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#652 Muerte y castigo

December 22, 2019
P

Dr. Craig,

En las últimas semanas de la clase de Defenders [Defensores] (2019.08.11), usted observó que fue convencido de que los seres  humanos no fueron creados en un estado en el que eran, por naturaleza, inmortales. Eso implicaría que la muerte física no es el castigo por el pecado. Si la muerte física no es el castigo por el pecado, ¿cómo es posible considerar que la crucifixión de Jesús es un castigo? Puedo entender cómo podríamos ver la crucifixión de Jesús como la ofrenda sacrificial, pero, dado que la muerte física no es un castigo del pecado, sería difícil describir la cruz como un castigo y, dada una teoría de la sustitución penal de la expiación, necesitaríamos sobresaltar el castigo que Jesús sufrió como nuestro representante, nuestro  apoderado.

Bill

Estados Unidos

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

En mi estudio de I Corintios 15.22-23, 45-49 y Romanos 5.12-21, me quedó claro de que Pablo está abordando dos problemas diferentes: por un lado, la muerte física y, por otro, la muerte espiritual. En 1 Corintios 15, Pablo no atribuye la muerte física de Adán a su caída, sino que, citando Génesis 2.7, la atribuye a su creación. Somos creados con un cuerpo natural y mortal cuya mortalidad será revertida únicamente con la resurrección. En Romanos 5, Pablo está tratando con la muerte espiritual, la condenación y la enemistad con Dios que se revierte con la muerte expiatoria de Cristo en la cruz y nuestra justificación por medio de la fe.

La muerte física no es el resultado de la caída de Adán, excepto en el sentido indirecto de que su caída condujo a su expulsión del jardín y, de esa manera, perdió cualquier posibilidad de inmortalidad al comer el árbol de la vida. Por lo tanto, la muerte física no es un castigo por el pecado, excepto cuando es administrado por el estado prematuramente por delitos capitales. Somos naturalmente mortales. Nuestra mortalidad natural deja en claro por qué Jesús, aunque nunca haya pecado, tenía un cuerpo mortal que podía ser asesinado.

El castigo por el pecado que Jesús cargó por nosotros no fue simplemente la muerte física. Pensar de esa forma, te dejaría abierto a las objeciones socinianas de que su sufrimiento y muerte física no podrían acercarse a la expiación por todos los pecados de la humanidad y a la satisfacción de la justicia divina por cada hombre. Más bien, Cristo experimentó en la cruz la muerte espiritual, que es el castigo por el pecado, la separación y la alienación de Dios, que es lo justamente merecíamos. Como explicó tan elocuentemente el teólogo reformado, Francis Turretin: en la cruz Cristo fue abandonado por Dios el Padre al retirar de él la visión beatífica y al suspender el gozo, consuelo, sentido y el fruto de la felicidad plena.[1] Ese es el verdadero castigo por el pecado.


[1]  Francis Turretin, Institutes of Elenctic Theology, 3 vols., Trans. George Musgrave Giger, ed. James T. Dennison (Phillipsburg, Nueva Jersey: Presbyterian and Reformed, 1992), vol. 2, Tema 14, Pregunta 11

 

- William Lane Craig