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#459 ¿Los musulmanes y los cristianos adoran el mismo Dios?

November 21, 2015
P

Dr. Craig,

Gracias por su diligente trabajo para el reino de Dios. Espero que usted entienda y aprecie como su trabajo ha impactado la fe de un sinnúmero de personas a través del mundo. Mi pregunta tiene que ver con el concepto de Dios en el cristianismo, el islam y el judaísmo. Estoy seguro que usted ya sabe de la actual controversia sobre los comentarios titulado “el mismo Dios” del profesor en la Universidad Wheaton [en Illinois, Estados Unidos]. Como usted se puede imaginar, eso ha provocado una tormenta de debates entre teólogos, pastores y predicadores. Entiendo, por sus obras, que usted iría a decir que mientras los musulmanes y los cristianos pudieran adorar el mismo Dios histórico (el Dios de Abraham y de Moisés), el concepto de Dios de los musulmanes es fundamentalmente diferente (por favor corríjame si he malentendido su visión). Eso refuta la idea del “mismo Dios”, ya que en el propio núcleo, adoramos un Dios muy diferente incluso si las religiones comparten un trasfondo común.

Sin embargo, varias de las personas que han defendido el concepto del “mismo Dios” han traído el hecho de que los judíos niegan el concepto de la trinidad y de la deidad de Jesús, y aun así la mayoría de los cristianos dirían que los judíos y los cristianos adoran el mismo Dios. Estoy de acuerdo de que eso parece algo hipócrita. ¿Diría usted que los judíos y los cristianos adoran el mismo Dios incluso si la idea que ellos tienen de Dios (por ejemplo, de la trinidad) es fundamentalmente diferente? Si ellos niegan la trinidad, eso parecería ser suficiente de que hay una diferencia fundamental para decir que, de hecho, no adoramos el mismo Dios. Eso me parece el único argumento sólido para defender la idea del “mismo Dios” entre el islam y el cristianismo. Es decir que si aceptamos esto, entonces nosotros o tendríamos que decir que los cristianos, los judíos y los musulmanes adoran el mismo Dios o que todos adoramos un Dios totalmente diferente, independientemente del trasfondo histórico.

Atentamente,

Nathan

Estados Unidos

  • United States

Respuesta de Dr. Craig


R [

La pregunta de si los musulmanes y los cristianos adoran al mismo Dios plantea [quizás] una cantidad de dificultades filosóficas inesperadas, de modo que al final pienso que esa no es la pregunta correcta a hacer.

Consideremos, por ejemplo, el intento de mi amigo y colega Frank Beckwith de responder a esa pregunta [en inglés] (http://www.thecatholicthing.org/2015/12/17/do-muslims-and-christians-worship-the-same-god/). Beckwith trata de responder la pregunta recurriendo a la noción de la referencia. Él quiere proporcionar las condiciones bajo las cuales diferentes términos en singular (como los nombres propios) son correferentes (que se refieren a la misma cosa). Así que él pregunta, “¿Qué significa que dos términos se refieran a la misma cosa? Tomemos, por ejemplo, los nombres ‘Muhammad Alí’ y ‘Cassius Clay’. Aunque son términos diferentes, ellos se refieren a la misma cosa, ya que cada uno tiene propiedades idénticas”. Aquí Beckwith presenta una condición suficiente para que dos términos sean correferentes:

  1. Si los referentes de dos términos tienen propiedades idénticas, entonces los términos se refieren a la misma cosa.

Beckwith, entonces, aplica esa condición a los términos para Dios: “De modo que el hecho de que los cristianos puedan llamar a Dios ‘Yahweh [Jehová]’ y los musulmanes llamar a Dios ‘Alá’ no hacen ninguna diferencia si ambos ‘Dioses’ tienen propiedades diferentes”. Por lo tanto,

1*. Si los referentes de “Yahweh [Jehová]” y “Alá” tienen propiedades idénticas, entonces los términos se refieren a la misma cosa.

Como los musulmanes, al igual que los cristianos y los judíos, son teístas clásicos, Beckwith afirma que la condición suficiente para la correferencia se cumple.

Pero eso es demasiado rápido, ya que el obvio problema es que Yahweh y Alá no tienen las mismas propiedades. Sí, los musulmanes y los cristianos apoyan el teísmo clásico, un tipo de monoteísmo genérico. Pero el concepto islámico o musulmán de Dios y el concepto cristiano de Dios son muy diferentes. No es sólo que el cristianismo apoye el trinitarianismo con respecto a Dios y el islam el unitarianismo, sino que el concepto musulmán de Dios es, en sí, moralmente defectuoso, como yo he argumentado en mis debates con apologistas y teólogos musulmanes. El Dios de la Biblia es un Dios todo-amoroso, cuyo amor es universal, imparcial e incondicional, mientras que el Dios del islam no es todo-amoroso, sino que ama solamente a los musulmanes y, por eso, su amor es selectivo, parcial y condicional. Por lo tanto, la condición suficiente que se menciona en (1*) no se cumple.

De modo que Beckwith recurre a un fenómeno muy discutido por los filósofos del lenguaje, es decir, referirse con éxito a algo por medios de una descripción falsa. Por ejemplo, supongamos que miremos a una pareja caminando en el parque y, al observar el comportamiento de ellos, yo te digo, “su esposo es amable con ella”. Ambos entendemos de quien estamos hablando. Sin embargo, supongamos que tú sepas que el hombre con quien ella camina, en efecto, no es su esposo y que su esposo es rudo y malo con ella. En ese caso, yo he dicho algo verdadero del hombre a quien yo tenía la intención de referirme, a pesar de que mi declaración es literalmente false. Así que Beckwith dice, “el hecho que uno pudiera tener un conocimiento incompleto o sostener una creencia falsa sobre otra persona—ya sea humana o divina—no quiere decir que alguien que tenga un conocimiento mejor o más verdadero acerca de esa persona no esté pensando sobre la misma persona”.

¡Concedido; pero eso no implica que en todos los casos que involucren una descripción falsa, ellos estén pensando de la misma persona! En algunos casos, los conceptos de ellos pudieran ser tan fundamente diferentes que sus términos no son correferentes. Tomemos el propio ejemplo de Beckwith del Nacimiento Virginal y de la Inmaculada Concepción. Imaginémonos a un protestante ignorante que piense que esos términos se refieren a la misma cosa, es decir, a Jesús naciendo de una virgen. Esa persona pudiera decir que él y el católico creen en la misma cosa, con excepción de que el católico simplemente utiliza un término diferente para Jesús naciendo de una virgen. Supongamos que él descubra que cuando los católicos utilizan el término “Concepción Inmaculada”, ellos se están refiriendo a María naciendo/siendo concebida sin pecado original. ¿Seguiría ese protestante, ahora, diciendo que él y el católico se refieren a la misma cosa con los respectivos términos? No, ahora él diría que el católico se está refiriendo a algo diferente, ya que él y el católico tienen conceptos diferentes de a qué se refieren esos términos.

Entonces, ¿Qué hay del Dios de la Biblia y el Dios del Corán? ¿Es este simplemente un caso de referirse al mismo Dios bajo una descripción falsa o de referirse a dos deidades diferentes?

El problema es que Beckwith no nos ha proporcionado las condiciones necesarias y suficientes para que los términos sean correferentes. Él no nos ha dicho cuales condiciones deben cumplirse para que los dos términos sean correferentes. Así que su argumento de que “Yahweh” y “Alá” sean correferentes (a pesar de los diferentes conceptos de Dios implicados) no pasa y su artículo termina muy de repente.

Esto es sólo el comienzo de las dificultades. Un giro adicional es que “adorar a x” es lo que los filósofos llama un contexto “intensional” (lo opuesto a “extensional”), donde el término “x” no necesita referirse a nada (como por ejemplo, “Manuel adora a Zeus”).[1] Un contexto intensional que correfiera con los términos no puede ser sustituido sin que tenga un impacto sobre el valor de verdad de la frase (oración). Por ejemplo, aunque “Júpiter” pudiera referirse al propio dios “Zeus”, aun así Manuel, un griego, no adora a Júpiter y pudiera que nunca haya escuchado del dios romano. De modo que uno no puede decir que Abdul, un musulmán, adora a Yahweh, incluso si “Yahweh” y “Alá” son términos correferentes.

En vista de estas dificultades, prefiero evitar los problemas de referencia por completo al preguntarle, en vez, sobre los conceptos islámicos y cristianos de Dios. Las maneras de concebir a Dios en el cristianismo y el islam son tan fundamentalmente diferentes que ellos no son el mismo Dios. Miroslav Volf, un teólogo evangélico quien, al igual que Beckwith, defiende la afirmación de que los musulmanes y los cristianos adoran el mismo Dios, reconoce,

Además de refutar la trinidad y la encarnación, los musulmanes también refutan la afirmación cristiana de que Dios es amor—un amor incondicional e indiscriminado. No hay afirmación en el islam de que Dios ‘justifica al impío’ y no hay ningún mandamiento de amar a nuestros enemigos. Pero esas son afirmaciones claves de la fe cristiana. Saquémosle a la fe cristiana la redención del impío y el amor hacia el enemigo y terminaríamos teniendo algo que no es el cristianismo [literalmente, le quitaríamos el cristianismo].

Yo deseo que las personas que insisten en que los cristianos adoran un Dios totalmente diferente al de los musulmanes se aferraran a esta diferencia: de que en vez de querer ‘terminar’ con los musulmanes que ellos consideran ser sus enemigos en el nombre de Dios, ellos procuren recibirlos en el nombre de Cristo. Si ellos hicieran eso, ellos necesitarían demostrar de cómo la lucha en contra de sus enemigos es una manera de amarlos—un argumento que muchos de los grandes teólogos del pasado estaban dispuestos a hacer [en inglés] (https://www.washingtonpost.com/news/acts-of-faith/wp/2015/12/16/do-muslims-and-christians-worship-the-same-god-college-suspends-professor-who-said-yes/).

Volf discierne de una manera correcta cuán moralmente defectuoso es el concepto islámico de Dios. Yo, por un lado, he recalcado este punto, como él recomienda, en mis debates con pensadores musulmanes. Pero no los considero, como pobremente sugiera Volf, como enemigos. Ellos han sido engañados por Satanás, quien aquí es el verdadero enemigo. Una forma de amar a los musulmanes es explicando nuestras diferencias con honestidad, en vez de ocultarlas en diálogos interreligiosos y argumentando a favor de nuestro punto de vista, tal como lo hicieron los grandes teólogos en el pasado. He encontrado que al tomar ese enfoque nos ganamos el respecto y hasta la admiración de los musulmanes.

Un punto final: ¿Qué hay de los conceptos judíos y cristianos de Dios? ¿Son ellos tan diferentes que no son el mismo Dios? Eso depende de tu perspectiva. El cristiano no rechaza el concepto judío de Dios de la misma manera que el musulmán rechaza el concepto cristiano de Dios. El cristiano encuentra el mismo Dios del Antiguo Testamente más revelado en el Nuevo Testamento y busca anticipaciones del Hijo y del Espíritu en el Antiguo Testamento. Por contraste, el musulmán explícitamente odia el concepto de Dios que se encuentra en el Nuevo Testamento.

Sin embargo, si yo fuese un judío ortodoxo, entonces yo diría que los cristianos tienen un concepto diferente de Dios y que están adorando un Dios diferente. Si yo fuese un judío ortodoxo, consideraría el Dios cristiano como un Dios diferente. Mira como ciertos judíos trataron al apóstol Pablo. Ellos le consideraban ser un hereje y le perseguían de ciudad en ciudad por todo el Mediterráneo con la intención de matarlo. Con el tiempo, los cristianos fueron expulsados de la sinagoga. Una vez la doctrina de la trinidad surgió entre los primeros padres eclesiásticos, la ruptura con el judaísmo (desde una perspectiva judía) se hizo irreconciliable.

Por lo tanto, si se puede decir que los musulmanes y los cristianos adoran el mismo Dios no es la pregunta pertinente. La pregunta es: ¿Cuál concepto de Dios es verdadero?



[1] Por esa razón, no deberíamos decir que los musulmanes son idólatras porque ellos no adoran al Dios verdadero, sino que Alá no tiene ningún referente en el mundo real. Lo que ellos adoran simplemente no existe, tal como Zeus no existe.

- William Lane Craig