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#283 ¿Apoyan los Evangelios la Visión Musulmán de Jesús?

November 02, 2012
P

Hola Dr. Craig,

Antes de nada, me gustaría darle las gracias por todo el trabajo que usted ha hecho. Usted ha sido una gran influencia para mí a través de mi vida como estudiante de filosofía. Fue justamente su obra la que me guió al camino de Dios después de haber sido un ateo por un par de años.  

Acabo ver un video de un teólogo musulmán que afirma que de alguna manera los evangelios denigran a Jesucristo en varias ocasiones. Luego él dice que esas partes no solo subestiman a Jesús sino que hasta podría ser una evidencia de que no fue Jesús el que fue crucificado.

 Aquí están las partes a las que él se refería:

1. Unos pasos más adelante, se inclinó sobre su rostro y comenzó a orar. Y decía ‘Padre mío, si es posible, haz que pase de mí esta copa. Pero que no sea como yo lo quiero, sino como lo quieres tú’. (Mateo 26:39).

Aquí el teólogo hace referencia de los mártires musulmanes quienes estaban más que dispuestos a sacrificar sus vidas por Dios, pero aquí los evangelios cristianos exhiben a Jesús como alguien quien, en temor a la muerte, le ruega a Dios para que le saque de esa agonía. Luego él señaló de cómo Mateo 26:38 muestra a Jesús como alguien quien está profundamente en temor de la muerte.

2. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Mateo 27:46).

Las objeciones que él presentó contra este pasaje fueron más o menos las mismas que él dijo en el primer pasaje. ¿Por qué el unigénito hijo de Dios iba a abandonar la esperanza en Dios para decir esa blasfemia? Otra vez él pensó de esto como una evidencia de la creencia musulmana de que no fue Jesús quien fue crucificado.

Para ser honesto, yo también he tenido problemas con esos pasajes, en especial con el segundo, el cual me sorprendió la primera vez que lo escuché. Estaría más que agradecido si usted me pudiera ayudar con estos problemas.

Sinceramente, con la Gracia de Dios,

M.

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

¡Es un privilegio, M., recibir una carta de un hermano en Cristo quien vive en la vanguardia de la persecución!  ¡Que Dios le fortalezca y le guíe en la plenitud de Su voluntad!

Irónicamente, la misma denigración de Jesús que discierne su amigo en los Evangelios, a pesar que tal vez sea incompatible con una interpretación musulmana sobre Jesús, no es solamente compatible con la visión cristiana sino que realmente refuerza la credibilidad histórica de la vida de Jesús en el Evangelio.

Usted puede ver que porque la iglesia cristiana primitiva creía en la deidad de Cristo, se espera que si los relatos del Evangelio fuesen mayormente el producto  de la iglesia en vez de los registros precisos de la vida de Jesús, que entonces los Evangelios suprimieran o omitieran los rastros vergonzosos o torpes de la debilidad y humanidad de Jesús. ¡Pero no lo hacen! Al contrario, encontramos muchos de esos rastros: el bautismo de Jesús por Juan el Bautista, el cansancio y el haberse quedado dormido en la barca, el desconocimiento de Jesús del tiempo de su regreso, la agonía de Jesús en el Jardín, y así sucesivamente. Esas no son el tipo de características que alguien que cree en la deidad de Jesús simplemente se iba a inventar. Por lo tanto, son indicios de la credibilidad histórica de los relatos en lo que ellos aparecen. De hecho, hay un nombre que se le da a esa herramienta de la investigación del Jesús histórico: se le llama el criterio de vergüenza. Este dice que si un dicho o acontecimiento en la vida de Jesús era vergonzoso o torpe para la iglesia primitiva, entonces la probabilidad aumenta de que el dicho o acontecimiento es autentico, es decir, que realmente sucedió.

Por lo tanto, me deleito en sobresaltar esas características en las narrativas ya que confirman que tenemos buenas bases históricas de lo que estamos leyendo. Eso socava la afirmación musulmán de que los registros de la vida de Jesús que se encuentran en el Evangelio están tan corrompidos que no pueden ser confiables. En particular, la crucifixión de Jesús es el ejemplo supremo del criterio de vergüenza, un acontecimiento que está tan firmemente establecido históricamente que se ha convertido en sí mismo en un criterio de autenticidad en su propio derecho, otros acontecimientos son evaluados a la luz del hecho de la crucifixión de Jesús. La visión de su amigo de que alguien fue crucificado en lugar de Jesús es tan históricamente irresponsable que ningún historiador (quien no sea ya un musulmán comprometido) sostiene esa visión.

¿Pero estos incidentes de alguna manera no ponen en tela de duda la divina de Jesús? ¡Para nada, M.! Es muy típico de los musulmanes de no entender que los cristianos no creen que Jesús es simplemente divino, que se hace pasar por un hombre (como Superman disfrazado como Clark Kent). Al contrario, los cristianos sostienen que Jesús es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, que tiene dos naturalezas completas, una humana y otra divina. Así que señalar características de las debilidades y limitaciones humanas de Jesús es algo de lo que el cristiano se regocija porque eso sirve solamente para confirmar la verdadera humanidad de Jesús. Él se rebajó tan bajo que asumió todas nuestras fragilidades y debilidades.

 Francamente, estoy contento que Jesús no confrontó su inminente crucifixión como algún héroe falso sino que estuvo en agonía acerca de ser salvajemente azotado y crucificado. ¡Ese es alguien con el que me puedo identificar! Ese es un hombre al que puedo admirar y seguir.

En cuanto a las palabras de Jesús en la cruz, estoy convencido que ellas han sido seriamente malentendidas por muchos cristianos. Yo solía pensar, como creen muchos cristianos, que cuando Jesús clamó, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”, Dios el Padre le había dado la espalda a Dios el Hijo, y Jesús estaba en ese momento cargando con el castigo de la separación de Dios por nuestros pecados. Por supuesto, hay algo un poco extraño acerca de esa interpretación teológica. La Biblia dice que la paga del pecado es muerte y que Cristo murió por nuestros pecados. ¡Pero en ese momento Jesús obviamente no estaba muerto! Así que ¿cómo podría ese ser el momento de expiación? Y si lo era, ¿por qué Jesús, habiendo expiado por el pecado, necesitaba ir a morir? Sus otras palabras desde la cruz no parecen expresar ese abandono por Dios (“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu“). ¿Qué está pasando ahí?

Pues bien, vea el Salmo 22, M. Jesús estaba empapado en el Antiguo Testamento y conocía los Salmos. El Salmo 22 es la oración del siervo justo de Dios en angustia. Así que ¿qué estaba él haciendo en el momento más terrible de su vida, de insoportable dolor y de humillación? ¡Él le oraba a su Padre!

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Salmo 22.1)

En vez de revolcarse en la desesperación y en la pérdida de esperanza, él le está orando a Dios el Salmo 22 en voz alta. Se me hace un nudo en la garganta con simplemente pensar en eso. ¡Qué hombre! ¡Qué fidelidad! Ese no es el momento en el que Jesús estaba más alejado de Dios; ese podría ser el momento cuando él estaba lo más cercano a Dios.

Por lo tanto, le insto a deleitarse en la verdadera humanidad de Cristo como también en su divinidad. Las dos son vitales para nuestra salvación.

- William Lane Craig