#311 El Tiempo: Creación de Dios
April 20, 2013Estimado Dr. Craig,
Una de las objeciones que comúnmente se hace (por ejemplo la de Grünbaum) a la visión de usted del comienzo del universo es que el momento de la creación no puede ser “antes” de la materialización del universo, pues eso ya presupone el tiempo del universo. Como respuesta, usted ha propuesto que tal vez el momento de la creación del universo fue simultaneo con el comienzo del universo y por lo tanto, no tenía necesidad de un “antes”.
Sin embargo, nuestra noción de lo que hace que un acontecimiento sea simultaneo con otro puede tener sentido solamente dentro de un espacio y tiempo que ya existe (independiente de si o no la simultaneidad aquí se tome como algo absoluto o relativo).
De modo que hablar del espacio y tiempo mismo como estando en una relación simultanea con una causa o momento de creación (como si el espacio y tiempo es una cosa espacio-temporal o un acontecimiento mismo) parece ser algo incompresible. Nuestra noción de simultaneidad o coincidencia, y hasta nuestra noción de qué establece que algo sea un acontecimiento, ciertamente sólo puede tener sentido dentro de un espacio y tiempo que ya exista.
Por último, si alguien afirma que tal vez la propiedad de simultaneidad misma también comienza en el MISMO TIEMPO (o “simultaneo”) con el comienzo del universo y su causa, entonces esa persona parecería necesitar una simultaneidad de segundo orden, lo cual parece ser algo incomprensible.
¿Cómo usted abordaría esta dificultad?
Atentamente,
Rui
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Esencialmente esta objeción es el séptimo argumento de Brian Leftow en “Time and Eternity” (El Tiempo y la Eternidad) para la existencia atemporal de Dios. He respondido a ella en el capítulo de apertura en mi libro “God, Time and Eternity (Dios, el Tiempo y la Eternidad). [1]
La deficiencia fundamental de esta objeción es la suposición que hace: “de lo que hace que un acontecimiento sea simultaneo con otro puede tener sentido solamente dentro de un espacio y tiempo que ya existe”. Los filósofos han hecho la distinción entre las teorías del tiempo sustantivo y relacional. Según la visión del tiempo sustantivo, el tiempo existe de manera independiente (y explicativamente antes) de cualquier acontecimiento que ocurra en el tiempo. Isaac Newton, por ejemplo, creía que antes de Dios crear el universo existía un tiempo vacío, desprovisto de acontecimientos. En algún momento de ese tiempo vacío, Dios creó el universo físico. Por el contrario, según una visión del tiempo relacional el tiempo es dependiente de (y explicativamente posterior a) la ocurrencia de acontecimientos. La razón por la que existe el tiempo se debe a la ocurrencia de acontecimientos. A una falta completa de cualquier acontecimiento, no habría un tiempo vacío. Más bien, no hubiera absolutamente ningún tiempo. Por esa razón Gottfried Leibniz, quien no estaba de acuerdo con Newton, sostuvo que simplemente no hay ningún tiempo antes de la creación del universo. El tiempo comienza en el momento de la creación y no tiene sentido preguntar, ¿Por qué Dios no creó el mundo más temprano?”
La suposición clave que subyace tu objeción presupone la verdad de la visión del tiempo sustantivo, ya que ésta supone que el tiempo es explicativamente antes de que ocurran acontecimientos. Tu objeción supone que para que ocurran acontecimientos, el tiempo debe (por así decirlo) ya estar allí. Pero en una visión del tiempo relacional eso es falso. El tiempo existe porque existen acontecimientos. La ocurrencia de los acontecimientos es explicativamente antes de la existencia del tiempo.
De modo que en una visión del tiempo relacional, Dios, quien existe inmutablemente sin la creación, sería atemporal. Como Leibniz observó de manera correcta, el tiempo llega a existir con la ocurrencia del primer acontecimiento: el acto de Dios de la creación. El tiempo comienza a existir porque ocurre un acontecimiento.
Por lo tanto, tu objeción debe presuponer lo insostenible de una visión del tiempo relacional. Pero esa visión parece perfectamente coherente y es ampliamente sostenida hoy en día. De modo que la objeción está basada en una suposición que el teísta está libre de rechazar.
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[1]
God, Time and Eternity (Dios, Tiempo y la Eternidad) publicado por Dordrecht: Kluwer Academic Publishers en el 2001, páginas 19-23; Compárese con. Brian Leftow, Time and Eternity (El Tiempo y la Eternidad), publicado en Cornell Studies in Philosophy of Religion (Ithaca, N.Y.: Cornell University Press, 1991), pp. 273-4.
God, Time and Eternity (Dios, Tiempo y la Eternidad) publicado por Dordrecht: Kluwer Academic Publishers en el 2001, páginas 19-23; Compárese con. Brian Leftow, Time and Eternity (El Tiempo y la Eternidad), publicado en Cornell Studies in Philosophy of Religion (Ithaca, N.Y.: Cornell University Press, 1991), pp. 273-4.
- William Lane Craig