#221 ¿Es la Existencia de Dios Evidente a todas la Personas que Le Buscan con Sinceridad?
December 24, 2013Este es un argumento que leí en el foro y que me pregunto como usted respondería. En mi opinión, este no es un argumento muy fuerte. Pero aquí está:
1. Si Dios existe, entonces su existencia sería evidente a cualquier persona que busque a Dios con sinceridad.
2. La existencia de Dios no es evidente a todas las personas que busque a Dios con sinceridad.
3. Por lo tanto, Dios no existe.
Supongo que la mayoría de los cristianos admiten (1)—sé que Dr. Craig también. De modo que para negar la conclusión, los cristianos deben rechazar la (2), pero la (2) es evidentemente obvia para cualquier persona que con sinceridad le dé una oportunidad al cristianismo y que aun no esté convencido de la existencia de Dios. Para mí, la verdad de (2) es mucho más plausible que su negación: si (2) fuese falsa, entonces tendría que ser verdadera de que todas las personas que afirman haber buscado a Dios con sinceridad, pero que no pudieron encontrarle, deben estar mintiendo—ya sea a otros o a ellos mismos. ¿Lo cristianos realmente creen esto?
Revisión:
Como se era de esperar, la mayoría de personas que resisten el argumento afirman que la premisa (2) es falsa, lo cual encuentro extraordinario. Para sostener que (2) es falsa, uno tendría que creer que todas las personas que no son cristianas están mintiendo, ya sea acerca de la existencia de Dios siendo evidente o acerca de su sinceridad. Comparemos la premisa (2) con la siguiente:
1. La existencia de Alá no es evidente a todas las personas que buscan a Alá con sinceridad.
2. La existencia de Brahman no es evidente a todas las personas que buscan a Brahman con sinceridad.
3. La existencia de Pie Grande no es evidente a todas las personas que buscan a Pie Grande con sinceridad.
4. La existencia de Papá Noel no es evidente a todas las personas que buscan a Papá Noel.
Y así sucesivamente.
La mayoría de nosotros no dudamos de estas declaraciones, ya que por lo general creemos en las palabras de las personas acerca de lo que creen. ¿Por qué, entonces, no deberíamos por lo general creer en la palabra de las personas no cristianas que afirman haber buscado a Dios con sinceridad? Sin una respuesta apropiada a esta pregunta, las personas que rechazan la premisa (2) simplemente son culpables de un alegato especial.
Lo siento si esto es un poco largo. Estoy esperando con anticipación su respuesta.
Atentamente,
Tapji
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Creo que la existencia de Dios—es decir, la existencia del Dios que se describe en la Biblia—es o se hará evidente en esta vida a cualquier persona que le busque con sinceridad. Ahora bien, por “evidente” no quiero decir obvio o cierto. Quiero decir que el buscador sincero vendrá a una fe salvadora en Dios. Su búsqueda tendrá éxito. Él no sólo llegará a creer que Dios existe sino que vendrá a conocer a Dios.
¿Por qué creo yo tal cosa? Bueno, principalmente porque eso es lo que enseñó Jesús y tengo buenas razones para creer que Jesús es la revelación de Dios para la humanidad y por lo tanto le debemos creer lo que él enseñó. Puedes encontrar las razones por lo que pienso de esa manera en Reasonable Faith [Fe Razonable]. En cuanto a la enseñanza de Jesús, consideremos este dicho tomado del Sermón del Monte:
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá (Mateo 7.7-8).
Por “buscad”, obviamente Jesús no quería decir una investigación meramente intelectual sino una búsqueda genuina del alma, una búsqueda en humildad y con un corazón contrito. Esta enseñanza se conduce bien con la voluntad salvífica de Dios (1 Timoteo 2.3-4; 2nd de Pedro 3.9).
Por supuesto, la providencia de Dios en la vida de cada persona se desarrolla sobre tiempo. La existencia de Dios no podría ser evidente a alguien que se encuentre en cierta etapa de su vida pero se podría hacer evidente cuando y por los medios que Dios escoja. Si una persona está verdaderamente buscando a Dios, esa persona va a persistir en su búsqueda y tarde o temprano encontrará a Dios.
Por lo tanto, voy a cambiar la premisa (1) con
1’. Si Dios existe, entonces Su existencia se hará evidente a cualquier persona que busque a Dios con sinceridad.
Así que para las personas que dicen, “he buscado a Dios con sinceridad y no le he encontrado”, yo le digo, “no te rindas. Mantente buscando y vas a encontrar a Dios”.
Si tenemos, como pienso que tenemos, buenas razones para creer que Jesús fue quien él afirmó ser, entonces tenemos buenas razones para creer que lo que él enseñó es verdadero. Así que ¿qué derrotador ofrece el crítico de esta doctrina?
Es la afirmación de que
2. La existencia de Dios no es evidente para todas las personas que busquen a Dios con sinceridad.
Pero (2), aun si es verdadera, no es incompatible con (1’). Se deduce (1’) sólo que la existencia de Dios se va a ser evidente a un buscador sincero de Dios. Por supuesto, la (2) se ajusta fácilmente a la afirmación de que
2’. La existencia de Dios nunca se hace evidente a algunas personas que busquen a Dios con sinceridad.
Pero, ¿por qué deberíamos pensar que (2’) es verdadera? ¿Cómo deberíamos saber eso? Es obviamente inadecuado decir que (2’) “es evidentemente obvia para cualquier persona que con sinceridad le dé una oportunidad al cristianismo y que aun no esté convencido de la existencia de Dios”, ya que tal vez su falta de persistencia es una señal de que su búsqueda no fue tan seria como él se imagina (¿le dio él “una oportunidad” al cristianismo?) o tal vez esa persona aún encontrará a Dios.
Para establecer (2’), parece que tendríamos que recurrir a casos en los que una persona fue un buscador sincero, pero al final de su vida no vino a fe en Dios. Sin embargo, el problema con ese argumento es que simplemente no estamos en posición para escudriñar el corazón humano y juzgar la sinceridad de una persona en ese respecto. Esto requeriría un tipo de entendimiento sicológico que no está disponible a nosotros. Sólo Dios es capaz de hacer el cardiograma necesario para responder a esa pregunta.
Tu “Revisión” trata de apoyar (2’) al decir que “por lo general creemos en las palabras de las personas acerca de lo que creen. ¿Por qué, entonces, no deberíamos por lo general creer en la palabra de las personas no cristianas que afirman haber buscado a Dios con sinceridad?” Ya he respondido esa pregunta: si una persona persiste en la incredulidad hasta su muerte, entonces la evidencia para la identidad de Jesús y la verdad de sus afirmaciones nos da razón para pensar que esa persona no era sincera como él se lo imaginaba ser. Observemos que al decir eso, no presumimos tener el tipo entendimiento sicológico que el ateo afirma tener.
Observemos también que esta respuesta no es decir que “que todas las personas que no son cristianas [quienes persisten en su incredulidad hasta sus muertes] están mintiendo, ya sea acerca de la existencia de Dios siendo evidente o acerca de su sinceridad”. Más bien esa persona podría estar siendo auto-engañada. Él se imagina ser sincero y honesto en buscar a Dios, cuando en realidad él no podría serlo. Hay una cantidad grande de literatura sobre la increíble capacidad humana para la racionalización y el auto-engaño que es relevante aquí. Todos vemos los increíbles “puntos ciegos” en otros, pero por supuesto no vemos los nuestros. El orgullo, el deseo de tener la razón y el deseo de ser auto-autónomo, todo eso conspira para alterar nuestra sinceridad abovedada. No es del todo improbable que esas personas que persisten en la incredulidad hasta sus muertes realmente no hayan buscado a Dios.
En cuanto a los cuatro ejemplos de las otras cosas de quienes su existencia no es evidente a todos los buscadores sinceros, los últimos dos son simplemente una tontería y hay todas las razones para pensar que la existencia de Pie Grande y Papá Noel no debería ser autoevidente. Por contraste, los primeros dos ejemplos, en especial el primero, merecen que se tomen con seriedad. Un musulmán bien podría afirmar que Alá va a hacer su existencia evidente a cualquier persona que sinceramente le busque. No encuentro esa afirmación del todo improbable, dado que Alá existe. El problema es: tenemos buenas razones para pensar que el Dios que se describe en el Corán no existe. Tenemos buenas razones para pensar que el Dios revelado por Jesús de Nazaret sí existe. De modo que en contraste con los cuatro ejemplos, tenemos buenas razones para creer que (1’) es verdadera y no tenemos comparablemente buenas razones para pensar que las afirmaciones que se ofrecen de parte de Alá, Brahman, Pie Grande o Papá Noel sean verdaderas.
¡Ahora bien, me doy cuenta que al yo decir estas cosas hace que los ateos se enfurezcan! Pero eso no es un argumento y ellos necesitan preguntarse con sinceridad de si su enojo y su indignación a la maravillosa promesa de Jesús de que todas las personas que busquen a Dios con sinceridad le va a encontrar, no podría ser una indicación de justamente donde verdaderamente se encuentran sus corazones en lo que tiene que ver con Dios.
- William Lane Craig