#445 ¿Era Cristo un Ser Contingente?
November 21, 2015Estimado Dr. Craig,
Le agradezco por su trabajo en la Filosofía y Apologética Cristiana, ya que usted ha influido mi caminar con Cristo en gran manera. Usted es la razón por la cual he decidido estudiar filosofía en la universidad (la Universidad de Miami Ohio para ser exacto).
Mi pregunta tiene que ver con el supuesto modelo de la Encarnación. El modelo que usted propone está de acuerdo con el principio “Lo que no es asumido no es redimido”. Entonces, El Logos (Verbo) asume una naturaleza humana y todo lo que eso implica. Pero, estoy un poco perplejo porque me parece que ser contingente es también una parte esencial de lo que es ser humano. Literalmente, es una parte de la propia esencia de un humano el que él sea contingente. Si eso es verdadero, entonces parece que Cristo debió también asumir una contingencia para poder redimirnos, ya que eso también es una parte de “lo que no es asumido no es redimido”. Pero, eso obviamente parece incompatible con la naturaleza de Dios la cual ha de ser necesaria. Entonces, ¿cómo exactamente el Logos asume una contingencia? Mis pensamientos iniciales son de que la contingencia que Él asume es el cuerpo físico de Jesús. Ese cuerpo es contingente pero el alma de Jesús no. Eso me parece ser una explicación débil, ya que también nuestras almas son contingentes. Parecería que el Logos también tendría que asumir un alma contingente (lo cual es incompatible con el modelo suyo porque su modelo sostiene que el alma de Jesús era sólo el Logos), ya que ser humano parece ser contingente en todos los aspectos nuestros, incluida nuestra alma. ¿Cómo usted trata con esta pregunta?
Además, como una observación separada, estoy teniendo problema entendiendo el papel de la filosofía teológica y de la apologética en mi vida. Con preguntas como estas, puedo estar seguro que incluso si no tuviera una respuesta apropiada para el problema, entonces yo estaría bien con depender en el testimonio directo del Espíritu Santo para mí de que Jesús aun fue Dios y de que Él murió en la cruz por mis pecados y resucitó de entre los muertos. Me parece que el testimonio interior del Espíritu Santo aquí abole el que yo tenga que continuar estudiando esa pregunta. Es como si cuando confrontara objeciones, siempre respondiera “el cristianismo es aun verdadero. La Biblia declara esas verdades y por lo tanto, no tengo necesidad de preocuparme”. ¿Por qué no utilizar ese tipo de respuesta para cualquier objeción que enfrente?: “Solamente tienes que creer en la Biblia y no te moleste en razonar acerca de esos asuntos triviales que Dios no decidió revelar a nosotros”. Eso simplemente me parece que detiene la tarea de la apologética y de la filosofía en el cristianismo. ¿Cuáles son sus pensamientos?
Austin
Estados Unidos
Respuesta de Dr. Craig
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Me parece que la clave para tu pregunta, Austin, es mantener claramente en mente la diferencia entre la persona de Cristo y la naturaleza humana de Cristo. La persona Jesucristo es la segunda persona de la Trinidad y, por lo tanto, es divina. Por eso, los teólogos medievales tenían mucho cuidado de referirse al Cristo encarnado como una persona divina, y no como una persona humana. Sugerir que hay una persona humana Jesucristo es dividir la persona de Cristo y caer en el error de Nestorianismo, pensando que hay dos personas: una humana y otra divina. No, Cristo es una persona y esa persona es divina. Como tal, él tiene los atributos de deidad, incluida la existencia necesaria. Pero esa persona tiene, en virtud de la encarnación, dos naturalezas: una humana y una divina. La ortodoxia requiere que afirmemos que Cristo tenía una naturaleza humana completa, compuesta por un alma y cuerpo. La naturaleza humana individual de Cristo es que el compuesto de alma/cuerpo, el cual vivió en Israel en el primer siglo, murió crucificado y resucitó de entre los muertos. Esa entidad compuesta no es divina, sino humana y por lo tanto es contingente. Esa naturaleza humana, en un tiempo, aún no existía y hay mundos posibles en los cuales nunca existe.
Esa verdad no se niega con la sugerencia de que el alma de esa naturaleza humana era divina. La entidad compuesta, formada de alma y cuerpo, incluso es contingente. No estoy de acuerdo con que “ser humano parece ser contingente en todos los aspectos nuestros incluidas nuestras almas”. Como explico en mi libro Philosophical Foundations for a Christian Worldview [Fundamentos Filosóficos para una Cosmovisión Cristiana], la Segunda Persona de la Trinidad trae precisamente esas propiedades al cuerpo de Jesús, como por ejemplo, la auto-conciencia, racionalidad y la volición libre, que le permite tener una naturaleza humana. Por supuesto, mi sugerencia implica que mientras Cristo era verdaderamente humano, como lo afirman los credos, él no era meramente humano. Pero todos afirmamos eso.
En cuanto a tu última inquietud, Austin, todos tendremos preguntas no respondidas todo el tiempo que estemos vivos. La clave para vivir una vida cristiana victoriosa no es tener todas las preguntas respondidas sino aprender a vivir con preguntas que no han sido respondidas. Debido al testimonio interno del Espíritu Santo, las preguntas no respondidas no necesitan convertirse en dudas destructivas.
Pero el testimonio del Espíritu, de ninguna manera, conlleva a una pereza y apatía intelectual. En primer lugar, como discípulos de Jesús que somos, debemos amar al Señor con toda nuestra mente. Como dijo San Anselmo, nuestra es una fe que busca entendimiento (fides quaerens intellectum). Nadie que ame la verdad de Dios puede mostrar el tipo de indiferencia intelectual que tú describes. Una de las grandes victorias espirituales de la vida es la búsqueda incansable de una pregunta que te está perturbando—por decir, la relación de Dios con el tiempo o la encarnación o el problema del mal—hasta que finalmente logras obtener una respuesta satisfactoria. ¡Puedo testificar de lo estimulante que es esa experiencia!
En segundo lugar, el compromiso intelectual con nuestra fe es vital para nuestra testificación a una cultura secular y (a veces) hostil. Los “cultos despreciadores del cristianismo”, como Schleiermacher los denomina, con frecuencia se burlan de los cristianos como tontos e imbéciles intelectuales. Es por eso que me involucro en un ministerio de debatir contra los mejores eruditos seculares de hoy en campuses universitarios para poder derrocar esa caricatura y manifestar la superficialidad de la crítica de ellos. Es muy importante, por amor a la próxima generación, que los padres puedan articular a sus hijos el qué y por qué ellos creen lo que creen o de lo contrario los van a perder.
Es posible que puedas disfrutar del desafío que presento en mi charla “Punto Muerto Intelectual” http://www.reasonablefaith.org/spanish/en-punto-muerto-intelectual el cual insta a los cristianos a involucrarse intelectualmente con su fe.
- William Lane Craig