#34 ¿Por qué Dios Permite que Continúe el Sufrimiento?
June 22, 2013Hola Dr. Craig.
En primer lugar, gracias por tener un cúmulo extraordinario de conocimiento y la disposición de usarlo con mucho fervor en el servicio del Señor. Es una inmensa fuente de aliento para muchas personas.
En la actualidad, estoy escuchando una de sus conferencias que tomó lugar en Cambridge sobre el problema del mal y del sufrimiento. (La conferencia tuvo lugar en Cambridge, no necesariamente el mal y el sufrimiento.) Hay dos pasajes bíblicos que han sido personalmente de tremenda ayuda para mí en la lucha con el problema del mal, pero nunca había escuchado que se hablara de ellos en algún foro sobre el tema. Tengo curiosidad de escuchar qué usted piensa acerca de cada uno.
Uno de ellos, me parece, aborda la pregunta: "¿Por qué Dios permite que continúe la maldad y el sufrimiento?" El otro aborda la pregunta crítica de "¿Cómo debería una persona reaccionar cuando experimenta el mal y el sufrimiento?" (Incluso cuando está convencido de que Dios es la causa directa).
El primer pasaje es la parábola de la cizaña (o la mala hierba como lo traduce la NVI) en Mateo 13.24-30/36-43:
Jesús les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero mientras todos dormían, llegó su enemigo y sembró mala hierba entre el trigo, y se fue. Cuando brotó el trigo y se formó la espiga, apareció también la mala hierba. Los siervos fueron al dueño y le dijeron: “Señor, ¿no sembró usted semilla buena en su campo? Entonces, ¿de dónde salió la mala hierba?” “Esto es obra de un enemigo”, les respondió. Le preguntaron los siervos: “¿Quiere usted que vayamos a arrancarla?” “¡No! —les contestó—, no sea que, al arrancar la mala hierba, arranquen con ella el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha. Entonces les diré a los segadores: Recojan primero la mala hierba, y átenla en manojos para quemarla; después recojan el trigo y guárdenlo en mi granero.”
[Después Jesús explica con más detalle…]
Una vez que se despidió de la multitud, entró en la casa. Se le acercaron sus discípulos y le pidieron: Explícanos la parábola de la mala hierba del campo. El que sembró la buena semilla es el Hijo del hombre —les respondió Jesús. El campo es el mundo, y la buena semilla representa a los hijos del reino. La mala hierba son los hijos del maligno, y el enemigo que la siembra es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Así como se recoge la mala hierba y se quema en el fuego, ocurrirá también al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los que pecan y hacen pecar. Los arrojarán al horno encendido, donde habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán en el reino de su Padre como el sol. El que tenga oídos, que oiga.
Por lo tanto, la respuesta corta, para mí, parece ser que Dios aún no ha extinguido el mal y el sufrimiento porque todavía sigue construyendo su reino, y este proceso de hacerlo no es mutuamente excluyente de la experiencia del mal y del sufrimiento que experimentamos.
El pasaje que aborda la segunda pregunta es Amós 4:6-11:
Yo les hice pasar hambre en todas sus ciudades, y los privé de pan en todos sus poblados. Con todo, ustedes no se volvieron a mí—afirma el Señor—. »Yo les retuve la lluvia cuando aún faltaban tres meses para la cosecha. En una ciudad hacía llover,
pero en otra no; una parcela recibía lluvia, mientras que otra no, y se secó. Vagando de ciudad en ciudad, iba la gente en busca de agua, pero no calmaba su sed. Con todo, ustedes no se volvieron a mí—afirma el Señor—. Castigué sus campos con plagas y sequía; la langosta devoró sus huertos y viñedos, sus higueras y olivares. Con todo, ustedes no se volvieron a mí—afirma el Señor—. Les mandé plagas como las de Egipto. Pasé por la espada a sus mejores jóvenes, junto con los caballos capturados. Hice que llegara hasta sus propias narices el hedor de los cadáveres. Con todo, ustedes no se volvieron a mí—afirma el Señor— Yo les envié destrucción como la de Sodoma y Gomorra; ¡quedaron como tizones arrebatados del fuego! Con todo, ustedes no se volvieron a mí —afirma el Señor—.
¡Digo wao! ¡Hablar de una forma dura de amar! Dios no juega. Sé que personas, como Richard Dawkins, podrían señalar pasajes como este como ejemplos para justificar la visión de que el Dios de la Biblia debe ser una especie de monstruo que aunque si fuera real, no sería digno de adoración. Sin embargo, creo que esas personas trágicamente estarían cometiendo el mismo error que hicieron los israelitas en este pasaje. Creo que irónicamente es un ejemplo increíblemente lleno de esperanza del amor de Dios que se expresa a través de la disciplina y que es una instrucción clara de lo que todos deberíamos hacer cuando confrontamos dificultades de cualquier tipo, aún si no podemos entenderlas o si estamos convencidos de que el mismo Dios es la causa: Volvámonos a Él. Tristemente, parece que una gran cantidad de personas hace exactamente lo opuesto.
En cualquier caso, mucho más se puede deducir de ambos pasajes en términos de cómo ellos abordan o no el problema del mal y del sufrimiento. Si usted tiene tiempo y piensa que esto podría ser de beneficio para los demás lectores, me encantaría escuchar que usted piensa acerca de estos dos pasajes de la Biblia.
Sinceramente, le agradezco de nuevo por todo lo usted hace para defender y edificar el Reino,
Atentamente,
Eric
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
De hecho, estos pasajes son realmente provocadores mentales, los cuales reproduzco aquí no tanto para comentar sobre ellos, sino para compartir con nuestros lectores, quienes los pueden encontrar como estímulo para pensar bíblicamente acerca de las preguntas que has planteado.
Estoy totalmente de acuerdo con la manera que consideras la parábola de Jesús. No podemos considerar el problema del mal y del sufrimiento aparte de los propósitos del establecimiento del Reino de Dios. Martin Lloyd-Jones comentó correctamente:
La clave para entender la historia mundial es el reino de Dios...Desde el principio...Dios ha estado obrando para establecer un nuevo reino en el mundo. Es su propio reino y él está llamando a personas para que salgan del mundo y entren en ese reino. Todo lo que acontece en el mundo está relacionado con este...Otros eventos cobran importancia en la medida en que estén asociados con este evento. Los problemas de hoy sólo se han de entender a luz de este propósito...
Por lo tanto, no tropecemos cuando veamos que ocurren acontecimientos sorprendentes en el mundo. Más bien. Hagámonos la siguiente pregunta: "¿Cuál es la relación de este evento con el reino de Dios?" De igual manera, si nos suceden acontecimientos extraños en la esfera personal, no nos quejemos, sino que digamos: "¿Qué me está enseñando Dios por medio de esto?”...No es necesario turbarse y dudar del amor y justicia de Dios...Deberíamos…juzgar cada evento a la luz del grande, eterno y glorioso propósito de Dios (From Fear to Faith [Del Temor a la Fe] páginas 23-24).
Bien podría ser el caso que los males naturales y morales sean parte de los medios que Dios utiliza para atraer a las personas de manera libre a Su Reino. Échale un vistazo a algún manual de misiones, como Operación Mundo de Patrick Johnstone. Vas a encontrar que es precisamente en los países que han padecido grandes sufrimientos que el cristianismo evangélico está creciendo en su mayor índice, mientras que las curvas de crecimiento en el indulgente Occidente están aproximándose a cero o plana.
Tomemos, por ejemplo, a China. En las últimas décadas, el crecimiento de la iglesia en China no tiene paralelo en la historia. Johnstone cree que el comunismo realmente preparó a China para la recepción del cristianismo al despojar sus supuestos budistas y confucianos de la cultura. Sólo le queda a uno imaginarse a las personas preguntándose durante los días oscuros de Mao el por qué Dios permitió a la mala hierba del comunismo crecer y devastar el campo. Dios tenía propósitos más amplios a la vista.
Cuando piensas acerca de esto, la historia de la humanidad ha sido una historia de sufrimiento y guerra. Sin embargo, también ha sido una historia de avance del Reino de Dios. Una gráfica publicada en el 1990 por el United States Center for World Mission [Centro para Misiones Mundiales de los Estados Unidos] documenta el crecimiento del cristianismo evangélico a través de los siglos al trazar o comparar el número de cristianos evangélicos per no cristianos en el mundo. (Estas cifras no incluyen, bajo ambas categorías, a las personas que son sólo cristianos nominales.) En el año 100, había alrededor de 360 no cristianos por cada cristiano evangélico en el mundo. Alrededor del año 1000, había 220 no cristianos por cada evangélico en el mundo. Para el año 1900, sólo había 27 no cristianos por cada cristiano evangélico. Para el 1950, ese número se había reducido a 21 no cristiano por cristiana evangélico. ¡Y – observa esto—en el año 2000 sólo había 7 no cristianos por cada cristiano evangélico en el mundo! Incluso si también se suman todos los individuos cristianos nominales legítimos de evangelización, eso aún significa que sólo hay, por cada creyente, alrededor des 9 no creyentes que evangelizar.
Según Johnstone, "Estamos viviendo en el tiempo de la más grande cosecha de almas para el Reino de Dios que este mundo haya visto jamás” (página 25). No es del todo improbable que este increíble crecimiento en el Reino de Dios se deba en parte a la presencia de males naturales y morales en el mundo.
Así que cuando las personas preguntan "¿Por qué Dios simplemente no elimina todo el sufrimiento en el mundo?" realmente no tienen ni idea lo que están preguntando, ni de cuales podrían ser las consecuencias de eso. El brutal asesinato de un inocente o la muerte de un niño de leucemia podría desencadenar un efecto dominó a través de la historia de manera que la razón de Dios al permitirlo no podría salir a la luz hasta siglos más tarde o tal vez en otro país. Sólo una mente omnisciente podría entender las complejidades de dirigir un mundo de personas libres hacia sus objetivos pre-imaginados. Para apreciar el punto, sólo tienes que pensar de las contingencias innumerables e incalculables involucradas para llegar a un acontecimiento histórico único, por ejemplo, la victoria del ejército aliado en el llamado “D-Day.” No tenemos ni idea de los males naturales y morales involucrados para Dios arreglar las circunstancias y los agentes libres en ellas que son necesarios para lograr un propósito esperado, tampoco podemos discernir cuáles son las razones que Dios pudiera tener en mente para permitir alguna instancia de sufrimiento en nuestras vidas. Pero Él tiene buenas razones a la luz de los propósitos de Su Reino.
La parábola también nos recuerda de aquellas personas que preguntan por qué, si Dios sabía quienes iban a creer en Él y quienes no, Él no se abstuvo de crear las personas que iban a rechazarle. Jesús dice que al arrancar las malas hierbas también se podríasacar el trigo. En otras palabras, si Dios se hubiese abstenido de crear a las personas que Él sabía que no creerían, entonces tendríamos en vez de este mundo un mundo posible completamente nuevo y las personas que son salvas en el mundo real podrían resultar siendo no creyentes en el mundo nuevo. Simplemente no puedes arrancar a las personas de un mundo posible para mejorar las cosas porque al hacer eso, te encuentras tratando con un mundo posible completamente diferente, en el que las personas podrían actuar totalmente diferente a la forma que actúan en el primer mundo. (El que tiene conocimiento en filosofía se dará cuenta que aquí estoy hablando del conocimiento medio y de cuales mundos son factibles para Él crear.)
En cuanto al pasaje de Amós, eso nos recuerda poderosamente, como escribió C. S. Lewis, que Aslan no es un león domado. Las personas suelen decir que Dios no envía el sufrimiento en nuestras vidas, sino que sólo lo permite. ¡El pasaje que citas explora ese cuento de hadas! Los israelitas de la antigüedad no entendían que las calamidades que les afligían eran de hecho una misericordia severa enviada por Dios para su propio bienestar, pero su intransigencia puso en cortocircuito el buen propósito que Dios tenía en mente (cf. Apocalipsis 16.9, 11, 21). En el Nuevo Testamento, el autor de Hebreos nos recuerda que Dios disciplina a todos los que recibe por hijo. Aunque no es agradable, sino doloroso: "Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad.” (Hebreos 12:10).
Tienes razón al decir que los no cristianos, acostumbrados al Dios Papá Noel, no van a entender este tipo de amor duro. Pero no es realmente difícil de entender cuando reflexionas que vale la pena soportar cualquier cantidad finita de sufrimiento para ganar el gozo eterno y evitar la perdición eterna. Pablo dice: "Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día. Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento. Así que no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno."(2 Corintios 4:16-18). Pablo entendía que la duración de esta vida, que es finita, es, literalmente, infinitesimal en comparación con la vida eterna que disfrutaremos con Dios. Mientras más tiempo pasamos en la eternidad, más disminuirán los sufrimientos de esta vida en comparacion hacia un momento infinitesimal. Es por eso que Pablo podía llamar a los sufrimientos de esta vida "sufrimientos ligeros y efímeros": No estaba siendo insensible al clamor de los que sufren terriblemente en esta vida— por el contrario, Pablo era uno de ellos—pero vio que estos sufrimientos son simplemente barridos por el mar de la alegría y gloria eterna que Dios dará a los que confían en Él.
Por lo tanto, la manera que reaccionamos en los tiempos de sufrimiento debería ser, como dices, de volvernos a Dios en fe y de depender de Su fortaleza para pasar por esa situación. Cuando Dios nos llama a pasar por sufrimiento que parezca inmerecido, sin propósito e innecesario, meditar en la cruz de Cristo y su sufrimiento inocente por nuestra causa nos puede ayudar a darnos la fortaleza y el coraje necesario para soportar la cruz que se nos manda a cargar.
- William Lane Craig