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#79 El Molinismo y Romanos 9

March 21, 2012
P

Estimado Dr. Craig,

Soy un ateo y actualmente estoy leyendo Reasonable Faith (Fe Racional), y debo comenzar diciendo lo encantador y desafiante que su libro ha sido hasta ahora. Tengo muchos deseos de leer más sobre las ideas que también se encuentran en sus otros libros. Como miembro de la “oposición leal,” le aplaudo por un trabajo bien hecho en su búsqueda por la verdad.

Tengo dos preguntas, las cuales son muy diferentes. Le agradezco en anticipación por su tiempo y por la consideración en responderlas. Espero con ansias de ver su respuesta.

En primer lugar, en uno de los primeros capítulos de Reasonable Faith (Fe Racional), usted afirma el poner el fundamento para la resurrección de Cristo de entre los muertos al construir un caso cumulativo a favor de la existencia de un Creador divino que es personal, moral y poderoso, quien se hizo temporal con nuestro universo. Luego, sobre la base de este caso, usted hace la afirmación de que Dios levantó a Jesús de entre los muertos.

Luego, se me ocurrió el pensamiento, de si sería válido para un ateo que esté debatiendo con usted de presentar de la misma manera un caso cumulativo a favor de la no existencia de Dios (como usted Le definió) y similar al método que usted usa, concluir que como máximo que Jesús resucitó de entre los muertos por medio de algo diferente a Dios, como usted dice en su caso acumulativo—y de esa manera concluir que el cristianismo es falso aún sea cierta una resurrección histórica.

Yo sé, por supuesto, que usted muy probable sostenga que los contra-argumentos en contra de su caso no son válidos, pero me pregunto si usted cree que dicho método de parte del ateo es en sí lógicamente contundente contra el cristianismo si usted asume, como hipótesis, que todas las premisas presentadas aquí por el ateo son verdaderas.

2. En Romanos 9, Pablo describe a Jacob y Esaú siendo juzgados como amados o aborrecidos (amados menos) antes que ellos hicieran algo bueno o malo. Luego Pablo prosigue al comparar a todos nosotros como barros moldeados por un alfarero y dice que no depende del deseo de aquel que corre sino de Él que muestra misericordia que nos salva. Pablo relaciona a Dios diciéndole al Faraón: “Para esto mismo te he levantado…” y luego habla de una idea que las vasijas que Dios hizo para “fines ordinarios” existen solamente para el propósito de mostrar Su paciencia a sus ollas más especiales.

Muchos de los Reformados creen que este pasaje muestra la doble-predestinación y la elección incondicional, y estoy obligado a estar de acuerdo con ellos—de la misma manera que creía el Mismo Cristo en Juan 6:65. El Dios Reformado es algo que yo considero como tirano y no digno de adoración, y en efecto es difícil para que alguien fuera de la fe responda a la interpretación que le dan los calvinistas a Romanos 9 con otra cosa que no sea odio: como el prominente erudito Reformado James White describe ese mismo capítulo, “Entiendo que la única manera alguien puede creer eso es por medio de un acto de gracia.”

En mi punto de vista, esto derrota su posición del molinismo, ya que alguien no puede escoger a Dios por sí mismo de una manera libre en cualquier circunstancia potencial sin la ayuda previa de Dios. Además, el contexto del relato relacionada a este que se encuentra en Juan 6 habla de discípulos abandonando a Cristo, provocando lo que Él dice en 6:65 y probando que Cristo no es ofrecido como un regalo gratis para todos. ¿Qué queda de la libertad del hombre para escoger a Cristo de acuerdo a estos pasajes?

Muchas gracias por su tiempo,

Darrin

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Darrin, permítame decirle de una forma directa lo cuanto que le agradezco por el tono de esta carta. A pesar de está en desacuerdo con mis visiones, su carta es un modelo de buena educación, que nos haría bien a todo el resto de nosotros emular. Es un placer tratar con sus preguntas.

En primer lugar, en cuanto a la viabilidad de formar una perspectiva atea sobre la historicidad de la resurrección de Jesús paralela al caso que yo construyo para la misma, me parece que eso, de hecho, es la mejor esperanza para que el ateo tenga éxito. Primero, presente unos argumentos en contra el teísmo tal como el problema del mal o la imposibilidad de personas no encarnadas, de manera que cuando usted recurre a la evidencia a favor de la resurrección, no haya esa persona sobrenatural a quien acudir por modo de explicación.

Sin embargo, puede observar una diferencia potencialmente significativa entre los dos casos: en el caso del teísmo, la evidencia para la resurrección de Jesús es en sí misma confirmatoria del teísmo (véase el artículo buenísimo escrito por Timothy y Lydia McGrew en el libro Blackwell Companion to Natural Theology (Compendio Blackwell para la Teología Natural) ed. Wm. L. Craig y J. P. Moreland), de modo que el suplemento de la evidencia para la resurrección de Jesús sirve para incrementar la probabilidad del teísmo aún más. Por el contrario, para el ateo, la evidencia para la resurrección tiene la tendencia de no ser confirmatoria del ateísmo, de modo que ella debilita su caso anti-teísta original y hace que el ateísmo sea menos probable. Si alguien estima la evidencia para la resurrección de Jesús como algo muy poderoso, eso podría pesar más que la probabilidad de los argumentos que usted dio a favor del ateísmo, de manera que al final el teísmo parece ser una buena alternativa después de todo. De todos modos, el caso para el ateísmo parecerá más débil después de tomar en cuenta la evidencia para la resurrección de Jesús que antes.

En segundo lugar, hablemos de la doctrina de Pablo de la elección en Romanos 9. Quiero compartir con usted una perspectiva de la enseñanza de Pablo que creo que la va a encontrar muy reveladora y alentadora. Típicamente, como resultado de la teología Reformada, tenemos la tendencia de leer a Pablo como reduciendo la esfera de la elección de Dios a un grupo muy pequeño de elegidos y los que no fueron elegidos no se pueden quejar si Dios en su soberanía les paso por alto. Creo que eso es una lectura errónea del capítulo el cual tiene muy poco sentido cuando se lee en el contexto de la carta de Pablo.

Anteriormente en su carta, Pablo trata con la pregunta de qué beneficios hay para la identidad judía si alguien no cumple con las demandas de la ley (2.17-3.21). Él dice que aunque el ser judío tiene grandes beneficios en ser los receptores de los oráculos reveladores de Dios, y sin embargo ser judío no le da a usted la afirmación automática de la salvación de Dios. Al contrario, Pablo hace la afirmación radical y chocante que “No es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu y no según la letra” (2. 28-29).

Pablo sostenía que “porque por las obras de la Ley ningún ser humano será justificado delante de él” (3.20); en lugar “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la Ley” (3.28). Eso incluye tanto a gentiles como a judíos. “¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles, porque Dios es uno” (3.29-30).

¿Se da cuenta lo que eso significaba para los contemporáneos de Pablo? Los gentiles (considerados “perros”) que tenían fe en Cristo podían ser más judíos que los judíos por raza y entrar al Reino mientras que el pueblo escogido de Dios se quedaría afuera. ¡Eso era inimaginable! ¡Un escándalo!

Pablo continúa suportando su visión al apelar al ejemplo de nadie menos que Abraham, el padre de la nación judía. Pablo explica que Abraham fue pronunciado por Dios como hombre justo antes de que recibiera la circuncisión. Pablo dice que el propósito era “para que fuera padre de todos los creyentes no circuncidados [o sea, los gentiles], a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia; y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión [observe el requisito], sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado” (4.11-12).

Este es un tipo de enseñanza explosiva. Pablo comienza el capítulo 9 expresando una tristeza profunda porque la raza judía había desaprovechado la salvación de Dios al rechazar su Mesías [=Cristo]. Pero él dice que no es como si la palabra de Dios haya fracasado. Al contrario, como ya hemos visto, “porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos suyos, sino: En Isaac te será llamada descendencia” (9:6-7). No es suficiente ser un judío por raza; sino que una persona debe ser un hijo de la promesa—y eso, como hemos visto, puede incluir gentiles y excluir judíos.

Entonces, la problemática con la que Pablo está luchando es de cómo pueblo escogido de Dios los judíos podrían no obtener la promesa de la salvación mientras que los gentiles, quienes eran considerados por los judíos como impuros y abominables, podrían encontrar la salvación en vez de los judíos. La respuesta de Pablo es que Dios es soberano: Él puede salvar a quienquiera que Él quiera y nadie puede impugnar a Dios. Él tiene la libertad de tener misericordia sobre quienquiera que Él desee, aún sobre los abominables gentiles y nadie se puede quejar de que eso es injusticia de parte de Dios.

Por lo tanto—y este es un punto crucial--¿Quién es el que Dios ha escogido salvar? La respuesta es: los que tienen fe en Cristo Jesús. Como Pablo escribe en el libro de Gálatas (el cual es una especie de abreviación de Romanos), “Sabed, por tanto, que los que tienen fe, éstos son hijos de Abraham” (Gálatas 3.7). Judío o gentil, no importa: Dios de manera soberana ha escogido salvar a todas las personas que confían en Cristo Jesús para salvación.

Es por eso que Pablo sigue diciendo en Romanos 10, “porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que lo invocan; ya que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo” (10.12-13). La teología Reformada no puede darle sentido a todo este maravilloso y universal llamado a la salvación. Cualquier persona puede venir.

Entonces el peso que Pablo carga en Romanos 9 no es de limitar el alcance de la elección de Dios sino de ampliarlo. Él quiere abarcar todas las personas que tengan fe en Cristo Jesús sin importar su raza. Entonces ante todo, la elección es una noción corporativa: Dios ha escogido para sí un pueblo, una identidad corporativa y es responsabilidad de nosotros de responder en fe de si o no elegimos ser miembros de ese grupo corporativo que está destinado a ser salvo.

Por supuesto, tomando en consideración la providencia total de Dios sobre los asuntos de los hombres, eso no es toda la historia. Pero el Molinismo le da buen sentido al resto. Juan 6.65 quiere decir que sin la gracia de Dios nadie puede venir a Dios por su propia cuenta. Pero ahí no hay nada que sugiera que las personas que rehúsan creer en Cristo no lo hacen por su propio libre albedrío. Dios sabe exactamente a cuales circunstancias las personas libremente van a responder a Su gracia y pone personas en circunstancias en la que cada una de las personas recibe suficiente gracia para la salvación si sólo esa persona se aprovecha de ella. Pero Dios conoce quien va a responder y quien no. Así que de nuevo la culpa de que algunas personas libremente resisten Su gracia y todos los esfuerzos para salvarles no cae sobre Dios. Al contrario, ellos como Israel no logran obtener la salvación porque rehúsan tener fe.

- William Lane Craig