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#228 Formulando el Argumento Moral

December 24, 2013
P

Dr. Craig,

Tengo lo que espero que sea una sugerencia útil en lugar de una pregunta. Tiene que ver con su formulación del argumento moral para la existencia de Dios. (También yo debería observar que no puedo tomar el crédito por la observación original, ya que mi compañero estudiante de postgrado en filosofía la trajo a mi atención).

La formulación que usted hace del argumento moral es de la siguiente manera:

Formulación 1

1. Si Dios no existe, los valores y deberes morales objetivos no existen.

2. Los valores y deberes morales objetivos existen.

3. Por lo tanto, Dios existe.

El problema con este argumento es que si la conclusión está correcta, entonces la premisa [1] es una verdad trivial. Muchos teístas (incluyendo a usted) afirman que Dios es un ser necesario. En otras palabras, la proposición “Dios existe” es una verdad necesaria. Si esto está correcto, entonces la proposición “Dios no existe” es contradictoria y por lo tanto, es una verdad necesariamente falsa (igual que decir “el esposo no está casado”). Pero todo sigue desde una contradicción. Para clarificar, si el antecedente de un condicional es necesariamente falso, entonces el condicional en su totalidad siempre será verdadero, sin importar cual sea el consecuente. De manera que el condicional “Si Dios no existe, entonces el casado soltero bailó en el circulo cuadrado” es verdadero.

Quizás una manera sencilla de arreglar este problema es de abandonar el condicional y crear un modus ponens:

Formulación 2

1*. Si los valores y deberes morales objetivos existen, Dios existe.

2*. Los valores y deberes morales objetivos existen.

3*. Por lo tanto, Dios existe.

Sin embargo, alguien podría argumentar que esta formulación contiene sus propios problemas. Idealmente queremos que la primera premisa exprese el tipo de relación apropiado entre la moralidad y Dios, y alguien podría argumentar que la premisa [1*] no es lo suficientemente fuerte para hacer eso. Para demostrar eso, tomemos el condicional “Si comí huevos y panes tostados esta mañana en el desayuno, entonces Dios existe.” Este condicional es verdadero ya que cada vez que el antecedente es verdadero, la consecuente es verdadera. Y como es verdad que comí huevos y panes tostados de desayuno, entonces he demostrado que Dios existe. Esto no es satisfactorio porque el que yo haya comido huevos y panes tostados en realidad no tiene nada que ver con la existencia de Dios.

Creo que ese argumento está equivocado. Yo argumentaría de que el que yo haya comido huevos y panes tostados sí tiene algo que ver con la existencia de Dios, ya que es imposible que yo exista o haga algo sin Dios. Quizás el punto que trata de hacer la objeción que se menciona arriba es que nadie aceptaría que lo que yo coma tenga algo que ver con lo uno o lo otro a menos que esa persona ya haya creído en Dios. ¡Eso podría ser verdadero para los huevos y los panes tostados, pero no es el caso con la moralidad! La defensa que usted hace de la premisa [1*] tiene la intención de mostrar que existe una conexión entre Dios y la moralidad. Por lo tanto, la re-formulación mencionada arriba parece satisfactoria.

Aún así, aquí está otra reformulación que podríamos tratar:

Formulación 3

1’. Los valores y deberes morales objetivos existen si y sólo si Dios existe.

2’. Los valores y deberes morales objetivos existen.

3’. Por lo tanto, Dios existe.

Este argumento parece evitar algunas de las inquietudes que enfrentan el argumento original suyo. Por otra parte, no estoy seguro si usted apoya la premisa [1’]. Alguien podría argumentar que no es verdad que si Dios existe, los deberes morales deben existir. Por ejemplo, una persona podría afirmar que los deberes morales surgen de los mandamientos de Dios y es posible de que Dios no haya creado nada y por lo tanto, no emitió ningún mandamiento. Quizás, esta última formulación sea mejor:

Formulación 4

1~. Los valores morales objetivos existen si y sólo si Dios existe.

2~. Los valores morales objetivos existen.

3~. Por lo tanto, Dios existe.

Las formulaciones 2 o 4 parecen ser sus mejores opciones. Por supuesto, estoy escribiendo esto en una inspiración del momento y se me pudieron haber escapado algunas debilidades obvias de esas formulaciones. Pienso que lo que realmente está sucediendo en el argumento moral es que usted está argumentando que una creencia en los valores y deberes morales objetivos compromete a alguien con una creencia en Dios. El truco es lograr expresar eso de una manera precisa en algunas premisas concisas.

Entiendo que usted podría tener otras razones para mantener el argumento en su formato actual. La mayor razón es que nadie consideraría la premisa [1] una verdad trivial a menos que esa persona ya haya aceptado la conclusión y el argumento está primeramente dirigido a aquellos que no hayan aceptado la conclusión. Sin embargo, parece que el argumento no debería estar, en su totalidad, dirigido a los que no creen en Dios. Idealmente, debería poder ser utilizado por los teístas para también confirmar su pre-existente creencia en Dios. A pesar de todo, yo pensé que traer esto a su atención podría ser de ayuda y espero que la discusión pudiera ser de beneficio para las demás personas que están interesadas en el argumento moral.

Le agradezco y admiro su trabajo.

Todos mis mejores deseos,

Blake

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Blake, gracias por sus pensamientos sobre este tema. Para los lectores que no tienen un trasfondo en la lógica, permítanme aclarar el problema. Lo esencial del problema es que lógicamente la verdad de un enunciado “si […], entonces […]” es una función de sus cláusulas antecedentes y consecuentes. Eso es decir que la verdad del enunciado completo está determinada por la verdad de sus partes. Vamos a simbolizar un enunciado “Si […], entonces […]” como pq. El valor de verdad de p q es una función de los valores de verdad de p q. Al dejar que “V” signifique “verdadero” y “F” signifique “falso,” podemos determinar el valor de verdad de p q de la siguiente manera:

Como puede ver p q resulta falso solamente cuando la cláusula antecedente es verdadera y la cláusula consecuente es falsa. (Yo sé que parece extraño, pero esa es la manera que “→” se entiende de forma lógica.)

Entonces, ¿Qué implica eso para la primera premisa del argumento moral?

1. Si Dios no existe, los valores y deberes morales objetivos no existen.

Bueno, como Dios en efecto existe, la cláusula antecedente es falsa. ¡Por lo tanto, no importa cual sea la cláusula consecuente, la premisa (1) resulta ser verdadera! (Revise nuestra tabla de verdad arriba.) Así que también es verdadero que

1’. Si Dios no existe, los valores y deberes objetivos morales existen.

¡Una falsedad implica cualquier cosa! Por lo tanto, para el teísta, (1) y (1’) son consideradas ser trivialmente verdaderas o vacuamente verdaderas.

Blake, por esa única razón, su intento de reformular el argumento al cambiar o modificar las cláusulas antecedentes y consecuentes realmente no ayuda mucho porque usted aún está utilizando la misma conectiva funcional de la verdad “→.” De modo que tomemos, por ejemplo, su premisa (1*). Ya que, como revela nuestra tabla de verdad, el enunciado condicional por completo resulta verdadero si el consecuente es verdadero, entonces no importa si la cláusula antecedente sea verdadera o falsa. De modo que simplemente pudimos haber afirmado

1**. Si los valores y deberes morales objetivos no existen, Dios existe.

Como ilustra su ejemplo de panes tostados y huevos, no importa lo que el antecedente sea, siempre y cuando el consecuente sea verdadero, el enunciado completo resulta verdadero.

Por último, no pienso que nada de esto importe, ya sea lógica o dialécticamente. Lógicamente, el argumento moral, de la manera que lo he expuesto, permanece siendo sólido, teniendo premisas verdaderas y siendo lógicamente válido. Tampoco hay algún peligro de que alguien emplee una premisa trivialmente verdadera como (1’) para formular un argumento sólido para la conclusión opuesta, ya que de la premisa (1’) y (2) lógicamente nada sigue. Dialécticamente, el teísta estaría en problema sólo si la única razón que él o ella cree que la premisa (1) es verdadera es porque él cree que la conclusión del argumento debe ser verdadera y de esa manera comete una petición del principio. Pero ningún proponente del argumento moral afirma que la razón por la que deberíamos aceptar la premisa (1) es porque ella es trivialmente verdadera. Más bien, él o ella recurre a las razones que dan los mismos ateos para creer que la premisa (1) es verdadera. Como usted observa, los ateos como Nietzsche, Russell, o Sastre no consideran la premisa (1) como meramente una que es trivialmente verdadera. Así que dialécticamente, el teísta se encuentra en una posición cómoda en presentar este argumento a los no teístas.

En cualquier caso, yo debería decir que yo pienso que la premisa (1) realmente es un contra-fáctico disfrazado. Estos son enunciados del tipo “Si[…], entonces […]” en el modo subjuntivo, en vez de indicativo. Así que la premisa trivialmente verdadera es realmente

1’’. Si Dios no existiera, entonces los valores y deberes morales objetivos no existirían.

En otras palabras, si no hubiera Dios, por así decir, si el ateísmo fuese verdadero, entonces no existirían los valores y deberes objetivos. A diferencia de los enunciados condicionales en el modo indicativo, el valor de verdad de un contra-fáctico no es una función de sus cláusulas constituyentes. La conectiva contra-fáctica se simboliza “”para diferenciarla de “→.” No es una conectiva funcional de la verdad. Así que la premisa (1’’) no es meramente trivialmente verdadera en virtud de la falsedad de su cláusula antecedente. Entonces la conclusión se deduce de la premisa (1’’) y (2), como antes.

Pero aquí es donde surge el nuevo problema. Usted observará que hasta este punto yo no he abordado sus preocupaciones modales, preocupaciones acerca de la falsedad necesaria de la cláusula antecedente. Aquí esas preocupaciones se hacen relevantes, ya que si creemos, como yo creo, que Dios es un ser metafísicamente necesario, entonces la cláusula antecedente de la premisa (1’’) no es meramente falsa, sino que es necesariamente falsa, eso es decir, que es imposible. Pero en la semántica habitual para los condicionales contra-fácticos, los contra-fácticos con antecedentes imposibles son trivial o vacuamente verdaderos. Es decir, en la semántica habitual también es trivialmente verdadero que:

1’’’. Si Dios no existiera, entonces los valores y deberes morales objetivos existirían.

¡Parece que estamos de regreso a donde comenzamos!

Afortunadamente, un buen número de filósofos de hoy admiten de una manera completamente correcta que algunos contra-fácticos con antecedentes imposibles no son trivialmente verdaderos o falsos. Por ejemplo, el teísta dirá que está claro que no es trivialmente verdadero que:

4. Si Dios no existiera, el universo no existiría.

y que no es trivialmente falso que:

5. Si Dios no existiera, el universo aún existiría.

A esos contra-fácticos a veces se les llaman contra-posibles. En el caso del argumento moral, pienso que la premisa (1’’) es un contra-posible verdadera.

Últimamente, eso ha causado algunas discusiones. En su reciente llamando “Good God” [Dios Bueno]publicado en el 2011, el cual defiende tanto la Moralidad del Mandamiento Divino como el argumento moral para la existencia de Dios (recomendado para todos ustedes que estén interesados en el argumento moral), Jerry Walls y David Baggett disciernen la naturaleza contra-fáctica de mi primera premisa y expresan algunas reservas acerca de la forma de formular el argumento moral de esa manera, ya que este le concede demasiado al no teísta, es decir que aún habría un mundo de agentes personales que actúan de las maneras que lo hacemos si no hubiera Dios. Más bien, ellos quieren formular el argumento como una inferencia a la mejor explicación: la mejor explicación de los valores y deberes morales objetivos es que Dios existe.

Aunque no tengo problema con que se formule el argumento moral como una inferencia a la mejor explicación, no comparto sus reservas acerca de mi formulación y en efecto, pienso que cuando una persona llega a mostrar que la mejor explicación de los valores y deberes morales objetivos es Dios, esa persona casi inevitablemente cae en argumentar que las explicaciones ateas no son tan buenas, ya que dado el ateísmo, los valores y deberes morales objetivos plausiblemente no existirían. Por ejemplo, más tarde en su libro Walls y Baggett cayeron precisamente en este tipo de argumento cuando afirmaron,

Nietzsche es un ejemplo de alguien quien captó muchas más implicaciones que se siguen al rechazar la existencia de Dios. Hay algo refrescantemente audaz y honesto acerca de la manera que él observó entre dichas implicaciones una revisión radical de los valores tradicionales y la pérdida de los fundamentos necesarios para que la moralidad sea interpretada de una manera clásica[…] Mientras Nietzsche comprendió los fundamentos trascendentes de la moralidad clásica y las implicaciones del ateísmo, los ateos contemporáneos que creen que Dios puede ser eliminado fácilmente de nuestra ontología y aún permanecer sentimentales acerca del discurso moral no toman a Nietzsche lo suficientemente serio (Pág. 202-203).

¡Pero estas implicaciones de Nietzsche son exactamente lo que afirma la premisa (1’’’)! Mi formulación del argumento tiene la ventaja dialéctica de encontrar al ateo precisamente donde se encuentre (en la discusión) y preguntarle si la moralidad sería objetiva si Dios no existiera. No queremos que el argumento moral, después de todo, colapse en el argumento cosmológico, dependiendo en afirmar algo como la premisa (4). Queremos que este se pueda sostener por sí mismo como un argumento independiente. Por lo tanto, no hay nada malo con permitir que el ateo tenga la suposición imposible de que vivimos en un mundo ateo y entonces preguntarle si los valores y deberes morales objetivos existirían (en dicho mundo).

De modo que si esta es la formulación correcta de la primera premisa del argumento moral, ¿por qué yo no la presento de esa manera? Bueno, he jugado con la idea de presentarlo de esa manera, pero pienso que al usar los condicionales subjuntivos simplemente confundiría a la audiencia popular. Como usted observa, los problemas que hemos estado discutiendo son únicos al teísta ya que él o ella considera la existencia de Dios como algo metafísicamente necesario. Pero eso es dialécticamente irrelevante cuando se presenta el argumento a los no creyentes, quienes por supuesto no comparten esa suposición. El no teísta guardará o esconderá dichas reservas acerca del argumento porque él no cree que Dios exista. Así que de un modo sencillo y porque nada cuelga sobre eso, he continuado presentando el argumento utilizando condicionales en el modo indicativo.

- William Lane Craig