English Site
back
5 / 06

#381 La No-Viabilidad y la Apertura a la Evidencia

December 09, 2014
P

Estimado Dr. Craig, soy un gran fan suyo. A pesar de que vivo en Ghana, un país predominantemente religioso con no tanta presencia secular y humanista, su trabajo ha fortalecido mi fe y me ha mejorado en mis enfrentamientos con los no creyentes, en su mayoría en el internet. Y a medida que el secularismo gradualmente gana terrenos, creo que el trabajo suyo ayudará a muchos aquí a defender la fe.

He leído y le escuchado a usted hablar de su visión epistemóloga reformada: la fe cristiana estando basada en las creencias propiamente básicas testificadas por el Espíritu Santo; haciendo la distinción entre el saber y demostrar que la fe de uno es verdadera y todo eso. En sus declaraciones y especialmente con la referencia al podcast reciente titulado, ‘Problem with Christian Apologetics’ [El Problema con la Apologética Cristiana], usted dice que cuando un creyente se encuentra con una refutación más calificada y sofisticada de su fe, porque él sabe que su fe es verdadera primordialmente por medio del testimonio del Espíritu Santo, él solamente tiene que ir e investigar buenos derrotadores (defeaters) para esas refutaciones. En ninguna manera, las refutaciones que no tienen respuestas deberían superar el testimonio del Espíritu para nosotros saber la verdad del cristianismo.

Mi pregunta es: ¿no debería ser eso argumentar como algo que tiene el juego final en mente y solamente encontrar las razones para apoyar una supuesta conclusión? ¿No sería eso el incentivo para fortalecer su caso que lleva a interpretar los datos que encajan en la conclusión que ya se tiene? Creo que usted sostiene que deberíamos movernos hacia dónde nos guíen las evidencias, ¿cuán abierto estamos a las evidencias si tenemos una conclusión que ya obtuvimos y que simplemente se puede mantener? Me encantaría tener una respuesta de usted.

Gracias Señor Craig,

Ishmael

Ghana

Respuesta de Dr. Craig


R

¡Qué maravilloso es recibir tu carta, Ishmael! Es de mucho estímulo saber que hay personas en Ghana que está encontrando los materiales de Reasonable Faith [Fe Razonable] útiles.

Tu pregunta es muy buena, ya que hay una gran cantidad de malentendido de la Epistemología Reformada. La subcultura del Pensamiento Libre de la cual surge la mayoría del ateísmo popular tiende a estar comprometido con el fundacionalismo clásico, el cual sostiene que solamente las creencias que son auto-evidentes, incorregibles, o quizás, evidentes a los sentidos, se pueden sostener de una manera apropiada como básicas o fundacionales; todas las demás se pueden inferir por medio de argumentos.

El ateísmo de la cultura popular no se da cuenta que el fundacionalismo clásico está en quiebra o bancarrota epistemológicamente. El fundacionalismo clásico nos asigna a todos al escepticismo o a la irracionalidad, ya que muchas de las cosas que creemos (como la realidad del pasado, la existencia del mundo externo, etc.) no pueden ser justificadas de esa manera. Además, la posición es auto-refutante, ya que el fundacionalismo clásico mismo no es auto-evidente, incorregible, ni evidente a los sentidos, ni capaz de hacer inferencia por medio de argumentos de las creencias que lo son. Necesitamos proclamar en voz alta y con claridad que el fundacionalismo clásico está muerto y que todos somos racionales de aceptar creencias que no pueden ser justificadas por medio de argumentos y que no reúnen las restricciones estrechas para lo que es apropiado básico.

Es el mérito de los Epistemólogos Reformados, como Alvin Plantinga, de preguntar el por qué la creencia en Dios no puede estar entre esas creencias que son propiamente básicas, que aceptamos de manera racional. En su libro titulado Warranted Christian Belief [Creencia Cristiana Garantizada] publicado por Oxford University Press en el 2000, Plantinga argumenta convincentemente, pienso yo, que sin que se haga una demostración de la falsedad del cristianismo, no existe una buena objeción para la afirmación de que podemos saber las grandes verdades del Evangelio (las verdades centrales de la fe cristiana) por medio del testimonio del Espíritu Santo. Ya que si el cristianismo es verdadero, entonces es obvio que Dios pudiera otorgarles a Sus hijos el conocimiento de las grandes verdades del Evangelio de esa manera. De hecho, un Dios amoroso no iría a abandonar a las personas a los caprichos del argumento y la evidencia, las cuales son relativas al lugar y al tiempo de la persona, y a las oportunidades y educación. Al rechazar el testimonio del Espíritu de Dios como un medio de conocer las verdades del cristianismo, los ateos y agnósticos del Pensamiento Libre están presuponiendo que el cristianismo es falso, lo cual comete una petición de principio.

La mejor manera de ver eso, pienso yo, es de la siguiente manera: tenemos dos fuentes independientes de garantía o justificación para nuestras creencias cristianas, una de la cual es mucho más superior que la otra. Una fuente son los argumentos y la evidencia que apoyan las afirmaciones cristianas de verdad. La otra es el testimonio del Espíritu de Dios. Por lo tanto, tenemos doble garantía para nuestras creencias cristianas. Una persona que se encuentre en circunstancias en las que no tenga los argumentos y la evidencia (por decir, alguien en un campamento de Corea de Norte), aún tiene la garantía que le ofrece el Espíritu de Dios.

Con frecuencia nos encontramos en circunstancias en las que tenemos una doble garantía para nuestras creencias. Por ejemplo, tomemos las creencias de la memoria. Supongamos que alguien te exija que quiere saber cómo tú sabes lo que tú comiste de desayuno. Tú podrías proporcionar evidencia en términos de tu patrón cotidiano de comportamiento, de lo que sobró en los platos sucios en el fregadero y del testimonio de los miembros de tu familia que te vieron comiéndote el desayuno. Pero inclusive si esas evidencias no estuviesen disponibles, de manera que no pudieras convencer a nadie más, tú mismo aún tendrías la garantía de tu propia memoria de lo que te comiste de desayuno. De hecho, tu creencia no está basada en la evidencia para nada, tan convincente como ella pudiera ser, pero es una creencia propiamente básica. Tienes dos fuentes independientes de garantía para tu creencia.

Así que, Ishmael, ¿dirías que una persona está parcializada porque él acepta, sin evidencia alguna, su creencia de la memoria de que él comió huevos de desayuno? ¡Por supuesto que no! Él tiene garantía para su creencia de que comió huevos en el desayuno. Como enfatiza Plantinga, las creencias propiamente básicas son parte de las deliberaciones de la razón, así como las creencias inferenciales. (Por supuesto, si interpretas el término “evidencia” lo suficientemente amplio para abarcar la memoria, entonces Plantinga dirá que el testimonio del Espíritu, en ese sentido más amplio, es también evidencia (pero eso no es cómo los Epistemólogos Reformados típicamente utilizan el término).

Puedes observar que lo que decimos saber por medio del testimonio del Espíritu no son los puntos delicados de la doctrina cristiana, ¡mucho menos los argumentos de la teología natural y la apologética cristiana! De hecho, las personas que mantienen que un conocimiento no inferencial de Dios está disponible toman una gran variedad de perspectivas de la teología natural y de las evidencias cristianas. Algunos, como Plantinga, tienen una teología natural robusta (a pesar de ser escépticos de las evidencias cristianas). Otros, como Karl Barth o Paul Moser, menosprecian la teología natural y hasta la consideran como algo perjudicial para un conocimiento salvífico de Dios. El simple hecho es que las personas que adoptan la Epistemología Reformada no cumplen con una línea partidaria en lo que trata con los argumentos teístas o las evidencias cristianas.

¿Por qué deberían ellos hacer eso? Como piensan que saber las grandes verdades del Evangelio de una manera no inferencial es superior al argumento y la evidencia, ¡ellos pueden realmente ser más objetivos que los evidencialistas, cuya creencia (o no creencia) se levanta o se cae con esos argumentos! En mi propio caso, me tomó hacer una disertación doctoral sobre el tema antes de que yo estableciera mi mente de que el argumento cosmológico kalam es sólido y no fue hasta que transcurrieran varios años que la obra de Stephen Davis me convenciera que la versión sólida y convincente del argumento cosmológico de Leibniz podía ser formulado. Fue justamente muy reciente que cambié de opinión acerca del valor del argumento ontológico. Por el contrario, permanezco no persuadido por el argumento conceptualista de Quentin Smith a favor de Dios, por más que me gustaría que lo estuviera. Como mi fe está garantizada independientemente de esos argumentos, puedo ser más objetivo que el ateo de pensamiento libre, cuyo mundo se vendrá abajo si tan siquiera uno de estos argumentos resulta ser sólido.

Ahora, me doy cuenta que realmente todavía no he llegado al punto de tu pregunta, el cual tiene que ver con mi afirmación de que el testimonio del Espíritu de Dios es irrevocable, es decir, la afirmación de lo que Plantinga llama un derrotador (defeater) intrínseco de cualquier derrotador que se traiga contra ella. Esta no es una afirmación inherente a la Epistemología Reformada y no tengo idea de cómo muchos Epistemólogos Reformados la adoptarían. Pero me parece eminentemente razonable. Me parece algo impensable que nuestro amoroso Padre Celestial dejaría a uno de Sus hijos en una situación en la que esa persona esté racionalmente obligada a apostatar. Pienso que Dios, en esa situación, garantizaría aún con mucho más poder la verdad del Evangelio por medio de Su Espíritu para que esa persona permanezca racionalmente garantizada en su creencia a pesar del derrotador (defeater) que se traiga en contra de él.

De modo que no pienso, ni tampoco he afirmado alguna vez, que deberíamos siempre “movernos hacia dónde nos guíen las evidencias”. Las evidencias están cambiando y en una circunstancia dada no pudieran señalar hacia la verdad. Plantinga da la ilustración de un hombre acusado de un crimen que él sabe que no cometió. Inclusive si la evidencia está en su contra de una manera que un jurado de sus compañeros lo encontraría culpable, ¿está el hombre obligado a seguir la evidencia a dónde ella lleve? ¡Por supuesto que no! Obviamente pueden haber situaciones en las que la evidencia señale a una conclusión falsa, y si tenemos garantía independiente suficiente no deberíamos seguir la evidencia a dónde ella nos lleve (o no nos lleve). (Tal vez deberíamos darle a esa situación un nombre pegajoso como Exención de la Redención de Shawshank).

Tú preguntas, “¿no debería ser eso argumentado como algo que tiene el juego final en mente y solamente encontrar las razones para apoyar una presupuesta conclusión?” Pues bien, si por “juego final” quieres decir, no los argumentos de la teología natural y las evidencias cristianas, sino las grandes verdades del Evangelio, entonces, sí, esa es la visión. Pero no está meramente “presupuesta”—está garantizada. Es la suposición que comete la petición de principio de parte de los pensadores libres lo que está presupuesto. Así como el hombre inocente que es acusado de un crimen va a tratar de encontrar razones de porqué la evidencia presentada en su contra es, de alguna manera, defectuosa, como él sabe que lo es, así también nosotros, somos perfectamente racionales en buscar los defectos en los derrotadores (defeaters) que se traen contra la verdad del cristianismo.

Por último, tú preguntas, “¿No sería eso el incentivo para fortalecer su caso que lleva a interpretar los datos que encajan en la conclusión que ya se tiene?” ¡Ahora, espera un minuto, no nos confundamos! No estamos hablando del caso positivo de uno a favor de la verdad del cristianismo. Como hemos visto, los Epistemólogos Reformados difieren ampliamente en si existe tan siquiera dicho caso para presentarse. Lejos de fortalecer el caso apologético de uno, tener un conocimiento no inferencial de Dios puede llevar (y con frecuencia lleva) a debilitarlo porque ese caso se convierte en superfluo. Por lo tanto, no puede estar correcto afirmar que tener conocimiento no inferencial de Dios lleva a fortalecer el caso que uno tenga de Dios.

Más bien, lo que está en juego aquí es de si o no sostener la visión de que el testimonio del Espíritu de Dios es injustificable conlleva a algún tropiezo epistémico. Si lo hace, entonces estaré feliz de abandonar esa afirmación. Después de todo, esa afirmación no es esencial para la Epistemología Reformada, mucho menos para el cristianismo. Sin embargo, no veo que hasta ahora hayas identificado alguna trasgresión epistémica.

- William Lane Craig