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#533 ¿Cómo se cura el pensamiento lento?

November 16, 2017
P

Dr. Craig,

Muchas gracias por todo su trabajo. Su trabajo es muy inspirador y me ha ayudado a edificar mi fe.

Tengo una pregunta relacionada con esas discusiones apologéticas que surgen cuando estoy tratando de compartir mi fe cristiana. A pesar de que crecí en un hogar cristiano ferviente, donde recibí una buena educación en la fe, y a pesar de que estoy estudiando filosofía en la actualidad en una excelente institución académica cristiana (la cual también me ha ayudado a edificar mi fe, ya que mis profesores están haciendo un buen trabajo relacionando la filosofía sólida con la fe cristiana), me encuentro que tengo dificultad con las discusiones apologéticas. Con frecuencia me encuentro incapaz de formular una respuesta rápida en el lugar de discusión—eso me aflige—considerando que 1 Pedro 3:15 nos exhorta a estar “siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”. El problema parece ser que yo soy un pensador lento. Con frecuencia me surge una buena respuesta después del hecho, después de haber pasado tiempo en oración y reflexión, pero con frecuencia me quedo mudo en el momento buscando una respuesta.

Por supuesto, estoy abierto a la posibilidad de que eso es algo que el Señor va a curar en mí por medio de la oración, o con el tiempo, o quizás con más estudio. Eso simplemente pudiera ser un asunto de madurar en confianza o de hacerse un experto en apologética por medio de la práctica. Pero me pregunto si usted tiene algunas sugerencias sobre esto, en término de alguna práctica que usted se encuentra en sus debates y estudios que pudieran ayudar a aquellas personas que son pensadores lentos como yo a estar en la “vanguardia”, cuando surgen esas conversaciones importantes.

Una vez más, gracias por todo lo que haces y que Dios le bendiga.

Daniel

  • Canada

Respuesta de Dr. Craig


R [

¡De verdad que me puedo identificar con tu situación, Daniel! Estoy seguro que cada uno de nosotros ha salido de una conversación con un no creyente, sintiéndonos derrotados, desanimados y pensando: “¿Por qué no dije esto y aquello?” Admiramos a las personas que tienen una mente rápida, preparada para brotar instantáneamente. Me recuerdo muy bien como joven filósofo el asombro que sentí de George Mavrodes, un profesor de la Universidad de Michigan (quien estaba sentado en una sesión de una conferencia de filosofía y escuchaba un artículo que se leía por primera vez) hacía las preguntas más penetrantes desde su asiento. ¡Cómo yo deseaba tener una mente como la de él!

Pues bien hay esperanza. Una mente como esa es producto de entrenamiento y desarrollo. No necesita venir de una forma natural, ni Dios está propenso a curar tu lento pensar con oración aparte de estudio y ejercicio diligente. Pero mi experiencia ha sido que con práctica, uno puede mejorar la habilidad de uno de pensar con precisión y rapidez.

Tú ya estás haciendo la cosa más importante: después de una conversación, tú reflexionas sobre ella y piensas lo pudiste haber dicho diferente. Ese ejercicio no tiene precio que trae entendimientos más profundos. Eso no necesita ser una fuente de arrepentimiento, más bien, medita sobre ella como una preparación para la próxima vez. Debes escribir tus mejores respuestas de modo que ellas se te queden grabadas en tu memoria. Cuando escucho un argumento u objeción nueva en un contexto de debate, me voy a casa y preparo una respuesta para esa objeción, la cual guardo en mis archivos. Mi lema es: “¡Una objeción solamente me sorprenderá una vez!”

Puesto que es difícil “formular una respuesta lista en el lugar”, lo que quieres hacer es evitar tener que pensar al instante en el momento de la discusión. Es mejor que tenga respuestas preparadas para las objeciones que muy probable vayas a encontrar. Con el pasar del tiempo, te darás cuenta que los mismos argumentos y preguntas de parte de los no creyentes se repiten, de modo que al tener respuestas para ellos, tú no tendrás que pensar mucho al instante. En mis libros On Guard [En Guardia] y Reasonable Faith [Fe razonable], he hecho el intento de proporcionar respuestas a un catalogo de las objeciones que muy posible vayas a escuchar.

Además, lo que vas a nota es que a medida que se desarrollen tus habilidades de pensamiento crítico, tú verás las falacias y los tropiezos en los argumentos cuando los escuchas. Es algo realmente sorprendente. No es que tú los esté buscando, sino que ellos te brincan a ti a medida que los escuches. Estoy seguro que esa es la manera que debió haber sido para George Mavrodes. Asegúrate de incluir un curso de lógico como parte de tu educación universitaria. Lee y piensa sobre las obras de los muchos filósofos cristianos que hay hoy en día, y observa cómo ellos analizan los conceptos y argumentos. A medida que adquiere los métodos que ellos usan, tú vas a mejorar en tu propia habilidad de pensar.

- William Lane Craig