#399 Carta de un Padre Afligido
December 09, 2014Hace apenas más de un mes que falleció mi hija. Ella iba a cumplir tres años el 18 de enero. La quería más que todas las cosas. Ella nació con una enfermedad neurológica extraña. Mi pregunta es: ¿Cómo podría un Dios todo amoroso, quien ama a sus hijos y quien tiene un "poder" tan grande, permitir que sucediera eso? ¿Cómo es que las cosas buenas que le suceden a un creyente confirman su fe y las cosas malas se consideran como una prueba o una explicación cliché "Dios es misterioso"? Si él es tan grande y tan bueno, entonces ¿Por qué me quitó a mi niña?
Las personas más corruptas del mundo tienen hijos, abusan de ellos y los abandonan, etc. Sin embargo, las personas buenas, quienes quieren ser buenos padres, pierden a sus hijos bajo situaciones desafortunadas.
Dr. Craig, ¿cómo puedo seguir creyendo? Es muy fácil decir, "Dios tiene un plan" o "Dios no está obligado a"[...]? ¿Por qué simplemente él no viene y les habla a sus fieles de una manera directa? Por un lado, la biblia dice que no nos preocupemos por el mañana, que Dios proveerá, cuando por el otro lado mi mañana era mi pequeña niña quien sufrió y murió.
Es MUY fácil para las personas religiosas que tienen niños saludables y vidas exitosas decir, "oh Dios es maravilloso..." etc. ¿Cómo se atreven a decir eso? ¡Qué afortunados son! Por supuesto que Dios es maravilloso. ¿Para quién?, ¡Para ustedes! Dr. Craig, eso es una bofetada.
Dr. Craig, yo creo que usted es un hombre excepcionalmente inteligente, un filósofo reconocido y un gran orador. Sin embargo, también creo que algunas de sus respuestas a preguntas como la mía están basadas en un punto de vista subjetivo. La idea que usted tiene de la verdad está basada en una deidad desconocida, que va de acuerdo con la propia opinión suya de lo que es o no es real, según la interpretación de la Biblia.
Dr. Craig, favor de ayudarme a creer. Lo siento si sueno agresivo. Estoy muy enojado. Ella era todo para mí. Todas esas ideas se han convertido en una magia para mí. He estado leyendo mucho los escritos de Sam Harris. ¡Dr. Craig, caramba! ¡Ya estoy a punto de ponerme completamente pálido!
Estoy lleno de lágrimas todo el tiempo. Mi corazón está roto. Para mí no existe dios. No existe ninguna esperanza. Al final todo es tinieblas. No hay ni cielo ni infierno. Sólo un cascarón vacío de lo que antes era. Su nombre era Evelynn y ella significaba mi mundo y Dr. Craig, yo no quiero vivir sintiéndome vacío. Quiero creer pero mi fe es un agujero negro de lo que anteriormente era. Espero su respuesta con paciencia. Gracias por su tiempo.
Patrick,
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
No me puedo ni imaginar por lo que estás pasando, Patrick. De hecho, mi temor al tomar tu pregunta esta semana es que, debido a que no tengo ninguna experiencia similar a la tuya, mi respuesta podría dar la impresión de que no me puedo identificar contigo. Pero te quejas de que “algunas de sus respuestas a preguntas como mía están basadas en un punto de vista subjetivo”, entonces si respondo con argumentos objetivos, espero que por favor me perdones.
Cuando trato con casos de sufrimientos que aparentemente no tienen sentido así como el tuyo, creo que es crucial diferenciar entre el problema intelectual del sufrimiento y el problema emocional del sufrimiento. Esto es especialmente importante en los casos de la pérdida de un ser querido (o sea, de luto). Ciertamente, uno está consciente de que las personas que están pasando por el proceso de duelo, por lo general, experimentan un periodo de indignación, así como tú. Tienes muchas emociones que procesar durante este tiempo. Tu carta me lleva a creer que estás sufriendo del problema emocional del sufrimiento y no del intelectual, ya que tu carta no contiene ningún argumento de algún tipo, solamente expresiones de crudas emociones. Para poder tratar con este problema, necesitas la ayuda de un pastor o de un consejero, no de filósofo como yo. Todo lo que yo puedo hacer es ofrecerte algunos pensamientos que tratan con el problema intelectual, los cuales podrían tranquilizar tu mente para que puedas tratar con el problema emocional de una forma más apropiada.
Ahora bien, al tratar con el problema intelectual del sufrimiento, es importante que tengamos en cuenta quien es que tiene la carga de la prueba. El ateo alega que el sufrimiento sin sentido en el mundo hace que la existencia de Dios sea improbable. El ateo, ahora, debe cargar con la carga de la prueba. Es su responsabilidad de proporcionar un argumento que lleve a la conclusión “por lo tanto, Dios (probablemente) no existe”. Con mucha frecuencia, los creyentes permiten que los no creyentes muevan la carga de la prueba y la pongan en los hombres del creyente. “Dame alguna explicación buena del porqué Dios permite el sufrimiento”, exige el no creyente y luego se sienta calmado y pretende ser el escéptico a todas las explicaciones que el creyente intenta proporcionar. El ateo termina no teniendo que probar nada. Esto pudiera ser ingenioso de parte del ateo cuando se está debatiendo acerca de estrategias, pero es algo filosóficamente ilegítimo e intelectualmente deshonesto. Es el no creyente quien afirma que la coexistencia de Dios y del sufrimiento en el mundo es improbable. Así que es su responsabilidad de proporcionarnos sus argumentos y de apoyar sus premisas. Es el turno del cristiano de pretender ser el escéptico y de cuestionar si el ateo ha demostrado que Dios no puede tener (o no tiene) una buena razón para permitir el sufrimiento en el mundo.
Casi lo mejor que el ateo puede hacer es señalar algunos ejemplos específicos de sufrimientos donde no vemos ninguna razón (por ejemplo, la muerte de Evelynn) e inferir que debido a que no podemos ver la razón, por lo tanto, no existe alguna razón. Puedes ver lo poco convincente que es esa inferencia.
En mis libros como On Guard [En Guardia] y Philosophical Foundations for a Christian Worldview [Fundamentos Filosóficos para una Cosmovisión Cristiana], ofrezco tres respuestas para la afirmación atea:
1. No estamos en una posición para juzgar de que es improbable que Dios no tenga buenas razones para permitir el sufrimiento en cuestión.
Cada acontecimiento que ocurre en el mundo envía un efecto dominó a lo largo de la historia, de modo que la razón de Dios para permitirlo no podría surgir hasta siglos más tarde y quizás en otro país. Solamente un Dios todo-sapiente pudiera entender las complejidades que existen en dirigir un mundo de personas libres hacia Sus objetivos imaginados. Sólo pensemos de los innumerables e incalculables acontecimientos que están implicados en llegar a un acontecimiento histórico único, por ejemplo, la victoria Aliada en el Día D. No tenemos la menor idea de qué sufrimiento pudiera estar implicado para que Dios lleve a cabo algún propósito intencionado por medio de las acciones libres escogidas de los seres humanos. Tampoco deberíamos esperar poder discernir las razones de Dios para permitir el sufrimiento. El hecho de que gran parte del sufrimiento nos parece sin sentido e innecesario no debería ser sorprendente, ya que esa complejidad es abrumadora para nosotros.
Eso no quiere decir que estamos recurriendo a un cliché como “Dios es misterioso”. Más bien, quiere decir que estamos señalando nuestras limitaciones cognitivas inherentes, las cuales nos imposibilitan decir (cuando estamos confrontados con algún ejemplo de sufrimiento) que Dios probablemente no tenga buena razón para permitir que ese sufrimiento acontezca. Los propios no creyentes reconocen esas limitaciones en otros contextos. Por ejemplo, una de las objeciones decisivas para el Consecuencialismo o Utilitarismo (la teoría de la ética que promociona Sam Harris, quien dice que deberíamos hacer cualquier cosa que produzca el mayor florecimiento de las criaturas conscientes) es que no tenemos la menor idea del resultado final de nuestras acciones. Algún bien de corta duración realmente pudiera conllevar a una miseria incalculable, mientras que alguna acción que parezca desastrosa a corto plazo pudiera ocasionar el mayor bien. No tenemos la remota idea.
Una vez que contemplamos la providencia de Dios a lo largo de toda la historia de la humanidad, pienso que podemos ver cuán inútil es para los observadores finitos y limitados de especular acerca de la probabilidad de que Dios tenga una buena razón para [permitir] el sufrimiento que observamos. Simplemente no estamos en una posición para evaluar esas probabilidades con cierta confianza.
2. Relativo al pleno alcance de la evidencia, la existencia de Dios es probable.
Cuando el ateo dice que la existencia de Dios es improbable, tú deberías preguntarle de inmediato, “improbable, ¿relativo a qué? ¿Relativo al sufrimiento en el mundo? Si esa es toda la información de trasfondo que estás considerando, ¡entonces con razón la existencia de Dios parece improbable relativo a eso! (A pesar de que, como acabo de argumentar, las apariencias pueden ser engañosas). Sin embargo, esa no es la pregunta realmente interesante. La pregunta interesante es de si la existencia de Dios es probable relativo al pleno alcance de la evidencia. Estoy convencido de que cualquier improbabilidad que el sufrimiento pudiera arrojar sobre la existencia de Dios, ella es superada por los argumentos a favor de la existencia de Dios.
En ese sentido, no tienes ninguna justificación, Patrick, de decir, “La idea que usted tiene de la verdad está basada en una deidad desconocida, que va de acuerdo con la propia opinión suya de lo que es o no es real, según la interpretación de la Biblia”. Si consultas mis obras, por ejemplo los dos libros ya mencionados, encontrarás argumentos rigorosos a favor de la existencia de Dios, los cuales he defendido en debates públicos con filósofos profesionales. Creo que Dios puede ser conocido y que existen buenas razones para creer que Dios es real, completamente independientes de la Biblia.
La mayoría de las personas que hablan acerca del problema del sufrimiento suponen tácitamente, como tú pareces suponer, que no hay buenos argumentos a favor de la existencia de Dios. De manera que para ellos, la pregunta es de si el sufrimiento hace que el ateísmo sea probable, dado que no hay nada en la otra parte de la balanza. Sin embargo, pienso que hay argumentos muy fuertes a favor de [la existencia de] Dios en el otro lado de la balanza. Por lo tanto, puedo realmente conceder que la existencia de Dios es improbable relativo solamente al sufrimiento en el mundo pero señalo que eso es precisamente superado o sopesado por los argumentos a favor de la existencia de Dios.
3. El cristianismo implica doctrinas que aumentan la probabilidad de la coexistencia de Dios y del sufrimiento. Si el Dios cristiano existe, entonces no es tan improbable que el sufrimiento deba existir. ¿Cuáles son esas doctrinas? Hay tres que son especialmente relevantes a tu situación:
(1.) El propósito principal de la vida no es la felicidad, sino el conocimiento de Dios. Una de las razones por las que el problema del mal parece ser tan desconcertante es que tenemos la tendencia de pensar que si Dios existe, entonces Su objetivo para la vida de los seres humanos es de otorgarles felicidad en este mundo. El rol de Dios es de proporcionar un ambiente cómodo para Sus mascotas humanas. Esa parece ser la suposición que hay detrás de tu pregunta: “¿Cómo podría un Dios todo amoroso, quien ama a sus hijos y quien tiene un "poder" tan grande, permitir que sucediera eso?” Dios está supuesto a hacernos felices, ¿verdad?
En la visión cristiana, eso es falso. Nosotros no somos los animales domésticos (mascotas) de Dios, y el objetivo principal del hombre no es la felicidad per se, sino el conocimiento de Dios, el cual al final trae una verdadera y duradera realización a los seres humanos. Muchos de los sufrimientos que suceden en la vida no pudiera tener ningún propósito con respecto al objetivo de producir la felicidad humana, pero ellos no pudieran ser sin sentido con respecto a producir el conocimiento de Dios. Obviamente, si el propósito de Dios se alcanza por medio de nuestro sufrimiento, dependerá de cómo respondemos. ¿Respondemos con enojo y amargura contra Dios o nos volvemos a Él en fe para encontrar la fortaleza que necesitamos para soportar el sufrimiento?
El punto es que Dios nunca prometió (ni tampoco nos debe) una vida feliz. Seguimos a un Salvador crucificado y no nos debería sorprender si nuestra vida está llena de dolor. Tú preguntas, ¿Por qué simplemente él no viene y les habla a sus fieles de una manera directa? Eso convertiría el universo en una “casa embrujada”. Cada vez que uno sufriera, viene una voz calmada y suave diciendo, “Tú estás sufriendo porque […]” Además, aún si Dios hiciese eso, tal cosa no ayudaría. Las personas aún estarían enojadas o actuarían de maneras que arruinarían las intenciones de Dios. Lo que Dios ha hecho es decirnos, en general, que cuando sufrimos, Él está en control y nos fortalecerá. También nos ha dado buena evidencia para confiar en Él. No podemos exigir más.
(2.) El propósito de Dios no se limita a esta vida sino que se extiende más allá de la tumba hacia la vida eterna. Según el cristianismo, esta vida simplemente es un vestíbulo apretado y estrecho que lleva a la sala grande de la eternidad de Dios. Dios promete vida eterna para todos los que ponen su confianza en Cristo como Salvador y Señor. Cuando Dios nos pide que soportemos los horribles sufrimientos en esta vida, lo hace sólo con la perspectiva de un gozo y recompensa celestial que sobrepasa todo entendimiento.
El apóstol Pablo pasó por una vida de increíble sufrimiento. Aún así escribió,
Por tanto no desfallecemos […] Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. (2 Corintios 4:16-18).
Pablo vivió esta vida con la perspectiva de la eternidad. Él entendía que la duración de esta vida, que es finita, es literalmente infinitesimal cuando se compara con la vida eterna que vamos a pasar con Dios. Mientras más tiempo pasamos en la eternidad, más menores se hacen los sufrimientos de esta vida cuando son comparados en relación a ese momento infinitesimal. Fue por eso que Pablo llamó los sufrimientos en esta vida una “aflicción leve y pasajera”: él no estaba siendo insensible a la situación de aquellos que sufren horriblemente en esta vida—al contrario (pues él era uno de ellos)—más bien él consideraba que esos sufrimientos simplemente eran superados por el mar de gozo y de gloria eterna que Dios les dará a los que confían en Él.
Evelynn está con Él ahora y te está esperando allá. En esa eternidad de gozo, el tiempo de sufrimiento que tú y ella pasaron aquí en esta vida parecerá mucho menos que un pestañeo de ojo.
(3.) El conocimiento de Dios es un bien inconmensurable. El pasaje que cité de Pablo también sirve para resaltar este punto. Pablo se imagina (como si así lo fuera) una balanza donde se colocan todos los sufrimientos de esta vida en un lado, mientras que en el otro lado se coloca la gloria que Dios va a otorgar a Sus hijos en el cielo. Y el peso de la gloria es tan grande que no se compara con el peso del sufrimiento. Pues conocer a Dios (el locus de la bondad y del amor infinito) es un bien incomparable, la realización de la existencia humana. Los sufrimientos de esta vida no se pueden ni siquiera comparar con eso. Por lo tanto, la persona que conoce a Dios, sin importar lo que sufra, sin importar cuán terrible sea su dolor, todavía puede verdaderamente decir, “¡Dios es bueno conmigo!” simplemente en virtud del hecho de que él o ella conoce a Dios, el bien inconmensurable.
Esas doctrinas cristianas aumentan la probabilidad de la coexistencia de Dios y del sufrimiento en el mundo. A su vez, ellas disminuyen cualquier improbabilidad que el sufrimiento pudiera parecer echar sobre la existencia de Dios. De manera que el ateo necesita demostrar o que esas doctrinas son probablemente falsas o que la existencia de Dios es improbable, aun tomando en cuenta esas doctrinas. El ateo tiene la carga de la prueba en cualquiera de los casos.
Patrick, permíteme concluir con unas palabras de consejos pastorales (¡prepárate!). En primer lugar, ¿Qué estás haciendo leyendo el material de Sam Harris en un tiempo como este? ¿Te has vuelto loco con la aflicción? ¿Por qué estás leyendo esa basura destructiva? ¿Es ese material alguna fuente probable de verdad o consuelo en tu tiempo de necesidad? En segundo lugar, dices que “No existe ningún esperanza. Al final todo es tinieblas. No hay ni cielo ni infierno. Sólo un cascarón vacío de lo que antes era”. Eso es un resumen apropiado de lo que el ateísmo tiene que ofrecerte. Entonces, ¿Por qué, en lugar, no te vuelves a Dios como el Único que te puede proporcionar esperanza y consuelo? Me pregunto si la propia Evelynn no perdió la esperanza en Dios y se convirtió en atea al final. ¿Qué hubiera querido ella que tú hicieras? Si el cristianismo es verdadero, ella espera reunirse contigo en el cielo donde, para siempre, no habrá dolor ni lágrimas. ¿Te vas a perder ese encuentro? En tercer lugar, me encuentro algo curioso de que en tu carta no se menciona la mamá de Evelynn. ¿Puede ser posible de que te has vuelto tan egocéntrico en tu propio dolor que te has olvidado de ella y de lo que ella debe estar pasando? ¿Vas a estar ahí para ella, para apoyarla y ayudarla a pasar por este terrible tiempo? ¿Serás tú ese hombre de Dios en este tiempo y vas a buscar la manera de cómo puedes ministrarles a otros o simplemente abandonarás el área? ¡Qué Dios te fortalezca!
- William Lane Craig