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#366 Fundamentos para el Escepticismo referente a la Sepultura y a la Tumba Vacía de Jesús

May 31, 2014
P

Dr. Craig,

En sus debates sobre la Resurrección, usted con frecuencia presenta cuatro hechos que apoyan la mayoría de los eruditos del Nuevo Testamento: la sepultura honorable, el descubrimiento de la tumba vacía por las mujeres, las apariciones después de la Resurrección y la creencia genuina en la Resurrección de parte de los discípulos. Aunque la mayoría de los eruditos apoyan esos hechos, mi pregunta tiene que ver con la mayoría que no están de acuerdo. Por ejemplo, John Dominic Crossan ha afirmado que Jesús fue sepultado en una tumba poco profunda, donde su cuerpo fue devorado por perros salvajes. Mi pregunta es esta: ¿De cuáles fuentes los eruditos que no están de acuerdo con los cuatro hechos que menciono anteriormente sacan sus conclusiones? De la manera que lo entiendo, hay muy pocas fuentes extra-bíblicas que hablan de la Resurrección y ninguna que contradiga los cuatro hechos que se citan anteriormente. Además los Evangelios Canónicos aclaran que los cuatro hechos son en realidad lo que sucedió. Así que, ¿sobre cuáles fundamentos o bases estos eruditos que están en desacuerdo disputan los cuatro hechos que se mencionan arriba?

Gracias,

Jake

Afghanistan

Respuesta de Dr. Craig


R

Me recuerdo muy bien, Jake, mi asombro cuando leí por primera vez que Crossan creía que el cadáver de Jesús no fue sepultado apropiadamente, como lo describe los Evangelios, sino que fue arrojado en una tumba con poca profundidad, donde el cuerpo fue desenterrado y devorado por perros salvajes. Habiendo completado mi trabajo doctoral en Alemania sobre la historicidad de la resurrección de Jesús, estaba muy consciente de que la gran mayoría de los historiadores del Nuevo Testamento encuentran que la evidencia a favor de la sepultura de Jesús en una tumba por José de Arimatea es convincente. De modo que me preguntaba, ¿Qué evidencia tiene Crossan para pensar que la mayoría de los eruditos están equivocados acerca de esto? ¿Cómo él refuta las líneas múltiples de evidencia que han convencido a la mayoría de los eruditos del hecho de la sepultura realizada por Jesús de Arimatea? ¿Qué evidencia ha él descubierto que nos llevaría a pensar que el cuerpo de Jesús, en lugar, fue despojado como se imagina Crossan?

Pues bien, usted se puede imaginar mi decepción cuando descubrí, al leer su obra, de que Crossan no presenta ninguna evidencia específica, mucho menos alguna evidencia convincente, para su hipótesis concerniente el destino del cadáver de Jesús. Más bien, el escenario de arriba simplemente representa su presentimiento de lo que le sucedió al cuerpo de Jesús basado en lo que Crossan considera ser los procedimientos que se hacían de costumbre para una sepultura.[1]Como él no acepta la historicidad del descubrimiento de la tumba vacía (sin mencionar la resurrección), Crossan, trabajando al revés, se da cuenta que también tiene que negar la historicidad del relato de la sepultura, ya que si el relato de la sepultura es cierto, el lugar de la tumba de Jesús le era conocido en Jerusalén tanto a los judíos como a los cristianos por igual, lo cual haría imposible que en Jerusalén se levantara un movimiento fundando sobre la creencia en la resurrección de un hombre muerto frente a una tumba que contenía su cadáver. Por lo tanto, Crossan se ve forzado a negar un hecho que es aceptado por la gran mayoría de eruditos del Nuevo Testamento de hoy.

Crossan presume que el cadáver de Jesús fue puesto en un cementerio de tierra que normalmente se reservaba para los criminales que eran ejecutados. Sin embargo, él no ofrece ninguna evidencia en específico para su suposición.[2] En vez, él busca socavar la credibilidad de los relatos de los Evangelios de la sepultura y resurrección por medios de un análisis general de los textos y de las tradiciones del Evangelio. Desafortunadamente, su análisis de la tradición e historia es tan extraño y arreglado que la abrumadora mayoría de los críticos del Nuevo Testamento lo encuentran completamente improbable.[3] Véase mi crítica al análisis de Crossan.[4]

Lo que realmente está dirigiendo el escepticismo de Crossan no son las consideraciones históricas, sino las filosóficas, es decir el anti-sobrenaturalismo de Crossan. De la manera que surge bajo el contra-interrogatorio en mi debate con Crossan sobre la resurrección de Jesús, Crossan es, de hecho, un ateo que piensa que Dios es simplemente una construcción de la imaginación humana la cual los cristianos imponen sobre la realidad.[5] Por lo tanto, un acontecimiento sobrenatural, como la resurrección, es imposible a priori, sin importar la evidencia.

 


 

Referencia:

  • [1]

    Presento la evidencia que ha convencido a la mayoría de los eruditos de la historicidad de la sepultura de Jesús en Reasonable Faith [Fe Razonable], 3ra edición (Wheaton, Ill.: Crossway, 2008), pp. 361-71. Véase también este sitio.

  • [2]

    De hecho, Crossan parece haber seriamente malentendido las costumbres de una sepultura normal en Israel. En el Judaísmo, los cadáveres eran considerados como impuros y contaminaría cualquier cosa con lo entrare en contacto. Sería algo impensable, entonces de que las autoridades judías permitirían que cadáveres fuesen sepultados de esa manera para que fueran desenterrados por perros, quienes luego podían correr las calles de la ciudad santa de Jerusalén cargando los huesos de un ser humano. De hecho, muy bien pudiera ser el caso de que inclusive los cuerpos de los criminales ejecutados fuesen puestos en tumbas comunitarias con los restos de otros criminales, para que no contaminasen cualquier otra cosa.

  • [3]

    En una ardiente crítica, Howard Clark Kee llama el proceso de Crossan como “un triunfo del razonamiento circular” (Kee, “A Century of Quests of the Culturally Compatible Jesus” [Un Siglo de Búsquedas del Jesús Culturalmente Compatible], Theology Today, 52 [1995]: 22; Cf. página 24). Un poco más caritativamente, N. T. Wright dice que el Jesús Histórico es “un libro para atesorar por su enseñanza, su rigurosidad, su brillante manejo de temas múltiples y complejos, su increíble creatividad, y sobre todo su simple legibilidad […] es, por lo tanto, todo más frustrante tener que concluir que el libro está casi por completo equivocado” (Wright, Jesus and the Victory of God [Jesús y la Victoria de Dios] publicado por Fortress en el 1996, página 44. De igual manera, Ben Meyer elogia el libro por su legibilidad, el ritmo rápido, y la información útil, pero concluye: “como una investigación histórica de Jesús, no es salvable” (Meyer, nota crítica del Jesús Histórico, Catholic Biblical Quarterly 55 [1993], página 576).

  • [4]

    “John Dominic Crossan sobre Resurrection of Jesus” [Resurrección de Jesús] en The Resurrection [La Resurrección], editado por S. Davis, D. Kendall, y G. O’Collins (Oxford: Oxford University Press, 1997), páginas 249-271.

  • [5]

    Will the Real Jesus Please Stand Up? [¿Qué el Verdadero Jesús se Ponga de Pie?] Con John Dominic Crossan. Editado por Paul Copan con respuestas por Robert Miller, Craig Blomberg, Marcus Borg, y Ben Witherington III (Grand Rapids, Mich.: Baker Bookhouse, 1998), páginas 49-51.

  • [6]

    Presento la evidencia que ha convencido a la mayoría de los eruditos de la historicidad de la sepultura de Jesús en Reasonable Faith [Fe Razonable], 3ra edición (Wheaton, Ill.: Crossway, 2008), pp. 361-71. Véase también este sitio.

- William Lane Craig