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#41 ¡Un Hijo Batallando!

August 22, 2012
P

Nuestro hijo aceptó a Cristo cuando tenía 3 años de edad y su entendimiento creció, su profesión de compromiso aumentó. Él ahora tiene 22 años y dice que por primera vez está cuestionando exactamente lo que él cree y el por qué lo cree, etc. Una de sus preguntas es: ¿Por qué es Dios un tipo de juez en el Antiguo Testamento y más que un “pacifista” en el Nuevo? Si éste es el mismo Dios, ¿Por qué parece que Él trata a las personas de diferente manera? Hemos hecho intentos de responder a esa pregunta y a otras, pero Jon no parece estar satisfecho con nuestras respuestas. Debería añadir que desde la edad de 7 años hasta ahora, 8 autoridades cristianas diferentes le han defraudado en su vida. Eso incluye 3 pastores, 3 autoridades de una escuela cristiana, una autoridad de una universidad y un empleador cristiano. Está enojado con la iglesia. Somos amigos de Joan H—y ella nos recomendó que le escribiésemos a usted. Gracias por cualquier sugerencia que usted podría darnos. Él está en una Universidad cristiana, pero no está asistiendo a la iglesia aunque está leyendo su Biblia, orando y diezmando. Como sus padres, ¿Cómo beberíamos manejar esta situación? Él se va graduar en diciembre y luego va a asistir a la escuela de postgrado en el otoño del 2008. Le vimos a usted hablar en nuestra iglesia y Joan respeta altamente su opinión.

Barb

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Barb, aquí hay un par de preguntas y sospecho que la pregunta personal es la más importante para usted. Nosotros, quienes hemos sido padres, sabemos de la agonía por la que podemos pasar con nuestros hijos, en especial en lo que se refiere a su desarrollo (o falta de) espiritual. Deseamos tanto de que ellos encuentren todo el gozo que trae el conocer a Cristo y sin embargo con frecuencia parece que nuestros hijos simplemente no actúan en su propio mejor interés.

En cuanto a la pregunta que hace su hijo, debo confesar que nunca he entendido a las personas que piensan que el Dios del Antiguo Testamento y el Dios del Nuevo Testamento parecen ser diferentes. No puedo evitar de pensar que esas personas realmente no han leído toda la Biblia, sino partes de ella y de esa manera han formado esta mala impresión. Cuando uno lee el libro de Ezequiel, por ejemplo, uno sólo puede estar sorprendido de ver un Dios que se rebajaría tanto que literalmente le suplicó a las personas que se arrepintieran para que así Él no tuviera que castigarles. Aquí tenemos el espectáculo casi impropio del Dios del universo rogándoles a personas pecaminosas y rebeldes a que se arrepientan de sus pecados, de otra manera Él estaría obligado a juzgarlos. ¡Usted pensaría que Él simplemente aniquilaría a esos ingratos! Nunca dejo de sorprenderme con Dios de la manera que es revelado en Ezequiel.

Por otro lado, leemos un texto espantoso como Apocalipsis 19.11-16 sobre el juicio de Cristo a la humanidad. No hay nada en el Antiguo Testamento que se iguale a esta espantosa imagen del gran lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso, aplastando los pecadores como uvas. Jesús mismo advirtió constantemente del infierno e instó a las personas a encontrar el camino angosto que lleva a la salvación.  

El mejor argumento de que el Dios del Antiguo Testamento y el Dios del Nuevo Testamento es uno y el mismo es el hecho que  Jesús de Nazaret mismo era judío, devoto al Dios del Antiguo Testamento y no se consideró estar revelando a otra persona sino al Dios del Antiguo Testamento como Su Padre Celestial. Sugerir que el Dios revelado por Jesús es diferente al Dios que leemos en el Antiguo Testamento es contradecir la propia creencia y testimonio de Jesús. Él no pensaba que ellos eran diferentes e inconsistentes, así que ¿por qué deberíamos hacerlo nosotros? Tampoco lo hicieron ninguno de los apóstoles, incluyendo a Pablo. Todos ellos, siendo judíos, no creían que estaban adorando a un Dios diferente al Dios de sus padres. Si ellos no pensaban de esa manera, ¿por qué deberíamos hacerlo nosotros?

Tal vez, la imagen popular de Dios siendo más sentencioso en el Antiguo Testamento surge del hecho de que en el Antiguo Testamento tenemos, por lo menos por un tiempo, una teocracia donde Dios era la cabeza del gobierno. Las leyes de la sociedad y las leyes de Dios eran las mismas. En esa circunstancia la espantosa santidad de Dios se usa directamente para relacionarla con las acciones pecaminosas de las personas. Vemos lo cuanto Dios odia el pecado y vemos el castigo que el pecado merece en Sus ojos. Sin embargo, Israel dejó de ser una teocracia. Ya para tiempo del Nuevo Testamento Israel estaba bajo el dominio del Imperio Romano. De modo que lo que era moral y lo que era legal se derrumbó. El juicio se difiere hasta la resurrección general al final de la historia. De igual manera, hoy no vivimos bajo una teocracia. Es por eso que es un error cuando los cristianos tratan de hacer que las leyes de Dios sean la ley de la tierra. Lo que es inmoral no necesita ser ilegal. Por esa razón, cuando se argumenta a favor de la prohibición de algunas acciones, como por ejemplo el aborto, no podemos simplemente citar la Biblia sino que deberíamos desarrollar argumentos no sectarios con un fundamento moral amplio. De cualquiera manera, podría ser que una falta de entendimiento de las diferentes circunstancias ha promovido esta impresión errónea de que Dios, de la manera que se revela en el Nuevo Testamento, se ha suavizado en la manera que Él mira el pecado.

En cuanto a lo que usted puede hacer, como una vez nos dijo nuestro hijo, es muy tarde para que usted haga algo. Él ya es adulto. Él ahora está más allá de la influencia de usted. La influencia de usted fue puesta en él todos los años cuando estaba creciendo y simplemente debería orar de que el Espíritu Santo encienda esas profundas influencias que él tiene para que finalmente le traigan de regreso a una vida cristiana victoriosa. Por supuesto, usted puede ayudarle al amarle y aceptarle por completo, sin importar lo que él crea, incluso si usted no está de acuerdo y sufra por él. Simplemente no le moleste o trate de reformarle porque eso podría solamente alejarlo.

Una cosa que usted puede hacer es prepararse bien sobre las preguntas que él plantea para que si él hace una de ellas, usted pueda dar una respuesta inteligente y bien pensada. ¿Ha tomado el tiempo para hacer eso? ¿Se ha educado en los asuntos que él plantea, para que así él no pueda descartar sus creencias como una fe ciega, no informada? En especial, ¿ha hecho eso su esposo? Como su padre, él es el que necesita presentar un modelo inteligente y digno de confianza de lo que es un hombre cristiano—en especial dado que hay muchos que les han fallado a sus hijos en ese aspecto.

“Señor, te pido que le dé a Barb consuelo para el dolor que tiene en su corazón, mientras su hijo pasa por este periodo de re-evaluar su fe. Te pido que le dé paciencia para permitir que el Espíritu Santo haga Su obra. Que ella y su esposo encuentren, en esta prueba, una oportunidad de considerar ellos mismos esas preguntas de nuevo y así prepararse mejor para dar una respuesta para la esperanza que está en ellos y le ministren a su hijo, Señor. Despierta de nuevo todo lo que él ha aprendido y creído a través de los años y restaura su confianza en esas verdades. Padre Celestial, convéncelo de su propio enojo y rencor que él tiene con esas personas que le han fallado y dale un espíritu perdonador y compasivo. Ayúdale a ver que nuestra confianza está únicamente en Ti, que nunca nos va a fallar y que por lo tanto no nos atrevamos a mirar a los hombres o poner nuestra confianza en los hombres sino solamente en Ti. Oramos por nuestro hermano en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.”

- William Lane Craig