#119 Dios y el Dualismo Mente/Cuerpo
February 17, 2012Hola Dr. Craig, tengo una pregunta para usted acerca de la mente de Dios. Entiendo que a menudo nos encontramos hablando en contextos religiosos de una “mente” suprema, trascendente, omnisciente que supervisa los asuntos del universo (o los genera para que ese sea el caso), pero no puedo dejar de pensar que los avances en la neurología, la psicología cognitiva, la biología, etc. están, básicamente, haciendo esta intuición incoherente. A medida que descubrimos más y más sobre el funcionamiento del cerebro (por ejemplo, ahora podemos manipular algunos sentimientos y emociones al estimular el cerebro en sí mismo), parece como una progresión inevitable que podremos hervir la conciencia y todo lo que ella implica en sus componentes materiales. Usando este conocimiento, no veo cómo se puede creer que una "mente" podría existir sin cuerpo y por lo tanto, parece absurdo pensar en Dios como una entidad espiritual que todavía piensa como nosotros, sin tener un cerebro físico. No puedo dejar de pensar que todos los trastornos neurológicos que abundan en el mundo (por ejemplo, las personas con daño cerebral o trastornos de los nervios, que a menudo son la manifestación de un impedimento físico del propio tejido cerebral) inevitablemente apuntan a una concepción materialista del cerebro y de la conciencia. Esto hace que sea muy difícil para mí creer que es coherente pensar que una mente divina podría existir... Yo no veo cómo se podría pensar que hay alguna mente por ahí, cuando toda la evidencia que conozco sugiere que las mentes son idénticas a los cerebros. Estoy consciente de que algunas personas religiosas citan algunas experiencias de haber estado fuera del cuerpo o de estar cerca de la muerte, en las que la gente documenta que su "alma" presencia una experiencia posterior a la muerte, pero yo, inevitablemente, encuentro otras explicaciones más convincentes para esos fenómenos escépticos. Sus pensamientos y aclaraciones serian muy apreciadas,
Michael
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Su tipo de pregunta es de la que me encuentro con mayor frecuencia cuando hablo en los campus universitarios sobre la existencia de Dios. Recientemente tuve el placer de leer el excelente libro titulado “Naturalism” (Naturalismo) de Stewart Goetz y Charles Taliaferro (Grand Rapids, Mich:. Wm B. Eerdmans, 2008), que trata precisamente con su pregunta. Así que he invitado al Dr. Goetz, quien es profesor de Filosofía en la Universidad Ursinus y un especialista en la filosofía de la mente para que responda a su pregunta como columnista invitado de esta semana. Su respuesta fue la siguiente:
Estimado Michael,
Dr. Craig me ha invitado a responder su interesante pregunta sobre la mente de Dios. La lógica de su preocupación parece ser la siguiente: Nuestro concepto de Dios está arraigado en nuestro propio concepto. Por lo tanto, si pensamos que Dios es una mente inmaterial (alma) que existe sin cuerpo, entonces esto se debe a que pensamos de nosotros mismos como las mentes inmateriales (almas) que podrían existir sin cuerpo. Los avances en la neurociencia contemporánea y la psicología cognitiva proporcionan evidencia que socava la coherencia de la visión de que somos mentes inmateriales que pueden existir sin cuerpo. Por lo tanto, la coherencia de nuestra idea de Dios como una mente sin cuerpo se pone en duda.
¿Qué evidencia proporciona la neurociencia contemporánea en apoyo a la opinión de que nuestras mentes no son inmateriales? Usted cree que la evidencia es causal por naturaleza: el hecho de que podemos estimular diferentes partes del cerebro y causalmente producir sentimientos, pensamientos, emociones, etc., apoya la visión de que estos acontecimientos/estados psicológicos son en sí mismos materiales. Por otra parte, el hecho de que el daño cerebral causa trastornos psicológicos también apoya una visión materialista de nosotros mismos. En resumen, lo que sabemos por la neurociencia justifica la afirmación de que nuestras mentes son idénticas a nuestros cerebros.
Aunque estoy de acuerdo con la idea de que nuestro concepto de Dios está arraigado en el concepto de nosotros mismos, no estoy convencido de que la evidencia de la neurociencia apoya la idea de que nuestras mentes son idénticas a nuestros cerebros. Las razones para no estar convencido son varias.
En primer lugar, la neurociencia no aporta nada sustancialmente nuevo a nuestra comprensión de nosotros mismos y a nuestra relación con nuestros cuerpos. Hemos sabido todo el tiempo que nuestra vida mental podría ser y estar causalmente relacionada con lo que sucede con nuestros cuerpos. Después de todo, no necesitábamos de la neurociencia para saber que un buen golpe en la cabeza puede producir un cambio en nuestra vida psicológica. ¿Quién no podría estar consciente de que dejarse caer un ladrillo en el pie le produciría dolor? Lo que la neurociencia ha hecho es darnos una imagen más detallada de cómo la mente humana se ve influenciada por ciertos acontecimientos en el cerebro. No ha cambiado el carácter general de esa imagen. El hecho de que gran parte de lo que sucede en nuestras mentes está influenciado por lo que sucede en nuestros cuerpos es algo conocido por los primeros auto-conscientes seres humanos.
En segundo lugar, aunque usted no hace ningún comentario sobre el siguiente punto, es uno muy importante: no todo lo que sucede en nuestras mentes está causalmente determinado por lo que sucede en nuestros cuerpos. A veces lo que sucede en nuestros cuerpos es un resultado de lo que sucede en nuestras mentes. Por ejemplo, los movimientos de mis dedos mientras escribo esta respuesta a su pregunta son en última instancia producidos por mis acontecimientos mentales. Decidí aceptar la invitación del Dr. Craig para responder a su pregunta y esta decisión dio lugar a una intención de escribir esta respuesta en la computadora. Aquí tenemos una causalidad mental-a-la-física. ¿Qué explica mi elección y los acontecimientos físicos en mi cuerpo que son, en última instancia, producidos por esta elección? La explicación es el propósito por el que proporciono una respuesta a su pregunta. Una explicación con propósito es una explicación teleológica. Está bien conocido que aquellos que identifican la mente con el cerebro suelen negar que cualquiera de nosotros libremente (de una forma indeterminista) tomamos decisiones con propósitos. Los materialistas son típicamente deterministas que insisten en que la única forma legítima de la explicación es una explicación no teleológica. Las explicaciones causales son el tipo más conocido y con frecuencia las más utilizadas de las explicaciones no-teleológicas. Los que excluyen la posibilidad de las explicaciones teleológicas son a menudo llamados "naturalistas." Mi colega, Charles Taliaferro y yo hemos escrito un libro titulado: “Naturalism” (Naturalismo) publicado por Eerdmans Publishing Company en el 2008. En ese libro, explicamos lo que el naturalismo es y ofrecemos una crítica del mismo. Puede que le resulte útil.
En tercer lugar, creo que es importante tener en cuenta que algunos de los neurocientíficos más destacados del mundo han creído que la mente es inmaterial. Estos neurocientíficos han estado muy conscientes de que estimulando el cerebro se puede producir algunos resultados psicológicos intrigantes. Uno de los pioneros en el campo de la neurociencia fue Wilder Penfield. En su fascinante libro titulado El Misterio de la Mente, él escribe lo siguiente:
Cuando hacía a un paciente consciente mover su mano al aplicar un electrodo a la corteza motora de un hemisferio cerebral, a menudo le preguntaba al respecto. Invariablemente, su respuesta era: ‘Yo no hice eso.’ Cuando le hacía vocalizar, él decía: ‘Yo no hice ese sonido. Usted lo sacó de mí.’ Cuando hacía que el registro de la corriente de la conciencia corriera de nuevo y le presentaba el registro de su experiencia pasada, se maravillaba que él podía estar consciente del pasado así como del presente. Se asombraba de que había vuelto a él de una manera tan completa, con más detalle de lo que podría recordar de manera voluntaria. El asumió a la vez que, de alguna manera, el cirujano era el responsable del fenómeno, pero reconoció los detalles como los de su propia experiencia pasada. (76)
Penfield señala a continuación que "No existe ningún lugar en la corteza cerebrar en donde la estimulación eléctrica impulse a un enfermo…a decidir.” Esto es consistente con mi punto de vista de que las elecciones son acontecimientos indeterminados con una explicación teleológica. A la luz de su trabajo como neurólogo, Penfield concluye lo siguiente: "Por mi parte, tras años de esforzarme por explicar la mente sobre la base solamente de la acción del cerebro, he llegado a la conclusión de que es más sencillo (y más fácil para ser lógicos) si uno adopta la hipótesis de que nuestro ser consta de dos elementos fundamentales" (80).
Otro famoso neurocientífico que creía que la mente era inmaterial fue Sir John C. Eccles. Él y el filósofo mundialmente respetado de la ciencia Karl Popper escribieron un libro titulado "The Self and Its Brain" (El Yo y su Cerebro) en el que argumentan que la mente humana se entiende mejor a lo largo de las líneas dualistas interaccionistas (la mente y el cerebro son entidades independientes que causalmente interactúan). Después de leer El Misterio de la Mente y El Yo y su Cerebro y muchos libros similares y dándole vueltas a las preguntas sobre la relación mente-cerebro, he llegado a la conclusión de que la neurociencia no ofrece ninguna evidencia de que la mente es idéntica a su cerebro. Estoy convencido de que aquellos que creen de que ella sí aporta dichas pruebas traen sus convicciones naturalistas a la evidencia. En otras palabras, ellos son ya naturalistas (materialistas) antes de hacer su neurociencia.
En cuarto lugar, podríamos preguntarnos por qué algunos neurocientíficos como Penfield y Eccles creen en la inmaterialidad de la mente, a pesar de que estaban muy conscientes de la dependencia causal de muchos eventos psicológicos de los acontecimientos cerebrales. Creo que parte de la respuesta es que no confundieron el concepto de la correlación de los dos acontecimientos con el concepto de la identidad de ellos dos. Simplemente no se deduce del hecho de que dos acontecimientos que están correlacionados son idénticos. Por ejemplo, cuando uno se entera de que un alto puntaje en la Prueba o Examen de Aptitud Académica (SAT) está correlacionado con la entrada a una buena universidad, uno no identifica el obtener un buen puntaje en el examen con el ingreso a la universidad. Del mismo modo, cuando uno descubre que el consumo de ciertos alimentos está correlacionado con un malestar estomacal, uno no identifica ese alimento con tener un malestar estomacal. Luego está el hecho de que los movimientos de las extremidades del cuerpo, como brazos y piernas, están correlacionados con los acontecimientos en la corteza motora del cerebro. Nadie cree, sin embargo, que los movimientos de brazos y piernas son idénticos a sus antecedentes causales en el cerebro. Pensándolo bien, es tan obvio que no hay una buena razón para creer que los acontecimientos psicológicos son idénticos a los acontecimientos cerebrales, simplemente porque los dos están correlacionados.
Por último, usted afirma que, como evidencia de la inmaterialidad de la mente y de la posibilidad de su supervivencia sin cuerpo, algunas personas religiosas citan experiencias de haber estado fuera del cuerpo o de estar casi muerto. Con el debido respeto, tengo serias dudas de que esto sea lo que realmente convence a la gente de que la mente es inmaterial. La mayoría de las personas comienzan creyendo que la mente es inmaterial y a luz de esa convicción inicial, no encuentran nada conceptualmente problemático con las experiencias de casi muerte y de fuera del cuerpo. No vienen a creer que la mente es inmaterial sobre la base de haber tenido o escuchado de esas experiencias. Por otra parte, creo que la mayoría de las personas son religiosas porque creen que la mente es inmaterial. No vienen a creer que la mente es inmaterial porque son religiosas.
Con los mejores deseos,
Stewart Goetz, Ph.D.
Professor of Philosophy
Ursinus College
Collegeville, PA 19426
- William Lane Craig