#65 Artículo en Christianity Today
March 21, 2012Después que leí su artículo publicado en la revista Christianity Today acerca de la existencia de Dios, se lo envié a un amigo ateo. Aquí le presento su respuesta. Por favor ayúdeme:
Aún no he encontrado una respuesta a este dilema:
Las personas no teístas típicamente van a contradecir el argumento moral con un dilema: ¿Es algo bueno porque Dios lo quiere, o Dios quiere algo porque eso es bueno? La primera alternativa hace el bien y el mal arbitrario, mientras que la segunda alternativa hace el bien independiente de Dios. Afortunadamente, el dilema es falso. Los teístas tradicionalmente han tomado una tercera alternativa: Dios quiere algo porque él es bueno. Es decir, lo que Plantón llamó “el Bien” es la naturaleza moral del mismo Dios. Dios por naturaleza es amoroso, amable, imparcial, y así sucesivamente. Él es el paradigma de bondad. Por lo tanto, el bien no es independiente de Dios.
Este no es un dilema falso porque Dios no escogió su naturaleza. Su naturaleza es cualquier cosa que la naturaleza resulte ser. La naturaleza pudo haber sido una naturaleza mala. Estoy seguro que los apologistas aseveran que no, que tiene que ser una naturaleza buena. Pero eso es simplemente una aseveración que no tiene evidencia a su favor. Craig define a Dios como un ser perfecto y luego dice que Dios debe ser perfecto porque esa es la definición de Dios. Esa es una lógica circular.
Roger
Respuesta de Dr. Craig
R [
Roger, gracias por pasarle el artículo a su amigo. Espero que sea de estímulo para que tengan muchas conversaciones buenas con sus amigos no creyentes o con algunos de los miembros de su familia.
Su amigo no entiende la naturaleza de un dilema. Alguien que esté promoviendo un dilema tiene que probar que solamente hay dos alternativas o cuernos. Eso se hace de una forma fácil si el dilema tiene la forma “A o no-A.” Aquí un cuerno del dilema es la contradicción o la negación del otro. De modo que usted tiene que escoger un cuerno o el otro. No hay otras alternativas.
Pero como explico en mi debate con Louise Anthony, el dilema de Eutifrón no es como éste. Sólo tiene que mirarlo: O algo es bueno porque Dios lo quiere o Dios quiere algo porque eso es bueno. El segundo cuerno no es la negación del primero. La negación del primer cuerno del dilema es “No es el caso que algo es bueno porque Dios lo quiere.” Dicho de esta manera, el dilema no es ningún problema. Los teístas típicamente no piensan que algo es bueno simplemente porque Dios lo quiere. Cuando el dilema si dice de esa manera, nosotros, sin ninguna vacilación, escogemos no-A.
Por lo tanto, lo que el ateo tendría que demostrar es que no-A, entendido de esa manera, insinúa que Dios quiere algo porque es bueno. Pero, ¿qué argumento va él a ofrecer para esa vinculación? Recuerde: es el ateo que afirma que el teísta tiene solo dos opciones aquí. Así que la carga de la prueba cae sobre el ateo para que demuestre que hay un dilema verdadero.
Por el contrario, el teísta puede menoscabar el dilema simplemente al ofrecer otra alternativa. Aquí está mi alternativa: Dios quiere algo porque Él es bueno. Eso es una tercera opción que es diferente a cualquiera de las alternativas ofrecidas por el dilema original.
Así que ahora el ateo tiene que mostrar el por qué esa opción no es una alternativa aceptable. Contrario a la afirmación de su amigo, el teísta no está bajo ninguna obligación de probar que Dios tiene esencialmente Su carácter moral. Por el contrario, esa es simplemente la alternativa teísta clásica. Aquí no hay ninguna falta de lógica ya que el teísta no está tratando de probar su alternativa. En vez, él simplemente está ofreciendo una alternativa a los dos cuernos del falso dilema del ateo. Él está diciendo, “Supongamos que Dios tiene Su carácter esencial y Su carácter sirve como el paradigma para lo que es bueno. ¿Qué tiene de malo esa alternativa?” Ahora bien, es la responsabilidad del ateo de mostrar el por qué esa alternativa no va funcionar.
Su amigo necesita mostrar el por qué los valores morales no pueden ser fundamentados en la naturaleza de Dios como lo mantiene el teísmo clásico. De otra manera, su objeción no derrota el teísmo clásico. Podría derrotar otros espantapájaros, pero no dice nada, por su propia admisión, en contra el teísmo clásico y fracasa como una objeción para éste.
- William Lane Craig