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#134 Los Defectos y la Crueldad de la Naturaleza

February 17, 2012
P

En su debate con Francisco Ayala sobre la pregunta "¿Es viable el diseño inteligente?" usted respondió a su objeción de que los defectos de diseño y el comportamiento cruel de los animales en la naturaleza son incompatibles con un Diseñador que es todo-bondadoso y todopoderoso al distinguir entre el problema científico y el problema teológico presentado en esta objeción. Usted dijo que como una objeción científica a una inferencia de diseño en la biología, la objeción es irrelevante y que como una objeción teológica a la bondad y el poder de Dios, esto es soluble. Usted dijo que tenía más que decir sobre este tema, pero el tiempo no se lo permitió. ¿Puede ampliar su respuesta aquí?

Bill

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

¡Encantado, Bill! Para hacer que mis comentarios sean inteligibles para los lectores que no estuvieron presentes en el debate, voy a repetir algo de lo que dije allá para establecer el contexto.

La evidencia científica (por ejemplo, la reproducción, el desarrollo de resistencia a los medicamentos, etc.) para el poder de los mecanismos darwinianos de la mutación al azar y de la selección natural para explicar la evolución de todos los seres vivos es sorprendentemente débil, incluyendo una extrapolación extraordinaria desde la producción limitada al desarrollo evolutivo universal. Así que no es de extrañarse que para invalidar una inferencia de diseño en la biología, Ayala rápidamente convierte los argumentos filosóficos e incluso los teológicos en contra de la viabilidad del Diseño Inteligente. Al hacer eso, sin embargo, creo que él hace una confusión fundamental de la ciencia y la teología.

Permítanme Permítanme explicar. El argumento más importante de Ayala en contra de la viabilidad de una inferencia de diseño en la biología es que los organismos presentan ciertos defectos de diseño y los comportamientos de crueldad que excluyen el ser diseñado por un Dios todopoderoso, todo bondadoso. Ahora bien, éste es un problema clásico teológico conocido como “teodicea.” Se ha escrito volúmenes sobre esto. El problema del llamado "mal natural" es una cuestión teológica muy importante que el teólogo cristiano debe abordar. Pero por esa misma razón es simplemente irrelevante para la cuestión científica de si una inferencia de diseño está justificada en la biología.

Para ver por qué, consideremos primero la cuestión de los defectos del diseño. Durante el debate, mostré una diapositiva de un automóvil Trabant de Alemania Oriental. Probablemente fue uno de los peores autos fabricados en la historia. Estaba lleno de defectos de diseño. (De hecho, me monté en un “Trabbi” una vez mientras visitaba Alemania Oriental y cuando traté de cerrar la puerta, todo el panel interior casi se vino abajo). Luego mostré una diapositiva de un Mercedes Clase E del año 2009 y pregunté a la audiencia: porqué un Trabant no es un Mercedes, eso justifica la conclusión de que el Trabant no fue diseñado, pero ¿se originó por casualidad? ¡Obviamente que no! Los diseños presentan diferentes niveles de optimización, y no hay razón para restringir las inferencias de diseño a sólo los diseños máximamente óptimos.

De hecho, sería positivamente tonto hacerlo. Si un sistema biológico cumple con los criterios de William Dembski para ser diseñado (alta improbabilidad, más conforme a un patrón dado independientemente), esa inferencia de diseño no es anulada por la posibilidad de que las estructuras pudieron haber sido mejor diseñadas.

Consideremos, pues, los comportamientos de los animales que nos parecen incompatibles con un diseñador moralmente bueno. Para ver el problema con este argumento, consideremos un potro de tortura medieval. ¿Tomaría alguien en serio la afirmación de que un mecanismo tan complejo no podría haber sido el producto de un diseño inteligente, porque cualquier persona que haría tal cosa no puede ser una buena persona? ¡Por supuesto que no! La inferencia de diseño no tiene absolutamente nada que decir acerca de las cualidades morales del diseñador.

En resumen, la inferencia de diseño no permite ninguna conclusión de que el diseñador de la naturaleza es todo bueno o todo poderoso. Por lo tanto, el argumento de Ayala basado en los defectos de la naturaleza y la crueldad fracasa como una objeción científica al diseño de inferencia en el campo de la biología. El diseño de inferencia no dice nada acerca de que el diseñador sea todo-bondadoso o todopoderoso. Poco antes del debate, yo estaba hablando con el filósofo de ciencia John Bloom, quien es un defensor del Diseño Inteligente, sobre el comentario de Ayala de que el diseño de la naturaleza es más compatible con los dioses de la antigua Grecia y Roma que con el Dios de la Biblia. John pensó por un momento y luego dijo, "Zeus hará. Zeus hará." En otras palabras, aún la inferencia de Zeus es un diseño de inferencia. ¡Caso cerrado!

En resumen, el argumento de Ayala fracasa como una objeción científica. Pero ¿qué tal como una objeción teológica? Así es como él lo presenta en su libro Darwin y el Diseño Inteligente. Él escribe: "el Diseño Inteligente implica atributos de un Dios que son incompatibles con el cristianismo" (p. x). Aquí Ayala está afirmando que el diseñador planteado por la inferencia científica no puede ser el Dios de la Biblia. Ahora bien, esto es, de hecho, una afirmación teológica importante, al menos para un cristiano, aunque un teísta que no está en la tradición judeo-cristiana no estaría perturbado por eso. En respuesta a esta objeción, el teólogo cristiano puede traer todos los recursos de su cosmovisión para argumentar que ninguna incompatibilidad que exista entre el Dios bíblico y el diseño en la naturaleza ha sido demostrada. El teólogo cristiano puede sugerir un número de maneras para reconciliar los defectos de la naturaleza y la crueldad con la existencia del Dios de la Biblia y así la carga de la prueba estará sobre Ayala para que demuestre que ninguna de estas teodiceas funciona.

Así que supongamos, por ejemplo, que el teólogo cristiano responde a esta objeción diciendo que Dios podría tener motivos independientes para diseñar un mundo con menos estructuras óptimas. La respuesta del Dr. Ayala es muy reveladora. Él admite que ese tipo de respuesta "podría tener validez teológica, pero que destruye el diseño inteligente como una hipótesis científica" porque hace que la hipótesis del diseño sea infalsificable (op. cit., P. 86). Él concluye, "El Diseño Inteligente como una explicación para la adaptación de los organismos podría ser teología (natural), como Paley diría, pero sea lo que sea, no es una hipótesis científica" (Ibíd.).

¡Pero espere un minuto! No era parte de la hipótesis del diseño que el diseñador es todo poderoso y todo-bondadoso. Así que negarle estos atributos al diseñador no haría nada para falsificar la hipótesis del diseño. Más bien, la manera de invalidar una inferencia de diseño en biología es mostrar que los criterios que Dembski propone para inferir diseño no se han cumplido.

Sólo Sólo cuando comenzamos a hablar de la teología cristiana es que los atributos de Dios de ser todopoderoso y todo-bondadoso entran en juego. Allí el reto es simplemente proporcionar algún relato consistente, el cual, de ser verdadero, demostraría que el Dios bíblico no es incompatible con los defectos y la crueldad de la naturaleza. La falsificación es irrelevante para el proyecto teológico. Al plantear objeciones teológicas a la inferencia de diseño, Ayala está confundiendo la ciencia con la religión. Él esta tratando algo que es un problema para la teología como si se tratara de un problema de la ciencia, lo cual es sólo confuso. Esto es irónico porque él declama en voz alta contra el diseño inteligente, nublando las fronteras entre la ciencia y la religión.

Entonces, ¿dónde deja eso a la objeción de Ayala? Como un problema científico esto es irrelevante. Como un problema teológico, él admite que es soluble. Así que su objeción es irrelevante o soluble, lo cual es simplemente decir que no es un problema.

Sin embargo, quiero decir algo más sobre el desafío teológico planteado por los defectos y la crueldad de la naturaleza.

En primer lugar, consideremos el problema de los defectos de diseño en la naturaleza. Hay un número de maneras que el teólogo cristiano puede responder con éxito a este problema. Él podría cuestionar la suposición de que estos supuestos defectos no son realmente defectos para nada. Tomemos, por ejemplo, la afirmación de que la colocación del nervio óptico en el ojo humano es imperfecto porque da lugar a una pequeña mancha ciega en nuestro campo visual. ¿Podría Dios haber tenido una buena razón biológica para esto al diseñar los ojos? ¡Por supuesto que sí! Como explica Michael Denton, la diferencia en la colocación del nervio óptico en el ojo humano, en comparación con los ojos cefalópodos se debe a la necesidad de mayor suministro de oxígeno para agudeza visual alta en los animales de sangre caliente. Según Denton, "En lugar de ser un caso de mala adaptación, la retina invertida es probablemente un elemento esencial en el diseño general del sistema visual de los vertebrados" (comunicación personal). Así que el supuesto defecto no resulta ser una falla en lo absoluto. Una y otra vez, hemos encontrado que lo que parecía ser a primera vista defectos de diseño, con un mayor entendimiento, no resultan ser defectos.

Pero supongamos que los defectos parecen ser reales y sugieren que algunas de sus características particulares sean el resultado de selección natural. ¡Muy bien! Dicha conclusión sería preocupante sólo para alguien que defiende una forma muy estricta del creacionismo especial, el cual sostiene que Dios creó todas las especies individuales, exactamente como están hoy. Pero incluso los creacionistas especiales, por lo general, no tienen dicha visión tan estricta. Por lo general, sostienen que los "tipos" creados por Dios en Génesis 1 se encontraban en el nivel biológico del orden o familia, y que la evolución se hizo cargo a partir de ahí. Así, por ejemplo, Dios creó el ancestro común de la familia Ursidae o la familia de los osos, la cual desde entonces ha evolucionado a ocho especies diferentes de osos.

No es de extrañarse, entonces, que el llamado "pulgar del Panda", a menudo se promocione como un defecto de diseño, debería haber evolucionado en una especie de oso, los Pandas. Y casi no hay necesidad de decir que los teólogos que no sostienen el creacionismo especial, pero que aceptan la tesis de la ascendencia común, no están sorprendidos en lo absoluto de que los organismos deben llevar el diseño impreso de sus antepasados. Muchos de los llamados defectos son sólo pistas de la ascendencia común. Así que no creo que los supuestos defectos de diseño son un problema teológico muy serio.

¿Qué, entonces, podemos decir de los comportamientos de los animales que nos parecen crueles y grotescos? Una vez más, esto puede ser un problema sólo para un teólogo que tiene una forma muy limitada del creacionismo especial. Pero los creacionistas más especiales aceptan la evolución dentro de las clases amplias o generales, que permite a los organismos cambiar. Por ejemplo, la perspectiva que generalmente se acepta entre los biólogos es que los patógenos, o bacteria que producen enfermedades, una vez fueron organismos de vida libre que evolucionaron hasta convertirse en parásitos patógenos. La secuenciación del genoma ha revelado que eso se trata de una especie de "devolución" caracterizada por una pérdida masiva de genes.

Por supuesto, esta apelación a la evolución limitada dentro de las clases generales, no aliviará el problema general del sufrimiento y la depredación de los animales. Pero esto es un problema teológico que también enfrenta la visión de Ayala. Ayala no parece darse cuenta de que la adopción de la evolución teísta sólo retrocede el problema un poco, ya que el evolucionista teísta tiene que afrontar ahora la pregunta, ¿por qué un Dios bueno y todopoderoso decidió crear vida por medio de un proceso tan lleno de dolor y de muerte como la evolución? Ayala parece estar extrañamente ajeno al hecho de que cuando el cita a David Hull, en el sentido de que "el Dios insinuado en la teoría evolutiva... es descuidado, derrochador, indiferente, casi diabólico" Hull está hablando del Dios de Ayala. ¡Lo que Ayala llama el "regalo" de Darwin para la ciencia y la religión parece que puede ser un caballo de Troya!

Así que los teólogos cristianos de todos los tipos tienen que hacer frente al desafío planteado por el dolor animal. Aquí los estudios recientes en biología han proporcionado información sorprendente, nuevas aclaraciones a este viejo problema. En su libro Sature Red in Tooth and Claw:Theism and the Problem of Animal Suffering (Naturaleza Roja de Diente y Garra: El Teísmo y el Problema del Sufrimiento de los Animales), Michael Murray distingue tres niveles en una jerarquía de dolor ascendente (se lee desde abajo hacia arriba):

Nivel 3: una conciencia de segundo orden que uno mismo está experimentando (2).

Nivel 2: un primer orden, la experiencia subjetiva del dolor.

Nivel 1: los estados neurales que portan información por estímulos nocivos resultando en un comportamiento aversivo.

Las arañas y los insectos - la clase de criaturas que más exponen los tipos de conducta mencionada por Ayala experimentan (1). Pero no hay razón alguna para atribuirles (2) a tales criaturas. Es plausible que ellas no sean seres sensibles con algún tipo de vida subjetiva e interior. Ese tipo de experiencia plausible no surge hasta que uno llega al nivel de los vertebrados en el reino animal. Pero a pesar de que los animales como perros, gatos y caballos experimentan dolor, sin embargo la evidencia es que ellos no experimentan el nivel (3), la conciencia de que están en dolor. Porque la conciencia de que uno mismo está en dolor requiere el tener auto-conciencia, la cual está centralizada en la corteza pre-frontal del cerebro—la parte del cerebro que no se encuentra en todos los animales, a excepción de los primates humanoides. Aunque, sorprendentemente, a pesar de que los animales podrían experimentan dolor, ellos no están conscientes de estar en dolor. Dios en Su misericordia ha aparentemente librado a los animales de estar concientes al dolor. Esto es un enorme alivio para nosotros los dueños de mascotas. Pues a pesar de que su perro o gato puede estar en dolor, realmente no está consciente de eso y por lo tanto, no sufre como lo haría usted si estuviera en dolor.

Esto también significa que los argumentos de Ayala basados en las llamada crueldad son culpables de cometer la falacia de antropomorfismo, que es atribuir sentimientos humanos a entidades no humanas. Esto es difícil de no hacer. Nosotros los seres humanos tenemos una tendencia inveterada a atribuir la acción personal a las criaturas no humanas e incluso a los objetos.

Hablamos a nuestras plantas en la casa, a nuestros autos, a nuestras computadoras. De hecho, algunos psicólogos cognitivos creen que esta tendencia está en realidad “alambrada” en el cerebro humano. Le llaman “Agencia Dispositiva de Detección de Híper-activos (ADDH).” Tratamos otras cosas, aún a los objetos inanimados, como si fueran agentes. Richard Dawkins, por ejemplo, ilustra esta tendencia al relatar la forma en que una vez se encontró maldiciendo su bicicleta porque no estaba funcionando correctamente. Cuando atribuimos agencia y conciencia de dolor a los animales, nosotros cometemos la falacia de antropomorfismo.

Ayala está, creo yo, consciente de eso porque sutilmente modifica su afirmación sobre la naturaleza siendo cruel diciendo, por ejemplo, "las interacciones de apareamiento... en algunos insectos... serían juzgadas como algo cruel y hasta sádica para los estándares humanos." Pero, por supuesto, es precisamente el punto de que es una falacia el juzgar el comportamiento de insectos por los estándares humanos.

Ciertas arañas e insectos son sólo cazadores voraces y se comerán hasta su propia especie si se acercan. Una posible pareja es, pues, también una posible comida. El llamar tal comportamiento cruel o sádico es antropomorfismo en su mayor grado. Las interacciones de esos organismos insensibles no tienen ningún significado más moral que un brazo robótico en una línea de montaje que realiza un agujero en el chasis e inserta un tornillo. ¡Pensar lo contrario es entrar en problema con ADDH!

Por supuesto, la pregunta sigue siendo para ambos (para Ayala y para mí), ¿por qué Dios creó un mundo que muestra un preludio evolutivo a la aparición del hombre? Sospecho que la respuesta a esa pregunta tiene que ver con los propósitos supremos de Dios para los seres humanos, para que la creación de un ecosistema donde agentes autónomos humanos pueden florecen y eligen sin coacción el aceptar o rechazar la oferta de Dios de la gracia salvadora y una relación personal con El mismo. Sin embargo, una discusión de estos asuntos teológicos aquí nos llevaría demasiado lejos (véase Philosophical Foundation for a Christian Worldview (Fundamentos Filosóficos para una Cosmovisión Cristiana), pp. 543ff.).

- William Lane Craig