English Site
back
5 / 06

#550 La teoría “Christus victor” de la expiación

January 08, 2018
P

Señor Craig,

Muchas gracias por su ministerio. Él me ha sido de mucha ayuda para profundizar mi comprensión de por qué nosotros, como cristianos, creemos en lo que creemos. Soy cristiano ortodoxo y, aunque en nuestra tradición la razón toma un segundo lugar a la experiencia de lo divino por medio de las buenas obras de un amor incondicional, me he beneficiado inmensamente de su trabajo cuando me involucro en conversaciones con quien no necesariamente esté abierto a las afirmaciones de la experiencia. Me gustaría saber lo que usted piensa de la teoría "Christus victor" de la expiación. He descubierto que es un buen resumen de lo que he escuchado a lo largo de toda mi vida en la iglesia. Lo que más me sorprende, sin embargo, es el obvio contraste entre "continuidad legal y discontinuidad divina" de la teoría de la sustitución penal y entre "discontinuidad legal y continuidad divina" de Christus victor. ¿Cuál es su opinión? Gracias.

Igor

Estados Unidos

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Me he quedado sorprendido con la cantidad de veces que esta pregunta ha surgido últimamente. Aunque el teólogo sueco Gustav Aulèn defendió a mediados del siglo XX que los Padres de la Iglesia y Lutero eran devotos a la llamada teoría de Christus Victor,[1] las afirmaciones de Aulèn sucumbieron a la crítica. La verdad es que los Padres de la Iglesia reflejaban la amplia diversidad de temas que se encuentran en el Nuevo Testamento en cuanto a la expiación de Cristo. Temas como el rescate, el sacrificio, sufrimiento sustitutivo, ejemplo moral, y así sucesivamente.[2] Consideremos, por ejemplo, la siguiente declaración de Eusebio:

el Cordero de Dios [...] fue castigado en nuestro lugar y sufrió una pena que no debía, sino que nosotros debíamos a causa de la multitud de nuestros pecados; así que él se convirtió en la causa del perdón de nuestros pecados, porque recibió la muerte por nosotros y transfirió para sí mismo los azotes, insultos y la deshonra que nosotros debíamos, atrayendo para sí la debida maldición, convirtiéndose en maldición por nosotros. ¿Y qué es eso, sino el precio por nuestras almas? Así, el oráculo dice a nuestro respecto: ‘Por su llaga, fuimos curados’, y ‘fue entregado por causa de nuestras transgresiones’ […] (Demostración Evangélica 10.1)

Aquí vemos una combinación de sacrificio, rescate y sustitución penal. Sentimientos parecidos a esos fueron expresados ​​por Orígenes, Cirilo de Jerusalén, Juan Crisóstomo, Cirilo de Alejandría entre otros.

Alguien encuentra también entre los Padres el énfasis en la gran victoria de Cristo. La teoría de Christus Victor de la expiación enfatiza el triunfo de Cristo sobre Satanás y su acto de liberarnos del cautiverio del pecado y de la corrupción. La cuestión es exactamente de cómo se realizó eso. Algunos Padres de la Iglesia, como Orígenes y Gregorio de Nisa, defendían una teoría de rescate según la cual la vida de Cristo fue un rescate pagado a Satanás para liberarnos. Otros Padres de la Iglesia, como Agustín, pensaban que Satanás fue engañado para atacar a Cristo (sobre el cual él no tenía derechos) con el fin de que perdiera sus derechos sobre aquello que pertenecía a Cristo. Aún otros Padres de la Iglesia, como Ireneo y Atanasio, enfatizaban la encarnación, el acto de Cristo de asumir nuestra humanidad, como el medio por el cual la muerte y la corrupción fueron vencidas.

En resumen, el enfoque de Christus Victor no nos dice cómo se realizó la expiación. De hecho, es fácil simpatizar con la queja de Albrecht Ritschl de que ella no es ni siquiera una teoría de la expiación, ya que no nos dice nada sobre cómo la muerte de Cristo sirvió para expiar el pecado y reconciliarnos con Dios.[3] Los proponentes de tal enfoque tienden a concentrarse en las consecuencias del pecado, principalmente en la muerte y en la victoria sobre Satanás, en lugar de enfocarse en el pecado en sí y su expiación.

Entonces, la deficiencia del enfoque de Christus Victor a la expiación no es que la teoría esté equivocada, sino que es incompleta: queda corta en hacer justicia a todos los datos bíblicos pertinentes a la muerte de Cristo y su efecto expiatorio. No se debería rechazar el tema de la victoria de Cristo sobre Satanás, sobre la muerte y el infierno, sino que deben ser incorporados a una teoría integral que incluya no sólo los temas de victoria y redención, sino también de sacrificio, expiación del pecado, propiciación de la ira de Dios, castigo vicario, satisfacción de la justicia divina, y así sucesivamente. La manera cómo la ira de Cristo vence el pecado y la muerte es precisamente al darse como ofrenda sacrificial a Dios y, como el Siervo de Isaías 53, cargando el castigo que merecíamos por el pecado. Según lo expresó Agustín, él es tanto victorioso como víctima; de hecho, es victorioso por ser víctima (Confesiones 10).

No estoy seguro lo que a ti, como cristiano ortodoxo, te enseñaron sobre la muerte expiatoria de Cristo, pero, como Ireneo y Atanasio, la ortodoxia tiende a mover el énfasis de la muerte de Cristo a su encarnación como medio principal de vencer la corrupción de nuestra naturaleza y la muerte. La muerte de Cristo se convierte meramente en el clímax de su vida. Según esta perspectiva, se debe principalmente a que la persona divina asumió la naturaleza humana que nuestra naturaleza recibe sanidad e inmortalidad. Por lo tanto, se pierde la centralidad de la cruz en la proclamación del evangelio que hace el Nuevo Testamento.


[1] Gustaf Aulèn, Christus Victor: An Historical Study of the Three Main Types of the Idea of Atonement [Christus Victor: Un estudio histórico de los tres principales tipos de la ideas de expiación], publicado en 1931, trad. A. G. Hebert (New York: Macmillan, 1969).

[2] Joseph F. Mitros, “Patristic Views of Christ’s Salvific Work,” [Perspectivas patrísticas de la obra salvífica de Cristo] Thought 42/3 (1967): 415-47.

[3]Albrecht Ritschl, A Critical History of the Christian Doctrine of Justification and Reconciliation [Una historia crítica de la doctrina cristiana de la justificación y reconciliación] , trad. John S. Black (Edimburgo: Edmonston and Douglas, 1872), p. 11.

- William Lane Craig