#67 ¿Vivimos en una Sociedad Postmoderna?
March 21, 2012En su artículo publicado en Christianity Today (El Cristianismo Hoy), usted dice,
Comoquiera que esto podría ser, algunas personas podrían pensar que el resurgimiento de la teología natural en nuestro tiempo es meramente demasiado trabajo perdido. Ya que ¿no vivimos en un cultura postmoderna en la cual las apelaciones a esos argumentos apologéticos ya no son efectivos? Los argumentos racionales para la verdad del teísmo ya no están supuestos a funcionar. Por lo tanto, algunos cristianos sugieren que debiéramos simplemente compartir nuestra narrativa e invitar a las personas a participar en ella.
Esta clase de pensamiento es culpable de dar un diagnostico equivocado desastroso de la cultura contemporánea. La idea de que vivimos en una cultura postmoderna es un mito. De hecho, una cultura postmoderna es una imposibilidad: sería completamente inhabitable. Las personas no son relativistas cuando se trata de asuntos de ciencia, ingeniería y tecnología. Al contrario, ellos son relativistas y pluralistas en asuntos de religión y de ética. Pero, por supuesto, eso no es postmodernismo; eso es modernismo. Eso es simplemente la antigua línea del verificacionismo, la cual sostenía que cualquier cosa que usted no puede probar con los cinco sentidos es una cuestión de gusto personal. Vivimos en una cultura que permanece profundamente modernista.
Le pedí a un amigo que comentara y él dijo, “creo que aquí necesitamos aceptar y rechazar parte de la hipótesis de Craig. Ciertamente, vivimos en una cultura que acepta el relativismo y los absolutos están siendo seriamente cuestionados, pero sólo porque estamos viviendo en una cultura que es más moderna que literalmente postmoderna no quiere decir que el postmodernismo no esté presente en nuestra cultura, como es definida hoy día.
Lo que Craig aclara aquí es que aún si las personas afirman tener una mentalidad postmoderna, solo operamos de esa manera dentro de ciertas esferas de nuestras vidas. Estoy de acuerdo con Craig de que mientras la mayoría de influencia postmoderna esté en las áreas más relativistas (real o percibida) de la cultura (religión, arte, música, ética, películas, etcétera), sí vivimos en un mundo que está marcado por una tendencia para no ver una línea narrativa grande en la historia (una meta-narrativa) en la cual existe una cohesión lógica y realista desde el principio hasta el fin. Al contrario, esto también ha sido hecho relativo y un gran número de los argumentos racionales que aún son válidos son puestos a un lado por la razón de que ellos insinúan (correctamente) una verdadera meta-narrativa que existe toda la vida.”
Creo que lo entendió de una manera correcta. ¿Está usted de acuerdo?
John
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
John, No, no estoy de acuerdo. Estoy convencido que la cultura occidental, como el hijastro de la Época de la Luces, permanece siendo profundamente modernista y de esa manera debe ser dirigida como tal. Esto no es decir, por supuesto, que no hay corrientes poderosas de postmodernismo que fluyen en nuestra cultura. El postmodernismo está arraigado en la subcultura universitaria dentro de los departamentos de literatura, estudios femenil, y con una mayor importancia en los estudios religiosos. Pero con respecto a nuestra cultura en general esos radicales están relativamente aislados—de hecho, inclusive dentro de la universidad en general ellos son una minoría. Estoy orgulloso que mi campo de filosofía ha resistido tenazmente la invasión del postmodernismo.
La mayoría de las personas no toman un minuto para pensar que no hay estándares objetivos de la verdad, ni racionalidad, ni lógica. Como dije en el artículo, una cultura posmodernista es una imposibilidad; sería completamente inhabitable. Nadie es un posmodernista en lo que se refiere a la lectura de las etiquetas que están en el frasco de medicina versus a una caja de veneno para ratas. (Si usted tiene un dolor de cabeza, es mejor que crea esas que indicaciones tienen un significado objetivo). La idea que vivimos en una cultura posmodernista es, me temo, un mito que es perpetuado en nuestras iglesias por pastores de jóvenes mal dirigidos.
Su amigo parece pensar que aunque las personas viven sus vidas como modernistas en muchas esferas, aún vemos la influencia post-moderna “en las áreas más relativistas (real o percibida) de la cultura (religión, arte, música, ética, películas, etcétera).” Pero lo que estoy contendiendo es que el relativismo en esas áreas de la cultura es precisamente una expresión del modernismo. La primera mitad del siglo veinte la cultura era dominada por una filosofía de significado llamada “Verificacionismo.” En esta visión ninguna cosa que no pueda, en principio, ser verificada por medio de los cinco sentidos, es decir, por medio de la ciencia, no tiene significado. Como la religión y los enunciados éticos no pueden ser verificados, sigue que ellos no tienen ningún contenido factual. Son meramente expresiones de gustos y de emociones personales.
El libro que tuvo mucha influencia llamado Lenguaje, Verdad y Lógica por el filósofo británico A. J. Ayer sirvió como un tipo de “Manifesto” para este movimiento. Ayer fue muy explicito acerca de las implicaciones teológicas de su Verificacionismo. Si por la palabra “Dios” usted quiere decir un ser trascendente, dice Ayer, entonces la palabra “Dios” es un término metafísico, y como tal “no puede ni siquiera ser probable que un dios exista.” Él explica, “Decir que ‘Dios existe’ es hacer una declaración metafísica que ni puede ser verdadero ni falso. Y por ese mismo criterio, ninguna oración que alegue describir la naturaleza de un dios trascendente puede poseer algún significado literal.”
Espero que usted capte el significado de esta visión. En esta perspectiva, los enunciados acerca de Dios ni siquiera tienen la dignidad de ser falsos. Simplemente son palabras que no tienen significado o sonidos dichos en el aire. Si usted le dice a alguien, “Dios te ama y tiene un plan maravilloso para tu vida,” usted no ha dicho nada más significativo que si usted hubiera dicho, “Calentoreaba, y las viscotivas tovas vuelteaban y tregujereaban el terecho” (algo sin sentido).
No eran solamente enunciados teológicas los que Ayer consideraba no tener significado. Los enunciados éticos—enunciados acerca de lo correcto e incorrecto, lo bueno y lo malo—también eran declarados no tener significado. Dichos enunciados son simplemente expresiones emocionales de los sentimientos del usuario. Ayer dice, “si yo digo, ‘el robar dinero está mal’ yo produzco un enunciado que no tiene significado factual…es como si yo hubiese escrito, ‘¡Robar dinero!’…Está claro de que aquí no se ha dicho nada que pueda ser verdadero o falso.” Así que él concluye diciendo que los juicios de valor “no tienen ninguna validez objetiva.” Lo mismo va para los enunciados estéticos relacionados a la belleza y la fealdad. Según Ayer, “Dichas palabras estéticas como ‘hermoso’ y ‘horrendo’ se emplean…no para hacer enunciados de hechos, sino simplemente para expresar ciertos sentimientos…”
¿Cómo puede usted apreciar el impacto que dicha filosofía tendría en la religión, el arte, y la ética? Eso produciría el caos relativo y anárquico que asedia la cultura occidental de hoy. Se hace de los crucifijos con orine un objeto de arte y se le da rienda suelta al libertinaje sexual. Dado que los enunciados religiosos no son enunciados de hechos, está perfectamente apropiado para el no creyente de responder al Evangelio diciendo, “Eso podría ser verdadero para usted, pero no es verdadero para mí.” Esa respuesta sería una locura con respecto a la tecnología de la ingeniería que se emplea en la construcción de un puente o inclusive al secador de cabello, pero hace un sentido perfecto con respecto a las expresiones de gusto personal. Los cristianos (o musulmanes) que afirman que su visión religiosa es la verdad objetiva y que aquellos que no están de acuerdo con ellos están equivocados serían percibidos como personas de mentes cerradas y fanáticos intolerantes, en comparación a alguien que dice, “La vainilla tiene mejor gusto que el chocolate, y cualquier persona que piense lo contrario está equivocado.” Como una expresión subjetiva de gusto personal, dicho juicio no tiene verdad objetiva y la persona que piensa que sí está equivocada.
Así que mi punto es que precisamente es el modernismo que ha engendrado el relativismo y el pluralismo en esas áreas de cultura que mencionó su amigo.
¿Pero que se puede decir de su punto que “vivimos en un mundo que está marcado por una tendencia para no ver una línea narrativa grande en la historia (una meta-narrativa) en la cual existe una cohesión lógica y realista desde el principio hasta el fin”? ¿Es eso un producto del postmodernismo? Absolutamente no. Esto es, otra vez, el fruto directo de una perspectiva modernista que considera al hombre y al universo como el resultado accidental de las fuerzas ciegas del azar y de la necesidad. Observemos las palabras patéticas de Bertrand Russell escritas en el 1903:
…aun con menos finalidad y más carente de sentido, el mundo que la ciencia presenta a nuestra opinión. Y este es el mundo donde nuestros ideales han de encontrar su morada, si es que ésta existe, de hoy en adelante. Que el Hombre es el resultado de causas que no previeron el fin al que conducían; que su origen, su desarrollo, sus esperanzas y sus temores, sus amores y sus creencias, no son sino el resultado de ciertas situaciones accidentales de los átomos; que ninguna pasión, heroísmo, intensidad de pensamiento o de sentimiento pueden preservar la vida individual más allá de la tumba; que todo el trabajo de siglos, toda la adoración, toda la inspiración, toda la espléndida luminosidad del genio humano están destinados a extinguirse con la abrumadora muerte del sistema solar, y que todo el templo de las realizaciones del Hombre quedará inevitablemente enterrado bajo los restos de un universo en ruinas; todo esto, aun cuando sea susceptible de discusión, es, sin embargo, casi tan cierto, que ninguna filosofía que lo rechazara podría aspirar a mantenerse en pie. Sólo dentro del armazón de estas verdades, sólo sobre los firmes cimientos de una completa desesperación, podrá construirse en lo sucesivo, con seguridad, la morada del alma (“El Credo de un Hombre Libre”)
Fue el naturalismo científico que destruyó la esperanza de propósito y de significado del hombre moderno. La desesperación de la cultura occidental fluye del naturalismo científico que moldea su visión de la forma que el mundo realmente es.
Todo esto es importante ya que una respuesta efectiva para nuestra cultura requiere de un diagnóstico preciso de esa cultura. En las mentes de algunos cristianos, ya que vivimos en una cultura postmoderna, deberíamos abandonar cualquier intento de encomendar nuestra fe de una manera racional como la verdad acerca de la realidad. Por el contrario, nosotros solamente compartimos nuestra narrativa e invitamos a la gente a que se una a ella. Sin embargo, si tengo razón, esto es un curso de acción suicida. Esto va a destruir cualquier sentido de la afirmación de la Iglesia de que tiene la verdad acerca de la manera que el mundo es—eso será dado por el naturalismo científico—, y el cristianismo será visto como algo meramente mitológico.
Mi colega J. P. Moreland ha advertido del peligro que está ante nosotros:
[Tal] iglesia . . . será. . . impotente para permanecer frente a las fuerzas poderosas del secularismo que amenaza con enterrar las ideas cristianas bajo una capa de pluralismo desalmado y cientificismo engañoso. En tal contexto, la iglesia estará tentada a medir su éxito en gran medida en términos de números - números alcanzados por adaptación cultural a los «yo» vacío. Así, la iglesia se convertirá en la que cave su propia tumba. Sus métodos de “éxito” a corto plazo resultaran siendo lo que la margine a largo plazo (Love Your God with All Your Mind (Amar A Dios Con Toda Tu Mente), página 93-94).
“Esto, para la mente que tenga sabiduría” (Apocalipsis 17:9).
- William Lane Craig