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#100 Comentarios de Richard Carrier antes del Debate

March 22, 2012
P

Estimado Dr. Craig,

Espero que todo esté bien. Gracias por todo lo que usted hace para Cristo. Richard Carrier está diciendo algunas cosas negativas (estoy seguro que usted también está acostumbrado) acerca del debate que se aproxima entre usted y él el 18 de marzo en esta página Web. Él dice lo siguiente.

Voy a citar exactamente sus últimas palabras sobre este asunto:

[El enunciado de Craig:] “propongo de una forma directa ‘¿Resucitó Jesús de entre los muertos?’ La razón por la que prefiero este tema en lugar de la fiabilidad histórica de los Evangelios es porque (i) un caso para la historicidad de la resurrección de Jesús no depende de que los Evangelios sean generalmente fidedignos, y (ii) como es de estrecha dimensión, el tema es más manejable en un debate de una hora y media.”

Creo que ambos (i) y (ii) son patentemente falsos, de hecho son categóricamente ilógicos. Pero si él quiere ser ilógicos, esto está bien conmigo. También me encuentro curioso la manera que él usa la palabra “prefiero” para lo que en realidad fue una refutación. Usted puede pensar de eso lo que usted quiera.

En cuanto a (ii), defender la resurrección requiere que se establezca un número de premisas, incluyendo la fiabilidad de los relatos de los evangelios y la viabilidad de las explicaciones milagrosas de la evidencia ordinaria, la autenticidad, el significado y la fiabilidad de los pasajes en las epístolas, y así sucesivamente. Por lo tanto, es más amplio en dimensión y no estrecho. La fiabilidad histórica de los Evangelios se enfoca únicamente en los Evangelios y en la evidencia que hay en ellos (y del campo de la historia) en cuanto a si podemos confiar lo que ellos dicen, lo cual es necesariamente más estrecho en dimensión que el argumento que requiere primeramente que se establezca que podemos confiar en lo que ellos dicen. En cuanto a (i), por lo general, si los Evangelios no son fidedignos, entonces todo lo que dicen está bajo una capa de sospecha, lo cual implica que no podemos confiar lo que ellos dicen acerca de muchas de las afirmaciones contenciosas y la resurrección es exactamente una de ellas, por lo tanto no es lógicamente posible hacer “un caso para la historicidad de la resurrección de Jesús” sin que “los Evangelios sean generalmente fidedignos” (Al menos que se trate de hacer ese caso apelante a los Evangelios, lo cual es muy improbable).

Digo esto aquí ya que no podría molestarme a hacer esos puntos en el debate mismo, excepto al simplemente señalar el por qué no podemos confiar lo que dicen los Evangelios. También ya se me ha preguntado acerca de esto muchas veces, ya que aparentemente Craig estaba filtrando detalles de nuestras negociaciones. Por lo tanto, también podría decir aquí lo que ya le he dicho a muchas personas por correo electrónico.

¿Qué opina usted de estas afirmaciones? Gracias.

Jonathan

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Jonathan, había visto esos comentarios y creo que se deben a un malentendido; eso es todo. Cuando Landon Hedrick en la Universidad Estatal Northwest Missouri nos invitó a participar en un debate, Richard mencionó tres temas sobre los cuales estaba dispuesto a debatir: (1) ¿Son los hechos morales evidencias de Dios?, (2) ¿Se preocupa Dios por nosotros?, y (3) ¿Son los evangelios históricamente fidedignos? Él no quería debatir la historicidad de la resurrección de Jesús sin primero discutir la última pregunta. Como pensé, por dos razones que se citan arriba, que la fiabilidad histórica de los Evangelios era un tema pobre para debatir, yo elegí su tema sobre los fundamentos de la moralidad. Sin embargo, con el tiempo las personas expresaron una decepción con ese tema al punto que Richard se ablandó y estuvo de acuerdo de debatir la historicidad de la resurrección bajo la condición de que yo emitiera una declaración que dijera que él podía citar el por qué yo decliné debatir la fiabilidad histórica de los Evangelios. (Me da risa la queja de Richard de que yo estaba “filtrando” detalles de nuestras negociaciones. Cuando la personas me preguntaban por qué no estábamos debatiendo la resurrección, simplemente les dije de la manera que me imagino que lo hizo Richard. No estaba conciente que nuestras “negociaciones” eran un secreto de alta seguridad).

De manera que estuve de acuerdo de ir con el nuevo tema y emití la declaración que se cita arriba. Mi uso de la palabra “prefiero” simplemente quería expresar mi preferencia entre los temas que se me ofrecieron para el debate. Se me dio a elegir y escogí uno. Fue Richard quién rehusó debatir la resurrección hasta que sintió suficiente presión para hacerlo.

¿Fueron mis razones para preferir el tema de la resurrección sobre el tema de la fiabilidad histórica de los Evangelios algo ilógico? Creo que no. Con respecto a (i), cuando Richard dice, “defender la resurrección requiere que se establezca un número de premisas, incluyendo la fiabilidad de los relatos de los evangelios,” él necesita añadir, “con respecto a acontecimientos específicos” (al menos, como él observa, uno planifica hacer un caso a favor de la resurrección de Jesús sin recurrir a los Evangelios, como realmente lo hace mi mentor del doctorado Wolfhart Pannenberg[1]). Si usted va a recurrir a los Evangelios para construir un caso, entonces obviamente usted necesita mostrar que los Evangelios son fidedignos con respecto a los acontecimientos específicos que usted está afirmando ser históricos. Pero un caso a favor de la historicidad de los acontecimientos específicos subyaciendo la inferencia a la resurrección de Jesús no depende de establecer la fiabilidad histórica general de los Evangelios. Esta verdad subyace el método histórico crítico. La tarea del historiador crítico es de separar la paja del grano para descubrir las semillas de la verdad histórica que se encuentran en un documento.

Richard sabe eso. Él escribe, “No hay historia antigua que esté completamente correcta y sin mentiras, tergiversaciones, o errores. Todos los historiadores calificados de hoy están de acuerdo con eso. Este es un principio que es universalmente aceptado en toda la comunidad profesional de que ninguna obra antigua es infalible” (“Was Christianity Too Improbable to Be False?” (¿Era el Cristianismo muy Improbable para que Fuese Verdadero?)). Desafortunadamente, hay demasiados cristianos e “infieles” por igual que están bajo la impresión equivocada de que el demostrar un error en los Evangelios invalida su testimonio completo, lo cual es absurdo. Como Richard señala, aún los mejores de los historiadores de la antigüedad, como Tácito, Polybius y Arrian, comunican información falsa, e incluso las obras de historiadores como Herodotus y Suetonius, quienes no se miden a los estándares altos de esos autores, aún proporcionan información histórica valiosa con respecto a los acontecimientos específicos.

Una ilustración con respecto a Jesús es a lo de los Evangelios apócrifos. Estos documentos que generalmente no son fidedignos personifican muchas legendas y fabricaciones fantasiosas. No obstante, ellos también contienen trozos históricos. Por ejemplo, que Jesús de Nazaret murió de una crucifixión romana. En sus días menos radicales (antes de llegar a creer que Jesús de Nazaret nunca existió), Richard escribió con respecto a los Evangelios: “Pocas personas dudan que Jesús y ciertos otros caracteres y cultura, geográfica, y otros detalles de estos textos formen un ‘núcleo histórico’ digno de extraer datos. Esto no está en cuestionamiento” (“William Craig, Herodotus, y Formación de Mito”). De hecho, aún hoy Richard presuntamente está de acuerdo con ese enunciado—ahora él se encuentra entre esos pocos extremistas. La existencia de ese núcleo histórico no depende de la fiabilidad general de los Evangelios.

De hecho, cuando usted lo piensa, el requerir que un documento tenga fiabilidad general para establecer su fiabilidad con respecto a algún acontecimiento específico es viciosamente circular y por lo tanto es ilógico. Porque entonces, ¿de qué otra manera podría alguien demostrar una fiabilidad general de un documento al menos que no sea demostrando su fiabilidad en un buen número de acontecimientos específicos? Supongamos que tuviésemos que descubrir algún documento histórico antiguo que previamente era desconocido, quisiéramos saber si es fiable sobre los acontecimientos que este reporta. Para establecer su fiabilidad histórica general, tendríamos que mostrar que el documento es fiable sobre los diversos específicos que él reporta. El requerir que primero se establezca su fiabilidad general nos lleva a un escenario de qué vino primero, la gallina o el huevo. Obviamente, los específicos vienen primero, de los cuales se infiere la fiabilidad general.

De manera que cuando Richard advierte, “si los Evangelios no son fidedignos, entonces todo lo que dicen está bajo una capa de sospecha, lo cual implica que no podemos confiar lo que ellos dicen acerca de muchas de las afirmaciones contenciosas y la resurrección es exactamente una de ellas,” hay un número de confusiones aquí.

En primer lugar, decir que un caso para la resurrección de Jesús no depende de primero establecer la fiabilidad general de los Evangelios no es decir que los Evangelios, de hecho, son poco fiables. Eso es un obvio non sequitur. Eso es decir que no necesitamos establecer la fiabilidad general de un documento antes de establecer que ese documento confiablemente registra algún acontecimiento específico.

En segundo lugar, incluso la desconfianza general de un documento no implica que no podemos confiar lo que el mismo dice acerca de algún acontecimiento en específico, al menos que por “confiar” Richard está insinuando algún tipo de aceptación sin criterio de las afirmaciones del documento. Ese tipo de confianza no es el problema aquí. Los historiadores del Nuevo Testamento han desarrollado un número de los que llaman “criterios de autenticidad” para discernir lo histórico acerca de Jesús. Por ejemplo, esos criterios incluyen los múltiples testimonios, la disimilitud a la enseñanza cristiana, semitismos lingüísticos, rastros del medio ambiento palestino, la retención de material vergonzoso, coherencia con otro material autentico, y así sucesivamente.[2]Esos criterios no presuponen la fiabilidad general de los Evangelios. Al contrario, ellos se enfocan en un acontecimiento particular o en un dicho de Jesús y proporciona evidencia para pensar que ese elemento específico de la vida de Jesús es histórico, sin importar la fiabilidad general del documento en el cual el dicho o acontecimiento particular está reportado. De manera que esos mismos criterios son aplicables a reportes de Jesús que se encuentran en los Evangelios apócrifos, o los escritos rabínicos, o hasta el Corán. ¡Por supuesto, si se puede demostrar que los Evangelios son generalmente documentos fidedignos, mucho mejor! Pero los criterios no dependen de ninguna de tales presuposiciones. Richard podría defender su enunciado citado aquí arriba al enfatizar la palabra “contencioso.” Pero entonces su enunciado se convierte en algo trivial: hablando de una manera obvia, no podemos confiar en aseveraciones en un documento generalmente de poca confianza si a ellas les fallan los criterios. La pregunta es, ¿las aseveraciones específicas cumplen con los criterios?

Tomemos, por ejemplo, la crucifixión de Jesús. Totalmente aparte de la fiabilidad histórica de los evangelios, este hecho específico acerca de Jesús de Nazaret es reconocido como algo que está tan firmemente establecido que es indisputable. De hecho, el erudito eminente del Jesús histórico John Meier lo considera como algo tan cierto que el mismo (la crucifixión de Jesús) se convierte en uno de los criterios de la autenticidad para juzgar la historicidad de los otros acontecimientos de la vida de Jesús. La confianza que Meier tiene en la historicidad de la crucifixión de Jesús no tiene nada que ver con la fiabilidad histórica general de los Evangelios. Por el contrario, él explica,

Por dos obvia razones prácticamente nadie negará el hecho que el modo de ejecución de Jesús fue por crucifixión: (1) Este acontecimiento central es reportado o aludido no sólo por la gran mayoría de los autores del Nuevo Testamento sino también por Josefo y Tácito… (2) Dicho acontecimiento vergonzoso creó un mayor obstáculo para la conversión de judíos y gentiles por igual…que la iglesia tuvo dificultad para vencer…[3]

El primer punto es una aplicación del criterio de testimonio múltiple y el segundo del criterio de la vergüenza. Está claro que Meier no acepta la crucifixión ya que se ha mostrado que los Evangelios son generalmente e históricamente fiables. Cualquier persona que piense que los historiadores del Nuevo Testamento presuponen la fiabilidad general de los evangelios sólo demuestra la ingenuidad de esa persona acerca de cómo opera el criticismo del Nuevo Testamento.

En tercer lugar, Richard confunde cuando dice que la resurrección es uno de esos acontecimientos contenciosos. Ya que, como he enfatizado (véase la Pregunta de la Semana # 98), los hechos que subyacen la inferencia de la resurrección de Jesús, como la tumba vacía y las apariciones post-mortem, no son contenciosos sino que pertenecen al núcleo histórico que es reconocido por la gran mayoría de los historiadores del Nuevo Testamento de hoy. Entiendo que esto es difícil de entender para aquellos de ustedes que están en el grupo de “infieles,” pero es verdadero. Son ustedes los que están nadando en contra de la corriente de la erudición; me siento cómodo estando dentro de la mayoría. Entonces si una persona está dispuesta a afirmar la resurrección de Jesús como la mejor explicación de los hechos esa persona está propensa a depender más de estar abierto a una cosmovisión “sobrenaturalista” que de las consideraciones históricas.

En cuanto al punto (ii), una discusión de la fiabilidad de los Evangelios en general en lugar de algunos acontecimientos específicos  registrados en ellos es obviamente más amplio en alcance. ¿Por qué deberíamos estar estancados en un debate sobre la historicidad de los relatos del nacimiento o la fecha de la Última Cena y así sucesivamente, cuando nada de la resurrección de Jesús depende de la fiabilidad de esos reportes? Como tema de debate, la fiabilidad general de los Evangelios sería un tema tan amplio que sería algo difícil de manejar. Imagínese tener que discutir la fiabilidad general no sólo de un Evangelio o aún de los Sinópticos, sino todos los cuatro. Es mucho mejor enfocarse en la fiabilidad histórica de los Evangelios con respecto a ciertos acontecimientos específicos relativos a la resurrección de Jesús.

  • [1]

    Wolfhart Pannenberg, Jesus: God and Man (Jesús: Dios y Hombre), traducido al inglés por L. L. Wilkins y D. Priebe, (London: SCM Press, 1968), pág. 88-106.

  • [2]

    Para discusiones útiles, véase Robert H. Stein, “The Criteria for Authenticity” (Los Criterios para la Autenticidad), en Gospel Perspectives I, ed. R.T. France y David Wenham (Sheffield, England: JSOT Press, 1980), pág. 225-63; Craig A. Evans, “Authenticity Criteria in Life of Jesus Research” (Criterios de Autenticidad en la Investigación de la Vida de Jesús) Christian Scholar’s Review 19 (1989): 6-31.

     

  • [3]

    John Meier, “The Circle of the Twelve: Did it Exist Turing Jesus’ Public Ministry?” (El Círculo de los Doce: ¿Existía durante el Ministerio Público de Jesús?) Journal of Biblical Literature 116/4 (1997): 664-5.

- William Lane Craig