#80 Brian Pitts sobre el Argumento Cosmológico Kalam
March 21, 2012Actualmente estoy haciendo una investigación (estudiantil) sobre el argumento Cosmológico Kalam. Un artículo reciente que he estado estudiando (con el cual estoy luchando, para ser honesto) es de Pitts, J. Brian (2007), Why the Big Bang Singularity does not Help the Kalam Cosmological Argument for Theism (¿Por qué la Singularidad del Big Bang no Ayuda el Argumento Cosmológico Kalam a favor del Teísmo?) (http://philsci-archive.pitt.edu/archive/00003496/), el cual aparentemente usted ha leído (¿?). Pitts parece plantear algunos asuntos técnicos que usted no parece haber respondido en la literatura suya que yo he visto hasta ahora.
1. En sus argumentos en contra de los infinitos reales, usted parece asumir que el concepto del tamaño está completamente captado por la noción de la “cardinalidad.” Sin embargo, Pitts argumenta que ‘alguien bien podría aceptar la posibilidad de los infinitos reales, como el hotel de Hilbert, mientras niega que la cardinalidad agota la noción de la igualdad del tamaño,’ y él proporciona evidencia de que los físicos contemporáneos ‘implícitamente niegan’ que lo hace (Pág. 10). Si eso es así, ¿No podría eso rendir o dar mucho de su charla sobre lo absurdo de lo redundante de los infinitos reales?
2. En su apelación a la cosmología contemporánea, Pitts también le llama a la atención por ofrecer un criterio para un comienzo sin ‘sentido para la teoría de Bach-Weil’ y que es ‘ambiguo para las teorías escalar-tensor.’ Él aparenta insistir que el tema relevante a tratar *es* si o no la serie temporal tuvo un primer momento/un punto de inicio (en el sentido topológico de un comienzo), y que usted no está en libertad para picar o cortar de manera arbitraria la serie temporal en longitudes iguales, para apuntar al primer segmento y para etiquetarlo como el ‘comienzo.’ Aparentemente usted está pasando por alto un tema técnico que concierne a lo métrico.
Hay otros asuntos técnicos que plantea Pitts, pero estaría muy agradecido de escuchar sus pensamientos sobre estos puntos. Por supuesto, cualquier otro comentario que a usted le gustaría hacer acerca del artículo sería, estoy seguro, muy interesante.
Gracias por su tiempo.
Anon.
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Sí, Brian me mostró el artículo hace varios años en una versión pre-impresa y he estado esperando que aparezca el artículo impreso antes de responder. Es bueno ver la atención dada al argumento kalam en una revista tan prestigiosa como British Journal for Philosophy of Science (Revista Británica para la Filosofía de la Ciencia). James Sinclair y yo vamos a escribir juntos y a publicar una respuesta.
Creo que usted realmente no capto la idea principal de la crítica de Pitts. El artículo es largo y un poco incoherente, así que se hace fácil no captar la idea principal. Removiendo la fachada y el material superfluo, sus puntos centrales son en realidad críticas familiares que ofrecen poca nueva. Por lo tanto, vamos directo al grano y reservémonos los comentarios adicionales para otra ocasión.
La respuesta de Pitts para la pregunta que indirectamente se plantea en el título del artículo, Why the Big Bang Singularity does not Help the Kalam Cosmological Argument for Theism (¿Por qué la Singularidad del Big Bang no Ayuda el Argumento Cosmológico Kalam a favor del Teísmo?), tiene dos partes: (1) si el espacio-tiempo es singular, entonces no hay un primer momento en el tiempo, que es una condición necesaria del comienzo a existir del universo, y (2) es probable que algunas teorías que aún no se han descubierto van a revelar que el espacio-tiempo no es singular.
He tratado con la primera parte (1) en otras partes. El punto de Pitts es que la singularidad inicial como más es un punto fronterizo del espacio-tiempo en lugar de una parte del espacio-tiempo, no hay un primer instante de la existencia del universo, de la misma manera que no existe una fracción más pequeña. Por lo tanto, a pesar de que el tiempo es finito, no se puede decir que éste haya comenzado.
La falacia de esta objeción es la suposición de que comenzar a existir implica de que haya un punto de inicio. ¿Por qué deberíamos pensar eso? Plausiblemente, como ha argumentado Quentin Smith, el tiempo comienza a existir si y sólo si para cualquier intervalo de tiempo que sea arbitrariamente designado y que no sea cero, hay sólo un número finito de intervalos iguales que sea anterior a este; o de otra manera, el tiempo comienza a existir si y sólo si para algún intervalo finito que no sea cero y que sea temporal no hay intervalo igual anterior a él (“On the Beginning of Time” (Sobre el Comienzo del Tiempo) Nous 19 [1985]: 579-84). Dado esta intuitivamente plausible caracterización de lo que es para que el tiempo comience, el caso de Pitts podría tomarse para proporcionar buena razón para concluir que suposición es falsa.
Además, observe que la suposición de Pitts nos comprometería a la realidad de los puntos. Pero si el espacio y el tiempo realmente están compuestos de una infinidad real de puntos, en lugar de estar simplemente modelado como los están en la relatividad general, esto ciertamente es una pregunta que tiene que ser resuelta por argumento y evidencia, y no meramente asumidas, como lo hace Pitts.
Además, el propio argumento del Destructor Cósmico que hace Pitts (Pág. 15-16 de su artículo) socava su suposición. Ya que si “comienza a existir” implica “tener un punto de inicio,” entonces, por razonamiento paralelo, “dejar de existir” implica “tener un punto final.” Sin embargo, Pitts afirma que cualquier cosa que caiga al hoyo negro cesará de existir, y esto es a pesar de que esa cosa no tiene un punto final de su existencia (ya que una singularidad terminal también es meramente un punto fronterizo del espacio-tiempo en lugar una parte de espacio-tiempo). Si, entonces, el universo deja de existir en el Gran Crujido, la paridad requiere que comience a existir en el Big Bang.
De modo que entonces necesitamos algún buen argumento de parte de Pitts para pensar que la admitida finitud del tiempo pasado no es suficiente para que el tiempo haya comenzado a existir. En eso me sorprendió su respuesta. ¡Su razón es que el criterio que yo doy para el comienzo a existir del tiempo no es metafísicamente necesario! Hay mundos posibles que están rugidos por diferentes leyes de la naturaleza, como los dos ejemplos que usted cita, y en esos mundos no hay manera de decir si los dos intervalos temporales separados tienen o no la misma duración. Por lo tanto, en esos mundos no aplicaría mi criterio.
Este argumento es una locura, ya que nunca tuve la intención ni tampoco hay la necesidad para que el criterio sea metafísicamente necesario. Todo lo que importa es que el criterio aplique al mundo real. Y Pitts admite que sí lo hace (por lo menos si el espacio-tiempo tiene una singularidad inicial). Él dice, “Si la verdadera historia del mundo real se categoriza por dicha singularidad, entonces el mundo es métricamente finito en edad” (Pág. 10). Aquí es donde se hace fácil mal entenderle. Todos esos asuntos acerca de Bach-Weyl y de las teorías Escalar-Tensor tienen que ver con otros mundos posibles que son gobernados por esas teorías en lugar del mundo real. Pero en el mundo real podemos comparar los intervalos temporales con respeto a su longitud. (Para una crítica de las afirmaciones del supuesto convencionalismo métrico, véase Time and the Metaphysics of Relativity, Philosophical Studies Series 84 (El Tiempo y la Metafísica de la Relatividad, Estudios Filosóficos Serie 84) [Dordrecht: Kluwer Academia Publishers, 2001] página 2). De modo que mi criterio para el tiempo y para que el universo tenga un comienzo funciona precisamente bien.
Por último, el punto final que encuentro un poco sorprendente: la insistencia de parte de Pitts de que el comienzo a existir implica tener un punto inicial lo pone juntamente con en las antiguas paradojas griegas de la moción referente a parar y arrancar. Los pensadores de la antigüedad, como Parménides, argumentaban que si un objeto O está en descanso al tiempo t, es imposible de que O comience a moverse. Ya que en cualquier tiempo t?>t, si O está en moción en t? entonces existe un tiempo anterior t*
La segunda razón dada por Pitts para establecer el por qué la singularidad del Big Bang no ayuda al argumento cosmológico kalam es que es muy probable que “algún tipo de gravedad cuántica resolverá la singularidad en alguna situación bien-definida que admita una extrapolación a aún tiempos más tempranos, ad infinitud” (Pág. 10). ¡De modo que su argumento es que la singularidad del Big Bang no es de ninguna ayuda porque no existía la singularidad del Big Bang!
El problema con este argumento es que si el comienzo del universo fue singular o no es simplemente irrelevante al argumento cosmológico kalam. Referente a esto, el proyecto completo de Brian en este artículo está errado. Ya que evidentemente él equipara el argumento cosmológico kalam con lo que llama “el argumento de la singularidad a favor del teísmo” (Pág. 2). En verdad, esa ecuación está simplemente equivocada, ya que el argumento cosmológico kalam está comprometido simplemente con la premisa de que el universo comenzó a existir.
En lugar, la pregunta realmente importante es la última frase en la oración que se cita arriba: si esos modelos gravitacionales cuánticos van a “admitir extrapolación a incluso tiempos más tempranos, ad infinitud.” El tema a tratar es la infinidad del pasado, no si el comienzo del universo involucra o no una singularidad.
De hecho, la singularidad inicial es extremadamente difícil de extraer. En efecto, el teorema Borde-Guth-Vilenkin del 2003 demuestra que un universo que haya estado en promedio en un estado de expansión cósmica a través de su historia debe tener una frontera pasada, sin importar qué teoría de gravedad cuántica se utilice para describir el segmento inicial (Véase la Pregunta y Respuesta # 48).
Pero, en cualquier caso, como ya he argumentado en otros lugares, los modelos no-singulares viables (como el modelo de Stephen Hawking) aún involucran un pasado meramente finito y por lo tanto, involucran un comienzo del tiempo y del universo. En el libro que va a ser publicado llamado Blackwell Companion to Natural Theology (Compendio de Blackwell para la Teología Natural) Jim Sinclair examina la gama de los modelos actuales que no son estándares y muestra que ninguno de ellos puede ser extrapolado de una manera exitosa en el pasado finito. Por lo tanto, en la evidencia de la cosmología contemporánea tenemos buenas bases para afirmar que el universo comenzó a existir.
Estando descontento con la promesa de la cosmología cuántica, Pitts se va tan lejos de hasta abogar los derechos de los nonatos y de hecho de las hipótesis no concebidas como bases para el escepticismo acerca del comienzo del universo. “El conjunto de competidores relevantes para TGR [Teoría General de la Relatividad] incluye el conjunto de teorías que están de acuerdo con TGR en todos los experimentos que se han hecho hasta ahora, ya sea que hayan sido entretenido en la Tierra o no” (Página 19). Eso se extralimita. Una cosa es tener buena razón para pensar que una teoría cuántica de la gravedad muy posible resuelva las singularidades de la Teoría General de la Relatividad y es completamente otra cosa apelar a teorías completamente inimaginables de espacio-tiempo que concuerdan con toda la evidencia experimental hechas hasta ahora, pero que no son singulares. Esa apelación a la ignorancia haría legítimo el escepticismo relacionado con todas y cada una de las teorías científicas. El socavar todas las teorías científicas en general no hace nada para socavar la Relatividad General en particular.
De manera que realmente no hay nada aquí que apoye la afirmación que hace Pitts de que la cosmología contemporánea no hace poco o nada para garantizar la creencia en la segunda premisa del argumento cosmológico kalam que dice que el universo comenzó a existir.
En cuanto a los argumentos filosóficos a favor del comienzo del universo, el comentario incidental que hace Pitts no constituye una crítica seria. Lea otra vez y verá que él no dice nada en ese párrafo acerca de la “evidencia que procede de la física contemporánea.” Su punto acerca de la cardinalidad y del tamaño sólo es un comentario pasajero que no tiene importancia hasta que él explica la otra concepción de tamaño que él propone y como ella afectaría las ridiculeces de un Hotel de Hilbert, en especial las que involucran operaciones inversas como la resta.
Un punto final: las últimas secciones del artículo de Pitts hace muy evidente que su escepticismo acerca del comienzo del universo es una motivación para avanzar su agenda así como las visiones de esos apologéticos teístas que esgrimen la “singularidad” a quienes Pitts critica. La paranoia de Pitts acerca del “Dios de los huecos” le hace tan escéptico al punto que él va a preferir tener fe en la existencia de teorías desconocidas que nunca se han concebido sobre la Tierra en lugar de admitir que la mejor evidencia apunta o señala a un comienzo del universo. Por lo tanto, los propios compromisos teológicos de Pitts sesgan su evaluación de la evidencia.
Lo que hace esto especialmente desafortunado es que en realidad “el argumento de la singularidad a favor del teísmo” es un nombre erróneo. Dicho argumento no existe. De lo que en verdad Pitts está hablando es de un supuesto “argumento de la singularidad a favor del comienzo del universo.” Hay lugares donde Pitts reconoce eso: “La verdad de la segunda premisa, o mejor dicho, la fuente de la garantía a favor de la segunda premisa, es la pregunta clave” (Página 10; cp. 1). Sin embargo, la afirmación de que el universo comenzó a existir es un enunciado religiosamente neutro que se puede encontrar virtualmente en cada libro de texto de astronomía y astrofísica. Esto es altamente significativo, ya que eso implica que toda la queja de Pitts acerca del razonamiento del Dios de los huecos y de la impenetrabilidad de la teología natural es simplemente irrelevante al éxito del argumento y de esa manera no debería jugar ningún papel en el debate.
- William Lane Craig