#241 ¿Debe Existir algún Ser que sea Contingente u Otro?
December 24, 2013Saludos Dr. Craig,
Aunque no soy cristiano, admiro profundamente su investigación y su obra, lo cual es por qué estoy escribiendo para preguntarle acerca de la crítica que usted le dio a la posición de Bede Rundle, de que es necesario que exista algo o alguna otra cosa (es decir, algún Universo físico u otro), pero nada en particular existe de manera necesaria. Usted señala:
Alexander Pruss ha señalado que la visión de Rundle tiene una consecuencia extremadamente improbable. Es plausible que ninguna conjunción de las afirmaciones acerca de la no existencia de varias cosas impliquen, por decir, que un unicornio exista. Después de todo, ¿Cómo podría implicar el hecho de que ciertas cosas no existen con que otra cosa contingente sí exista? (Reasonable Faith [Fe Razonable] página 110).
Mientras al principio encontré su crítica completamente convincente, me dí cuenta de que el teísmo sufre de las mismas dificultades que usted señaló en la posición de Rundle. Por ejemplo, el teísmo clásico sostiene que Dios es un ser necesario (un ser que existe en todos los mundos posibles), pero ese ser también tiene propiedades contingentes. Hay mundos posibles en los que algunas propiedades se obtienen (por ejemplo la propiedad de crear el Universo) y hay otros mundos posibles en los que no se obtienen ninguna (en un mundo posible, Dios el Hijo no tenía la propiedad contingente de hacerse carne).
Menciono eso porque la afirmación relevante de que debe existir alguna propiedad contingente u otra de manera necesaria es una posición que el teísta debe sostener en relación a Dios mismo. Si Dios escogiera abstenerse de crear el Universo, entonces Él poseyera la propiedad contingente de no materializar un mundo (o más bien, Él ‘materializaría’ un mundo posible en el cual el Universo físico no existiera). De cualquier manera, Él hizo una elección deliberada de abstenerse del acto de la creación. Así que hay dos colecciones diferentes de mundos posibles: Unos en los que Él ejercita Su agencia libre al materializar los estados de cosas físicas y otros en los cuales Él se abstiene activamente de crear algo y por lo tanto por consecuencia, materializa un mundo posible en el que no ocurre ninguna creación.
Jay Wesley Richards, para quien usted escribió un endoso, escribe:
Dios simplemente también podría haber disfrutado la propiedad contingente de no haber creado un mundo. Esta propiedad contingente aun habría sido el producto de su voluntad. Si—contrario al hecho—Dios hubiera escogido de esa manera, él hubiese tenido por lo menos esta propiedad contingente. Como Dios está libre de crear o de no crear este o cualquier otro mundo diferente a él, este es de la manera que debería ser. Esa propiedad—pero no cualquier propiedad contingente en particular—es una parte de la esencia de Dios (aunque no, en cualquier sentido inapropiado, una parte de Dios). (The Untamed God [El Indómito Dios], página 183).
Me parece que la posición correcta del cristiano (o de cualquier otro teísta) es que es necesario que Dios posea una propiedad contingente u otra, pero no hay ninguna propiedad contingente en particular que Dios posea necesariamente. ¿Estoy yendo por el camino correcto, o no estoy entendiendo algún aspecto importante de su argumento? Gracias por tomarse el tiempo para leer esto.
Ariel
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Para aquellas personas que carecen del trasfondo para entender esta pregunta, permítanme decir que Ariel está hablando acerca del sugerido escape del argumento cosmológico Leibniziano desde la contingencia a favor de la existencia de Dios como un ser metafísicamente necesario. En oposición a la premisa
1. Todo lo que existe tiene una explicación para su existencia, ya sea en la necesidad de su propia naturaleza o en una causa externa.
Rundle hace la sugerencia innovadora de que aunque no haya un ser que exista por necesidad de su propia naturaleza, no obstante algo u otra cosa existe en todos los mundos posibles. Es decir, no hay un mundo posible en lo que no haya seres contingentes. Por lo tanto, al final es sólo inexplicable el por qué existen seres contingentes. Ninguno de ellos existe de manera necesaria, tampoco hay un ser que sea metafísicamente necesario que los cause en cualquier mundo que ellos existan. Los seres contingentes simplemente aparecen en todos los mundos posibles, y punto final.
Esta es una visión extraña cuando se le mira directamente a su cara. Pero Alexander Pruss ha planteado una objeción filosófica interesante para ella. Una conjunción de los enunciados acerca de las cosas que no existen—por ejemplo, “los caballos no existen, las montañas no existen, las hojas no existen, los lápices no existen, y así sucesivamente” no parecería implicar que una cosa específica, por decir, los unicornios, no existe. Pero en la visión de Rundle, una conjunción que predica la no existencia de todas las cosas contingentes diferentes a los unicornios implica que los unicornios existen, ya que algo contingente tiene que existir en la visión de Rundle y no puede ser ninguna de esas otras cosas, de modo que tiene que ser los unicornios, lo que parece una locura.
Ahora bien Ariel, tu punto parece ser que el propio teísta sostiene que, necesariamente, hay verdades contingentes, ya que como tú señalas de una manera correcta, el Mismo Dios tendrá propiedades contingentes en mundos diferentes. De la misma manera que Rundle sostiene que necesariamente hay seres contingentes, así también el teísta sostiene que necesariamente hay verdades contingentes.
Pero no veo a donde va tu respuesta a la objeción de Pruss desde aquí. Dada la afirmación teísta de que Dios existe en todos los mundos posibles, es difícil de ver cómo iría un argumento análogo en contra del teísta. Supongamos, por ejemplo, que tú dijeras que ninguna conjunción de los enunciados acerca de lo que Dios no crea implica un enunciado de que Él creó los unicornios. ¡No hay problema! Dios no pudo haber creado nada y de esa manera no resulta la consecuencia inapropiada.
Sospecho que lo que está detrás de tu argumento es la convicción de que en el teísmo hay verdades contingentes para las cuales no hay explicación. Esa contención es plausible, a pesar de que fue sometida por el mismo Pruss. Sin embargo, mientras eso pudo haber perturbado a Leibniz (tan comprometido como él estaba con un fuerte Principio de Razón Suficiente, el cual sostenía que no hay hecho o verdad para la cual no exista ninguna explicación, el genio de la formulación de Stephen Davis del argumento desde la contingencia, al cual sigo aquí, es que su primera premisa es una forma muy débil del Principio de Razón Suficiente que requiere simplemente que las cosas no existan sin que haya una explicación para su existencia. Eso es completamente compatible con que haya verdades que son hechos brutos acerca del mundo. (Lo que se va a requerir es que las proposiciones que sean las portadoras de esos valores de verdad contingente deben tener una explicación, no de su valor de verdad sino de su existencia y eso puede ser provisto por el teísta).
Por lo tanto, no veo que el teísta sostenga que necesariamente haya verdades contingentes que ocasionen algún problema para el teísmo similar al problema que la visión de Rundle ocasionaría para el ateísmo.
- William Lane Craig