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#392 ¿Existe el Espíritu Santo?

December 09, 2014
P

Permítame ser el primero en agradecerle mucho por todo su trabajo en los fundamentos filosóficos para el cristianismo. Su trabajo me ha ayudado inmensamente en mi propio viaje intelectual personal con nuestro padre celestial.

Mi pregunta se trata del Espíritu Santo. Yo entiendo la evidencia y los argumentos a favor de Dios el padre (el argumento moral, kalam, etc.) y a favor de Jesucristo (la historicidad), pero ¿qué podemos decir del Espíritu Santo?

Tal vez no he estado buscando lo suficientemente fuerte, pero no he podido encontrar nada de ese tipo que apoye la existencia del Espíritu Santo (o sus obras). El Espíritu Santo juega un papel muy prominente en la teología y cosmovisión cristiana—pero ¿Cómo puede alguien creer en este al menos que sea por medio de una fe ciega? Me encuentro esto especialmente inquietante cuando las declaraciones como “los padres apostólicos fueron guiados por el Espíritu Santo”. Simplemente parece imposible hacer una verificación o disputa que lleve a un área desconocida en donde los cristianos ya no sean convencidos por la evidencia sino que creen ciegamente.

¿Qué piensa usted de eso?

Josh

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Josh, me parece a mí que estás fallando en diferenciar de una manera apropiada entre la teología natural y la teología revelada. La teología natural trata con lo que la fe propone y la razón recupera. Es decir, la teología natural tiene que ver con esas verdades que Dios nos revela pero que también se pueden probar por medio de la razón humana sin la revelación divina. La teología natural se preocupa de los argumentos a favor de la existencia y naturaleza de Dios. La teología revelada es lo que la fe propone, pero la razón no recupera. Es decir, la teología revelada tiene que ver con esas verdades que Dios nos revela pero que la razón humana por sí no puede comprobar. La doctrina de la trinidad sería un ejemplo primordial de ese tipo de verdad revelada.

La persona del Espíritu Santo (quien, a propósito, no es un “este” como tú describes) es apropiadamente parte del tema de la teología revelada y no de la natural, ya que él es la tercera persona de la Trinidad y necesitamos la revelación divina para saber que Dios es trino. La teología natural nos da la existencia de Dios, pero hablando de manera apropia, no nos da Dios el Padre. Ella nos entrega un monoteísmo genérico que no hace diferencia entre las personas de la Trinidad. De igual manera, la historia por sí nos dice que Jesús de Nazaret existió, pero no nos revela sus relaciones intra-trinitarias.

El hecho de que la existencia y la obra del Espíritu Santo pertenecen a la teología revelada y no a la natural no implica que nuestra creencia en él sea un acto de “fe ciega”. Más bien, como Tomás de Aquino observó, esas verdades reveladas son atendidas por ciertas “señales de credibilidad” que testifican de su estatus revelado. Tomás de Aquino pensaba de los milagros y las profecías cumplidas de Jesús como señales de ese tipo. Pienso que la resurrección de Jesús de entre los muertos sirve como una señal de credibilidad. Como he tratado de demostrar, el Jesús histórico hizo afirmaciones personales radicales de ser el tan-anticipado Mesías judío, el único Hijo de Dios y el profetizado Hijo del Hombre. Su resurrección de entre los muertos, la cual es la mejor explicación de los hechos que conciernen el destino de Jesús, es plausiblemente interpretada como la vindicación de Dios de esas afirmaciones personales radicales por las cuales Jesús fue crucificado como un blasfemo.

Si Jesús fue, como él afirmó ser, la revelación de Dios el Padre para la humanidad, entonces lo que él enseña es verdadero y nosotros, como sus discípulos, deberíamos creer lo que él enseña. Jesús claramente enseñó la existencia y la obra del Espíritu Santo, quien iba a venir en su lugar para continuar el ministerio que él había comenzado. Jesús dijo,

Todo esto lo digo ahora que estoy con ustedes. Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho[…] Pero les digo la verdad: Les conviene que me vaya porque, si no lo hago, el Consolador no vendrá a ustedes; en cambio, si me voy, se lo enviaré a ustedes. Y cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio; 9 en cuanto al pecado, porque no creen en mí; en cuanto a la justicia, porque voy al Padre y ustedes ya no podrán verme; y en cuanto al juicio, porque el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado (Juan 14.25-26; 16.7-11).

Si creemos en lo que Jesús ensenó, entonces deberíamos creer en el Espíritu Santo. Esto no es una fe ciega, ya que es ratificada por Jesús, para la cual (la enseñanza) tenemos buena razón para creer que es verdadera.

¡Por supuesto, el saber cuándo alguien que afirme ser guiado por el Espíritu Santo está en verdad siendo guiado por él es un rollo totalmente diferente! Los propios autores del Nuevo Testamento instan a los cristianos a ejercer el discernimiento crítico con respecto a esas afirmaciones (1 Corintios 14.29; 1 Juan 4.1). Como es difícil de decir, pienso que un poco de humildad es apropiado para esas preguntas. Siempre y cuando, un hermano está viviendo y creyendo de una manera bíblica, ¿Quién soy yo para decir que el Espíritu Santo no le está guiando?

- William Lane Craig