#380 Los Argumentos Ontológicos “Bizarros”
November 22, 2014Hola Dr. Craig,
Soy un agnóstico, estudiante de licenciatura de filosofía, y por alguna razón me encuentro la idea de la necesidad divina particularmente interesante. Me pregunto si usted pudiera responder a la segunda pregunta/argumento.
Cuando pienso del concepto de Dios—un ser máximamente grande—parece claro que Dios (si es que existe) existe de manera necesaria. De modo que si Dios existe en el mundo real, entonces, por definición, no existe ningún mundo posible en el cual Dios no exista. Pero el problema es este: parece haber un número casi infinito de mundos posibles en el cual Dios no existe. Aquí estoy pensando de un mundo que consiste de nada más que un solo (mundo) mereológico sencillo, quizás parado inmovible o flotando a través de un espacio finito. Dicho mundo es eminentemente concebible y no viola o quebranta ningún principio metafísico que yo sepa. Uno pudiera construir un argumento sencillo como el siguiente:
1) Si Dios existe en el mundo real, no existe ningún mundo posible en el cual Dios no exista (este es meramente una declaración de la necesidad de Dios).
2) Pero existe un mundo posible en el cual Dios no existe.
3) Dios no existe en el mundo real.
Ahora bien, este argumento mío (a pesar de que seguramente no soy el primero en pensar de él) parece como un inverso brusco de los Argumentos Ontológicos Modales, los cuales pretenden demostrar que si la existencia de Dios es tan siquiera posible metafísicamente, entonces Dios debe existir. La idea en eso, por supuesto, es que si hay un mundo posible en el que Dios existe y si Dios es un ser necesario, entonces Dios existe en todos los mundos posibles, incluyendo el mundo real.
Para aceptar el Argumento Ontológico Modal, usted tiene que aceptar que:
1) La existencia de Dios es posible.
2) No hay ni un solo mundo posible, en toda la gran, gran variedad de mundos posibles, en el cual Dios no existe.
Para aceptar mi argumento, usted tiene que aceptar que:
1) Hay un solo mundo posible, en toda la gran, gran variedad de mundos posibles, en el cual Dios no existe (y eso, por supuesto, implica que la existencia de Dios es imposible, pero uno no necesita aceptar eso como una premisa del argumento).
Intuitivamente, mi argumento parece estar en tierra más sólida. Lo encuentro más fácil aceptar que hay un solo mundo posible sin Dios de que Dios sea posible y, por lo tanto, existe en todos los mundos posibles (Esto, en especial, cuando considero el tipo de ser que es Dios). El Argumento Ontológico Modal a favor del teísmo requiere que este ser personal inmaterial con todos estos poderes extremos exista en todos los mundos posibles. Todo lo que necesito para que mi argumento se levante del piso es de que haya un mundo metafísicamente posible sin este ser personal inmaterial de inmenso poder. Otra vez, en lo intuitivo, mi argumento parece estar en tierra más sólida.
Por favor, déjeme saber lo que usted piensa y si me he equivocado en algún lado. Gracias, Dr. Craig.
Robert
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Se admite que es muy difícil para el teísta proporcionar alguna prueba para la premisa clave en el argumento ontológico, es decir
Es posible que un ser (también conocido como Dios) máximamente grande existe.
Por esa razón, Plantinga inicialmente pensó, por lo menos, que el argumento (a pesar de ser sólido) no es “una pieza exitosa de la teología natural”. Sin embargo, Plantiga correctamente insistió en que el argumento sí demuestra que la creencia en la existencia de Dios es perfectamente racional, ya que la persona que acepta la premisa (1) está siendo completamente razonable en sus juicios modales. Pienso que eso cuenta como un éxito en justificar una “fe razonable”. Por esa razón, regularmente se lo dejo a mi audiencia de simplemente responder la pregunta: “¿Piensa usted que es posible que Dios exista?” El concepto de la grandeza máxima o de un ser máximamente grande (un ser que sea omnipotente, omnisciente y omni-benevolente en todos los mundos posibles) parece perfectamente coherente y, por lo tanto, posible.
Ahora bien, muchas personas han intentado ofrecer argumentos ontológicos reversos (lo que pudiéramos llamar argumentos “Bizarro” nombrados así por el Doppelgänger o el doble de Superman) para socavar la justificación intuitiva de uno para creer en la premisa (1). Tú puedes recurrir a cualquier tipo de mundo en el cual Dios no exista, ya sea éste un mundo con nada en él, o con una sola partícula, como el que tú sugieres, o un mundo con muchas partículas, estrellas, planetas y una colección de cosas. Siempre y cuando alguien estipula que solamente dichas cosas existen, uno elimina a Dios y, por lo tanto, elimina a la grandeza máxima.
Pienso que el problema con todos esos argumentos ontológicos Bizarros es que tu segunda premisa
2) Pero existe un mundo posible en el cual Dios no existe
incurre una petición de principio al suponer que el concepto de la grandeza máxima es incoherente. Sólo porque nos podemos imaginar un mundo en el cual exista una sola partícula (o cualquier cosa), no nos da ninguna razón para pensar que dicho mundo sea metafísicamente posible. Esos escenarios son, como si lo fueran, simplemente cuadros con un título debajo de ellos que dice “Mundo en el cual Solamente Existe una Sola Partícula”. El hecho de que yo me pueda imaginar y etiquetar esos cuadros no me da ninguna razón para declararlos como metafísicamente posibles. Para hacer eso, tú tienes que saber primero que la grandeza máxima es imposible.
Ahora, tú pudieras pensar, “pero ¿no está el teísta en la misma situación? ya que para él saber que es posible que un ser máximamente grande existe, debe presuponer o saber primero que es imposible que solamente existe una partícula”. ¡Para nada! La confianza teísta en la premisa (1) está basada en la coherencia intuitiva de la grandeza máxima, considerada por sí misma. Él, entonces, infiere que un mundo con solamente una partícula o cualquier cosa es imposible. Es una conclusión del (y no una presuposición del) argumento ontológico. Por contraste, la objeción “bizarro” está basada, no en la posibilidad ciertamente intuitiva de una partícula (por decir, un quark o un bosón), considerada por sí misma, sino que más bien está basada en la especulación de un mundo que consiste totalmente de dicha partícula. La posibilidad de esa especulación no es dada a ti por la posibilidad de la partícula misma sino que requiere la incoherencia de la grandeza máxima.
Robert, me parece a mí que tú erróneamente piensas de que la posibilidad metafísica de los mundos tiene que ver con las consideraciones de la probabilidad: ¿No hay por lo menos “un solo mundo posible, en toda la gran, gran variedad de mundos posibles, en el cual Dios no existe?” Tú pareces pensar de la posibilidad metafísica como una lotería: ¡de todas las posibilidades, seguramente que en una de ellas sólo una partícula existiría! Estoy está equivocado. Yo podría, con igual justicia, decir que de toda la gran variedad de mundos posibles seguramente un ser máximamente grande existiría en uno de ellos. ¡Pero entonces, Él existe en todos ellos! El punto es que tú no puedes evaluar la posibilidad metafísica de la grandeza máxima basándote en las distribuciones aleatorias.
Otra vez, pareces pensar de la posibilidad metafísica como un asunto de simplicidad o de economía ontológica. Piensas que tu objeción está en tierra más sólida porque “Todo lo que necesito para mi argumento se levante del piso es de que haya un mundo metafísicamente posible sin este ser personal inmaterial de inmenso poder”. Esa no es una razón para creer que tu mundo imaginado sea posible y que la grandeza máxima sea incoherente. Queremos de parte del objetor alguna razón para pensar que es imposible que un “ser personal inmaterial con todos estos poderes extremos existe en todos los mundos posibles”. De otra manera, no tenemos ninguna razón para pensar que el mundo especulado por el objetor sea realmente posible.
Y no nos olvidemos de los demás argumentos teístas, los cuales nos dan bases para pensar que esa especulación es imposible. Por ejemplo, el argumento cosmológico de Leibniz insinuaría que un mundo que consiste de una sola partícula es metafísicamente imposible, ya que, entonces, no hay explicación del porqué existe la partícula en lugar de nada. De igual manera, el argumento moral nos da un ser personal, metafísicamente necesario como la base de las verdades morales necesarias, lo cual implica que ese mundo moralmente neutral, como tu mundo de una sola partícula, no es posible. Esos argumentos sirven para reforzar nuestras intuiciones modales acerca de la posibilidad metafísica de un ser máximamente grande. Por lo tanto, el argumento ontológico es mejor considerado como simplemente un alambre en una valla metálica que constituye el caso acumulativo a favor del teísmo.
- William Lane Craig