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#528 El escepticismo y la desesperanza de la generación del milenio

November 16, 2017
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Estimado Dr. Craig:

Le estoy escribiendo no como de un académico a otro (como se hace en la mayoría de las publicaciones en Reasonable Faith), sino como un padre preocupado y como un seguidor de Cristo que está buscando las maneras de alcanzar a la desilusionada y desalentada generación del milenio (también conocida como “milenios, generación milénica, millennial”). Se trata de mi hijo adulto, en particular. Cualquier sea las inclinaciones políticas de una persona, pienso que la mayoría de las personas pensadoras pueden estar de acuerdo sobre la desenfrenada corrupción y el deterioro de nuestra civilización moderna de hoy y creo que es ahí donde nace mucho del sentimiento de desilusión y desesperación de nuestros jóvenes adultos.

Ahora, yo considero a mi hijo como uno de los jóvenes adultos más exitoso, habiendo estudiado los cuatro años en universidad, graduándose sin deuda alguna con una licenciatura de Ciencia Aplicada en Ingeniería, consiguiendo un empleo con una grandiosa compañía, y siendo en gran parte una persona encantadora con un alto nivel intelectual y con un gran potencial. Él también ha retenido la fe en la cual fue criado, a pesar de sus años en una universidad secular (aunque su fe no parece aplicarse al problema planteado aquí). Sin embargo, en muchas maneras él se ha desilusionado y casi ya no sabe en lo que se puede creer o confiar. Él ve tantos problemas en el mundo y tantas cosas que se ha de desconfiar que se le ha hecho difícil filtrar y encontrar en qué se puede confiar, y en saber qué es real y verdadero.

Tengo que admitir que mi escepticismo natural pudiera ser un factor en todo este asunto (supongo que soy una persona un poco pragmática, como otros de la generación X), ya que siempre he animado a mi hijo a ser escéptico, a cuestionar todo y a nunca aceptar a ciegas el estatu quo, sino a desafiar y a buscar la verdad objetiva en cualquier situación.

Para mí, debido a mi fe eso necesariamente no conlleva a un estado de desesperación (ella me da la confianza de que lo mejor está por venir), a pesar de que siento que hay muchas cosas por ahí que son falsas y la verdad con frecuencia se representa mal.

Pero para mi hijo (y para otros milenios), ese escepticismo parece llevar a un estado de desesperación, donde cuestionar todo entonces significa que nada es verdadero y nada ni nadie puede ser confiado. En última instancia, me temo que este tipo de raciocinio pudiera llevar a una clase de crisis nihilista.

¿Cuáles son algunas maneras que yo puedo argumentar contra esa desilusión (reconociendo que talvez sea yo la persona que hay que culpar aquí por una parte de esto)? ¿Qué yo puedo decir para alentar y fomentar un sentimiento de esperanza? ¿Hay algunos libros que usted me pudiera recomendar, en particular, para los jóvenes milenios? Considero que éste es un gran problema que muchos jóvenes están confrontando hoy en día.

Atentamente,

Rae

Canadá

  • Canada

Respuesta de Dr. Craig


R [

Siendo honesto contigo, Rae, pienso que estás cosechando la amarga cosecha de lo que sembraste por la forma de cómo criaste a tu hijo y ahora la situación en gran parte ya está fuera de tus manos.

Me mortifiqué cuando leí que tú le diste rienda suelta a tu “escepticismo natural”, animando “a mi hijo a ser escéptico, a cuestionar todo”. Una estrategia como esa, sin bases bíblicas y sin justificación para la crianza de niños, está destinada a producir frutos amargos.

¿Cómo la Biblia nos dirige a criar a nuestros hijos? Debemos “criadlos en la disciplina e instrucción del Señor” (Efesios 6.4). Como ya he enfatizado en otros lugares, eso implica equiparlos para que conozcan qué y por qué creemos en lo que creemos.

En otras palabras, debemos entrenarlos en la doctrina y apologética cristiana. No debemos entrenarlos para que sean escépticos.

Además, el escepticismo es filosóficamente injustificado. El escéptico presupone que para poder saber alguna proposición p, yo debo saber o conocer que yo sé que es p. No sólo es esa suposición plausiblemente falsa, sino que ¿cómo pudiera el escéptico saber eso, dado su escepticismo? Su posición es contraproducente. Muchas de las cosas que sabemos son creencias propiamente básicas, basadas en nuestra experiencia, las cuales son perfectamente racionales de aceptar, al menos y hasta que tengamos un derrotador de esa creencia. El escepticismo simplemente es una política epistemológica estúpida, la cual nos lleva a negar muchas de las cosas que, de hecho, sabemos. Se pudiera decir mucho aquí, pero este no es el lugar para entrar en la profundidad del tema.

Por lo tanto, podemos animar a nuestros hijos “a nunca aceptar a ciegas el estatu quo, sino a desafiar y a buscar la verdad objetiva en cualquier situación” sin tener que enseñarles a ser escépticos. En tu experiencia, podemos ver como los pecados de una generación son visitados en la próxima. Tú reportas que “Para mí, debido a mi fe eso necesariamente no conlleva a un estado de desesperación (ella me da confianza de que lo mejor está por venir) […] Pero para mi hijo (y para otros milenios), ese escepticismo parece llevar a un estado de desesperación, donde cuestionar todo entonces significa que nada es verdadero y nada ni nadie puede ser confiado”. Rae, ¿cómo pudiste haber pensado que inculcar escepticismo a tu hijo iba a dejar su fe protegida de las dudas corrosivas? ¿Por qué iría él a confiar en ti o en cualquier cosa que tú digas? En realidad, creo que tú eres muy afortunado, ya que tú nos dices que tu hijo “ha retenido la fe en la cual fue criado”. ¡Gracias a Dios! El hecho que él haya salido siendo tan bueno me hace preguntar si su escepticismo y desesperación es un reflejo más de la cultura que de su crianza.

¿Qué se puede hacer? Tu hijo ya es un adulto, responsable por sí mismo y ya no es responsabilidad tuya. Déjalo y tráelo ante el Señor en oración. Pero hay dos maneras en que tú pudieras animarle: (i) Dale razón para que tenga optimismo y esperanza. En realidad estamos viviendo en un tiempo muy emocionante en la historia de la Iglesia. El cristianismo está creciendo por todo el mundo a índices sin precedente http://www.reasonablefaith.org/on-being-a-world-christian [en inglés]. Además, estamos en medio de una revolución en los campos de la filosofía (véase el articulo “Revolución en la Filosofía Angloamericana”), en la física y en el estudio del Jesús histórico. La filosofía cristiana está en crecimiento, la ciencia contemporánea está más abierta a la existencia de un Creador y Diseñador trascendente del universo que en cualquier otro tiempo en la memoria reciente, y los eruditos históricos han llegado a considerar los Evangelios como, en gran parte, registros precisos de la vida y enseñanzas de Jesús de Nazaret. ¡Éste es un tiempo emocionante de estar vivo! (ii) Como preguntaste sobre un libro, le recomiendo a tu hijo a que lea Philosophical Foundations for a Christian Worldview [Fundamentos filosóficos para una cosmovisión cristiana], la segunda edición de la misma va a salir más tarde en este año (2017), publicada por Inter-Varsity. Recomiéndale, en especial, a leer los capítulos sobre la epistemología y el escepticismo. Si tu hijo se pudiera emocionar sobre la filosofía cristiana, ¡eso pudiera convertirse en algo que le transforme su vida!

Tú puedes sentirte orgulloso de haber criado un joven independiente y responsable. Es una lástima saber sobre su desilusión y desesperación. Pero no hay una buena razón para tal desesperación y tengo la esperanza que su escepticismo se puede terminar.

- William Lane Craig