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#120 Consejo Matrimonial

February 17, 2012
P

Estimado Dr. Craig,

Mi matrimonio está en el futuro previsible y me gustaría pedirle algún consejo antes de que éste suceda. ¿Podemos evitar algunos errores? ¿Sería útil reunirnos con un pastor para que nos dé consejería prematrimonial? ¿Existen algunos consejos útiles que usted podría dar desde una perspectiva cristiana o de su propia experiencia?

¡Gracias por adelantado!

Zareen

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Jan y yo acabamos de regresar de Texas donde tuve el privilegio de casar a nuestro hijo John y a su prometida, Christine. Por lo tanto, su pregunta parece oportuna en este tiempo. Jan y yo estamos más que felices en dar consejos cuando se nos piden. Así que déjeme compartir algunos pensamientos que espero que sean de ayuda para usted.

Cuando me casé, pensé que los ajustes inevitables que todos decían que anticipara eran básicamente trivialidades como una persona presionando el tubo de pasta de dientes por la mitad y la otra persona presionándola por la parte final, o una persona limpia y ordenada y la otra dejando ropa sucia por todo lado, etcétera. Esas clases de ajustes son cosas de broma. No tenía ni idea que los ajustes reales en el matrimonio eran mucho más serios y profundos que esos.

Los ajustes reales en el matrimonio surgen de la ruptura profunda que todos traemos a la relación. Incluso los más sanos psicológicamente de nosotros traemos al matrimonio un residuo de experiencias desde la infancia que nos han dejado marcados en diferentes maneras y en diferentes grados: la falta de autoestima, sensibilidad, complejo de inferioridad, impulsividad, desconfianza, inseguridad, ira, y así sucesivamente. Con tanta gente que ahora proviene de hogares rotos y familias disfuncionales, esas clases de problemas serán aún más numerosos entre los recién casados de hoy.

He escuchado comparar el matrimonio a dos grandes ríos que en algún momento se unen. Donde se unen, habrá turbulencia y aguas blancas por algún tiempo. Pero más tarde, las aguas que van río abajo realmente se convierten en una y fluyen sin ningún problema en su recorrido. Esta comparación es cierta. Se puede tomar de cinco a ocho años en pasar la fase de ajuste antes de llegar a una relación pacífica y armoniosa. No intento desanimarle, sino más bien abrir sus ojos a lo que viene, para que cuando venga, no se den por vencido, pero se digan uno al otro: “¡Podemos, con la ayuda de Dios, pasar por esto para encontrar el matrimonio que Dios quiere que tengamos!" Los primeros años de matrimonio, los que en la representación de Hollywood se suponen que sean idílicos, son—si los manejan correctamente—por lo general los peores y los últimos años son los mejores.

Entonces, ¿qué consejo le puedo dar para ayudarle exitosamente a través de esa fase para una relación feliz y saludable? Déjeme mencionar varios puntos:

1. Decida que no habrá divorcio. Recuerde que según la Biblia, Dios odia el divorcio. Es pecado y de hecho, debe ser evitado a todo costo. Por lo tanto, no importa que tan difícil las cosas se pongan, ninguno de los dos se echará para atrás. Lo resolverán. Harán todo lo posible para resolver sus problemas. Individualmente, usted será el hombre de Dios o la mujer de Dios que Él ha llamados que sea, independientemente de lo que su cónyuge haga. Usted decide buscar la santidad en vez de la felicidad (¡aunque sepa que la santidad es realmente el secreto para la felicidad!) y por lo tanto, aguantará el dolor en lugar de buscar el camino más fácil. Irónicamente, al elegir el camino más difícil de un compromiso permanente, usted aumenta en gran medida las posibilidades de construir una relación matrimonial feliz ya que va a proporcionar la clase de seguridad para su cónyuge que permite que el amor florezca.

2. Posponga tener niños. Los primeros años de matrimonio son bastante difíciles en sí sin introducir la complicación que trae el tener niños. Una vez que llegan los niños, la atención de la esposa es necesariamente desviada y tensiones enormes le sobrevienen ambos. Pase los primeros años del matrimonio para conocerse mutuamente, resolver con sus problemas, divertirse juntos y disfrutar esa relación íntima de amor entre (únicamente) ustedes dos. Jan y yo esperamos diez años antes de tener nuestra primera hija Charity, lo cual me permitió terminar la escuela de Postgrado, tener una base económica, establecer algunas raíces, y disfrutar y construir nuestra relación de amor hasta que realmente estuviéramos listos para asumir las responsabilidades que requiere la paternidad. La clave de eso es que si la mujer quiere desesperadamente tener niños de inmediato, el marido debe acceder a su deseo de ser madre, en lugar de impedírselo. El veredicto de ella debe ser decisivo. Pero si ambos se ponen de acuerdo de esperar, las cosas probablemente serán mucho más fáciles.

3. Confronte los problemas con honestidad. Cuando nos reunimos con una pareja de matrimonio joven, Jan a veces los sorprende al comentar: “¡Bueno, esperamos que se estén peleando mucho!" (Por lo general lo están.) Pelear con su pareja es tan emocionalmente desgarrador y doloroso y sin embargo, es el medio necesario por el cual los problemas se resuelven y ustedes se convierten en uno. La pareja que está en verdadero peligro no es la que está peleando, sino la que no se hace frente. Con el fin de evitar el dolor, es más fácil poner las cosas debajo de la alfombra y tratar de olvidarse de ellas. Pero entonces los problemas no se resuelven y la amargura y el resentimiento pueden secretamente comenzar a crecer hasta que el matrimonio se envenena. No deje que ésto suceda. Olvídese de su coraje, decida aguantar el dolor, y hágale frente a sus problemas. Ahora bien, por favor entienda que cuando hablo de "pelear” no estoy hablando de violencia física ni de abuso. Me refiero a discutir. Y cuando se discute, usted debe ejercer el dominio propio para que “peleen” justamente. Nunca le llame nombres ofensivos a su pareja o diga cosas diseñadas para herir, cosas que lamentará más tarde. Eso es inconsistente con el amor. Al contrario, tenga en cuenta, incluso en el calor de la discusión, que el propósito de la discusión es resolver el problema y no hacerle daño a la otra persona con sarcasmos inteligentes. Mantenga siempre preguntándose, "¿Cómo podemos resolver esto?," en lugar de cómo puedo ganar la discusión. Usted gana al resolver el problema y saliendo de la discusión con una compañera que le ama y no que no está emocionalmente herida por los comentarios que usted hizo.

4. Busque consejería matrimonial. Un consejero excelente puede ver las cosas en usted que usted simplemente no ve y que no se da cuenta que usted posee. ¡La consejería puede ser muy reveladora! Un consejero puede ayudarles como pareja a adoptar estrategias para la construir su relación, resolver los problemas y tratar con sus hijos. Nunca se avergüence de buscar consejería. Por el contrario, eso le dice a su cónyuge lo serio que está en construir su relación y lo listo que está de humillarse y cambiar si es necesario. Habiendo dicho eso, le advierto en contra de los consejeros malos. Si el consejero que encuentre no está revelando ideas que penetran en usted, su cónyuge y su relación, si las sesiones están dando vuelta sin ningún resultado, ¡salga y busque otro consejero! Pregunte a su alrededor para descubrir quién en su área es muy bueno y no pierda tiempo y dinero en un consejero malo.

5. Tome pasos para construir la intimidad en su relación..

Esposas: Deben darse cuenta de cual es para su marido la necesidad # 1 en el matrimonio, lo que el más quiere de ustedes: ¡sexo! ¡Sí, sexo frecuente y apasionado! Si ustedes hacen eso, de verdad que tendrá un esposo feliz. Por desgracia, aquí nos enfrentamos a uno de esas enormes diferencias entre los hombres y las mujeres (ya sabes lo de Venus y Marte). Un hombre alcanza la intimidad con la mujer que ama a través de relaciones sexuales, pero una mujer mira la intimidad como un prerrequisito para tener relaciones sexuales. Así que si están sintiendo distancia emocional de sus cónyuges, ¿qué tienen que hacer? Ustedes parecen estar en un callejón sin salida. Si se encuentran en esa situación, entonces mi consejo es que es la esposa la que debe ceder y estar abierta a los avances de su marido. De lo contrario, lo que están haciendo es utilizando el sexo como un arma: diciendo, en efecto, "Primero usted tiene que cumplir con mis necesidades emocionales o no voy a tener relaciones sexuales con usted." Eso es manipulación y falta de amor. Algún tiempo después de tener relaciones sexuales, ustedes pueden plantearle las cuestiones que ustedes crean que fue lo que creó el distanciamiento emocional entre ustedes y tratar de resolverlos.

Maridos: Por su parte, es necesario recordar que lo que ustedes están pidiendo a su esposa que haga es que le permita tener relaciones sexuales con ella: le está pidiendo que le permitan, literalmente, entrar en su cuerpo. Es difícil imaginar un acto que muestre más la vulnerabilidad y la entrega que ese. Por lo tanto, es necesario hacer todo lo posible para construir una relación de intimidad y confianza que le permita ceder felizmente. Entonces, ¿cómo se hace eso? ¿Romance? Claro, pero aquí nos encontramos con otra gran desconexión. Cuando yo como hombre pienso en romance, pienso en una cena con velas, música suave, un paseo a la luz de la luna en la playa. Pero para mi esposa, esas cosas son sólo externas. Ninguna de esas cosas es para ella el corazón de romance. Para ella, el corazón del romance es: ¡conversar con ella! Sí, sólo tomar el tiempo para hablar con ella y así conectar a un nivel emocional. Eso significa apartar, por ejemplo, una media hora al día para hablar con ella. El problema es que se puede también convertir en una cosa más que hacer, una cosa externa más. La clave está en que durante ese tiempo ustedes conecten emocionalmente el uno al otro.

Lo que hemos aprendido es que el matrimonio en realidad se trata de ser y no de hacer. Usted puede hacer todas las cosas prescritas en los manuales de matrimonio y todavía no "estar" juntos. ¿Qué es el "ser?” Es la reducción de los muros invisibles y defensivos de uno que hemos construido alrededor de cada uno de nosotros para protegernos del dolor. Quiere decir que tenemos fronteras permeables para el cónyuge de uno. Menos metafóricamente, significa vulnerabilidad y transparencia al relacionarnos con el otro. Relacionarse de esa manera con su cónyuge construye una conexión emocional que promueve la intimidad.

Entonces, ¿cómo podemos darnos cuenta, dado nuestros puntos ciegos y la tendencia hacia el auto-engaño y la racionalización, si sólo estamos "haciendo" en lugar de "siendo?" ¡Bueno, en primer lugar su cónyuge le puede decir! Sin embargo, un barómetro que puede utilizar para medirse a sí mismo es explorar los sentimientos que usted tiene y ver si siente resentimiento por todo el esfuerzo que está invirtiendo en su matrimonio. Si usted siente resentimiento, eso es una señal segura de que está simplemente haciendo en lugar de siendo.

Para ambos: Talvez el mayor enemigo de un matrimonio exitoso es "la creciente separación.” Es decir, con el tiempo comienzan a llevar dos vidas separadas y así se alejan más. Esto es especialmente peligroso si la mujer tiene una carrera independiente de su marido. Comienzan a vivir en dos mundos diferentes. A pesar de que es políticamente incorrecto, me gustaría animar a su esposa a no buscar una carrera independiente, sino a ser ama de casa o a unirse con usted en una causa común. Eso les dará muchas razones más a sus vidas para compartir en lugar de seguir trayectorias independientes.

Espero no haber puesto demasiada carga y responsabilidades sobre ustedes, Zareen, ¡pero usted lo pidió! ¡Me gustaría que usted y su futura esposa tengan un maravilloso matrimonio centrado en Cristo, el cual será muy usado por Dios para la extensión de su Reino!

- William Lane Craig