English Site
back
5 / 06

#504 Los restos de la resurrección del cuerpo de Jesús

January 20, 2017
P

Hola Dr. Craig,

Feliz Día de Acción de Gracias [Thanksgiving]. Mi pregunta es secundaria a la pregunta de la semana pasada. Usted menciona que la visión bíblica de los cuerpos resucitados trata con la transformación de nuestros cuerpos existentes y no con un intercambio de nuestros cuerpos por un cuerpo nuevo. Como alguien en el campo médico, he diseccionado personalmente muchos cuerpos humanos y consideraría donar mi cuerpo a la ciencia médica. ¿Cree usted que es incorrecto diseccionar o incluso cremar nuestros cuerpos post-mortem [Después de la muerte]? Intuitivamente, eso no parece ser un problema para mí, pero no puedo articular por qué—especialmente ya que en la superficie, eso parece ir en contra de la visión de la transformación del cuerpo resucitado. Gracias.

Daniel

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Ambas preguntas tienen que ver con la relación que hay entre los restos del cuerpo terrenal y el cuerpo de la resurrección. Si la resurrección implica una transformación del cuerpo terrenal al cuerpo de la resurrección, en lugar de un intercambio del cuerpo terrenal por el cuerpo de la resurrección (Pregunta # 501), entonces ¿qué sucede en el caso de las personas cuyos cuerpos mortales han sido dañados o totalmente destruidos?

Comenzamos a tener un entendimiento de esta cuestión cuando reflexionamos sobre el hecho de que en la creencia judía, el objeto principal de la resurrección son los huesos de la persona fallecida. Este típico concepto judío se presenta de una forma dramática en la visión de Ezequiel del valle de los huesos humanos [secos] (Ezequiel 37.1-14). Allí, Dios progresivamente cubre esos huesos con nervios y carne, y los levanta a una nueva vida. Por esta razón, las prácticas funerarias judías incluían enterrar el cadáver del fallecido por un periodo de un año hasta que la carne se hubiese descompuesto por completo, luego se exhumaban los huesos del fallecido y se recogían cuidadosamente en los osarios, los cuales luego podrían ser colocados en tumbas, en donde permanecerían hasta el día de la resurrección.

La donación de órganos o incluso la cremación, por lo tanto, no habría sido problemática para los judíos, siempre y cuando los huesos fueran preservados. Mi comprensión es que en la cremación moderna, la carne es consumida por completo, pero los huesos sobreviven hasta que son triturados y pulverizados. Me parece que alguien que quiera hacer las cosas como lo hicieron los judíos en el tiempo de Jesús podría simplemente evitar ese último paso, conservando así los huesos intactos después de que la carne haya sido incinerada. Los huesos podrían, entonces, ser enterrados con la esperanza y expectativa del regreso de Cristo (I Tesalonicenses 4.13-18).

En el caso de los mártires judíos, los propios judíos se enfrentaron al problema de las personas cuyos restos, incluso los huesos, fueron totalmente destruidos. Rabinos debatieron sobre cómo Dios manejaría ese problema. Se llegó a un acuerdo de que el problema no era insuperable. Por ejemplo, Dios, siendo omnipotente, podría simplemente recrear ex nihilo los cuerpos de las personas martirizadas. Ese caso tan inusual era simplemente la excepción que demostraba la regla.

La pregunta para los cristianos de hoy en día es de si nosotros deberíamos evitar las prácticas funerarias que no preserven o dejen los huesos intactos (puesto que la Escritura en ninguna parte nos manda a seguir la costumbre judía en este sentido). Creo que eso es un asunto que le pertenece a la conciencia individual; Pero por mi parte encuentro que la idea de un osario es bastante encantadora y es una expresión de la esperanza que tenemos de la expectativa de la resurrección.

- William Lane Craig