#296 ¿Puede Dios Fundamentar las Verdades Morales Necesarias?
January 10, 2013Estimado Dr. Craig,
Recientemente hemos visto que se han hecho muchas preguntas acerca de fundamentar la existencia de la moralidad en Dios y yo también tengo una. El filósofo cristiano Richard Swinburne rechaza el Argumento Moral a favor de la existencia Dios, ya que piensa que las verdades morales son necesariamente verdaderas y de esa manera la existencia de Dios no puede tener ningún efecto sobre la verdad de ellas.
Él llega a la conclusión de que las verdades morales son necesarias porque se cree que ciertos acontecimientos son moralmente buenos o malos; más que eso, lo bueno o malo moral de un acontecimiento es inseparable del mismo estado de cosas. Por lo tanto, Swinburne afirma que no hay mundo posible en el cual suceden exactamente las mismas cosas como ocurrieron durante el Holocausto y en el cual el Holocausto no es moralmente abominable. Es igual con los otros acontecimientos que son considerados moralmente buenos o malos. No hay mundo posible en el que el mismo acontecimiento es igual que en el mundo real y en el cual el juicio moral del acontecimiento es diferente al del mundo real. Por lo tanto, Swinburne concluye que el juicio moral de un acontecimiento es necesario al acontecimiento mismo. Y eso conduce naturalmente a su conclusión de que la existencia o la no existencia de Dios es irrelevante a la existencia del juicio moral ya que, dado el acontecimiento, el juicio moral es necesario.
Por lo tanto, el argumento de Swinburne debilitaría una de las premisas del argumento moral que usted hace. Soy un estudiante cristiano de filosofía en una universidad secular donde muchos de mis profesores toman una visión similar a la de Swinburne, sosteniendo que la objetividad de los valores morales no depende de la existencia de Dios. He leído y escuchado sus argumentos acerca de lo absurdo de la vida sin Dios y en este momento estoy indeciso acerca de eso. ¿Cuál sería su respuesta al argumento de Swinburne?
Robert
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Robert, en los últimos días he estado tomando muchas preguntas que tienen que ver con Dios y la moralidad y estoy contento por la suya. Richard Swinburne fue uno de los siete que respondieron a la versión publicada de mi debate con el fallecido filósofo humanista Paul Kurtz, titulado “Is Goodness without God Good Enough?” (¿Es la Bondad sin Dios lo suficientemente Buena?). En mi respuesta final a los que respondieron, yo respondí a la objeción de Swinburne, la cual usted resume.
Estoy completamente de acuerdo con Swinburne de que algunas verdades morales son verdades necesarias. (Algunas podrían ser contingentes en virtud de un mandamiento divino emitido por Dios de manera contingente; por ejemplo, el mandamiento de observar el Sábado). Las personas que me han escuchado defender el argumento moral a favor de la existencia de Dios en los debates, saben que tengo apego a citar a Michael Ruse: “El hombre que dice que es moralmente aceptable violar a niños pequeños está tan equivocado como un hombre que dice que 2+2=5.” Aquí Ruse le atribuye a una verdad moral el mismo tipo de necesidad lógica amplia que se le atribuye a las verdades matemáticas. Por lo tanto, la necesidad de ciertos principios morales no sirve para separar la visión de Swinburne de las teorías del mandamiento divino como la de Robert Adams y la mía.
Una de las cosas que estamos buscando en una teoría es algún tipo de explicación para las verdades morales que existen. El teórico moral Shelley Kagan ha hecho énfasis en la necesidad de explicaciones sólidas en la teoría moral. Él insiste, “esta necesidad de una explicación en la teoría moral no se puede recalcar lo suficiente…Al final, al menos que tengamos una explicación coherente de nuestros principios morales, no tenemos un fundamento satisfactorio para creer que ellos son verdaderos.” Él anticipa la objeción de que todas las explicaciones deben llegar a un final en algún lugar. “Tal vez eso es de esa manera,” él responde, “pero eso aún no sería licencia para eliminar una explicación en un nivel superficial.” Cortos de una explicación adecuada, él dice que nuestros principios morales “no van a estar libres de esa mancha de arbitrariedad” que caracteriza las listas de compras ad hoc de los principios morales. El tiene razón de mantener que “una de las cosas que queremos que nuestra teoría moral nos ayude a entender es de cómo inclusive puede haber una esfera moral y qué tipo de estatus objetivo tiene ella.” Una teoría de mandamiento divino de la ética busca proporcionar una explicación de las verdades morales necesarias.
Entonces, la fuente de la discordia no será la necesidad de ciertas verdades morales, sino la presuposición tácita de Swinburne de que las verdades necesarias no pueden estar o no pueden pararse la una a la otra en relaciones de prioridad explicativa. ¿Por qué deberíamos aceptar esa presuposición? No solamente no veo ninguna razón para pensar que esa presuposición sea verdadera, sino que me parece ser obviamente falsa. Por ejemplo, los axiomas de la aritmética de Peano son explicativamente previos a “2+2=4”, como lo son los axiomas del conjunto de teoría de Zemelo-Fraenkel a los teoremas. En la metafísica, yo debería decir que “ningún acontecimiento que se precede a sí mismo” es necesariamente verdadero ya que es necesariamente verdadero que el “Devenir temporal sea una característica objetiva y esencial del tiempo.” Para dar un ejemplo teológico, yo debería decir que el enunciado “los estados de consciencia existen” es necesariamente verdadero, ya que dado que el enunciado “Dios existe” es necesariamente verdadero. Es decir que el hecho de que existe un ser personal y metafísicamente necesario como Dios explica el por qué es necesariamente verdadero que los estados de consciencia existan. Yo debería considerar como algo completamente improbable la sugerencia de que la relación de la prioridad explicativa en esos casos sea asimétrica. Sería algo inepto de mantener, por ejemplo, que la razón que es necesariamente verdadero de que Dios exista es porque, necesariamente, los estados de consciencia existen.
Sin embargo, si las verdades necesarias pueden estar o pararse una a la otra en relaciones asimétricas de prioridad explicativa, entonces no hay objeción de sostener que los valores morales existen porque Dios existe. En el teísmo clásico, no hay mundo posible en el que Dios no existe y, dado que Su carácter es esencial para Él, tampoco existe ningún mundo en el cual ciertos valores morales no existen. El problema para Swinburne es que él piensa que Dios existe de manera contingente y por lo tanto, Él no puede fundamentar las verdades morales necesarias. Esa visión no sólo está fuera de línea con el teísmo clásico, el cual sostiene que la existencia de Dios es metafísicamente necesaria, sino que también es terriblemente deficiente en la teología. ¿Dios un ser contingente? El entendimiento central del argumento ontológico de Anselmo, sin importar si uno lo considera ser una pieza exitosa de la teología natural o no, es que si Dios, el ser más grande que se puede concebir, existe. Él existe de manera necesaria. Entonces, la existencia de Dios o es necesaria o es imposible.
Por lo tanto, los teístas clásicos, como Swinburne, no tienen problema en fundamentar las verdades necesarias en Dios.
- William Lane Craig