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#650 Responsabilidad Vicaria e Imputación de Pecados

December 22, 2019
P

Dr. Craig,

En su trabajo sobre la expiación, usted observó que la responsabilidad vicaria es un análogo útil en los modernos sistemas de justicia penal para lo que ocurrió cuando nuestro pecado fue imputado a Jesús. Si esto es aproximadamente lo que ocurrió y si es verdadero que la imputación de nuestro pecado no removió nuestro pecado, entonces parece como si el pecado fue replicado y luego duplicado. Esto plantearía un problema, ya que haría que dos personas fueran responsables de ser castigadas.

¿Es posible entender que nuestro pecado fue replicado para que pudiera ser castigado en Jesús y perdonado en nosotros? Creo que tendríamos que explicar cómo duplicar el pecado no duplicaría simultáneamente la responsabilidad del castigo, ya que si fuéramos a usar la analogía, podríamos enfrentar la objeción de que la replicación del pecado no hace nada para ayudar, sino que hace que el problema sea más grave.

Bill

Estados Unidos

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Al principio cuando comencé a comunicarme con el Prof. Eric Descheemaeker de la Facultad de Derecho de la Universidad de Edimburgo sobre cuestiones legales pertinentes a la doctrina de la expiación, él compartió conmigo diciendo que, a pesar de que era fácil pensar en ejemplos en la ley donde la culpabilidad de un criminal o delincuente fue replicada en una persona inocente, no pudo pensar en ningún ejemplo en el que la culpabilidad de un criminal fuera transferida a una persona inocente (y por lo tanto, removida o eliminada del criminal). ¡Fue en ese momento que la luz se encendió para mí! Me golpeó fuertemente que la doctrina clásica de la imputación de pecados no se trata de la transferencia de la culpa de una parte a otra, sino precisamente de la replicación de la culpa de una parte a otra.

Este hecho se ve más claramente en la doctrina del pecado original, según la cual el pecado de Adán es imputado a nosotros su progenie. La replicación de la culpa de Adán en mí obviamente no hace nada para eliminar la culpa del propio Adán. Adán sigue siendo pecador y en necesidad del perdón de Dios y de la limpieza moral.

De igual manera, según la doctrina de la Expiación de los reformadores protestantes, mi culpa está replicada en Cristo, no transferida de mí hacia él. De lo contrario, creeríamos en la salvación por imputación y no por sustitución penal. Hasta donde yo sepa, nadie ha defendido una doctrina de la expiación según la cual la expiación de los pecados se produce por imputación; esa no es (de ningún modo) la doctrina de los reformadores. El pecado y la culpa son expiados a través del castigo, es decir, Cristo llevando el castigo, la paga justa de mis pecados.

Por lo tanto, la analogía entre la responsabilidad vicaria en la ley y la imputación de los pecados es muy cercana. De hecho, estas parecen ser prácticamente la misma noción descrita en términos legales, por un lado, y en términos teológicos, por el otro. Lo que eso implica es que si hay un problema para la doctrina de la expiación que surge de la responsabilidad vicaria, entonces surge de la noción teológica de la imputación de nuestros pecados a Cristo. El problema radica en la doctrina en sí y no en la analogía legal que se asocia a ella.

Entonces, creo que el problema grave que plantea tu pregunta es si el hecho de que si Cristo, por ser castigado substitutivamente en mi lugar, puede realmente satisfacer las exigencias de la justicia divina. Sobre esta pregunta, te refiero a que vayas a mi artículo “Is Penal Substitution Unsatisfactory?” [¿Es insatisfactoria la sustitución penal?]  Philosophia Christi 21/1 (2019): 155-168. En ese artículo, resalto dos puntos: (1) Con respecto a la responsabilidad vicaria en el derecho, hay casos en los que el castigo de solo la parte vicariamente responsable satisface la exigencia que el estado hace de justicia. El malhechor en sí continúa impune mientras la parte superior a la que se imputa su culpa satisface las exigencias de justicia. El caso de la expiación parece muy adecuado en este sentido porque tradicionalmente se piensa que el sufrimiento y la muerte de Cristo tienen un valor infinito en virtud de su divinidad cubriendo, así, todo pecado humano infinitamente. (2) Los teóricos contemporáneos de la expiación han recurrido a lo que llaman “visiones inclusivas”, a diferencia de excluyentes, de la expiación de Cristo. En este caso, la idea es que Cristo no es simplemente un tercero, sino una especie de “saco de boxeo” siendo castigado en lugar de nosotros; más bien, estamos unidos de alguna manera con Cristo para que su castigo sea nuestro castigo. Trato de darle sentido a esta visión, tomando a Cristo para que nos sirva como representante ante Dios. Por lo tanto, soy castigado por su representación.

Como base en la satisfacción que Cristo hace de las exigencias de la justicia divina, Dios puede, entonces, dirigirse a nosotros y ofrecernos un perdón completo por nuestros pecados, para el cual somos libres de aceptar o rechazar. La culpa de aquel que acepta libremente el perdón de Dios es eliminada, y se convierte, por así decirlo, en una nueva criatura en Cristo. Por otro lado, el hombre necio que rechaza el perdón de Dios permanece bajo la sentencia de muerte y, por lo tanto, debe recibir su justo castigo.

- William Lane Craig