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#95 La Violencia y la Conciencia Cristiana

March 22, 2012
P

Estimado Dr. Lane Craig,

¿Está bien que como una forma de entretenimiento un cristiano juegue juegos o mire programas que contengan violencia? Debo confesar que me gustan las películas que tengan violencia como el Gladiador y los juegos como El Huésped Maldito. El medio de entretenimiento en cuestión es violento, pero me consuelo con el hecho de que el medio mencionado se trata del bien triunfando sobre el mal. ¿Es eso ético o estoy solamente tratando de obtener lo que deseo?

Josh

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Josh, sospecho que así como el sapo que se hierve vivo poco a poco en agua hirviente, usted ha absorbido inconscientemente las costumbres degradadas de nuestra cultura y no ha sido suficientemente crítico como cristiano. Pablo aconseja a los filipenses: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4.8). ¿Se puede usted imaginar a los cristianos del Nuevo Testamento disfrutando la violencia como un entretenimiento?

Se me hace interesante que usted mencione el “Gladiador” ya que sabemos la actitud de los Padres de la Iglesia primitiva hacia los espectáculos en los coliseos romanos: ellos eran constantes en sus denuncias de los espectáculos violentos (como ejemplo, puede ver a Tertuliano Sobre los Espectáculos). Ahora bien, por supuesto que hay una gran diferencia entre los hombres y los animales que eran realmente asesinados como se hacían en esos espectáculos y la mera presentación de dicha violencia en la pantalla, donde todo sabemos que es meramente ficción. Pero creo que los Padres hubieran estado muy perplejos con nuestro entretenimiento de ver tanta sangre en términos tan realista como lo hacen aparentar tan indistinguible de la realidad. El apuro que sienten algunas personas de ver violencia en la pantalla muestra que están entrando en el mundo de la ficción y que están experimentando la sórdida emoción de la violencia.

Yo estoy turbado por como yo mismo me he acostumbrado a mucha de esa violencia gráfica. Me acuerdo cuando era niño que veía películas a blanco y negro hechas durante los años 1950 en la que la violencia en la pantalla casi no existía. Por el contrario, lo que usted veía era dos sombras en la pared con una (supuesta) voz de uno de los hombres rogando, “¡No!, ¡No! ¡No dispare!” Y luego se escuchaba un disparo y una de las sombras caía al suelo. Me acuerdo lo espantado que estuve por esas escenas. Hoy esas escenas parecen cómicas. Siento haber perdido esa inocencia de mi niñez y que ya no siento lo horrible que una vez me sentía. En las películas de hoy, no nos conformamos sin no hay una escena que no tenga una victima haciendo un baile macabro de muerte mientras está siendo acribillado con balas de una metralleta. Dicho “entretenimiento” apela a la peor de nuestra naturaleza animal y no nos edifica moralmente.

No es suficiente decir que uno disfruta ese tipo de entretenimiento. Cada hombre de “sangre roja” disfrutaría, a un nivel, películas con contexto explicito sexual, pero eso no es una justificación para desobedecer las advertencias de la Biblia acerca de mantener nuestro pensamiento puro. Tampoco es suficiente racionalizar dicho entretenimiento porque al final el bien vence al mal. Los medios no justifican el fin o nada se podría justificar de esa manera. Si usted necesita justificar sus impulsos agresivos, ¿por qué no mirar deportes como el fútbol americano, que tiene mucha violencia, pero que tiene reglas para proteger a los participantes y no es violencia por sí misma?

Sé que algunas de las tramas de las películas requieren violencia. Pero hay maneras prudentes de manejar eso. Lo que encuentro alarmante es el complacerse con la representación gráfica de la violencia, un deleite morboso que se encuentra en disparar, cortar, desmembrar, torturar, y así sucesivamente. Como cristiano yo creo que en el momento que vemos una “R” en la clasificación de la película, estamos en la gran mayoría de los casos bien-advertidos para quedarnos en casa y no ir al cine.

- William Lane Craig