#133 Me Hiciste Amarte
February 17, 2012Doctor Craig, ¿Puede usted hacer que alguien le ame, aún con poder omnipotente?
¿Realmente se requiere de dos para bailar Tango (o para tener una relación amorosa)?
Andrew
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Andrew, ¡Su pregunta captó mi interés ya que desde el año pasado, mi esposa Jan y yo hemos estado tomando lecciones de baile de salón incluyendo Tango!
Inicialmente tomamos las clases porque nuestro hijo John se iba a casar el verano pasado y tendrían baile en la boda, pero mientras tomábamos las lecciones me enamoré por completo de los bailes de salón, simplemente porque son muy divertidos. Aunque desafortunadamente no tengo buena coordinación - y lo digo literalmente - pues algunos de los bailes de salón como la Rumba, requieren que las personas coordinen los movimientos de manos, brazos, torso, cintura, piernas y pies. – Yo disfruto el desafío y estoy decidido a aprender esos bailes.
Dominar esos bailes requiere práctica y por eso dedicaré tiempo para practicar los pasos con una compañera fantasma. Me imagino que puedo aprender, me refiero a los pasos del Tango, aún sin una compañera, solamente pretendiendo que ella está ahí y haciendo los movimientos. Realmente no se necesita de dos para bailar el Tango – ¡aunque claro, es más divertido con una compañera!
Sin embargo, he descubierto que esa estrategia tiene una gran desventaja, a pesar de ser cierto que uno puede aprender los pasos de Tango por sí mismo, eso es sólo la mitad de la historia. Lo que se requiere de un hombre es que él aprenda a dirigir a su compañera a través de los pasos sucesivos. Eso requiere toda clase de toques sutiles a través de los puntos de contacto corporal, en los brazos y manos ¡Y simplemente no se puede aprender eso cuando se practica con una compañera fantasma! Así que cuando bailo con Jan, mi mayor debilidad es que no estoy claro en como dirigir y de esa manera ella no sabe que paso sigue. ¡Eso puede resultar en dolor de pie!
Por lo tanto, he llegado a ver que realmente se requiere de dos para bailar tango y en especial para bailarlo bien.
De manera similar, para tener una relación amorosa genuina, se requiere la libre cooperación de dos personas. Lógicamente es imposible hacer que alguien haga algo libremente. Si usted hace que alguien lo haga, entonces esa persona no lo hizo libremente ya que no fue decisión de ella. Pero si esa persona lo hace de manera libre, entonces no depende de usted si él lo hace. Necesitamos solamente añadir que el amor genuino se debe dar libremente. (Pensemos de la historia de Pinocho: Geppetto pudo haber hecho que su marioneta moviera su boca y dijera “Padre, te amo,” pero Geppetto quería un muchacho real y no una mera marioneta. Aún eso implicaría el riesgo de rebeldía). Por lo tanto, una relación de amor genuino implica la libertad de ambos lados para dar y recibir amor.
Aún la omnipotencia no puede hacer lo que es lógicamente imposible. Dios podría producir ciertas reacciones químicas en nuestros cerebros que podrían dar lo que nosotros normalmente describimos como comportamiento amoroso hacia Él, pero eso sería una un engaño, una respuesta manipulada. Para tener una relación amorosa genuina con nosotros, Dios debe tolerar la posibilidad de rebeldía.
Por supuesto, eso no significa que el que ama sea impotente para cortejar su amada y así obtener una libre respuesta de amor. Un alguien que ame en serio no es pasivo sino que trata de pensar en maneras de ganar el afecto de su amada. Él podría tratar de aprender su “lenguaje de amor” con las cosas que a ella le gustan y no le gustan y actuar de acuerdo a ellas. En efecto, él contemplará la verdad de varias condicionales subjuntivas, como “Si yo fuera a hacer x, entonces ella respondería haciendo y.” Él tratará de crear circunstancias en las que su amada le daría su amor.
Ahora bien, podemos hacer solamente juicios falibles y probables acerca de la verdad de dichas condicionales subjuntivas. A veces, descubrimos que hemos cometido un desastroso error de cálculo y ella reacciona de forma opuesta a lo que habíamos anticipado. Pero en el caso de Dios, si Él está, como yo creo, dotado de conocimiento medio, Él conoce de manera infalible bajo que circunstancias una persona podría o no responder libremente a Sus iniciativas amorosas. Dios no puede hacer que lo amemos, pero Él puede hacer algo aún más grande: crear las circunstancias en las cuales usted correspondería libremente a Su amor.
Ahora, la pregunta que surge es, ¿por qué Dios no ordenó al mundo, providencialmente, donde todas las personas de una manera libre le amáramos? Eso es esencialmente el problema (moral) del mal y la versión soteriológica de ese problema. Trato con ambas preguntas en otro lugar (véase "The Problem of Evil (El Problema del Mal) y How Can Christ Be the Only Way to God? ¿Cómo Puede Cristo Ser el Único Camino a Dios?). En resumen, la respuesta es que no podría estar dentro del poder de Dios de crear un mundo de personas libres (sin generar desventajas primordiales) en que todas las personas vengan libremente a amar a Dios. No es suficiente que existan circunstancias en las que cada individuo venga libremente a amar a Dios. Esas circunstancias deben ser componibles y ese puede precisamente no ser el caso. Aún Dios extiende su gracia suficiente a cada persona que Él cree para que venga a una relación amorosa con Él, pero algunas personas pueden ser implacables y rechazarlo.
Así que también en el caso de Dios, se requiere de dos para bailar tango y si uno de ellos se rehúsa a bailar, no habrá magia y no será posible.
- William Lane Craig