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#552 ¿La creación divina implica que hubo un comienzo?

March 18, 2018
P

Estimado Dr. Craig:

Soy un laico teólogo argentino con un doctorado de la "Universidad Católica Argentina" (con una tesis sobre la interacción entre la cosmología científica y la escatología). También soy programador científico en la Comisión Nacional de Energía Atómica. Asimismo, recientemente he creado una página web de apologética: "Razonesparalafe.org".

Me gustaría plantearle la siguiente pregunta:

Santo Tomás de Aquino enseñó que sólo por medio de la fe sabemos que el universo tuvo un comienzo, pero que proponer una creación divina de un mundo eterno no contradiría la razón (Cf. “Sobre la Eternidad del mundo”). Tal vez él habría  pensado de manera diferente si hubiese llegado a conocer los fuertes argumentos sobre el comienzo del espacio-tiempo que surgen de la aclaración correcta del Big Bang o si hubiese sabido del descubrimiento de la Segunda Ley de la Termodinámica.

Sin embargo, Aquino deseaba enfatizar que no hay correlación esencial entre el comienzo temporal del cosmos y su origen metafísico, ya que éste último es el hecho por el cual Dios sostiene el universo en su existencia desde la eternidad (STh I, q 44, a 1), independientemente de su comienzo o estructura. Por lo tanto, desde la perspectiva de la acción creativa divina no hay diferencia entre el comienzo y cualquiera de sus momentos subsecuentes (cf. STh I, q 104, a 1, ad 4).

Mi pregunta es: en vista del argumento cosmológico Kalam, ¿piensa usted que existe alguna correlación entre los modelos científicos cosmogónicos del comienzo del cosmos y su origen metafísico en la creación divina? O, antes bien, ¿usted comparte la opinión de santo Tomás de que sería posible para Dios crear un universo que no tuviese un comienzo temporal? (por supuesto, aún dependiendo de su existencia del acto de creación de Dios).

Planteo esa pregunta debido a que considero que una presentación muy parcializada del argumento Kalam (por supuesto, ése no es su caso), la cual situara exclusivamente el acto de la creación en la singularidad inicial tal vez podría caer en interpretaciones concordistas que, por ejemplo, identificaría el “Hágase la luz” de Génesis 1 con el evento del Big Bang. Muchas gracias. 

Saludos cordiales,

Claudio

Argentina

Respuesta de Dr. Craig


R

Claudio, gracias por tu fiel servicio al Señor en Argentina. ¡Qué Dios use tu ministerio grandemente! 

Tu carta tiene que ver con uno de los tantos temas con los que estoy en desacuerdo con Tomás de Aquino. A pesar de su estatus autoritativo en el pensamiento católico, te aliento a que pienses independientemente y no tener temor de desafiarlo cuando sea apropiado.

Aquino consideraba que los argumentos kalām en favor del comienzo del universo, los cuales él llegó a conocer por medio de los teólogos islámicos medievales eran, como máximo, no conclusivos. Él pensaba que deberíamos utilizar solamente demostraciones estrictas para comprobar la existencia de Dios a los no creyentes y no argumentos probables. (Aun cuando sus propios argumentos no alcanzaran un estándar muy alto). Como los argumentos kalām no establecían su conclusión con una certidumbre absoluta, él no los consideraba piezas exitosas de la teología natural. Por lo tanto, incluso si Tomás conociera las evidencias de la cosmología contemporánea en favor del comienzo del universo, él aún habría dicho que éstas son insuficientes para establecer una demostración estricta y, por eso, no prueban que el universo comenzó a existir. No es necesario decir que virtualmente ningún filósofo hoy en día establece el estándar tan alto para lograr un buen argumento. Un buen argumento puede establecer su conclusión como más probable que improbable.

Ahora bien, Tomás pensaba que la creación de la nada era simplemente la concesión de la existencia por parte de Dios, independientemente de sí el ente creado tuviera un comienzo o no. Aquino, por lo tanto, no fue capaz de distinguir entre Dios creando algo y Dios conservando algo en la existencia, ya que la acción de Dios en cada caso es la misma.

Intuitivamente, sin embargo, esas nociones parecen ser distintas. Como el teólogo medieval Juan Duns Oscoto observó,

Propiamente hablando […] sólo es verdadero decir que una criatura es creada en el primer instante (de su existencia) y que solamente después de ese instante ella es conservada, ya que solamente entonces su existencia tiene ese orden para sí misma como algo que estaba (como si estuviera) allí antes. Debido a esas relaciones conceptuales diferentes implicadas por las palabras ‘crear’ y ‘conservar’, se deduce que una no se aplica a una cosa mientras que la otra sí.[1]

Para un análisis de la diferencia entre creación y conservación, te remito a mi artículo "Creation, Providence, and Miracle” [Creación, Providencia y Milagro]. Permíteme resumir lo que digo en ese artículo sobre esa diferencia.

Por intuición, la creación implica que Dios trae algo a la existencia que no existía anteriormente. Podemos explicar esa noción de la siguiente manera. Para una entidad e y un tiempo t,

Dios crea e en t si y sólo si Dios hace que e comience a existir en t, donde e comienza a existir en t si y sólo si (i) e existe en t, (ii) t es el primer momento en la cual e existe, y (iii) e existiendo en t es un hecho ya transcurrido (tensed fact).

Por el contrario, podemos explicar la conservación divina de la siguiente manera:

Dios conserva a e si y sólo si Dios actúa sobre e para producir la existencia de e desde t hasta un tiempo t*>t a través de cada sub-intervalo del intervalo [t, t*]. 

En la creación, Dios no actúa sobre un sujeto, sino que constituye el sujeto mediante Su acción. Por el contrario, en la conservación Dios actúa sobre un sujeto existente para perpetuar su existencia. Ésa es la relevancia de la observación de Escoto de que sólo en la conservación una creatura "tiene ese orden para sí misma como algo que estaba (como si estuviera) allí antes". La diferencia fundamental entre la creación y la conservación, entonces, se encuentra en el hecho de que en la conservación (a diferencia de la creación) se presupone un sujeto sobre el cual Dios actúa. Además, mientras que la creación puede ocurrir en un instante, la conservación implica una transición y, por lo tanto, no puede ocurrir en un instante.

Por lo tanto, la creación y la conservación no pueden ser analizadas adecuadamente con respecto al acto divino únicamente, sino que implican relaciones con el objeto del acto. El propio acto (el causar la existencia) podría ser el mismo en ambos casos, pero en un caso podría ser instantáneo y no presupone ningún objeto previo, mientras que en el otro caso ocurre en un intervalo e involucra un objeto anterior.

Entonces, para responder a tus preguntas, Claudio, no, yo no comparto la "opinión de santo Tomás de que sería posible para Dios crear un universo que no tuviese un comienzo temporal”. De hecho, yo no creo que sea posible para Dios conservar un universo sin un comienzo temporal, ya que semejante universo sin comienzo está excluido por los argumentos del kalām contra la infinitud del pasado. ¿Pienso yo que existe “alguna correlación entre los modelos científicos cosmogónicos del comienzo del cosmos y su origen metafísico de la creación divina?” Sí, me siento inclinado a pensar que el comienzo del tiempo cósmico presentado en los modelos cosmogónicos contemporáneos también señala el momento de la creación divina. Ciertamente, es posible que antes del comienzo del tiempo cósmico, Dios estuviera creando reinos angélicos en una especie de tiempo metafísico. Pero no tenemos ninguna razón para plantear un tiempo anterior al comienzo del tiempo cósmico, de modo que es más simple suponer que el comienzo del tiempo cósmico es justamente el momento de la creación. Como tú reconoces, afirmar esto no implica una hermenéutica concordista, la cual intenta deducir la cosmogonía contemporánea desde la Biblia.


[1] Juan Duns Escoto, God and Creatures, trans. E. Alluntis and A. Wolter (Princeton: Princeton University Press, 1975), p. 276.

- William Lane Craig