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#19 Casarse con una Persona que no Sea Cristiana

February 24, 2013
P

Dr. Craig,

En su artículo sobre el fracaso, el cual me encuentro excelente de todas maneras, usted dice que casarse con una persona que no es cristiana es pecado:

“Por fracaso en la vida Cristiana, quiero decir un fracaso en la relación y en el caminar con Dios. Por ejemplo, un cristiano podría experimentar decepción y fracaso debido a rehusar hacerle caso al llamado de Dios, o por sucumbir a la tentación, o por casarse con una persona que no es cristiana. El fracaso de este tipo se debe al pecado. Esencialmente es un problema espiritual, un asunto de fracaso moral y espiritual.”

Me gustaría saber de cómo usted puede estar tan seguro que el matrimonio con un no creyente es pecado.

Ciertamente no puedo pensar de alguna ocasión donde Cristo haya dicho tal cosa. El apóstol Pablo nos manda “no se junten con los incrédulos en un yugo desigual,” obviamente eso se refiere a “infieles” (adoradores de ídolos, por ejemplo) en lugar de un agnóstico que está luchando con su fe.

Personalmente creo que la palabra clave aquí es “desigual”—ciertamente un cristiano nunca debería someter su creencia a la del no creyente. Y si Pablo estuviera hablando estrictamente del matrimonio en 2nda de Corintios, entonces él claramente ha contradicho el enunciado que se encuentra en 1ra de Corintios:

A los demás, les digo yo (y no el Señor): Si la esposa de algún hermano no es creyente, pero ella consiente en vivir con él, éste no debe abandonarla. Y si el esposo de alguna hermana no es creyente, pero él consiente en vivir con ella, tampoco ésta debe abandonarlo. Porque el esposo no creyente es santificado en su esposa, y la esposa no creyente es santificada en su esposo.

¿Usted tiene algún comentario?

Judith

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Judith, como usted con razón supone, estoy pensando de las directivas de Pablo en 2nda de Corintios 6:14 en adelante. Creo que estaríamos de acuerdo que conscientemente hacer algo que está en contra de un mandato de la Biblia es pecado. Como dice Santiago, “El que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, comete pecado” (Santiago 4.17). Así que la única pregunta es de si Pablo manda a los cristianos a no casarse con los no creyentes.

Veamos, pues, lo que dice Pablo “no se junten con los incrédulos” (v. 14). ¿Qué podría estar más claro que eso? La palabra aquí para incrédulo o no creyente es apistos, alguien quien está sin fe o quien no tiene fe. Para estar seguro, la mayoría de los no creyentes en ese tiempo habían estado involucrados en la adoración de deidades paganas (1 Corintios 10.27). Sin embargo, la palabra apistos no quiere decir “idolatra.” La palabra que se usa para idolatra es eidololatres (1 Corintios 6.9). Un no creyente es una persona que carece de una fe salvadora, incluyendo pero no limitado a los adoradores de ídolos.

Echémosle un vistazo a la manera que Pablo utiliza la palabra “incrédulo” en otros lugares en sus cartas. Observe de la manera que utiliza “incrédulo” en 1 Corintios 14. 22-25 como un sinónimo de “afuerino,” alguien que está afuera de la comunidad cristiana. En 1 de Corintios 6.6, al prohibir los casos de demandas entre cristianos, Pablo se escandaliza de que los pleitos tuvieran que ser llevados ante los incrédulos en lugar de ante la hermandad cristiana. En 1 de Corintios 7.12-13 él confronta la situación de alguien que tenía una esposa quien era, como usted observa, una “incrédula,” es decir, que no era salva (v.16). Creo que es evidente que un incrédulo es alguien que carece de una fe salvadora y por lo tanto, no es parte del cuerpo de Cristo.

¿Hay, pues, una contradicción con los mandatos de Pablo en 1 de Corintios 7:12-16? ¡Para nada! Pablo ahí le está hablando a parejas quienes eran incrédulos los dos, pero uno de ellos se había convertido en cristiano y que en ese momento se encontraba con una esposa o esposo no creyente. De que esta sea la situación, es evidente en el principio primordial de Pablo, que también se aplica a esclavos e incircuncisos, “De todas maneras, cada uno debe comportarse de acuerdo a la condición que el Señor le asignó y a la cual lo llamó” (v. 17). “Cada uno debe permanecer en la condición en que estaba cuando fue llamado” (v. 20). Por lo tanto si usted estaba casada cuando fue llamado, Pablo le dijera que no deje a su pareja no creyente. Permanezca casada de la misma manera que lo estaba cuando fue llamada a seguir a Cristo, al menos que su compañero no creyente desea separarse.

Pero Pablo prohíbe a los cristianos creyentes a casarse con los no creyentes. ¿Por qué? En 2 de Corintios 6.15 él dice, “¿O qué tiene en común el creyente con el incrédulo?”Podríamos estar tentados a responder la pregunta de Pablo diciendo, “Bueno, a los dos nos gustan los deportes y la naturaleza” o “a ambos nos encantan las finanzas y los negocios.” Pero Pablo hubiera considerado esas respuestas como unas que traicionan por completo una falta de entendimiento de la unión matrimonial. Para Pablo, la fe común en Cristo era central para la relación matrimonial. A falta de eso, usted le habría sacado el corazón al matrimonio. El que tan pocos de nuestros matrimonios entre cristianos hoy en día exhiben la centralidad de Cristo es un testimonio vergonzoso al punto de que hemos llegado a parecernos a la visión de matrimonio que tiene el mundo. ¿Es de poca pregunta, entonces, de que los índices de divorcios entre las parejas cristianas están tan altos como de las parejas no cristianas?

Ha sido un privilegio para mí estar casado por más de treinta años con una mujer para quien el primer y principal amor es el conocer y servir al Señor Jesucristo. El deseo común que tenemos de conocer y servirle nos ha unido estrechamente. No me puedo ni imaginar lo que sería estar casado con alguien que no compartiera ese primer amor común. Este (amor común) nos ha visto pasar por las altas y bajas de la vida.

Judith, desconozco de su situación personal, pero si está contemplando casarse con una persona que no es creyente, le insto a que no lo haga, sin importar lo mucho que usted ame a esa persona. Obedezca a Dios, déle a Dios tiempo para obrar en el corazón de su novio y mientras tanto trate de convertirse en la mujer que Cristo quiere que usted sea, a medida que Su carácter se forme en usted.

Por otro lado, si usted ya está casada con un no creyente, entonces usted debería confesar su pecado, pedir el perdón del Señor y luego obedecer los mandatos de la Biblia sobre como una mujer creyente casada con un no creyente debería comportarse (1 Pedro 3. 1-6).

- William Lane Craig