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#614 El Bautismo y la Expiación

April 01, 2019
P

Estimado Dr. Craig,

Saludos desde Ruanda. Permítame agradecerle, una vez más, por su audaz e intrépido enfoque para compartir el Evangelio y abordar diversos temas difíciles sobre el cristianismo con claridad y argumentación objetiva convincente. Yo sé que usted recientemente está estudiando sobre Adán, Génesis y la implicación científica de todo eso, así que le pido perdón por hacerlo que vaya hacia atrás en su trabajo, hacia la Expiación. Este año tuve el placer de leer dos de sus excelentes obras, The Son Rises [El Hijo Resucita] y The Atonement [La Expiación]. Me gustaría entender con exactitud cuál es su postura actual sobre la soteriología.  

En The Son Rises, página 150, usted hace referencia con cierta aprobación de una persona especifica, Dunn, quien dice: “Los hombres pueden haber disfrutado de la compañía de Jesús por mucho tiempo, pueden haber hecho profesión de fe y haberse bautizado en el nombre del Señor Jesús, pueden ser ‘puros’ y aceptables a Dios en su totalidad, pueden aun ser ‘discípulos’, y sin embargo no ser cristianos. Carecen del Espíritu Santo y no serán cristianos hasta que lo reciban”. Usted siguió añadiendo en la misma página: “una persona es cristiana únicamente porque él o ella ha recibido al Espíritu Santo y, por lo tanto, ha nacido de nuevo”.

Corríjame si malinterpreté su punto, pero parece que usted hizo una desconexión de las expresiones ‘nacer de nuevo’, ‘recibir el Espíritu de Cristo’ con ‘bautismo en el nombre del Señor’ en su obra de 1978. Sin embargo, en su libro Atonement producido por Cambridge en 2018, usted hizo el comentario, “La forma en que nos apropiamos de los beneficios de la expiación de Cristo es por medio de la fe que alcance su cúspide [Nota del traductor: literalmente “culmina”] en el bautismo […] estamos en Cristo por medio de la fe y el bautismo, por el cual nos identificamos con su muerte y resurrección”.

Mi pregunta simplemente es la siguiente: ¿podría ser esto un indicador de que en los últimos 40 años usted ha pasado por un proceso de evolución en su pensamiento sobre la soteriología en lo que trata con el ‘bautismo en el nombre del Señor’? ¿Ahora usted, por alguna razón, conecta la experiencia del ‘bautismo en el nombre del Señor’ con la presencia y obra del Espíritu Santo en la vida del creyente quien se está apropiando del beneficio de la expiación? Voilà [Ahí lo tiene]. Qué el Señor le bendiga ricamente a usted y a sus seres queridos en esta temporada navideña en el nombre de Jesús,

Eric

Ruanda

Rwanda

Respuesta de Dr. Craig


R

¡Eric, gracias por tu pregunta reflexiva! Es maravilloso saber que hay personas de lugares tan lejos como Ruanda que están interactuando con los materiales de Fe Razonable.

La respuesta breve a tu pregunta es: No, no ha ocurrido ningún cambio en mi manera de pensar sobre este asunto. La declaración más temprana es una expresión de la perspectiva que el bautismo no es una condición suficiente de la salvación. Uno podría bautizarse por un asunto de formalidad y ser sumergido en las aguas, lo cual no tendría ningún efecto más allá de ser mojado.

Esa perspectiva es complemente consistente con la perspectiva de que el bautismo es una condición necesaria de la salvación, lo cual mi última declaración parece implicar. Alguien podría sostener que tanto la fe como el bautismo son condiciones necesarias y juntamente suficientes para hacer a alguien un beneficiario de la muerte expiatoria de Cristo.

Pero, de hecho, incluso esa declaración sería algo muy extremo en mi opinión. Jesús le prometió al ladrón en la cruz que estaría con él en el paraíso, a pesar de no poderse bautizar. Luego también, por supuesto, todos los fieles judíos antes de la llegada de Jesús quienes fueron beneficiarios de la muerte expiatoria, a pesar de no haberse bautizado.

Más bien lo que quise decir es que la fe que alcanza su cúspide en el bautismo es la manera normal en la que una persona se beneficia de la muerte expiatoria de Cristo. La fe genuina conlleva a una generación por el Espíritu Santo y debería alcanza su cúspide en las aguas bautismales.  Las aguas bautismales es el paso final en la experiencia de la conversión de una persona, por el cual se quiere decir, no regeneración sino la reorientación de la vida de una persona de seguir a Cristo. Las personas que han nacido de nuevo por medio del Espíritu de Dios, pero rehúsan seguir con el bautismo tienen una experiencia de conversión truncada y deshonran al Señor por desobedecer a su mandato.

De hecho, el entendimiento expresado anteriormente es precisamente la perspectiva de J. D. G. Dunn que tú citas al principio. La regeneración por el Espíritu Santo no necesita coincidir con el bautismo por agua, sino que el bautismo por agua es la cúspide de la fe que trae la regeneración. El bautismo por agua no necesita ser el momento en el cual ocurre la regeneración, como se hace evidente en los Hechos de los Apóstoles.  

- William Lane Craig