#407 “Profesor Craig, ¡Usted me ha Arruinado la Vida!”
December 09, 2014Estimado Profesor Craig,
Me llamo Adam. Soy ateo y lo he sido desde que me puedo recordar. Crecí en la iglesia Católica Romana, pero no podría decir con sinceridad que mantenía alguna creencia teísta. Por ejemplo, una vez cuando tenía alrededor de ocho o nueve años, le pregunté a una monja en mi iglesia que adónde yo “estaba” antes de nacer. Ella respondió: “Tú estaba con Dios”. Todavía tenía curiosidad, así que le pregunté de cuanto tiempo yo estaba con Dios antes de que naciera y ella proclamó: “¡Por una eternidad!” Luego le pregunté que por qué no podía recordarme de “existir con Dios” por una eternidad de tiempo (¿es una eternidad de tiempo tan siquiera un concepto coherente?). Ella ya se había hartado con esa preguntó y procedió a despedirme diciendo que me fuera a jugar con los demás niños. Al mirar atrás, me siento orgulloso de mi disposición escéptica.
Avancemos hacia el futuro un poco. Encontré la filosofía y me enamoré de ella. Me transferí a otra escuela para poder obtener mi grado de licenciatura. Casi todos los ensayos que escribía como estudiante no graduado se trataban del ateísmo o de Dios. Estaba en misión para ser lo más racional que pudiera con relación a mis creencias ateas. Además, yo era prácticamente un ateo “evangélico”, proclamando las buenas palabras de la racionalidad. Mis creencias eran estridentes, como más, e intolerantes, como mínimo. Yo pensaba que había resuelto la “pregunta de Dios”. Ya era un asunto resuelto para mí: Dios no existía. La filosofía de la religión fue mi atracción inicial y principal para escoger la filosofía, pero pronto me encontré queriendo explorar la filosofía en toda su gloria. La filosofía, en su totalidad, era muy interesante para que yo simplemente “parara”, así que procedí a conseguir un “empleo de verdad”. Decidí aplicar al programa de Maestría en Filosofía en CSULA y me aceptaron. La filosofía era algo que yo tomaba en serio. La tomaba tan en serio que conduje desde New York hasta California sin haber obtenido algún trabajo seguro y sin tener un lugar donde vivir. Lo hice simplemente para poder continuar con mis estudios. En efecto, escribí una respuesta a su artículo “Lo Absurdo de la Vida Sin Dios” y lo utilicé como una muestra de de ensayo para poder entrar en CSULA. Por meses, me acostaba tarde escribiendo y puliendo mis respuestas a las afirmaciones suyas de la inconsistencia del ateísmo de como éste responde al significado, valor y propósito de la vida. Usted estaba diciendo que mi vida, como un resultado directo de mi cosmovisión, no valía la pena en todas las maneras posibles. Pues bien, como un estudiante ateo ambicioso, yo simplemente no podía dejar que usted se saliera con la suya con eso. Sus objeciones para el ateísmo necesitaban algunas respuestas. Y después de lidiar con su artículo por un tiempo, realmente me sentí muy bien con el producto final y presumí haber “respondido” a sus objeciones para el ateísmo de una manera satisfactoria. Me sentía que en ese tiempo podía seguir hacia adelante, viviendo mi vida con la emoción, consistencia y apreciación que tenía antes de haber leído su ensayo.
Me equivoqué.
Debí haber sabido mejor, ya que la primera vez que leí ese artículo suyo, no pude dormir por dos días. Ese artículo destrozó mi cosmovisión por completo. Déjeme mencionar aquí que yo era un gran fan de los Nuevo Ateos, pero siempre sentía que algo andaba mal con ellos. Algo parecía estar mal con ellos porque cada vez que hablaban acerca del significado, valor o propósito, ellos respondían de maneras que solamente una persona ignorante a las objeciones en su artículo pudiera responder. En resumen (muy tarde), su artículo nunca abandonó mi mente, aun años después de haber escrito una “respuesta” para él. En lo profundo, no sólo sabía que no respondí, sino que no podía responder a sus objeciones para el ateísmo. Lo que usted dice que implica la cosmovisión atea es verdad. No hay manera de escapar del nihilismo como ateo.
Todo murió para mí.
Usted arruinó mi vida.
Antes de proseguir, permítame decir que usted es y siempre ha sido uno de mis filósofos favoritos con vida. He visto todos los debates que usted ha grabado y que ha puesto en el Internet. He visto todas sus cátedras y charlas (Closer to Truth, youtube, etc.). Pienso que usted es el perfecto ejemplo de lo que un filósofo debería ser. Usted es súper lógico, fantásticamente claro y como una computadora con la velocidad y precisión que usted da sus respuestas a las objeciones en contra de su posición, en particular a las críticas que usted responde en sus debates. Desde hace bastante tiempo, he querido ser un filósofo así como usted. Quiero que se haga un argumento en contra de mi posición y poder diseccionarlo de la misma manera que usted lo hace. Puedo decir con honestidad de que he aprendido más al leer lo que usted ha escrito y al verlo en el Internet que talvez todos los años que pasé en la escuela, estudiando filosofía con formalidad. Me parece que le debo bastante, por lo menos en lo que tiene que ver con mi desarrollo filosófico.
Ahora bien, vamos al grano y al porqué exactamente es que usted ha arruinado mi vida. Después de leer su artículo sobre lo absurdo de la vida sin Dios, inmediatamente me di cuenta que tenía que convertirme en un nihilista. Actuar de lo contrario, inevitablemente, se reduciría en una inconsistencia. El nihilismo es la conclusión lógica de una cosmovisión atea. Sin embargo, el nihilismo es insostenible. Christopher Hitchens solía decir que uno no puede derivar algún conocimiento de lo que el ateo cree por el hecho de él (o ella) es ateo. Si alguien alega ser ateo, según Hitchens, uno sólo puede concluir de que él cree que “Dios no existe”, o que él no “tiene una creencia en Dios” (¡no me deje abordar esa distinción!). Uno no puede “proseguir más lejos” y saber si él es marxista o capitalista, etc. Pero su artículo demuestra que Hitchens está patentemente equivocado acerca de eso. El ateísmo necesariamente implica conclusiones nihilistas acerca de ciertas preguntas, en particular de las preguntas que usted platea en su artículo acerca del significado, valor y propósito.
Hay un malentendido similar que demuestra cómo los ateos no entienden por completo la severidad de su propia cosmovisión. Me siento como que necesito decir lo decepcionado que estoy con los proponentes del Nuevo Ateísmo y también con los filósofos profesionales, quienes no entienden el “argumento moral” a favor de la existencia de Dios. ¿Por qué no entienden la ontología de los valores? ¿Por qué es esto tan difícil? Todo esto es tan obvio de que usted no está hablando de si las personas pueden actuar, saber de lo “bueno” acerca del ateísmo, sino más bien de que no hay base para la moralidad fuera de Dios. Lo siento, sólo tenía que vociferar un poco, ya que me molesta cuando los filósofos, quienes deberían saber más, no entienden el argumento moral. Sólo me puedo imaginar lo frustrado que usted se debe sentir. Además, yo odio todos los comentarios desagradables que usted recibe en YouTube. Las personas ni siquiera entienden lo bien pensado que están sus visiones. Usted tiene la cosmovisión más coherente que yo he escuchado a alguien describir alguna vez. Lo siento, sólo quería dejarle saber que usted tiene por lo menos a un ateo de su lado, señor Craig.
Así que esto me trae al problema (por fin, lo siento)-
Filosóficamente, estoy de acuerdo con casi todo lo que usted dice. No en un sentido de un “seguidor”, sino en que encuentro lo que usted dice o convincentemente verdadero o encuentro que llego a las mismas conclusiones a las que usted llega en cuanto a las ideas particulares que he racionalizado por mi propia cuenta. Habiendo dicho eso, todavía sigo siendo ateo. ¿Cómo es eso posible? ¿Cómo es que mi filósofo favorito puede ser un filósofo cristiano? Estoy de acuerdo con casi todo lo que usted dice, sin embargo sigo siendo ateo. Pues bien, parece que usted hace un caso extremadamente fuerte a favor de la racionalidad de una noción “abstracta” de Dios, pero no puedo hacer que yo tome el paso adicional y creer en alguna de las religiones del mundo (no de que yo crea que ese Dios abstracto existe tampoco, sino que esto simplemente me parece que se está haciendo más y más plausible para mí). Definitivamente no puedo lograr que yo me convierta en cristiano. El cristianismo no me parece ser verdadero. Sin embargo, mientras más profundo me sumerjo en la filosofía, más plausible me parece la cosmovisión teísta. Los conceptos o el “lenguaje” de las matemáticas para “clamar” (como usted dice) por una explicación, los valores morales objetivos parecen ser reales (pero no pueden ser “reales”, si el ateísmo es verdadero), la idea de la “existencia” me provoca náuseas interminables (simplemente el pensamiento de alguna cosa existiendo y, en especial, existiendo sin alguna razón, me da miedo) y puedo continuar y continuar. Usted sabe, me refiero a todas las cosas que usted habla en los videos de YouTube.
Sin embargo, aun cuando no pienso acerca de los argumentos, pienso de lo que usted y otros han dicho acerca del “Espíritu Santo”, no puedo lograr que yo crea que ese “Espíritu Santo” existea y que pueda autenticar mi creencia en Dios. Como usted sabe, Martín Lutero pensaba que el Espíritu Santo guiaría a las personas a leer la Biblia de una manera apropiada cuando la Reforma estaba ocurriendo, ya que existía la preocupación de que sin la dirección de la iglesia, las personas pudieran interpretar la biblia de una manera incorrecta. La capacidad de dirigir o guiar del Espíritu Santo parece haber sido probada falsa empíricamente, debido a una gran variedad de creencias conflictivas todas derivadas de la Biblia. Ahora sé que la diversidad de las creencias necesariamente no permite la conclusión de que todas las creencias o experiencias religiosas sean falsas, de que no hay (por lo menos) algunas creencias o experiencias que sean verdaderas y, por lo tanto, el Espíritu Santo no existe. Sin embargo, este desacuerdo sí ocasiona una pausa en mí y eso hace la situación lo suficientemente sospechosa hasta el punto de que aparentemente no puedo distinguir entre una experiencia autentica con el Espíritu Santo o yo estando engañado. No parece haber nada aquí que me ayude a salir del rollo nihilista. Sin embargo recientemente, he estado cuestionando el por qué tan siquiera valoro la “racionalidad”, o lo que significa “valorar” la racionalidad en una cosmovisión atea. Ese es otro tema para otro día, lo siento por eso.
Permítame concluir este diálogo. Ahora estoy atascado en un mundo nihilista-ateo que detesto. El agnosticismo ni siquiera es una posición coherente para mí, en lo que trata con un Ser Perfecto, ya que creo que el ser más grande que se puede concebir pudiera darme conocimiento de su existencia, si así él lo quisiera. El teísmo es un sueño hecho realidad. El mundo tendría sentido, los misterios existenciales que me persiguen serían resueltos, la vida sería soportable. Es el ateísmo, no obstante, que parece ser verdadero, aun así no quiero vivir de esta manera. Me he deprimido mucho. He estado atrapado en un camino nihilista por varios años. Me hecho completamente solitario. Aun así, con todo eso, no puedo llegar a creer en Dios. ¿Qué sugiere usted que yo haga? Esta carta es lo más sincera posible. Usted pudiera ser mi última esperanza. Como estoy de acuerdo con usted en tantas cosas, tenía la esperanza que usted tenga la respuesta para esta carta. Sé que la “respuesta” es el cristianismo, pero como dije anteriormente, no puedo lograr que yo crea en su verdad. Soy un ateo quien odia el ateísmo. Quiero que exista un Dios más que nada y sin embargo no puedo lograr que yo crea en uno. Parece que yo no puedo dar una respuesta adecuada a la pregunta de Camus: “¿Vale la pena vivir la vida?”
Siento que un filósofo de su calibre es la única persona a la cual me queda por ir. Un psicólogo no entendería mis preocupaciones. Por lo menos no pienso que él entendería. Necesito la claridad y la racionalidad de un filósofo. Por favor ayúdeme.
El mayor de sus fans ateos,
Adam
Postdata- Hágame un favor. Aun si usted no tenga tiempo de responde. Por favor, ya no debata con Lawrence Krauss. Así como las personas que no están entrenadas en filosofía, no es un argumento en ningún sentido filosófico. Él simplemente se está llenando la boca de críticas irrelevantes y de malentendidos brutos de los argumentos. Él no se merece ser la cara del ateísmo, usted y yo sabemos eso. Pero quizá ese sea su plan.
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Adam, ¡es de mucho estímulo recibir una carta como la tuya! Tú has podido ver a través de la neblina de (frecuentes) retóricas llenas de odio para poder discernir cuáles son los verdaderos problemas. Tu historia me recuerda mucho de C.S. Lewis, quien siendo un naturalista científico, encontró todo lo que él consideraba ser real como algo sin sentido y no gratificante y todo lo que él amaba, como los mitos, la leyenda y fantasía como algo imaginario e irreal. Así como tú, C.S. Lewis se acercó a Cristo de una manera gradual, abandonando primero su naturalismo y luego el escepticismo que tenía de Jesús de Nazaret. Al final, Lewis rompió los lazos del naturalismo que le ataban, al descubrir en Cristo el “mito verdadero”, la fusión de la racionalidad y la imaginación. Una vez te liberes de tu ateísmo, vas a encontrar que el próximo paso para el teísmo cristiano es relativamente corto.
Tú mencionas que tienes un escepticismo acerca de la creencia de Lutero de que el Espíritu Santo “guiaría a las personas a leer la Biblia de una manera apropiada”, ya que “La capacidad de dirigir o guiar del Espíritu Santo parece haber sido probada falsa empíricamente, debido a una gran variedad de creencias conflictivas todas derivadas de la Biblia”. Ahora bien, no estoy de acuerdo con la creencia que tú le atribuyes a Lutero. Sin embargo, el argumento que ofreces en su contra no me parece ser un argumento bueno. Para poder prevenir una plétora de interpretaciones divergentes, lo que se requiere no es sólo que el Espíritu Santo guíe a las personas a la verdad, sino también que el Espíritu Santo intervenga para prevenir interpretaciones aberrantes de la Biblia, y Lutero nunca afirmó que Él hiciese eso. Si Lutero tenía razón, uno esperaría encontrar a personas pegándose o cumpliendo con una interpretación correcta y a otras apartándose del camino verdadero y proponiendo interpretaciones aberrantes, lo cual es exactamente lo que, en efecto, encontramos. La visión de Lutero sería falsa sólo si todas las personas se apartaran de la verdad.
Pienso que lo que el Espíritu Santo hace es proveerles a los creyentes la seguridad fundamental de que ellos están relacionados con Dios de una manera correcta y a los no creyentes [proveerles] una convicción de que no están moralmente relacionados con Dios pero de que están en necesidad de Su perdón y de Su limpieza moral. A pesar de que eso implica la verdad de ciertas afirmaciones centrales del cristianismo, eso no garantiza la interpretación correcta de los textos bíblicos. En lugar, eso se logra por medio de las técnicas apropiadas de hermenéuticas de la interpretación literaria.
Creo que ya has discernido lo débil que es tu objeción, porque dices, “sé que la diversidad de las creencias necesariamente no permite la conclusión de que todas las creencias o experiencias religiosas sean falsas, de que no hay (por lo menos) algunas creencias o experiencias que sean verdaderas y, por lo tanto, el Espíritu Santo no existe”. Correcto, necesitas estar abierto a la testificación convincente del Espíritu en tu vida de que necesitas del perdón de Dios y de la limpieza de tus errores morales. Cualquier persona que piense profundamente sobre el argumento moral debe darse cuenta que si los valores y deberes morales objetivos existen, ese individuo queda desesperadamente corto de la bondad moral y por eso no cumple con sus deberes morales y por lo tanto, está en necesidad del perdón y de la redención. De hecho, pienso que es probable de que nadie llegue a la fe en Cristo si no es por una convicción de las culpas en su vida y de una necesidad de una renovación moral.
Tienes buenas cosas que decir acerca de los argumentos teístas que yo defiendo, pero no mencionas mi trabajo igualmente rigoroso que fluye de mis estudios doctorales bajo Wolfhart Pannenberg en la Universidad de Munich sobre la historicidad de la resurrección de Jesús. Me asombré de descubrir, como resultado de mi estudio, que la mayoría de los eruditos de hoy realmente apoyan los hechos principales que aseguran la historicidad de la resurrección de Jesús, no sólo los eruditos conservadores sino también la gran corriente prevaleciente de eruditos del Nuevo Testamento (incluyendo un buen número de eruditos judíos) que enseñan en universidades seculares y en escuelas de divinidades que no son evangélicas. De modo que pienso que la fe en Jesús está igualmente muy bien fundamentada históricamente.
Entonces, vayamos ahora a la pregunta de un millón de dólares: “¿Qué sugiere usted que yo haga?” Tomo esa pregunta muy en serio. Así que aquí te presento lo que sugiero que hagas. Te sugiero a:
1. Leer el libro de C.S. Lewis “Cautivado por la Alegría”. Pienso que te vas a identificar con la lucha que C. S. Lewis tuvo tanto para liberarse del ateísmo como la que tuvo luego por su escepticismo de la fe cristiana.
2. Buscar experiencias que te pongan en contacto con lo trascendente. Necesitas escapar de los lazos empalagosos del naturalismo, al captar los destellos de una realidad trascendente que va más allá del mundo material. Eso te va a ayudar a preparar tu corazón para creer en Dios. Así que abres tu corazón a las experiencias de la belleza sublime. Escucha la pieza Träumerei de Schulmann, la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak, la Scheherazade de Rimsky-Korsakov, etc. Y cuando digo “escucha”, no quiero decir que las toque en el trasfondo mientras estás haciendo otras cosas. Lo que quiero decir es que pongas a un lado todas las otras cosas para tener un tiempo dedicado, que cierres tus ojos y que simplemente te enfoques a escuchar la música. Mira un video de los campeones del baile de salón, Jonathan Crossley y Lyn Marriner, haciendo un baile de vals o de fox-trot lento. Sumérgete en la impresionante belleza de su actuación. Mira una salida o puesta de sol sobre un precioso paisaje o contempla la belleza de una prístina naturaleza. Esa belleza, a veces, puede producir un anhelo casi doloroso en nosotros debido a la inhabilidad que tenemos de absorber toda esa belleza.
3. Leer los Evangelios acerca de la vida de Jesús. Si todavía no lo has hecho, encontrarás que el relato de su vida es fascinante. Jesús es una persona tremendamente atractiva en la sabiduría de su enseñanza, en su carácter y en su autenticidad de su vida.
4. Investigar la credibilidad histórica de las afirmaciones personales y de la resurrección de Jesús. Lee, por ejemplo, los capítulos relevantes en el libro Reasonable Faith [Fe Razonable] (publicado por Crossway, 2008). Lee mis debates con los críticos escépticos del Nuevo Testamento como con John Dominic Crossan titulado “Will the Real Jesus Please Stand Up?” [¿Se Puede Poner de Pies el Verdadero Jesús?], editado por Paul Copan (publicado por Baker en el 1998) o con Gerd Lüdemann titulado “The Resurrection: Fact or Figment?” [La Resurrección: ¿Realidad o Ficción?, editado por Paul Copan (publicado por Inter-Varsity en el 2000) y pregúntate para qué dirección señala la evidencia.
5. Lanzarte en un experimento espiritual. Comienza a orar diariamente, a asistir a una iglesia donde el Evangelio se predique de una manera fiel y donde puedas estar con cristianos y puedas conocerles. Encontrarás que esas personas no son como las personas ordinarias que conoces, sino que son más reflexivas, más compasivas y más enfocadas en las cosas espirituales.
6. Por último, consigue una copia del poema “The Hound of Heaven” [El Sabueso del Cielo] de Francis Thompson. ¡La persona que el poema describe eres tú! “Con cacería sin prisa y paz imperturbable, velocidad deliberada, instancia majestuosa”, Él está persiguiéndote y seguirá Su búsqueda hasta que tú reconozcas que en Él está todo lo que estás anhelando.
- William Lane Craig