#394 El Anti-Realismo y la Verdad
December 09, 2014Estimado Dr. Craig,
Yo escuchaba un antiguo podcast suyo donde usted decía que uno puede afirmar los estados de cosas sin la necesidad de afirmar el estatus de verdad de la proposición utilizada en la afirmación de dichos estados.
Sin embargo, si negamos la realidad del estatus de verdad (en un refuerzo de evitar hacer proposiciones o verdad una cosa que realmente existe), entonces ¿cómo puede uno decir que cualquier preposición es auto-refutante?
Por ejemplo, si yo digo que, "no existe ninguna afirmación verdadera". ¿Cómo podría usted señalar la naturaleza auto-refutante de la proposición sin abordar el estatus de verdad de la afirmación proposicional misma?
Supongo que estoy teniendo dificultad entendiendo el deseo suyo de evitar la conversación de la semántica de la "verdad", y parece simplemente ser una manera de traer su nominalismo. Aunque pienso que es perfectamente razonable adoptar formas de considerar las cosas que son consistentes con nuestras creencias (todos obviamente hacemos eso), parece que su deseo de sostener el nominalismo requiere que usted renuncie a demasiadas cosas, en especial como un cristiano que está supuesto a afirmar las nociones bíblicas como la "verdad", la cual Jesús mismo afirmó.
Que conste, encuentro que su criterio para la existencia es apelante, ya que éste evita una regresión infinita que afecte una visión de procesar las propiedades de la existencia. Sin embargo, aunque tenga esa ventaja, aún encuentro que una visión conceptualista de las atracciones es abrumadoramente intuitiva, de manera que aún estoy buscando un criterio para la existencia que pueda mantener las atracciones y que al mismo tiempo evite una regresión infinita.
Gracias por su trabajo y por todo lo que usted hace para avanzar la causa de Cristo.
Bendiciones,
Frank
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
¡Espera un minuto, Frank! Creo que me mal entendiste. Para una exposición más amplia de mi visión, favor echarle un vistazo a mi artículo "Propositional Truth: Who Needs It?" [La Verdad Proposicional: ¿Quién la Necesita?] Philosophia Christi 15 (2013): 355-64.
Tienes toda la razón en pensar que mi anti-realismo acerca de los objetos abstractos, incluyendo las proposiciones, tiene una motivación teológica. Como un filósofo cristiano, yo sigo "Advice to Christian Philosophers" [Consejo para los Filósofos Cristianos] de Alvin Plantinga para pensar íntegramente acerca de las preguntas filosóficas que enfrentamos. Deberíamos mirar el mundo desde la perspectiva de lo que sabemos acerca de Dios y de lo que Él nos ha revelado. Por lo tanto, pienso que las objeciones teológicas para cualquier visión son tan importantes y, a veces, más importantes que las objeciones filosóficas para esa visión.
Así que si yo pienso que las enseñanzas de Jesús acerca de la verdad nos comprometen con la realidad de las proposiciones o de las propiedades, de hecho yo tomaría eso muy en serio. Pero cuando Jesús dijo, por ejemplo, “yo soy la verdad”, él no estaba hablando de manera filosófica sino metafórica. ¡Es obvio, que él no pensaba que él era una propiedad proposicional o un valor de verdad!
Por otro lado, las doctrinas judeocristianas de la aseidad divina y de creatio ex nihilo (creación de la nada) requiere que nosotros afirmemos que Dios es la única suprema realidad, que ninguna cosa no creada existe aparte de Dios mismo. Eso elimina el Platonismo con respecto a la existencia de cosas como las proposiciones, las propiedades, los números, los mundos posibles, etc.
En el artículo, al cual hago referencia aquí anteriormente, yo explico que el anti-realismo acerca de esas identidades no excluye nuestra forma de hablar como si las cosas existiesen. El filósofo Rudolph Carnap hizo una distinción útil entre las afirmaciones que se hacen dentro del marco lingüístico y las afirmaciones que se hacen fuera de ese marco. Supongamos, por ejemplo, que yo escoja adoptar el marco lingüístico de hablar de propiedades. Las afirmaciones que se hacen dentro de ese marco, como por ejemplo "El perro tiene la propiedad de ser marrón" o "Juan tiene la propiedad de asistir a la Universidad de Notre Dame", no son objetables. Esa forma de hablar de propiedad es una gran conveniencia y puede evitar circunlocuciones torpes que pudieran ser necesarias para evitarla. Pero no necesita ser considerada como una que compromete ontológicamente con la realidad de las propiedades.
La pregunta de si las propiedades realmente existen es una pregunta externa, planteada afuera del marco. Externamente hablando, el anti-realista va a decir que las propiedades no existen y que, por lo tanto, el perro no tiene la propiedad de ser marrón, a pesar de que el perro es marrón, ni que tampoco Juan tiene la propiedad de asistir a la Universidad de Notre Dame, a pesar de que él sí asiste a la Universidad de Notre Dame. La conversación de propiedades es simplemente un façon de parler (forma de hablar) útil.
De igual manera, podemos adoptar el marco lingüístico de hablar de proposiciones. Interno a dicho marco, no es problemático hablar de varias proposiciones siendo verdaderas o falsas. Alguien que, dentro de este marco, afirme la proposición "No hay ninguna proposición verdadera" está haciendo una afirmación contra-producente, ya que toma esa proposición como verdadera. Tomo esto como suficiente para la naturaleza auto-refutante de la afirmación que tú mencionas. Esa persona adoptó el marco lingüístico de hablar de proposiciones y luego afirmó una afirmación “auto-referecialmente” incoherente.
Pero para una persona que se encuentre fuera del marco, él se pudiera preguntar de si los objetos abstractos, como las proposiciones, realmente existen. El anti-realista va a decir que no hay ninguna proposición. Por lo tanto, tampoco hay ninguna proposición verdadera (o falsa). Hecha fuera del marco, esa afirmación es perfectamente coherente. Cuando digo "externa" al marco que "no hay proposiciones verdaderas", no estoy haciendo una afirmación contra-producente de que la proposición "No hay proposiciones verdaderas” es verdadera. Desde el punto de ventaja que tengo fuera del marco, en vez de afirmar que p es verdadera, simplemente desciendo o llego a ella de manera sistemática y afirmo que p.
Por ejemplo, en lugar de hacer la afirmación interna de que “es verdadero que a Sherrie le encanta el chocolate”, podemos descender de manera sistemática y simplemente decir, “a Sherrie le encanta el chocolate”. Cuando decimos eso, hablamos verdaderamente sólo en caso que a Sherrie le encante el chocolate, pero hablamos falsamente en caso que a ella no le encante. Así que aun podemos hablar verdaderamente o falsamente sin importar la existencia de las proposiciones abstractas. Alguien externo al marco quien diga “No hay proposiciones” habla verdaderamente porque no hay proposiciones. Eso no involucra ningún anti-objetivismo o relativismo post-moderno extraño.
Cuando decimos, “es verdadero que a Sherrie le encanta el chocolate”, hemos descendido sistemáticamente, de modo que ya no estamos hablando acerca de Sherrie sino acerca de una proposición en vez. ¿Por qué es un instrumento de ascenso semántico útil o necesitado en el lenguaje natural? La respuesta es que el predicado de verdad sirve el propósito de atribuciones ciegas de la verdad. En muchos casos, nos encontramos incapaces de afirmar la proposición (o las proposiciones) que se dice ser verdadera porque hay demasiadas de ellas, como en “Todo lo que él dice es verdad”, o porque somos ignorantes de las proposiciones relevantes, como por ejemplo, “Todo lo dicho en el documento clasificado es verdadero”. Necesitamos un instrumento de ascenso semántico para hacer esas atribuciones ciegas de la verdad. Por lo tanto, lejos de buscar “evitar la conversación de la semántica de la ‘verdad’, yo creo que dicha conversación es indispensable para el discurso humano. Cuando no podemos hacer las afirmaciones relevantes, necesitamos un instrumento de ascenso semántico para decir lo que queremos decir.
Por último, Frank, no estoy en contra de tu propia solución del conceptualismo divino. Quizás el anti-Platonismo pueda evitar los objetos abstractos al sustituir los pensamientos de Dios por las proposiciones como las portadoras del valor de verdad. Lo que no puedo aceptar es que existen objetos abstractos no creados, independientes de Dios.
- William Lane Craig