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#711 Contingencia histórica y creencia cristiana

January 24, 2021
P

Hola Dr. Craig Muchas gracias por sus podcasts y sus escritos, que, aunque (todavía) no soy cristiano, he disfrutado durante muchos años. Me parece que nuestras elecciones importantes en la vida son producto de lo que entendemos ser bueno en ese momento y que esta comprensión es producto contingente de las experiencias de la vida. Si Joseph Stalin hubiera vivido 50 años antes o en una parte diferente del mundo, es muy posiblemente que habría vivido lo que en términos humanos se consideraría una buena vida. O si hubiéramos vivido en la Alemania nazi, ¿quién sabe en qué acciones dudosas nos hubiéramos visto envueltos?

La contingencia de nuestro entendimiento, y por lo tanto de nuestras elecciones, concuerda bien con la creencia cristiana de que la salvación es un regalo de Dios que no se puede ganar, que nada de lo que podamos hacer puede, per se, salvarnos (o condenarnos). Pero si esto es cierto, entonces ¿cuál es el punto teológico de la elección de convertirse en cristiano? Como opción de estilo de vida, se tiene mucho de que elogiar, pero ¿de dónde proviene algún valor salvífico o moral? Si es nuestra elección, [entonces] es totalmente contingente y sin valor salvífico. Si, por otro lado, la elección es una respuesta a la intervención del "Espíritu Santo", entonces es en última instancia la elección de Dios y no la nuestra, y por lo tanto, es arbitraria, ya que Dios no tiene una base obvia sobre la cual elegir a quién salvar: independientemente cuán aparentemente buenas o malas sean nuestras elecciones, simplemente estamos todos escogiendo lo que parece bueno a nosotros en base a nuestro entendimiento limitado y circunstancial.

La línea de pensamiento anterior me parece bastante difícil de escapar y me deja sintiéndome un poco fatalista. ¿Estoy entendiendo correctamente lo que los cristianos creen aquí? Si no lo estoy, ¿puede usted ponerme en el camino correcto?

Muchas gracias,

Grant

Reino Unido

Respuesta de Dr. Craig


R

Es desorientador darme cuenta de que si me hubiera criado en la Alemania nazi, bien podría haber sido miembro de la Hitlerjugend o incluso un guardia en un campo de concentración. Pero no creo que tales contingencias históricas tengan las consecuencias teológicas que imaginas, Grant.

En primer lugar, no veo que la contingencia histórica de nuestras elecciones y acciones tenga algo que ver con si ellas merecen salvación. Aún podría ser el caso de que hacer buenas obras en cualquier circunstancia en la que me encuentre sea meritorio de la salvación. Suponiendo la libertad de voluntad, hay muchas cosas que yo podría hacer en esas circunstancias para salvarme o condenarme. (Si asumes un determinismo causal, entonces esa es una pregunta completamente diferente).

Afortunadamente, Dios ha decidido no juzgarnos por nuestras buenas obras en lo que respecta a la salvación. Más bien nos salva por Su gracia inmerecida, de la cual se apropia la fe. La muerte expiatoria de Cristo nos redime del pecado y de su paga, y solo tenemos que recibir con gratitud el perdón gratuito de Dios para ser salvos. Entonces, “el punto teológico de la elección de convertirse en cristiano” es que, de ese modo, llegamos a encontrar el perdón y la vida nueva.

Estoy de acuerdo contigo en que nuestra libre elección de convertirnos en cristiano es "totalmente contingente y sin valor salvífico". Podemos imaginar circunstancias en las que yo no me habría convertido en cristiano, y mi elección contingente de seguir a Cristo no es meritoria y, por lo tanto, sin ningún valor salvífico. Tiene una importancia salvífica porque en que por mi libre elección recibo la gracia de Dios y soy salvo, pero no tiene ningún mérito con respecto a mi salvación.

Al mismo tiempo, mi libre elección es, de hecho, “una respuesta a la intervención del ‘Espíritu Santo’” quien me convence de pecado y me atrae a Dios. Si la obra del Espíritu Santo es resistible en lugar de coercitiva, entonces no hay peligro de que la elección "sea última instancia la elección de Dios y no la nuestra". Es asunto tuyo si quieres ceder al llamado del Espíritu Santo o no. La elección de Dios tampoco es “arbitraria”, como si Dios hubiera elegido ofrecer la gracia salvadora a unos pero no a otros. Según el relato molinista de la providencia y la predestinación que yo favorezco[1],Dios extiende suficiente gracia para la salvación a todos los seres humanos que Él crea y que busque su salvación.

¿De ello se deduce que "Dios no tiene una base obvia sobre la cual elegir a quién salvar"? Bueno, sí y no. Como dije, la gracia de Dios no elige a ciertas personas sobre la base de sus méritos y les ofrece la salvación solo a ellos. Más bien, la gracia de Dios se ofrece de forma indiscriminada y gratuita. Pero en otro sentido, Dios tiene una base obvia sobre la cual elegir a quién salvar, es decir, Él elige salvar a todos y cada uno de los que eligen recibir Su amor y perdón. Todos los que “reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia” serán salvos (Romanos 5.17).

Te quejas de que “independientemente cuán aparentemente buenas o malas sean nuestras elecciones simplemente estamos todos escogiendo lo que parece bueno a nosotros en base a nuestro entendimiento limitado y circunstancial”. Eso es cierto, pero como expliqué, Dios no nos juzga sobre la base de tales elecciones. El cristianismo no es la doctrina de que si tus buenas obras superan tus malas obras, entonces ¡serás salvo! En cuanto a la elección de recibir el don de la gracia de Dios, no olvides que las circunstancias mencionadas incluyen, como enfatizó Molina, los diversos dones y ministraciones del Espíritu Santo que nos convence y nos atrae a Dios. A cada persona se le concede suficiente gracia para llegar a la salvación.

La doctrina descrita anteriormente es todo lo contrario del fatalismo. Si bien algunos cristianos pueden creer que Dios elige arbitrariamente salvar a algunos y condenar a otros, muchos otros cristianos creen que esa no es una enseñanza bíblica, que sostiene que Dios "quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad” (I Timoteo 2.4). Nuestra salvación depende de nuestra libre elección.

 

[1] Echar un vistazo a Four Views on Divine Providence [Cuatro visiones de la Providencia Divina] , ed. Dennis W. Jowers (Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 2011).

- William Lane Craig