#94 La Clasificación de los Objetos Inmateriales
March 22, 2012Estimado Dr. Craig,
¡Gracias por todo su trabajo! Yo, como muchos otros, me he beneficiado mucho del tiempo y del esfuerzo que usted dedica en sus áreas de estudio. Mi pregunta tiene que ver con la clasificación de los objetos inmateriales. Siempre he estado interesado en eso, pero nunca he visto mucho que se haya escrito sobre el tema ya sea de parte de la apologética cristiana o de los escritos de la corriente secular. Entiendo que los objetos abstractos es una de las áreas actuales de investigación, la cual usted define como entidades que no tienen un lugar en el tiempo o en el espacio pero que sin embargo son cosas reales que no están en relaciones causales.
Lo que realmente quiero saber es de cómo deberíamos clasificar algunas entidades inmateriales que no encajan esa definición. Por ejemplo, ¿qué dice usted de los objetos inmateriales que no son causalmente impotentes? Aquí estoy pensando en específico de las leyes científicas. Me acuerdo que desde muy joven se me dijo que la ciencia no puede explicar las leyes científicas y pensar lo chistoso que era eso. O ¿qué se puede decir de una cantidad como de información, con la que interactuamos todo el tiempo? La misma información se puede transmitir por muchos medios diferentes y aún permanece sin ser afectada por el medio mismo de modo que parece ser inmaterial, pero ¿es eso causalmente decadente?
¿Clasificaría usted algo como la belleza como un objeto abstracto a pesar del hecho de que parece ser ambos objetiva y subjetiva?
Observe que usted no define los valores morales como objetos abstractos, sino como parte del carácter de Dios. En la Pregunta # 66, usted dice:
‘En el caso del argumento moral, el concepto de Dios que se involucra en el argumento es ese de un ser personal, ya que los valores morales, si existen, residen en las personas y no en las cosas inanimadas, y como sólo un ser personal puede ser una fuente de un deber moral al emitir mandatos a nosotros.’
Me parece claro que los valores morales poseen una calidad personal que otros objetos inmateriales no poseen. Pero entonces así también lo poseen otras las entidades como el amor, la lealtad y la justicia, de modo que ¿describiría usted esos como objetos abstractos o no?
¿Cómo explicaría usted su enunciado en la pregunta 66 a una persona que no crea en Dios pero esté de acuerdo de que la moralidad es objetiva, que cree que ella existe sólo como objeto abstracto, así como las leyes de la lógica matemática?
Le agradecería sus pensamientos,
Jon
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Jon, gracias por su pregunta tan intelectualmente estimulante. Ya que la realidad de los objetos abstractos y de la aseidad divina es el enfoque de mi investigación actual, con mucha alegría tomo esta pregunta.
En primer lugar, necesito corregir lo que usted dijo acerca de la manera que defino los objetos abstractos a diferencia de los objetos concretos. No creo que los objetos abstractos, si existen, son “entidades que no tienen un lugar en el tiempo o el espacio.” En mi capítulo sobre creatio ex nihilo y los objetos abstractos en el libro Creation out of Nothing (Creación de la Nada) publicado por Baker en el 2004, yo argumento que, al contrario, algunos objetos abstractos, si es que existen, en efecto existen ambos en el tiempo y/o en el espacio. Esta espantosa conclusión parece evidente desde una consideración de ciertas clases de objetos abstractos.
Por ejemplo, consideremos las proposiciones (el contenido de la información expresada por oraciones). Las proposiciones expresadas por muchas oraciones declarativas tienen propiedades contingentes, como ser verdadero o ser falso. Muchos filósofos dicen que las proposiciones, diferentes a las oraciones, tienen tiempos verbales y de esa manera tienen sus valores de verdad inmutablemente, aún si son de forma contingente. Por lo tanto, las proposiciones existen más allá del espacio y del tiempo. Sin embargo, otros filósofos no están de acuerdo, cuando argumentan que las proposiciones expresadas por oraciones temporalizadas (con tiempo verbal) pueden cambiar su valor de verdad. Por ejemplo, la proposición expresada por la oracion “George W. Bush es el presidente de los Estados Unidos” era verdadera durante el 2008 pero se hizo falsa en enero del 2009 con la inauguración presidencial de Obama. Por lo tanto, dichas proposiciones no son inmutables y deben existir en el tiempo y no en el espacio.
Otra vez, consideremos las propiedades. Las propiedades plantean la antigua disputa concerniente a lo que los pensadores medievales llamaron “universales”. Ya que a diferencia de los particulares, las propiedades no parecen estar limitadas a un lugar específico. Por ejemplo, si tenemos dos pelotas específicas que existen en el mismo tiempo, cada una de ella ocupa un lugar espacial distinto. Si ellas ocuparan exactamente los mismos puntos espacio-tiempos, entonces tendriamos, no dos pelotas sino una. Pero las propiedades parecen ser diferentes. De modo que supongamos que las dos pelotas tengan la misma forma. En ese caso cada una de ellas tendrían la misma propiedad, es decir, que serían esféricas. No se podría decir que ellas tienen diferentes propiedades en ese respecto, o que ellas diferirían en la forma, lo cual ex hipotesi ellas no existen. Por lo tanto, la misma propiedad existe al mismo tiempo en dos lugares espacial distintos. Además, la propiedad existe totalmente en esos dos lugares de manera simultánea. Eso es precisamente por qué se les llaman “universales” a las propiedades. Si ellas realmente existen, ellas tienen, por lo menos en la cuenta usual, la propiedad extraña de existir completamente en dos lugares distintos a la misma vez. Pero en ese caso, las propiedades en efecto parecen existir en el espacio y en el tiempo.
Aún si tratamos de evitar esa conclusión al decir que las propiedades mismas no son espacio-temporales, pero que sus instancias están en el espacio y el tiempo, estamos aún abrumados con decir que las proposiciones pueden adquirir y perder la propiedad de ser ejemplificada. En otra palabra, ellas son mutables con respecto a la ejemplificación, no sólo como las proposiciones pueden ser con respecto al valor de verdad. Por lo tanto, las propiedades también parecen ser entidades temporales.
Lo que me he dado cuenta desde que escribí ese capítulo es que, aún más sorprendente, algunos objetos abstractos, si es que existen, existen no sólo en el tiempo y el espacio sino también de forma contingente. Consideremos, por ejemplo, el ecuador o el centro de la masa del sistema solar. El ecuador tiene propiedades como una longitud específica y aún claramente no es un objeto físico. Si existe dicha cosa como el ecuador, es una entidad abstracta. Aún existe en ambos el tiempo y el espacio. ¡Usted puede realmente cruzar el ecuador! ¡Usted puede pasar por encima de este objeto abstracto! El centro de la masa del sistema solar es un punto que se está desplazando en el espacio y por lo tanto es espacio-temporal. Este es un objeto abstracto, el cual usted podría literalmente sostener en el cuenco de la mano—aunque sólo por un momento, ya que rápidamente pasaría a través de la mano mientras se mueve. Si ni la tierra ni el sistema solar existieran, entonces tampoco el ecuador ni el centro de la masa del sistema solar existieran, de modo que esos objetos abstractos existen meramente de manera contingente.
O tomemos los personajes ficticios o las composiciones musicales. Como explico en la Pregunta # 9 en los Archivos de Preguntas y Respuestas, si ellos existen como objetos abstractos y son productos de la creación humana, como piensan algunos filósofos, ellos también existen de manera contingente y temporal, ya que ellos comienzan a existir.
Por lo tanto, plausiblemente no podemos incluir en nuestra definición de objetos abstractos el que ellos no son espacio-temporales. Al contrario, como explico en el libro Creation out of Nothing (Creación de la Nada), lo que distingue a los objetos abstractos de los concretos es que los objetos abstractos, si es que existen, son esencialmente-causalmente impotentes, es decir, que no pueden estar en relaciones causales. Su impotencia esencial causal sirve para distinguir los objetos abstractos de las entidades que por casualidad están causalmente aisladas en nuestro mundo pero que pudieron haber tenido efectos, y aisladas de Dios, quien se pudo haber abstenido de crearlas y de esa forma no habían estado en ninguna relación causal, si Él lo hubiera deseado así.
De modo que en respuesta a la pregunta que usted hace, los objetos inmateriales, los cuales no son casualmente decadentes, son objetos concretos. Dios, los ángeles y el alma serían ejemplos principales. Pero yo no clasificaría las leyes científicas como casualmente potentes y por lo tanto, como objetos concretos. Las leyes científicas mismas no causan nada. Si ellas realmente existen, son proposiciones de algún tipo, las cuales son como los objetos abstractos. Ellas describen las causas del universo, pero ellas mismas no son causas. De igual manera, la información parece ser idéntica a las proposiciones.
La belleza parece ser una propiedad y por lo tanto, un objeto abstracto (si es que dichos objetos existen).
En la teoría ética que yo he defendido, los valores morales no son objetos abstractos, sino Dios mismo es el paradigma del Bien (véase la Pregunta # 59 en los Archivos de Pregunta y Respuesta). De una manera análoga, un metro se definía tradicionalmente como una longitud abstracta, pero se definía como la longitud de la barra del metro en la Oficina Internacional de Pesas y Medidas en París. La barra de metro sirvió como el paradigma concreto de un metro. Al menos que usted responda que la longitud de la barra de metro de París es una propiedad y por lo tanto un objeto abstracto, yo debería decir que presupongo alguna cuenta nominalista de propiedades, según la cual, mientras Dios es amoroso, no hay un objeto abstracto llamado “amorosidad” a la que Dios está en la relación extraña de ejemplificación. De manera similar, aunque Dios es justo y leal, no hay ningún objeto llamado Justicia y Lealtad a la que Dios está en alguna relación de ejemplificación.
¿Qué yo le diría a “una persona que no crea en Dios pero esté de acuerdo de que la moralidad es objetiva, que cree que ella existe sólo como objeto abstracto, así como las leyes de la lógica matemática?” En mi libro, Reasonable Faith (Fe Racional), tercera edicion y publicado por Crossway en el 2008, le llamo “Platonismo Ateo Moral” a esa visión y planteo tres objeciones a ella.
En primer lugar, es difícil hasta entender esa visión. ¿Qué significa, por ejemplo, que el valor moral Justicia simplemente existe? Es difícil saber que concluir de eso. Está claro que quería decir cuando se decía que una persona era justa, pero es desconcertante cuando se dice que en ausencia de una persona, la justicia existe por sí. Los valores morales parecen existir como propiedades de las personas y no como mera abstracciones—o de todo modo, es difícil saber lo que se toma para que un valor moral exista como una mera abstracción. Curiosamente, como el objeto abstracto Justicia no es en sí justo (justo así como la Rapidez no es rápido ni la Holgazanería no es holgazán), parecería seguir que en ausencia de alguna persona la justicia no existe—lo que parece contradecir la hipótesis. Los platónicos del ateísmo moral parecen estar carente de un fundamento adecuado en realidad para los valores morales sino que solamente los deja flotando de una manera ininteligible.
En segundo lugar, la naturaleza del deber o la obligación moral parece incompartible con el Platonismo Moral Ateo. Supongamos sólo como hipótesis que los valores morales sí existen independientemente de Dios. Supongamos que los valores como la Misericordia, Justicia, Amor, Paciencia y así sucesivamente existen. ¿Cómo resulta eso una obligación moral para mí? ¿Por qué tendría yo un deber moral, por ejemplo, para ser misericordioso? ¿Quién o qué pone dicha obligación sobre mí? En esa visión, los vicios morales como la Avaricia, el Odio, y el Egoismo tambien se supone que existen como objetos abstractos. ¿Por qué estoy obligado a alinear mi vida con un conjunto de esos objetos que existen abstractamente en lugar de cualquier otro conjunto? En contraste, el teísmo proporciona una base plausible para el deber moral en la voluntad o los mandamientos divinos.
En tercer lugar, es fantásticamente improbable de que ese tipo de criaturas surgirían del proceso ciego evolutivo que corresponde a la esfera de los valores morales que existen abstractamente. Esto parece ser una coincidencia completamente increíble cuando lo pensamos. Es casi como si la esfera moral sabía que íbamos a llegar (a existir). Es mucho más plausible considerar ambos la esfera natural y la esfera moral como que están bajo la hegemonía de un Creador divino y Emisor de la ley que considerar que esas dos órdenes completamente independientes de la realidad surgieron por casualidad.
Por esas razones, encuentro que una teoría de mandamiento divino de las éticas es la teoría moral más adecuada.
- William Lane Craig