English Site
back
5 / 06

#586 El Conocimiento Medio y el Esencialismo de Orígenes

March 06, 2026
P

Dr. Craig:

Usted tiene mucho en juego en la capacidad de Dios para «ordenar providencialmente» la Tierra creada de tal modo que aquellos que aceptarán el Evangelio sean actualizados en circunstancias temporales y geográficas en las que escucharán el Evangelio. En cuanto a los muchos lugares a los que el Evangelio no había llegado (por ejemplo, el Tíbet del siglo II), Dios actualizó en tales lugares únicamente a aquellos que Él sabía (por medio de su conocimiento medio) que nunca aceptarían el Evangelio.

Esto parece plantear serios problemas de identidad personal. Aparentemente, antes del decreto creativo, Dios tenía la flexibilidad de actualizar una esencia particular ya fuera en el Tíbet o en Texas, dependiendo de cómo esa esencia, una vez actualizada como persona, respondería al Evangelio. Pero ¿cómo podría esa esencia ser la misma persona ya sea actualizada en el Tíbet antiguo o en el Texas moderno? ¿Y qué ocurre con el esencialismo de origen? ¿Seríamos la misma persona que somos ahora si hubiéramos tenido padres diferentes?

Planteado de otro modo, ¿qué podría significar que yo diga: «Yo podría haber sido un tibetano del siglo II»? Sin una respuesta a esto, toda su defensa del infierno se desmorona. He intentado encontrar dónde aborda usted este asunto en sus escritos publicados, pero no he hallado nada. ¿Se me ha pasado algo?

Gracias. Realmente espero con interés sus reflexiones sobre este importante tema.

Steve

Estados Unidos

Respuesta de Dr. Craig


R

Antes de responder a tu interesante pregunta, Steve, asegurémonos de que mi postura esté representada con exactitud. Es trivialmente verdadero que «aquellos que aceptarán el Evangelio… escucharán el Evangelio». Lo que está en cuestión es si aquellos que aceptarían el Evangelio lo escucharán. Es crucial en discusiones de este tipo distinguir entre oraciones en modo indicativo y oraciones en modo subjuntivo. Nuestra preocupación gira en torno a condicionales subjuntivos como: «Si Alí hubiera escuchado el Evangelio, lo habría aceptado».

Si se comprende correctamente mi postura, entonces no sostengo que aquellos que aceptarían el Evangelio (si lo escucharan) nazcan en un tiempo y lugar donde efectivamente lo escuchan. Puede haber personas que nunca escuchan el Evangelio y que son salvadas por medio de su respuesta a la revelación general de Dios en la naturaleza y en la conciencia únicamente, pero que también habrían aceptado el Evangelio (si lo hubieran escuchado) y habrían sido salvadas.

Tampoco sostengo que «En cuanto a los muchos lugares a los que el Evangelio no había llegado…, Dios actualizó en tales lugares únicamente a aquellos que Él sabía (por medio de su conocimiento medio) que nunca aceptarían el Evangelio». Por el contrario, como deja claro el párrafo anterior, puede haber personas que nunca escuchan el Evangelio pero que lo habrían aceptado si lo hubieran escuchado. Más bien, mi propuesta es que las personas que nunca escuchan el Evangelio y rechazan la revelación general no habrían aceptado el Evangelio incluso si lo hubieran escuchado.

Ahora bien, lo que tú llamas «esencialismo de orígenes», lejos de socavar mi postura, en realidad la favorece. El esencialismo de orígenes es la tesis según la cual la filiación —el hecho de quiénes son los padres de uno— es esencial para la identidad personal. De modo que, según esta postura, yo no podría haber nacido de padres diferentes. Soy escéptico respecto del esencialismo de orígenes porque creo que el alma es distinta del cuerpo. Yo no soy mi cuerpo. Más bien, soy un alma con este cuerpo particular. Pero podría haber tenido un cuerpo diferente. Dios podría haber encarnado mi alma, me parece, como un africano negro, o un indonesio, o un europeo medieval.

Esto le da a Dios mucha flexibilidad respecto de mis circunstancias históricas y geográficas. Si yo soy una persona que no aceptaría el Evangelio en mis circunstancias actuales, aun si lo escuchara, entonces Dios puede ver qué ocurriría si, en cambio, actualizara mi esencia individual como un keniano o un brasileño. Tal vez podría encontrar circunstancias en las que yo libremente aceptaría el Evangelio (aunque eso podría alterar el mundo de otras maneras).

Pero si el esencialismo de origen es verdadero, entonces las opciones de Dios están realmente limitadas. En ese caso, debo tener todos los mismos antepasados que tengo actualmente. Dios no puede simplemente colocar mi alma en cualquier cuerpo. Tengo que tener los mismos dos padres, y ellos a su vez deben tener los mismos padres, y así sucesivamente, hasta el origen. La única manera en que Dios podría ubicarme, digamos, en Brasil sería haciendo que algunos de mis antepasados se trasladaran allí. Pero Dios no tiene la opción de considerar qué ocurriría si yo fuera un esquimal o el hijo de D. L. Moody. Así, dado el esencialismo de origen, las manos de Dios están atadas respecto de mi linaje. Muchos de los mundos factibles para Dios según mi postura dejarían ahora de ser factibles y, por tanto, resultarían irrelevantes. Por consiguiente, es mucho más verosímil, dado el esencialismo de orígenes, pensar que aquellos que nunca escuchan el Evangelio y se pierden no habrían creído el Evangelio incluso si lo hubieran escuchado.

- William Lane Craig