo útil el simplemente detener la conversación y preguntar, “Si tú estuvieras convencido de que el cristianismo es verdadero, ¿entonces estarías dispuesto a convertirte en cristiano?” Su respuesta no sería de ninguna importancia filosófica o apologética, pero pudiera ser de gran importancia evangelisticamente, es decir, esto pudiera sugerir que tú estás lidiando con una persona que tiene la mente completamente cerrada, quien no estaría abierta a Dios aun si él supiera que es un hecho que Dios existe. Con esa persona, el evangelista pudiera re-evaluar de si o no los argumentos apologéticos son realmente la mejor estrategia para ganarse a esa persona. Quizás el evangelismo por medio de una amistad sería más efectivo en abrir su corazón.

Así que al evaluar los temas filosóficos que están en juego aquí, vamos a desmantelar la objeción del giro psicológico que el objetor ha puesto sobre ella. Me parece que cuando hacemos eso, la pregunta es una que es familiar: “Si Dios fuese a ordenar _______(donde el espacio en blanco ha de ser llenado con el nombre de alguna atrocidad moral), ¿estaríamos obligados a cometer ________?” En tu ejemplo, pudiéramos llenarlo con “violación, asesinato masivo y conversión forzada”.

Al responder esa pregunta, necesitamos tener pendiente que hay dos tipos de teoría del mandamiento divino: la voluntarista y la no voluntarista. En las teorías voluntaristas, los mandamientos de Dios están basados en Su libre albedrío únicamente. Arbitrariamente, Él escoge cuáles valores son buenos o malos y cuáles son nuestras obligaciones y prohibiciones. Me parece que el voluntarista no tiene ninguna opción sino de tragar en seco (como tú dices) y afirmar de que si Dios hubiese elegido de esa manera, entonces estaríamos obligados a involucrarnos en violación, asesinato masivo y conversión forzada.

Ahora, aparte de la reacción emocional a esta afirmación (una reacción que el voluntarista dirá que es completamente apropiada, ya que, de hecho, Dios ha decidido que esas cosas son malas y por lo tanto, son moralmente abominables), ¿hay un problema filosófico para el voluntarista aquí? Pues bien, me parece que la objeción se formula mejor diciendo que tenemos intuiciones modales de que ciertos valores y deberes morales son ampliamente lógicamente necesarios y de esa manera simplemente no pudieran ser contingentemente válidos, como el voluntarismo parece insinuar. Hay contra-movimientos que el voluntarista pudiera hacer aquí, pero no abandonemos el tema, ya que no conozco de un solo teórico del mandamiento divino hoy en día que sea un voluntarista.

La mayoría de los teóricos del mandamiento divino no son voluntaristas quienes sostienen que los valores morales no están fundamentados en la voluntad de Dios sino que están fundamentados en Su naturaleza. Los deberes morales están fundamentados en Su voluntad o Sus mandamientos; pero los valores morales son antes de Su voluntad, ya que la propia naturaleza de Dios no es algo inventado por Dios. Como Su voluntad no es independiente de Su naturaleza sino que debe expresar Su naturaleza, es lógicamente imposible para Él emitir ciertos tipos de mandamientos. Para hacer eso, Él tendría que tener una naturaleza diferente, lo cual es lógicamente imposible.

En ese caso, Anónimo, tu respuesta a la pregunta del ateo no debería ser la respuesta que el voluntarista debe dar. Más bien, tú deberías decir, “Eso es lógicamente imposible. Eso es como pregunta, ‘si hubiese un círculo cuadrado, ¿sería su área el cuadrado de uno de sus lados?’ La pregunta no tiene respuesta porque lo que eso supone o imagina es una imposibilidad lógica”.

Un enunciado condicional subjetivo (o contra-fáctico) con una cláusula de antecedente lógicamente imposible, como la semántica cotidiana de esos condicionales, tiene solo un valor de verdad vacuo. Los siguientes dos resultan ser vacuamente verdaderos:

Si Dios fuese a ordenar la violación, el asesinato masivo y la conversión forzada, entonces estaríamos obligados a cometer esos actos.

Si Dios fuese a ordenar la violación, el asesinato masivo y la conversión forzada, entonces no estaríamos obligados a cometer esos hechos.

Te pudieras preguntar cómo ambos enunciados pudieran ser verdaderos, pero ese es simplemente el punto de decir que ellos son vacuamente verdaderos: el valor de verdad no tiene ninguna importancia.

Así que en la semántica cotidiana, la pregunta de tu amigo simplemente no tiene una respuesta significativa, sería como la pregunta acerca de cómo calcular el área de un círculo cuadrado.

Ahora bien, personalmente pienso que algunos contra-fácticos con antecedentes imposibles sí tienen valores de verdad. Por ejemplo, pienso que el siguiente enunciado no es vacuamente verdadero:

Si Dios no existiera, el universo no existiera.

De igual manera, pienso que no es vacuamente verdadero que

Si Dios no existiera, los valores y deberes morales objetivos no existieran.

Pero eso no me compromete a la verdad no vacua de un contra-fáctico como

Si Dios tuviera una naturaleza diferente [o si un Dios diferente existiese], entonces Sus mandamientos constituirían mis deberes morales.

Dicho Dios es como un círculo cuadrado, de modo que cualquier inferencia significativa es imposible.

Por último, aun si el no voluntarista fuese a admitir la verdad de un contra-fáctico como el (5), pienso que él simplemente pudiera no hacerle caso haciendo con el comentario, “¿y qué? Eso es una absurdidad lógica.” Eso es como si alguien le fuese a preguntar a Platón: “¿Qué si el contenido del Bien fuese cambiado? ¿Entonces sería algo bueno violar, etc.?” La pregunta es absurda.

Así que no pienso que aquí haya algún problema para el no voluntarista.

Pero entonces, Anónimo, tú comienzas a enturbiar las aguas cuando traes las consideraciones epistémicas, las cuales no son relevantes a la verdad o a la coherencia de la teoría del mandamiento divino. Tú preguntas: “Qué si, epistémicamente, he estado equivocado y tuviera el Dios equivocado, ¿cuáles serían las implicaciones del principio de la TMD”? Es lógicamente imposible de que haya algún otro Dios. Así que si estuvieras equivocado y creyeras en el Dios equivocado, tú serías musulmán o hindú, o politeísta, o cualquier otra cosa, pero no habría otro Dios. Recuerda: en la teología del ser perfecto, Dios es un ser máximamente grande, un ser que es digno de adoración. Los seres menores no son “Dioses”. De hecho, en mis debates con teólogos musulmanes, este es uno de los argumentos que utilizo en contra de la concepción islámica de Dios: Alá no puede ser el ser más grande que se pueda concebir porque él no es todo-amoroso y por lo tanto, no puede ser Dios.

Por lo tanto, no es parte de la ética del mandamiento divino afirmar que “cualquiera Dios que exista, ese carácter de Dios es el paradigma de Bondad”. (Te aseguro que no podrías encontrar dicha declaración en la obra de cualquier teórico del mandamiento divino). Hay un solo ser más grande que se pueda concebir que tiene la naturaleza que Él tiene y simplemente no hay dichas cosas como estos “Dioses” con diferentes naturalezas. Tal vez, esa sea la fuente de tu mal entendimiento: ningún teórico del mandamiento divino apoya lo que tú llamas el principio de TDM.

Así que mientras la respuesta: “tú tienes el Dios equivocado” es una buena cita jugosa, se debe entender de una manera apropiada. La idea es que los valores morales están basados en Dios, pero si tu concepto de Dios es inadecuado, entonces tu ética estará defectuosa. El problema está en un concepto defectuoso de Dios.

Pienso que estás cayendo presa a la confusión muy familiar del orden de saber o conocer (ordo cognoscendi) y el orden de ser (ordo essendi). Para saber, nuestro conocimiento de que ciertas cosas son buenas o malas, correctas o incorrectas es típicamente anterior a nuestro conocimiento de Dios. Pero en el orden de ser, Dios es antes a lo que es bueno o malo, correcto o incorrecto. Así que cuando reconocemos que el concepto musulmán es defectuoso, ese reconocimiento está basado en nuestro conocimiento moral. Tenemos una idea de lo que es moralmente “engrandecedor” independiente de nuestro conocimiento de Dios. Eso no es problemático, siempre y cuando uno esté hablando del orden de saber en lugar del orden de ser. Dios siendo anterior en el orden del ser no le hace anterior en el orden de saber.

Por lo tanto, ¿Qué deberías decirle al ateo que pregunte, “Si el Dios de ISIS existiera, te involucrarías en violación, asesinatos y conversiones forzadas?” ¡Ni “sí” ni “no”! Deberías decir: “Esa pregunta (aparte de ser una irrelevancia psicológica) no tiene ninguna respuesta significativa, de la misma manera que no tiene significado la pregunta, ‘si hubiese un círculo cuadrado, ¿sería su área el cuadrado de uno de sus lados?’ porque ambas plantean absurdidades lógicas”. Éste es un pseudo-dilema en el cual tú no deberías estar atrapado. Dile que tú basas tu moralidad en el carácter del ser más grande que se puede concebir--¿Qué pudiera ser mejor?

- William Lane Craig