#209 Definiendo a “Dios”
December 24, 2013Recientemente publiqué un video en Youtube pidiéndoles respetuosamente a los ateos que comentaran de cuál era su argumento más fuerte a favor del ateísmo. Luego los ateos podían votar de cual comentario ellos sentían ser el más fuerte. Después de 1,000, el argumento actual # 1 es:
No se define a ‘dios’ de una manera significativa, es decir, por una simple tautológica, es 100% cierto que a “dios” no se le refiere o se identifica con nada que exista (o que no existe). Ni siquiera entiendo lo que esto significa. Nunca he escuchado ese argumento antes. ¡Por favor ayúdeme!
Michael
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
¡Wao, wao, wao, wao! ¡El Positivismo vive! Simplemente me rasco la cabeza en incredulidad cuando veo lo convincente que esta antigua filosofía positivista todavía sigue siendo en la cultura popular, a pesar de su deceso entre los filósofos 50 años atrás. Aquellas personas que proclaman rotundamente que vivimos en una cultura postmoderna necesitan reflexionar largo y duro sobre datos como este.
Michael, la razón por la que usted no había escuchado esta objeción es probablemente porque ya ningún filósofo la plantea. Durante la era positivista en las décadas del 1920 y 1930, por lo general se pensaba entre los filósofos que las nociones “metafísicas”, como Dios, no tenían significado. ¿Por qué? Porque no se podía dar ningún contenido empírico para esas nociones. Para que tuviese significado, una oración informativa tenia que poderse verificar empíricamente. Como se pensaba que los enunciados como “Dios existe” no se podían verificar por medio de los cinco sentidos, esos enunciados se desechaban como cosas insignificantes. Sin embargo, pronto se descubrió que el llamado principio de verificación del significado era exageradamente restrictivo, el cual hacía insignificante hasta los enunciados de la ciencia y luego al final se encontró que era contraproducente. Con el abandono del principio de verificación del significado, el nervio vital del positivismo fue herido severamente y de esa manera el positivismo descendió a la tumba que tanto merecía. Entonces una nueva era comenzó en la filosofía anglo-estadounidense, marcando el inicio de un renacimiento de la metafísica, ética y la filosofía de la religión, las cuales anteriormente los positivistas habían suprimido.
Sería muy interesante saber lo que apoya la convicción de los ateos de Youtube de que “Dios” es una palabra sin significado. ¿Es eso verificacionismo? Si lo es, entonces los fundamentos de su convicción, sin ellos saberlo, ya colapsaron hace mucho tiempo.
Es fácil darle un contenido a la palabra “Dios.” Esta palabra puede ser considerada o como un nombre común, de modo que uno podría hablar de “un Dios,” o podría ser utilizada como un nombre propio como “Jorge” o “Susana”. Richard Swinburne, un prominente filósofo cristiano, trata a “Dios” como un nombre propio de persona al cual él se refiere por la siguiente descripción: una persona sin un cuerpo (es decir, un espíritu) que necesariamente es eterno, perfectamente libre, omnipotente, omnisciente, perfectamente bueno, y el creador de todas las cosas. Esta descripción expresa el concepto tradicional de Dios en la filosofía y la teología occidental. Ahora bien, los ateos de Youtube podrían protestar, “Pero ¿cómo usted sabe que Dios tiene esas propiedades?” La pregunta es inapropiada. “Dios” ha sido estipulado para ser la persona, si es que es alguna, a la que se refiere por esa descripción. La pregunta verdadera es de si existe algo que responda a esa descripción, es decir, ¿existe esa persona? Todo el peso de la teología natural de Swinburne es de presentar argumentos de que sí existe esa persona. Usted puede rechazar sus argumentos, pero no se disputa el significado de su afirmación.
La mejor definición de Dios como un término descriptivo es, creo yo, la definición de San Anselmo de Dios. Él lo define como el ser más grande que se puede concebir. Como Anselmo observó, si usted pudiera pensar de algo más grande que Dios, ¡entonces eso sería Dios! La misma idea de Dios es de un ser del cual no puede haber otro que sea mayor.
Esa pregunta tiene relevancia con mi recién debate con Sam Harris sobre si o no los fundamentos de la moralidad son naturales o sobrenaturales. Después del debate mi amigo John escribió,
William, en tu debate con Sam Harris, afirmaste que Dios era el fundamento de la moralidad objetiva. Sin embargo, esa palabra “Dios” es problemática. Hasta que esa palabra sea definida, o hasta que tú nos digas cómo sabemos qué ese “Dios” quiere que nosotros hagamos o qué es lo esta palabra es, lo que terminas diciendo es que hay un fundamento objetivo para la moralidad, y eso es todo. Pero luego Sam Harris estuvo de acuerdo contigo en eso.
Si usted mira el texto de mi declaración de apertura en el debate, el cual publiqué en la página de Facebook de Reasonable Faith, va a ver que sí definí lo que quiero decir por “Dios.” Dije,
En la visión teísta, los valores morales están fundamentados en Dios. Como San Anselmo vio, Dios es por definición el ser más grande que se puede concebir y por lo tanto, es el Bien supremo. De hecho, Él simplemente no es perfectamente bueno; (sino que) Él es el locus o eje y paradigma del valor moral.
Como la bondad moral es una propiedad “engrandecedora”, el ser más grande que se puede concebir debe ser moralmente perfecto (como también tener las otras propiedades superlativas que enumera Swinburne). De hecho, el ser más grande que se puede concebir será el paradigma del valor moral. Por supuesto, queda por preguntar que si ese ser realmente existe. Pero las contenciones que propuse para la defensa en nuestro debate fueron condicionales. Si ese ser existe, entonces […]. Es por eso que pienso que mi primera contención es casi obviamente verdadera. ¡Por supuesto, si un ser más grande que se puede concebir existe, los valores morales objetivos existen! ¿Cómo no podrían ellos existir?
La pregunta real era de si Harris podría proporcionar algún fundamento ontológico para los valores y deberes morales objetivos en la ausencia de ese ser. Presenté lo que considero ser un argumento decisivo en contra de su solución a lo que él llama “el Problema del Valor” (véase la Pregunta de la Semana # 208), como también objeciones poderosas a su intento de derivar deberes morales objetivos de la ciencia y su deseo de afirmar los deberes morales objetivos en la ausencia de cualquier tipo de libre albedrío.
Por último, permítame decir de nuevo lo que dije en la Pregunta # 208: no necesito proporcionar un relato de “cómo llegamos a conocer lo que este ‘Dios’ quiere que hagamos,” ya que eso es una pregunta, no de la ontología moral, sino de la epistemología moral. Mi inquietud es con la realidad de los valores y deberes morales objetivos: estoy abierto a cualquier teoría de la epistemología que alguien quisiera sugerir para cómo llegamos a conocer o saber los valores y deberes que existen.
- William Lane Craig