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#27 ¿Es Dios el Padre Causalmente Antes del Hijo?

May 26, 2013
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Usted ha declarado que "Una buena manera de expresar la prioridad de Dios a la creación es decir que Dios es causalmente, pero no temporalmente, antes del comienzo del universo.” (Pregunta y Respuesta # 24: "La Creación y el Tiempo").

Además, J. P. Moreland declara en su libro Scaling the Secular City (Escalando la Ciudad Secular) (en la Pág. 41) "Antes del primer acontecimiento- -donde antes significa “ontológicamente antes,” no “temporalmente antes"—no había tiempo, espacio, ni cambio de ningún tipo".

1) ¿Cuál es la diferencia entre decir que Dios es causalmente antes, ontológicamente antes, o temporalmente antes del universo? ¿Puede definir cada uno de estos términos, es decir, causalmente antes, ontológicamente antes, o temporalmente antes? Además, ¿son sinónimos los términos “causalmente antes” y “ontológicamente antes”?


2) ¿Es decir 'Dios es causalmente antes del universo’ lo mismo que decir ‘Dios es la causa del universo'? O ¿es posible que Dios sea la causa del universo y no ser causalmente antes del universo? Si es así, ¿cómo?

3) ¿Cómo interpretaría Judas 1:25 “¡…sea la gloria, la majestad, el dominio y la autoridad, por medio de Jesucristo nuestro Señor, antes de todos los siglos, ahora y para siempre! Amén.” Es decir ¿“antes de todos los siglos"? ¿Es posible decir "antes de todos los siglos" sin insinuar un tiempo "antes de todos los siglos"? Si es así, ¿cómo?

4) También, ¿cómo usted interpretaría el Credo de Nicea "...nacido del Padre antes de todos los siglos..."?

5) Por lo menos algunos padres de la iglesia parecían creer que en la Trinidad, el Padre es el origen/la causa del Hijo. Por ejemplo, Juan de Damasco, en una Exposición de la Fe Ortodoxa, Libro I, Capítulo 8, "Concerniente a la Santa Trinidad", (‘Concerning the Holy Trinity,’) afirma,

"Y con esto queremos decir, que el Hijo es nacido del Padre y no el Padre del Hijo, y que el Padre naturalmente es la causa del Hijo: así como decimos de la misma manera que el fuego no vino de la luz, sino más bien la luz vino del fuego. Así que, cada vez que oímos decir que el Padre es el origen del Hijo y que es mayor que el Hijo, vamos a entenderlo en respecto a la causalidad. Y así como no decimos que el fuego es de una esencia y la luz es de otra esencia, tampoco podemos decir que el Padre es de una esencia y el Hijo es de otra, sino que ambos son de una misma esencia."

Además, Agustín, en "Sermón a los Catecúmenos sobre el Credo" (A Sermon to Catechumens on the Creed’), señala,

"Que os sorprenda el fuego como padre y el resplandor como hijo. Y hemos encontrado a dos coevos. En efecto, desde el mismo momento en que comienza a existir el fuego engendra al punto el resplandor: ni el fuego es antes que el resplandor ni el resplandor después del fuego. Y si nos preguntáramos quién engendra a quién: el fuego al resplandor o el resplandor al fuego, en seguida, por sentido común y por prudencia natural, exclamáis todos: el fuego engendra el resplandor, no el resplandor engendra el fuego. Pues ahí tenéis un padre que comienza a ser y a la vez un hijo que no es ni anterior ni posterior al padre. Luego ya tenemos un padre y un hijo que comienza a ser a la vez. Si os he mostrado un padre que comienza a ser y un hijo que comienza a ser también a la vez, creed entonces en el Padre, que no tiene comienzo, y con él en el Hijo, que tampoco tiene comienzo; el uno eterno, el otro coeterno.”

Así que usted describiría la visión de Juan de Damasco y de Agustín sobre la Trinidad, donde el Padre es la fuente/causa del Hijo, como:

a) ¿Es el Padre causalmente anterior al Hijo? ¿Por qué / por qué no?

b) ¿Es el Padre ontológicamente anterior al Hijo? ¿Por qué / por qué no?

c) ¿Cómo describiría usted la visión de Juan de Damasco y la visión de Agustín sobre la Trinidad, donde el Padre es la fuente/causa del Hijo?

Paul

  • United States

Respuesta de Dr. Craig


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¡Qué pregunta tan interesante! Voy a responder sus preguntas en orden.

1. La prioridad causal tiene que ver con lo que se llama la direccionalidad causal. Eso es decir, si A y B están relacionadas causalmente como causa y efecto, ¿es A la causa de B, o B es la causa de A? La prioridad temporal tiene que ver con que si A existió más temprano que B. Observe que aun si A y B existen o ocurren al mismo tiempo, de modo que no hay prioridad temporal de una u otra, la pregunta de la prioridad causal aún tiene sentido. Para tomar prestado un ejemplo de Kant, una bola pesada descansando sobre una almohada es la causa de una depresión en la almohada, incluso si la bola ha estado descansando en la almohada desde la eternidad pasada. Algunos filósofos que creen que el futuro es tan real como el pasado o el presente, creen que puede haber casos en los que la prioridad causal realmente puede correr en dirección opuesta de una prioridad temporal: ¡primero, el efecto se produce y luego viene la causa, de modo que a pesar de que A es causalmente antes de B, B es temporalmente antes de A! En cuanto a la prioridad ontológica, eso indicaría que la existencia de un ser presupone la existencia de otro ser. Creo que en ese contexto viene básicamente a ser la misma cosa que la prioridad causal. (En otro contexto, se podría decir, por ejemplo, que una sustancia o cosa es ontológicamente anterior a las propiedades de la cosa).

2. Decir que Dios es causalmente antes que el universo es decir que Dios es la causa del universo.

3. ¡Me encanta Judas 25! Básicamente establece la visión de la eternidad divina que yo defiendo, es decir, que Dios existe atemporalmente sin la creación y por siempre en el tiempo desde el principio del tiempo en la creación. Este utiliza un excusable façon de parler (manera de hablar) para describir el estado de Dios existiendo sin el universo como "antes" del tiempo. El filósofo va a entender esto como una expresión del lenguaje ordinario de la idea de que el tiempo tuvo un comienzo, mientras que Dios no lo tuvo.

4. La noción del Hijo siendo engendrado eternamente del Padre, la cual aparece en el Credo de Nicea, es un vestigio de la cristología primitiva del Logos (Verbo) de los primeros apologistas griegos, hombres como Justino Mártir, Taciano y Atenágoras. He discutido este desarrollo en mi capítulo sobre la Trinidad en Philosophical Foundations for a Christian Worldview (Fundamentos Filosóficos para una Cosmovisión Cristiana), una versión ampliada de la que usted encontrará en este página web bajo "Scholarly Articles: Christian Doctrines".

Los apologistas griegos intentaron explicar la doctrina de la Trinidad al sostener que Dios el Padre, que existía solo sin el mundo, tenía dentro de Sí Mismo Su Palabra o Razón (griego: Logos) o Sabiduría (Prov. 8,22-31), que de alguna manera procedió de Él, como una palabra hablada de la mente del hablante, para convertirse en un individuo distinto que creó el mundo y que finalmente se encarnó como Jesucristo. La procesión del Logos del Padre fue concebida de diversas maneras como algo que ocurrió ya sea en el momento de la creación o alternativamente en una manera eterna. El Espíritu Santo, también, podría entenderse como que salio de la mente de Dios el Padre. Así es como Atenágoras lo describe:

El Hijo de Dios es el Verbo del Padre en idea y energía, porque por su operación y por su intermedio fue todo hecho, siendo uno solo el Padre y el Hijo. Y estando el Hijo en el Padre y el Padre en el Hijo, en una unidad y potencia espirituales; el Hijo de Dios es inteligencia y Verbo del Padre…es el primer retoño del Padre Y Espíritu Santo…no porque haya nacido, puesto que desde el principio, Dios, que es inteligencia eterna, tenía en sí su Verbo, siendo eternamente racional, sino como procediendo de Dios, cuando todas la materia era informe, como una tierra inerte y estaban mezcladas los elementos más gruesos con las más ligeros, para ser sobre ellas idea y operación… decimos que es una emanación de Dios, emanando y volviendo a Él, como los rayos del sol (Súplica a Favor de los Cristianos 10).

Según esta doctrina, entonces, hay un solo Dios, pero Él no es una unidad indiferenciada. Más bien ciertos aspectos de Su mente se expresan como individuos distintos.

La doctrina del “Logos” o Verbo de los Apologistas implica una reinterpretación fundamental de la Paternidad de Dios: Dios no es meramente el Padre de la humanidad o incluso, en especial, de Jesús de Nazaret, sino que Él es el Padre, la fuente de donde el Logos fue engendrado antes de todos los mundos. Cristo no es solamente el Hijo unigénito de Dios en virtud de su encarnación, sino que fue engendrado por el Padre, incluso en su divinidad pre-encarnada. Esta visión se hace consagrada en el Credo de Nicea como ortodoxia.

5. Los protestantes traen todas las declaraciones doctrinales, incluso los credos Conciliares, ante el tribunal de la barra de la Escritura. En este caso uno tiene que decir honestamente que no hay nada en la Escritura que nos garantice el pensar que Dios, el Hijo, es engendrado del Padre en Su naturaleza divina, sino meramente en Su naturaleza humana. La gran mayoría de los eruditos contemporáneos del Nuevo Testamento reconocen que aún si la palabra traducida tradicionalmente como "unigénito" (monogenes) conlleve una connotación de derivación cuando se usa en contextos familiares—contrario de decir simplemente "único" o "único de su clase” como muchos eruditos mantienen—sin importar las referencias bíblicas de Cristo como monogenes (Juan 1,1, 14, 18; Apocalipsis 9.13) no contempla alguna pre-creación o procesión eterna del Hijo divino del Padre, sino que tiene que ver con el Jesús histórico siendo el Hijo especial de Dios (Mateo 1.21-23; Lucas 1-35, Juan 1.14, 34; Gálatas 4,4; Hebreos 1,5-6). 1 Juan 5,18 sí se refiere a Jesús como ho gennetheis ek tou theou (el engendrado de Dios), la cual es la expresión crucial, pero no hay ninguna sugerencia de que este engendrado sea eterno o que tenga algo que ver con su naturaleza divina. Más bien, el estatus de Cristo de ser el Unigénito tiene menos que ver con la Trinidad que con la Encarnación. Esta comprensión primitiva de Cristo siendo engendrado es aún evidente en la descripción de Ignacio acerca Cristo como "un médico, carnal y espiritual, engendrado y no engendrado, Dios venido en carne, en la muerte vida verdadera, Hijo de María e Hijo de Dios"(Carta de Ignacio a los Efesios 7). Aquí no hay ninguna idea de que Cristo fue engendrado en su naturaleza divina. En efecto, la transferencia desde Jesús de Nazaret al Logos pre-encarnado que hacen los Apologistas sobre la Filiación de Cristo ha ayudado a subestimar la importancia del Jesús histórico para la fe cristiana.

En términos teológicos, me parece, la doctrina de la generación del Logos (Verbo) procedente del Padre, a pesar de las seguridades de hacer lo contrario, no puede sino lograr disminuir el estatus del Hijo, ya que Él se convierte en un efecto contingente en el Padre. Aún si sucede esta procesión eterna de manera necesaria y aparte de la voluntad del Padre, el Hijo es menos que el Padre porque el Padre sólo existe en sí Mismo, mientras que el Hijo existe a través de otro. Ese derivado es la misma manera en que las cosas creadas existen. A pesar de las protestas al contrario, la ortodoxia de Nicea no parece haber exorcizado completamente el espíritu de subordinación que fue introducido en la Cristología de los Apologistas griegos.

Por estas razones, los teólogos evangélicos han tenido la tendencia de tratar la doctrina de la generación eterna del Hijo procediendo del Padre con una negligencia benigna. Si decidimos retirar de nuestra doctrina de la Trinidad, la generación y procesión eterna del Hijo y del Espíritu del Padre, ¿cómo deberíamos interpretar las relaciones intra-trinitarias? Aquí me resulta útil distinguir entre la Trinidad ontológica y la Trinidad económica. La Trinidad ontológica es la Trinidad tal como existe por sí misma aparte de la relación de Dios con el mundo. La Trinidad económica hace referencia a los diferentes roles o papeles que desempeñan las personas de la Trinidad en relación con el mundo y en especial en el plan de salvación. En esta Trinidad económica hay una subordinación (o, quizás mejor dicho, hay una sumisión) de una persona a otra, como el Hijo encarnado hace la voluntad del Padre y el Espíritu habla, no por su propia cuenta, sino en nombre del Hijo. La Trinidad económica no refleja las diferencias ontológicas entre las personas, sino más bien es una expresión de la condescendencia amorosa de Dios por amor a nuestra salvación. El error de la cristología del Logos se encuentra en confundir o mezclar la Trinidad económica con la Trinidad ontológica, introduciendo la subordinación a la naturaleza misma de la Divinidad.

Así que no considero a Dios como el Padre ontológicamente ni causalmente antes de Dios Hijo, y considero las visiones de Agustín y de Juan de Damasco como extra-bíblicas y desafortunadas.

- William Lane Craig